enero 22, 2021

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#4 Tiempos

De qué hablan cuando hablan de “la oposición” | Columna de Carlos López Medrano

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Luces de variedad

Claro, cualquier gobierno tiene oposición; otra cosa es que a una categoría tan amplia se le imputen atributos particulares, como si se tratara de un ente monolítico y no lo que es en el caso mexicano desde 2018 (y antes): una multitud caótica proveniente de distintas corrientes y esferas (izquierda, derecha, apolítica… whatever that means) que transcurre sin articulación y que a menudo está enfrentada entre sí. Ahí su debilidad, por cierto, frente un movimiento que sí desfila y se retuerce en relativa unidad alrededor de un astro que le marca la pauta y en el que encuentra un calor reconfortante para tejer ilusiones y revanchas.

La oposición ni siquiera se limita al sistema de partidos, incluye abundantes sectores e individuos. Los opositores pueden ser lo mismo un magnate textil que una monja, un periodista queretano, una doctora en ciencias sociales o un padre de familia que no encuentra medicamentos para su hijo. Hacer distinciones es importante ya que en el debate público a menudo se confunde a la oposición partidista con toda la oposición, o, mejor dicho, se utilizan las indudables miserias de los partidos y de algunos de sus representantes para desacreditar, en general, el ejercicio de quienes contravienen al gobierno en funciones.

Lo mismo aplica para el ámbito ciudadano. Basta alguna pancarta con un mensaje imbécil o que un grupo se manifieste de tal o cual forma para que a continuación la corte afín al oficialismo emita generalizaciones espurias. Algunos de ellos, sin rubor, van a marchas para cazar declaraciones desafortunadas o fotos chuscas que les permitan, en su deformación cotidiana de la realidad, desacreditar y minimizar a los insurrectos, como si el disparate hubiera sido alguna vez una muestra representativa. Se intenta igual dar la idea de que los inconformes son pocos, como si una fracción, como tantas, equivaliera a la totalidad.

La denominación de oposición tiene un uso frecuente en lo que respecta al ámbito académico y teórico (de manera destacada por Robert Dahl quien en varias ocasiones tuvo el tino de usar el plural del vocablo dentro de su obra), su utilización, aunque con sus limitaciones, ha permitido demarcar territorios dentro de la reflexión sobre regímenes bipartidistas y multipartidistas. Una forma indispensable para entender los equilibrios políticos a través de manifestaciones como el diálogo, las negociaciones, la concesión. Un componente sano y fundamental en sociedades variopintas. Un útil contrapeso y la posibilidad de acceder a visiones distintas. Una contención al exceso.

En lo que aquí respecta refiero más bien a una cuestión tosca que se ha instalado con suma ligereza. A una simplificación mental que no es casualidad, sino una forma de consolidar un relato, el de reducir un escenario complejo a dos entidades, solo dos, de modo en que se pueda anular a ese constructo contrario atribuyéndole a la totalidad las características de sus peores miembros. Al hacerlo se anulan precisamente las bondades de tener un disenso, erigiendo paralelamente la legitimación de cualquier abuso o yerro del gobierno al que se justifica bajo el supuesto de que la oposición concentra todos los males.

Dar a la oposición una connotación peyorativa facilita el mantenimiento del nuevo statu quo. Al señalar los vicios que eminentemente yacen en sectores del universo de adversarios(la frivolidad, la ignorancia, la torpeza, la corrupción, el ridículo, etc.), enjaretándolos además al resto del supuesto colectivo, se tiene un juego a modo, un juego de niños. La competencia sería justa, y no una trampa, si la oposición fuera, como ellos, un ensamble, y no lo que, repito, es más bien un acumulado plural (cuando no anárquico) de actores que coinciden tan solo en no estar de acuerdo con un proyecto que da vistas de hacer aguas por los costados.

Esto es particularmente importante en México, donde —a diferencia de otros países en los que la categoría sí que aplica a coaliciones que funcionan de acuerdo con principios rectores — apenas y existen expresiones seminales y dispersas que, cada una a su modo, buscan hacer ruido y plantear su propia cruzada. Los opositores no comparten, de cualquier modo, valores morales ni tampoco ideológicos, ni siquiera agenda o un mínimo de convenios.

Cuando alguien te hable de la oposición en los términos descritos, unos que homogeneizan algo que no lo es (“la mezquindad de la oposición”, “la oposición anda de golpista y golpeadora”, “la oposición lo odia”, “la oposición sigue sin entenderlo”, “el intento de censura de la oposición”, “el infantilismo de la oposición”), hay que preguntar a quién se refiere exactamente, a qué  colectivo o individualidad de las tantas que hay. Las frases entre paréntesis son ejemplos reales sacados de redes sociales, una pequeña muestra como tantos otras que hay. No son más que un subproducto del eslogan fundacional, el de que la oposición está moralmente derrotada.

