#4 Tiempos
Que nadie se mueva | Columna de Carlos López Medrano
MEJOR DORMIR
Qué fastidio con los hombres de acción desmedida. La cultura del avance, de superar las métricas, de llegar temprano y ser el último en irse (como presumir que eres quien más se ha macheteado los dedos para pelar un plátano). Los que se desgañitan en un gimnasio bajo las luces frías de carnicería, suelo de goma, tubos oxidados.
Que se lo digan a los saltarines del sacrificio y el sudor: muchas grandes hazañas consisten en no moverse un centímetro. En no irse. Permanecer ahí junto a alguien cuando más lo necesita, cuando todos se mueven.
La lealtad es sobre todo un ejercicio de quietud. Es leal quien sigue a tu lado cuando las palomas salen disparadas para no ser vistas contigo. El perro que lame tu mano en medio de la tempestad y que te mira con ojos sinónimos de empatía, el que duerme a tus pies en la cama. Sin hacer nada te lo da todo.
La vida se te escapa, casi todo se distancia y se desvanece o se marchita, eso ya debería ser obvio para ti. Ocurre poco a poco sin que te des cuenta. Da igual lo que hagas. De modo que prueba contenerte un poquito. Atiende al slow down, you crazy child […] It’s alright, you can afford to lose a day or two de Billy Joel. Viena seguirá ahí, tampoco se desplaza. Eres tú el que da vueltas hasta perderse. Lo trascendental está ahí, eterno, sin atender a las modas, permaneciendo en soledad, a sabiendas de que tarde o temprano todo vuelve a su cauce. Y si no lo hace, eso es problema de los demás, no tienes por qué rebajarte para acomodarte al estruendo.
El cuadro que ya nadie mira en un rincón apartado en el museo, hasta que un niño le echa un vistazo de la mano de su madre. Sin decir lo atesorará siempre en la memoria, y cada paso en su vida llevará consigo un fragmento de pintura mientras crece. Sus propios hijos atenderán a sus palabras y honrarán ese espacio sagrado en años venideros. Serán legión, parte de las minorías que salvan a una nación de la barbarie.
Como la joven que no se conforma con las voces que escucha en redes sociales, que se niega a ser una oveja que baila rumbo al matadero. La que va a una tienda de discos antiguos y desempolva las liquidaciones, la música que ya nadie quiere, todo lo que ha sido relegado por la marea de tendencias. Una imagen la atrae (olvida las advertencias, juzgar por la portada trae más tesoros que tristezas) y hace la compra. En casa, frente al tocadiscos, una canción suena, y vuelve a la luz quien se creía muerto. Un pájaro roto que recupera fuerzas con cada aleteo y vuela al fin cuando nadie lo ve.
Tal vez el tónico definitivo sea dar un trago al agua de mar. Tomar consciencia de lo frágil que eres. Un golpe de la naturaleza dándole un amague a tu talón de Aquiles, lo justo para que reacciones y des una arcada de liberación. No puedes, no puedes con eso, la resistencia reanima.
Echar de menos a quien no lo merece, uno de los errores habituales de la inmadurez. En épocas de vacas flacas es inevitable. Que mucho aproveche la memoria mientras tienes vacíos. Ya la rellenarás de aventuras gamberras. Leo Gazzarra lo dijo bien en su último verano en Roma: en las despedidas está lo que nos conforma. «Somos quienes somos no por las personas que hemos conocido, sino por las personas que hemos dejado atrás». El abandono tiene filo, y con ese filo somos cortados.
Una vuelta de tuerca a lo que Plotino apuntaba en las Enéadas, refiriéndose a la conformación de la belleza, a la realización de uno mismo. La famosa metáfora de un escultor que pule y raspa la piedra hasta obtener lo que busca; cincelarse a uno mismo, limando lo que sobra, lo que hace daño, lo que tuerce, dejando en el pedestal tan solo la virtud, aunque duela.
Así con los adioses, personas que borras y se esfuman pensando que pueden tener algo mejor (un cuento en doble sentido, al final las relaciones son una disposición a cargar la cruz del otro y hacer equipo en la espuma de los días). Eso eres, lo que queda después de las partidas. La formación del carácter en la pérdida. Si bien, en este caso, sí quedan cicatrices, ojeras indignas de la Galería Borghese. Lo importante es, de nuevo, permanecer. No caer como un castillo de arena.
Vuelvo a los impasibles, a los que reposan sin aspavientos. La armonía de los rastros. Contarles tus dramas y hallar comprensión, que no menoscaben lo que sientes, mientras muestran, en su aplomo, la senda correcta: sin removerse, con esa actitud que denota la filosofía de son cosas que pasan. Nada es para tanto. Solo necesitas la tenue luz de la alcoba. El cansancio importa poco cuando vuelves a casa.
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El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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