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Rompiendo redes | Columna de Andrea Lárraga

Mosaico de plumas

 

“El fútbol es la recuperación semanal de la infancia”

Jorge Valdano, Fútbol: el juego infinito.

 

Soy aficionada al futbol desde que tengo memoria, y tristemente en mi memoria no hay recuerdos donde las mujeres sean protagonistas. Tampoco bimbocards con los datos de jugadoras. En primaria jugué para el equipo de la escuela, pero nunca soñé con convertirme en una mujer futbolista. Soñaba con ser Oliver Kahn o Benji Price, pero no con Marta, Alex Morgan o Hope Solo como lo pueden hacer hoy en día miles de niñas que les guste dominar un balón.  La razón no existía la visibilidad de ellas en la cancha. El futbol femenil se reservaba para los Juegos Olímpicos y para las “machorras” según las madres de miles de mujeres. 

Si bien es cierto que, no se puede comparar el mundial de futbol femenil con el varonil, pues no hay Neymares en la cancha que rueden al menor contacto, ni mucho menos “estrellas de YouTube ” que se nieguen a jugar porque los partidos no se encuentran a su altura. Acá hay jugadoras que buscan llegar a cada balón sin importar si el marcador les favorece. Acá no hay patrocinios multimillonarios, grandes audiencias, ni comerciales de Pepsi. Pero aún así, hoy se escuchan los nombres de mujeres que saben jugar bien al balón. Mujeres que inspiran a niñas a ser como ellas dentro y fuera de la cancha. (Y no tan niñas, si el genio de Aladín me brindará mis tres deseos le pediría ser Alex Morgan).

Como es Megan Rapinoe, quien no sólo rompió las redes con sus seis goles en el torneo y su merecido balón de oro. La capitana ha roto las redes sociales por no quedarse callada desde 2016 al criticar al presidente Donald Trump y sus políticas. Sin importar los comentarios adolescentes por parte del mandatario, Rapinoe sigue firme a su postura, pues ha decidido no pisar la Casa Blanca. Además, la mejor jugadora del torneo se distingue como una fuerte activista de la comunidad LGBT (en su palabras “No puedes ganar un campeonato sin gays en tu equipo”) y de la igualdad de salarios en el fútbol. Las campeonas obtuvieron sólo 30 millones de dólares mientras que los franceses el año pasado recibieron 400 millones por parte de la FIFA.

Así, aunque la brecha entre los varones y mujeres en el campo de juego sigue siendo abismal, y podría escribir página tras página sobre lo difícil que es ser mujer y futbolista, pero lo cierto es que hay que celebrar la creciente visibilidad de las mujeres dentro y fuera del terreno de juego, y no sólo porque está de “moda” el feminismo como afirman algunos hombres sino porque se han abierto camino con su trabajo. Por ejemplo, la final del mundial femenil mostró más juego que la final innecesaria de la Copa Oro, ni porque era la selección mexicana logré emocionarme. 

Tengo la certeza que el futbol femenil será cada día más importante en el negocio del balompié porque muchas niñas hoy pueden soñar con ser futbolistas profesionales porque ya existe un lugar para ellas. Ahora sólo queda en nosotros eliminar los prejuicios sobre quienes practican y gustan del futbol. 

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