¿Por qué alguien que se conduce con rectitud debería estar derrotado por oponerse al gobierno o cualquier cosa? Tal condición, la de oponerse, no implica estar de acuerdo con otros opositores ni tampoco defenderlos ni moverse a su ritmo. Es la libertad que confiere no ser el último eslabón de una cadena ideológica. También una condena cuando se está inmerso en régimen que se define a golpe de votos.  

Las categorías son abstracciones útiles en la medida que permiten operacionalizar y alumbrar el conocimiento, por ello deben ser utilizadas con honestidad, no como los recursos tramposos que denunciaba Sartori a propósito de los conceptos: cuando se les extiende hasta falsificar el ejercicio analítico, hasta confundir. Estratagemas para que la conclusión sea la que convenga, no la que corresponde a los hechos.

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El potosino pionero en trasplantes de riñón | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO.

En 1963 se realizó en México el primer trasplante de órgano en Latinoamérica, en el Hospital General del Centro Médico Nacional, donde participaron los doctores Federico Ortiz, Gilberto Flores dirigidos por el matehualense Manuel Quijano Narezo. En aquel año en el mes de octubre practicaban un trasplante de riñón escribiendo una de las importantes páginas en la historia de la medicina en el país.

Manuel Quijano Narezo, a su vez, daba nueva gloria a la medicina potosina y el particular a la cirugía. A pesar de haberse formado en la Universidad Nacional Autónoma de México, sus caminos por la medicina inician en San Luis al continuar la tradición médica de la familia Quijano que ha escrito una rica historia en la medicina en San Luis Potosí desde el siglo XIX. En particular recibió una influencia directa de su tío José María Quijano Ramos y de cierta forma continuó esa inclinación familiar por la medicina, que también siguieron el hijo y el nieto de Quijano Ramos, los potosinos Fernando Quijano Pitman y Fernando Quijano Orvañanos.

De niño vino a vivir de Matehuala a San Luis Potosí, trasladándose posteriormente a la ciudad de México donde realizó sus estudios básicos y de formación en medicina, donde se tituló en 1943 en la UNAM, para continuar su residencia en cirugía en el Hospital General de México. En pleno auge de la Segunda Guerra Mundial, va a Estados Unidos a continuar su formación y posteriormente a Francia. En su estancia en Norteamérica a través de las conferencias del doctor Francis D. Moore aprendió el pensamiento del médico científico que orientaría su futura vida profesional en México.

En 1947 regresa a México incorporándose al Hospital de Enfermedades de la Nutrición, donde se practicaba un sistema insólito en el país, desplegando una intensa actividad académica y formativa, lo que le permitió a Quijano Narezo participar en las biopsias de hígado, testículo o riñón, que se hacían por primera vez en el país. Esta escuela quirúrgica y de logística administrativa le permitirían a Quijano imprimir su estilo en la medicina social de esa época.

En 1962 ingresa al Hospital General del Centro Médico Nacional siendo su director en 1963. Esa institución que dejó en 1971 al ser removido de la dirección se convirtió en uno de los primeros hospitales donde se estableció, en 1963, un sistema organizado de enseñanza de la cirugía general.

Quijano Narezo ha sido uno de los pilares de la cirugía en México, donde destaca la realización del primer trasplante de riñón en el país y Latinoamérica.

Su vida académica incluye además su participación como profesor y funcionario en la UNAM donde figuró como miembro de la Junta de Gobierno. Participó además internacionalmente como Director de Asuntos Internacionales de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia; Consejero Científico de la Delegación de México ante la UNESCO; Presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud; Vicepresidente del Comité Ejecutivo de la Organización Panamericana para la Salud; Presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud y Miembro de la Junta Internacional de Fiscalización de los Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas.

Su importante obra médica lo convierte en uno de los médicos mexicanos más importantes de los últimos años, llenando de orgullo a la ciencia médica potosina de donde nacen sus raíces. Nació en 1919 en Matehuala, y murió en la ciudad de México en 2017.

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El derecho de las comunidades indígenas a las telecomunicaciones | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO. 

En medio de la aparentemente interminable oleada de malas noticias y despropósitos políticos de las semanas recientes, me permito utilizar este espacio para compartir con usted una buena. Primeramente, un poco de contexto.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) estima que el 90% de las personas indígenas del país cuentan con algún tipo de cobertura telefónica, sin embargo, tanto la oferta como la calidad de este servicio se ve limitado, en buena medida, por una serie de factores. Por un lado, las condiciones geográficas de varias comunidades dificultan la instalación de la infraestructura necesaria. Por otro, los servicios proveídos por las grandes compañías de telefonía ofrecen costos que son inaccesibles para las comunidades. Al mismo tiempo, se estima que hay más de 13 millones de personas sin acceso a internet porque no hay quien les pueda ofrecer ese servicio.

Ahora bien, les cuento. Con el objetivo de atender estas desigualdades y reducir la brecha en el acceso a las comunicaciones, la asociación civil Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC A.C.) obtuvo del IFT dos concesiones: una para usar y aprovechar bandas de frecuencia del espectro radioeléctrico sin fines de lucro para uso social indígena en diversos municipios de Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Guerrero y Puebla; y otra para prestar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión sin fines de lucro con propósitos culturales, científicos y educativos en los mismos municipios de la concesión anterior.

