enero 22, 2026

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#4 Tiempos

“Pinche”, teoría y practica | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

 

Todo es lo que parece

 

Las sociedades del mundo son un complejo nido donde cada individuo debe trabajar para que funcione el mecanismo de convivencia, si esta se establece como el principio fundamental para el desarrollo social, económico y político todo marchará bien.  

Convivir es una palabra difícil para algunos, que en su trance diario lo establecen como algo imposible de llevar, se levantan después de dormir un sueño no reparador, porque su mente solo evoca pensamientos negativos, desde que pisan el suelo lo maldicen, su primeros pasos son de molestia, ya no temen al futuro que les causa ansiedad, solo lo aquello que podría ser creativo lo guardan para después, un después que quizás nunca llegue.

Las personas negativas existen en todas partes, así nacieron, así morirán. Su ego profundo lo alimentan con cosas banales, acaparan riquezas materiales, sin darse cuenta que lo más simple de la vida está en disfrutar lo que se tiene y ayudando a construir una sociedad justa e igual. Normalmente llevan tatuado el signo destructivo arrastrando un lastre en su vida, estas personas son útiles para la sociedad, aun cuando pareciera contradictorio, gracias a ellas, nacen otros humanos que su vida la hacen simple y ejemplar, esto no se tratar de ricos y pobres, es tomar lo mejor de nosotros para poder aprender, que la aportación a la sociedad desde cualquier trinchera se beneficie, y lograr la tan anhelada convivencia entre unos y otros.

En la sociedad actual se regula el comportamiento con reglas de convivencia que se traducen en leyes, establecidas en acuerdo y el cómo nos debemos conducir hacia los demás y con los demás. Bajo estos principios los mexicanos nos regimos, aun cuando siempre habrá distintos pareceres, formas de gobernar, reglas que se cumplen y otras que se desechan, pero una cosa es la diversidad de las ideas y otra los venenos de la sinrazón, la anarquía en las palabras que se escupen hacia fuera, como de una fuente que derrama agua lodosa de no moverse. 

Un México que estancó el crecimiento por la locura insensata de unos cuantos de hacernos creer que el a pobreza terminaría en tres décadas y solo produjo millones de pobres, casi la mitad de la población, donde tuvieron la oportunidad privilegiada solo unos cuanto, con educación, salud, acceso a la cultura y todo eso que ya se conocemos.

Hoy después de más de treinta y seis años de neoliberalismo y como una esperanza, treinta millones de votos como aval, se manifestó el “¡estamos cansados de tanta “pinche tranza!”, y cierto, la tranza se convirtió en “pinche”, la tranza no se eliminará por decreto, para algunos, lo “pinche” se irá esfumando. ¿Cuándo? Si no se han dado cuenta que también dentro de la actual administración, existen quienes el desdén, la avaricia, el comportamiento irracional con sus supuestos logros políticos, son únicamente personales y no resultado de la avalancha anti corrupción de AMLO. Si bien el presidente logró la victoria esperada con base a su esfuerzo, también arrastró entre sus redes a personajes de poca reputación, o “sardinitas” que nada tienen que ver con la cuarta transformación.  

El pueblo también se cansa de tanto inútil, gandalla “politiquillo” y simulador. 

Nuestro estado es víctima, lo ”pinche” se relaciona con la opacidad, la corrupción y la ineficiencia del gobierno, como por ejemplo el ex oficial mayor del gobierno del estado, que según datos de Compranet, durante 3 años en el cargo, 79% de las licitaciones, carecen de información, fallos con ganadores encubiertos, nube gris cargada de olor a transa, ¿se la llevaría al PRI?, seguro que nada pasará, seguramente será cobijado comenzando por su “jefe Político” Juan Manuel Carreras. 

Pinche es una grosería. Para el mexicano significa despreciable, mezquino, de baja calidad, pobre, o de bajo costo, “pinche” puede ser el carro, la casa, la comida, el perro, las llaves, o si se quiere, el mundo entero también es pinche, lo pinche carcome todo lo que toca. 

Es un catálogo de expresiones, desde un novio “pinche”, hasta una injuria o como decía José Emilio Pacheco, como un sustantivo inapelable “no te lleves con él, es un tipo de lo más pinche”. 

Pese a reclamos sociales, el gobernador Carreras nombró a Mario García Valdez, como director de CONALEP, sabiendo que tiene un proceso judicial abierto por corrupción, si bien no existe sentencia judicial, con este acto, le promueve un manto de impunidad, desde el mismo corazón del ejecutivo. 

Hasta donde se quiera llegar, o hasta donde los intereses lo permitan, la política que se implementa en el estado a través el poder legislativo es prácticamente inexistente, sin rumbo, sin definiciones, sin liderazgo. A cinco meses de haber tomado posesión los diputados, el trabajo legislativo es “pinchisimo”. Bancadas completas de los partidos políticos, han presentado su plataforma de trabajo, como si fuera un examen de la preparatoria.

Si la anterior legislatura era menos que nada, tal parece que el poder otorgado a los imberbes diputados los ha mareado. El Mijis, como artista en revista de farándula, todo se sabe de él por los paparazzi que lo siguen a modo, parecía prometedor el muchacho pero las muchas cuentas pendientes y poco trabajo como diputado, lo han dejado lejos de ser quien decía ser.

Un Oscar Vera embajador de la misoginia y del abuso del poder, insultando y amenazando diputadas… lo peor del caso y como acuerdo parlamentario, “las mujeres callaron”.

