febrero 16, 2026

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Deportes

Omar Chávez ya dio el peso; sí pelea vs Misael Rodríguez en la Arena Potosí

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El pugilista requirió de dos intentos para lograr tener 76.8 kilogramos, luego de someterse a un proceso de deshidratación

Por: Redacción

Omar Chávez consiguió finalmente dar el peso pactado de 76.8 kilogramos para su combate contra el medallista olímpico Misael “Chino” Rodríguez, pero no sin dificultades.

Tras presentarse con tres horas de retraso al pesaje oficial en la Arena Potosí, Chávez marcó inicialmente 77.4 kilogramos, excediendo el límite acordado. La Comisión de Boxeo del Estado de México le otorgó una prórroga de 90 minutos para cumplir con el peso, lo que logró en un segundo intento, luego de someterse a un proceso de deshidratación.

Mientras tanto, Misael Rodríguez cumplió el peso requerido desde el inicio, marcando 76.7 kilogramos, incluso 100 gramos por debajo del límite. Sin embargo, expresó su descontento con la actitud de Omar Chávez, calificándola como una grave falta de profesionalismo.

En declaraciones a ESPN, Rodríguez mostró su frustración por el retraso en el pesaje y solicitó sanciones para Chávez, como multas, cancelaciones, o alguna medida disciplinaria que consideró merecida.

Rodríguez criticó la situación como vergonzosa, manifestando que el desarrollo del combate lo ha decepcionado. Además, afirmó que está listo para superar esta pelea y enfocarse en su objetivo de ser campeón mundial, dejando atrás los enfrentamientos con miembros de la familia Chávez.

“Es una falta de respeto para mí y para San Luis Potosí”, añadió, subrayando que el comportamiento de Chávez refleja una actitud poco profesional.

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Ayuntamiento de SLP

De la calle a la cancha regresa a San Luis

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El torneo nacional de futbol street reunirá a 32 equipos en Plaza de Fundadores y definirá a la selección mexicana que competirá en el mundial alternativo de la Homeless World Cup

Por: Haniel Valdés

San Luis Potosí será nuevamente sede del torneo nacional de futbol street De la Calle a la Cancha, un programa impulsado por Fundación Telmex Telcel que utiliza el deporte como herramienta de transformación social para jóvenes en situación vulnerable. El anuncio fue encabezado por el maestro Luis Fernando Alonso Molina, director de Deporte Municipal del Ayuntamiento de San Luis Potosí, y por Daniel Copto García, director nacional del programa, quienes destacaron el impacto social del certamen y su relevancia en un año marcado por la pasión mundialista.

Luis Fernando Alonso Molina subrayó que el torneo no solo promueve la competencia deportiva, sino que representa una oportunidad real de cambio para jóvenes que han enfrentado violencia, adicciones o abandono. Recordó que durante más de una década ha sido testigo de cómo participantes logran reencauzar sus vidas, concluir estudios, integrarse al ámbito laboral y formar familias. El funcionario destacó que el evento también permitirá conformar la selección que representará a México en el torneo internacional de futbol street que se celebrará en el Zócalo de la Ciudad de México, lo que abre la puerta a experiencias que transforman la perspectiva de vida de los jugadores.

Por su parte, Daniel Copto García explicó que el programa, activo desde 2009 con Fundación Telmex Telcel, ha construido una trayectoria de éxito que incluye nueve campeonatos mundiales femeniles y cinco varoniles en la Homeless World Cup

. Señaló que cada torneo nacional reúne a jóvenes que buscan dejar atrás contextos adversos y encontrar motivación para mejorar su calidad de vida. En esta edición, 32 selecciones competirán en Plaza de Fundadores a partir del día 19, con el objetivo de ganar el campeonato y obtener un lugar en el representativo nacional que competirá contra equipos de más de 70 países.

Copto García destacó que este “mundial alterno” no está dirigido a futbolistas profesionales, sino a jóvenes que enfrentan batallas cotidianas y encuentran en la cancha un espacio para reconstruir su futuro. Añadió que el torneo se alinea con el ambiente mundialista que vive el país, pero con un enfoque social que busca inclusión, rehabilitación y esperanza.

El evento se perfila no solo como una fiesta deportiva, sino como una plataforma de visibilidad para historias de resiliencia, donde el futbol se convierte en un vehículo para la reintegración social y la construcción de nuevas oportunidades. Las autoridades municipales y los organizadores invitaron a la ciudadanía a asistir y apoyar a los equipos, reconociendo que detrás de cada partido hay historias de lucha que encuentran en el deporte una segunda oportunidad.

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Columna de Nefrox

El clásico de la gente | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El clásico entre San Luis y Querétaro es uno de esos partidos que no se explican únicamente desde lo futbolístico. No nace de finales, títulos ni de una historia prolongada de choques decisivos. Su verdadera raíz está en otro lado: en la tribuna, en el viaje, en el orgullo regional y en una rivalidad que las aficiones se han encargado de alimentar con el paso de los años.