Sin embargo, el IFT impuso un recargo a TIC A.C. por no haber realizado el pago de derechos correspondiente al uso del espectro radioeléctrico en los ejercicios fiscales de 2016 y 2017
— todo esto con fundamento en los artículos 239 (establece la obligación al pago de derechos) y 244-B (especifica las condiciones del pago y la cuota aplicable) de la Ley Federal de Derechos (LFD) vigente en 2016. Ante esto, TIC A.C. presentó un amparo para ser excluido del pago de estos derechos y, después de un complicado proceso legal llevado por la Clínica de Interés Público del CIDE, el caso fue turnado a la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que determinara la constitucionalidad de dichos artículos.

Así, el proyecto de sentencia realizado por la ponencia del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena se pregunta si existe un derecho constitucional de los pueblos y comunidades indígenas a acciones afirmativas en la operación de los medios de comunicación. Aquí abro un pequeño paréntesis para definir, en términos generales, este concepto clave: las acciones afirmativas son políticas que dan a un determinado grupo social, étnico o minoritario un trato preferencial en el acceso o distribución a causa de ciertos recursos o servicios, con el objeto de mejorar la calidad de vida de grupos desfavorecidos. 

En el estudio de fondo, el proyecto argumenta que los artículos 2, 6 y 28 de la Constitución, así como diversos preceptos de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo configuran una obligación constitucional del Estado a prever medidas diferenciadas para el acceso de los pueblos y comunidades indígenas a los medios de comunicación. Así pues, el siguiente paso es determinar si el legislador estableció un tratamiento diferenciado en favor del grupo vulnerable respecto del cual debe existir una acción afirmativa.

Después de analizar la norma impugnada, el proyecto concluye que el legislador no reconoció la situación de exclusión de pueblos y comunidades indígenas, ignorando el hecho de que, al no poder tener fines de lucro, el cobro de los derechos de uso del espectro radioeléctrico constituye una barrera al acceso de los medios de comunicación por parte de estas comunidades.

A la luz de lo anterior, este proyecto de sentencia fue aprobado por la Primera Sala de la SCJN el pasado miércoles por unanimidad, señalando la inconstitucionalidad del artículo 239 de la LFD de 2016 y reconociendo el derecho de las comunidades indígenas a tener acciones diferenciadas que les permitan acceder y administrar sus propios medios de comunicación. De esta manera, TIC A.C. y las comunidades indígenas con las que trabaja podrán seguir ampliando las redes de telecomunicaciones de costos accesibles que ahora les permiten, por nombrar un par de ejemplos, fomentar de manera importante la economía local y comunicarse con otras comunidades en caso de una eventualidad.

Una buena noticia de este tipo —en momentos en los que el panorama nacional es tan incierto— es solo un recordatorio más de que las causas justas deben ser perseguidas, aunque sea un camino cuesta arriba.

Entre tanta incertidumbre, más sociedad civil organizándose para conseguir el reconocimiento de sus derechos; más centros públicos de investigación y academia trabajando por beneficios tangibles para la sociedad; más acceso y más autogestión para las telecomunicaciones indígenas; más buenas noticias.

 

 

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A demostrar | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Arrancamos

América en la jornada 1 fue un rival complicado, San Luis viene de uno de los peores torneos se su existencia y América estrenaba entrenador y jugaba en casa. Aún así, el partido que planteó San Luis en esa difícil visita al Estadio Azteca, fue muy interesante y casi resulta en un valioso empate. Al final la jerarquía de los de Coapa terminó con el 2-1 final.

Hoy San Luis visita Aguascalientes, un partido de jornada dos donde ambos equipo sufrieron derrotas al arranque del torneo. Necaxa busca recuperar un poco de lo perdido ante Mazatlán, mientras que San Luis sale como nueva víctima dados los resultados recientes entre ambos equipos.

Hoy San Luis necesita demostrar que el buen futbol que mostró por momentos en el partido anterior, no son casualidad, debe demostrar orden y conjunción, y buscar corregir esos trágicos errores que le costaron puntos en el Azteca.

Pero maticemos las cosas, no estamos diciendo que San Luis merece ganar en esta jornada, ni que es mejor equipo que Necaxa, de hecho, ambos equipos rondan más la mediocridad que el buen futbol, digamos que es un duelo de los malos. Pero, es justo aquí, justo contra estos rivales, donde San Luis debe demostrar, donde debe buscar sumar para poco a poco alejarse de los últimos lugares. San Luis no es un equipo para ser campeón, San Luis es un equipo de mera sobrevivencia.

Esperemos al partido, ojalá que el marcador sea justo para lo que veamos en la cancha, pero sobre todo, que los aficionados que hoy estarán en la tribuna de estadio, se cuiden. Vamos a darle, y que veamos un buen futbol.

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