Diputados de Morena, ¡pobres! Divina creación por sí mismos, lo dudamos, ellos se deben al Andrés Manuel López Obrador, sus ideas, su lucha, pero no los méritos que dicen estos diputados merecer, sus sueldo una majadería, su actuar es un avispero de chismes de cantina, su aportación a la vida pública en “cero”. Acosos sexuales, laborales, amigos, amantes y cómplices, siempre un tú y yo, los demás poco importa.

Los diputados del PRI con oficio político… pero no salen de su rutina de estar defendiendo lo indefendible del gobierno carrerista y de las oscuras y poco transparentes movimientos de la pasada e innombrable legislatura estatal y su administración.

Panistas bajo la nada, es mejor, nada se ve, nada hacen, nada les embona.

La poca “chamba” hace que la calificación de los diputados potosinos, hasta ahora, sea un “pinchurriento trabajo”.

Así, al significado real de pinche, “ayudante de cocinero”, el mexicano lo convirtió en su palabra entre muchas malsonantes, en su preferida, para denostar enojo, desdén por algo o alguien que les molesta y un de ellas que llevó a López Obrador a la Presidencia de la República, fue la corrupción y transformándose como un sinónimo del lenguaje popular autóctono “¡el pueblo se cansa de tanta pinche transa!”  

Nos saludamos pronto.

 

También lea: Los infiernillos de gobierno y el beso del diablo | Columna de Óscar Esquivel

#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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#4 Tiempos

Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas. 

Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias. 

Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal

, sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.  

En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir. 

Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.

Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.

Lee también: Autonomía de la UASLP sobre senda de espinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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“Ya cállate, tenías razón” | Apuntes de Jorge Saldaña

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¡Ah culto público! Buen día y compañeros espero de bienestar:

Luego de unos días por aquí y por allá, regreso dichoso de hablarles. ¿Andan en grillas? Se pasan siendo tan temprano de enero.

Empezaré por el señor gobernador Gallardo que bien sabe, es mi bendición y maldición enterarme de todo: una llamada lo hizo decidir. No, no va la Ley gobernadora y qué bueno. ¿Y para qué? Diría Napoleón con José José. 

Lo dije en privado y en público y eso me queda de satisfacción. La señora y senadora Ruth le puede ganar a todos y a todas. Esa ley iba a causarle nada más oposición en todos los niveles por su percepción de “imposicón” (Ese CEEPAC de veras…jajaja)

Qué bueno que lo pensaron bien y ¿pues cómo no? si llamada fue clara: ganas ahorita o te gano después. Punto.

Morena local como sea (Dicen que el gobernador Gallardo hasta un Ron Potosí mandó a Gabino Morales).

Lo que sí hay que pensar es en no confiar mucho los Verdes de los de yate. Esos lo usan y ya. (Los yates).

Para el 2027 se abren de nuevo todas las posibilidades y ¿qué mejor? 

Si alguien no lo pensó pues yo tampoco: el que tenga la estructura gallardista va a ganar, y solo hay una condición: no abrir los cajones.

El color es lo de menos. El triángulo dorado que se llama Soledad, capital (ahí si con Ruth porque no son casualidad las fotos de Galindo y Ricardo ni los 800 millones para la capital) Pozos y Villa de Reyes, no son cualquier cosa.

¿Todo cambia? Sí. Todo. Pero no tanto. El Gallardismo junto a Morena solo tiene un hombre y nombre para la gubernatura (luego se los digo pero empieza con Juan)

Mujeres tienen varias cartas: desde mi tía Leonor, hasta la maestra Lola.

Oposiciones pues Galindo y ya. (Con el que prefiere entenderse que con otros y otras) y si me apuran pues con el que haga contraste, entendimiento y punto.

¿Y la familia? Bien gracias. Don Ricardo feliz de que su nuera sea alcaldesa…y ya.

En estos días y como para cambiar de temas, y para no ser el “ya cállate, tenías razón” pues deje les cuento mejor de crayolas.

Yo no tuve tiempo de colores, pero Holbox y León me enseñaron en tonos de grises y nada más. Por algo se empieza. Los arcoíris luego.

¿La uni? Que weba… es la única rectoría con pensamiento de pobreza en años. (Hasta Mario García, al que Marcelo le abonaba hasta casi en 31 de diciembre, hizo “El Bicentenario)

Hace poco hablé sobre las “Las dos promesas” y son las siguientes: Fabian no quiere 846 millones, le prometieron 84 mitad y mitad para la próxima rectora si es que se deja ganar. (No la menciono porque me da una flojera enorme responder sus solicitudes de réplica).

El rector pues tiene “vicerrectoras”,”vicerrectores”, sabelotodos y sabelotodas a su alrededor. ¿Para qué necesita más? Suerte. Perdiendo 86, con 189 menos y un amparo en contra para que los estudiantes no paguen, ojalá no le haya tocado además poner los tamales.

Seguro tomarán la mejor decisión. Igual que Ricardo mañana. (Hoy)

¿INTERAPAS? Feliz. No hay cosa mejor que le pueda pasar que Soledad se vaya y Pozos también. ¿A quien le van a echar la culpa ahora?

Yo mientras, si usted me lo permite o no, “voyatrair” el pelo suelto.

Hasta la próxima. (Ha que por cierto, que que la próxima puede ser desde la Pila, pero mire que me van a caer de maravilla 30 días de escribirle a lápiz y papel una iniciativa que traigo sobre que los y las jueces también tomen en cuenta la voz del afectado en las órdenes de restricción cuando se compruebe que el caballero jamás buscó a la dama)

Yo soy Jorge Saldaña.

 

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