#4 Tiempos
Oye, Cayeyo, ¡ya nos exhibiste! | Columna de María José Puente Zavala
La Penúltima Palabra
Este texto, publicado originalmente el 15 de mayo de 2019, resultó ganador del tercer lugar en el Premio Estatal de Periodismo 2020, en la categoría Artículo de Fondo o comentario. La Orquesta fue, por segundo año consecutivo, el medio más laureado en el estado, con seis premios. ¡Felicidades a María José y todos nuestros compañeros ganadores!
El Cayeyo Jr es un tipo de cuidado. Si se le cruza la mirada con la de uno, se crea un vacío en el tiempo y uno siente la necesidad de aprovechar el Mes del Testamento, no bien concluya la situación.
Durante más de un mes que duró el juicio oral al que su defensa recurrió para intentar una reclasificación del delito y reducirlo a un homicidio en riña, el muchacho escuchó, al menos, en veinte ocasiones las siguientes palabras:
“…el juicio que se sigue contra Eduardo Hernández Jannet, por el delito de homicidio calificado, cometido en agravio de Eugenio Castañón Elizondo”.
La madrugada del 5 de mayo, nebulosa por el alcohol pero adrenalínica por lo ocurrido, tuvo que haber pasado por su mente, por lo menos, una vez cada audiencia y, cada audiencia, se mantuvo impaciente, inquieto, sentado sobre media espalda, retador y con una expresión que osciló entre el desprecio franco y una suerte de respeto inducido, casi obligado.
Para alguien tan poco acostumbrado a rendir cuentas de su comportamiento, encontrarse en semejante situación debe resultar… incómodo. Vamos, no es lo mismo portar un relojazo en Tequis que en La Pila. Y él lo porta, así, como seguramente lo portaba aquel jueves de mayo, cuando el after party se convirtió en una saga de 24 meses protagonizada involuntariamente por dos poderes del Estado, los mejores rostros del QuéTal y un puñado de medios.
Sin saberlo, con su parranda de aquel día, el Cayeyo enfiló a todos a la exhibición de las miserias. Nadie pudo ni quiso quedarse atrás.
El primer sitio lo peleó, feroz, la Fiscalía General del Estado. La relación personal del fiscal general, tanto con la víctima como con el acusado, tocó el caso y tocó el desenlace, así Federico Garza insista en protegerse con el escudo de la vida personal.
A menos que cualquier ciudadano tenga a la mano el teléfono celular del encargado de la Policía Ministerial del Estado y, no solo eso, sino el poder de hacerlo aparecer en cuestión de minutos, su actuar, desde el momento en que el Cayeyo llamó a su puerta y le dijo lo que le dijo, fue el que le confiere su investidura.
Quienes atestiguamos su interrogatorio pudimos observar cómo su presencia intimidó a los, ya de por sí, parcos defensores oficiales, los que objetaron prácticamente todas las preguntas de la defensa, pero luego fueron incapaces de hilar con soltura una frase para explicar por qué.
Ese testimonio, sin embargo, fue citado por el relator al fundar el fallo condenatorio.
Ahora bien, al menos en la mitad de las audiencias se contó con la presencia de la vicefiscal Maricela Meza, quien, estoica, se reventó sesiones de hasta 13 horas, no sin librar uno o dos cabeceos causados por el sueño; sin embargo, la pregunta es obligada:
En un estado donde ocurren más de cuatrocientos homicidios al año: ¿en cuántos la Fiscalía dispone de un elemento de la talla de la vicefiscal para acompañar personalmente a la familia de las víctimas?
La matemática es innecesaria.
Para el segundo puesto, la Fiscalía hizo mancuerna con la imprudencia mediática. Si bien está de sobra explicar los motivos por los que fue una barrabasada que se publicara el video del levantamiento del cadáver de Eugenio, hay que reconocer que en él se muestran escandalosas fallas en la operatividad del aparato investigador del estado.
Las peritos aseguraron, bajo protesta de decir verdad, haber utilizado equipo de bioseguridad y eso no es cierto; los bancos se movieron de lugar y justamente su posición en el perímetro de la cocina fue parte de dos extenuantes interrogatorios a los peritos que, en cada bando, construyeron la mecánica de los hechos ; es decir, dónde y cómo estaban ubicados los chicos antes, durante y después del disparo.
Ya ni hablar de la forma en que se lleva a cabo la captura del material: en un teléfono celular, seguramente con conexión a internet, sin el menor protocolo para evitar que, luego pasa, el video termine en las manos equivocadas… y, mire, pasó.
Vaya usted a saber qué demonios atenacen la mente de un homicida como el que aquí nos ocupa. La cosa es que el chico es culpable y, si las cosas siguen el curso actual, pagará con creces por su crimen; sin embargo, la Fiscalía, si es prudente, debe rechazar los vítores, admitir la crítica y comenzar a trabajar.
Quedito, sin hacer aspavientos, pero comenzar a trabajar en serio.
Por otro lado, la verdad es que el Cayeyo no tuvo oportunidad. Con la exposición del caso, la decisión era complicada, pues admitir las evidentes y vergonzosas falencias que la Fiscalía cometió durante la investigación (y durante el juicio oral) hubiera sido, a nivel de la opinión pública, exponer que todas esas fallas también están presentes en las más de treinta mil carpetas de investigación que se abren anualmente en San Luis Potosí.
O al menos en aquellas investigaciones donde está la mano de los peritos involucrados en este caso. Y no son pocas. Una de ellos contó, por lo menos, cuatrocientos dictámenes emitidos en su carrera. Imagínese.
El Poder Judicial tampoco puede quedarse al margen, pues el análisis de las pruebas y testimonios para construir el dictamen estuvo a su cargo y es innegable, en el contexto que ya se expuso, que durante casi siete horas, el tribunal lo mismo pudo haber deliberado en una oficina que una olla de presión.
Los sentimientos son encontrados.
Emocionado, el tío de la víctima dio el lunes por la noche la única declaración a los medios durante todo el juicio oral y se mostró satisfecho, lo que no es para menos. A la muerte de Eugenio le sucedió la de su padre y luego la de su abuelo. La familia quedó destruida, según declaró Salvador, el hermano mayor.
Sin duda que el arribo de la justicia fue una de cal por las que iban de arena pero es un evento que no sucede a menudo; de hecho, en San Luis Potosí es un privilegio al que solo accederán el 4% de las víctimas.
¿Quién es el culpable ahí?
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El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano
Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
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