En la cancha, el enfrentamiento suele ser más sobrio de lo que la previa anticipa. Ni los jugadores ni los cuerpos técnicos cargan con una animadversión profunda; los planteles cambian, los proyectos se renuevan y las prioridades pasan por sumar puntos más que por saldar cuentas históricas. Pero fuera del rectángulo verde, el partido se vive con otra intensidad. Ahí es donde el clásico cobra sentido.

San Luis llega a este duelo con la obligación de hacerse respetar en casa. El Alfonso Lastras se transforma cuando aparece Querétaro en el calendario, no tanto por lo que representa el rival en términos deportivos, sino por lo que despierta en la afición local. Ganar este partido es una forma de reafirmar identidad, de sostener una narrativa que va más allá de la tabla y que conecta directamente con la grada.

Querétaro, en cambio, asume el papel de visitante incómodo. No necesita dominar el juego para competirlo; le basta con resistir el ambiente y aprovechar cualquier momento de desconcentración. En este tipo de clásicos, el equipo que mejor entiende el contexto suele sacar ventaja, porque sabe que el partido puede romperse por tensión, no por talento.

La rivalidad, entonces, se manifiesta más en los cánticos que en las barridas, más en el color de las tribunas que en los esquemas tácticos. Los futbolistas juegan un partido importante

, sí, pero no uno que defina su historia personal. Para la afición, en cambio, este encuentro sí pesa distinto: es conversación de semana completa, es memoria compartida, es rivalidad de las redes y comparación inevitable.

Eso no significa que el partido carezca de intensidad. Al contrario. Precisamente porque se carga desde fuera, el margen de error se reduce. Nadie quiere ser el responsable de un tropiezo en un partido que la gente siente propio. Cada balón dividido se juega con un poco más de cuidado, cada decisión arbitral se magnifica y cada gol tiene un eco que trasciende los noventa minutos.

El clásico San Luis–Querétaro no necesita exagerar su importancia deportiva para existir. Su valor está en el entorno, en la cercanía geográfica, en la rivalidad que se construyó sin manual y sin guion. Es un partido donde los jugadores cumplen su función y los entrenadores hacen su trabajo, pero donde las aficiones son las verdaderas protagonistas.

Al final, como ocurre con muchos clásicos regionales, el resultado importa, pero no lo es todo. Lo que queda es la sensación de haber defendido colores, de haber impuesto presencia y de haber ganado (o perdido) un duelo que se juega tanto en la memoria como en el marcador. Y en la Liga MX, esos partidos, aunque no siempre definan campeonatos, sí terminan definiendo identidades.

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Columna de Nefrox

Noventa minutos para confirmar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El duelo entre San Luis y Necaxa llega en un punto delicado, la tabla empieza a apretar y cada partido deja de ser trámite para convertirse en sentencia. No es un choque cargado de reflectores ni de discursos, pero sí uno de esos encuentros que terminan definiendo el ánimo y el rumbo de un equipo.

San Luis enfrenta este compromiso con la obligación silenciosa de hacerse sentir. De visita ha sido más, los cuatro puntos de este torneo, los ha obtenido en patio ajeno, un espacio donde el equipo entiende mejor sus límites y virtudes. San Luis no vive de la posesión prolongada ni del brillo individual; vive del orden, de la disciplina táctica y de saber esperar su momento. Ante Necaxa, esa paciencia será clave, porque cualquier exceso de confianza puede volverse en contra.

Necaxa, por su parte, llega con una identidad clara: intensidad, presión y transiciones rápidas. Es un equipo incómodo, que rara vez regala espacios y que suele crecer cuando el rival se desespera. No necesita dominar el partido para competirlo; le basta con mantenerse cerca del marcador y aprovechar errores ajenos. En ese contexto, el reto para San Luis será no caer en el juego que propone el rival.

Este partido se jugará más en la cabeza que en los pies. San Luis tendrá que manejar la ansiedad de buscar el resultado sin romper su estructura. Necaxa, en cambio, intentará alargar el partido, hacerlo pesado, llevarlo a una zona donde cualquier descuido sea definitivo. No es un duelo para distracciones ni para excesos de riesgo.

Hay además una lectura más profunda: este encuentro puede marcar una línea. Para San Luis, ganar significaría confirmar que el proyecto tiene argumentos para sostenerse en la pelea y no quedar atrapado en la irregularidad. Perder, en cambio, devolvería viejas dudas sobre su capacidad para cerrar partidos clave. Para Necaxa, sumar sería reforzar la idea de que su propuesta sigue siendo competitiva, sobre todo en casa.

No será un partido que se decida por grandes secuencias de juego. Todo apunta a que el marcador se moverá por detalles mínimos: una pelota parada, una mala salida, una jugada aislada. En la Liga MX, esos momentos suelen pesar más que cualquier dominio estadístico.

San Luis y Necaxa se encuentran en un cruce que no promete espectáculo, pero sí consecuencias. Y en un torneo tan corto y tan exigente, esos partidos son los que terminan definiendo temporadas completas. Aquí no se trata de brillar, sino de resistir, entender el momento y no fallar cuando la oportunidad aparece.

Partido de pronóstico reservado, parejo y con ambas escuadras muy necesitadas de esos sagrados tres puntos. Que gane el fútbol y que por lo menos Joao Pedro vuelva a marcar, que ese es un espectáculo independiente en este presente del fútbol potosino.

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