junio 2, 2026

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#4 Tiempos

Los trapitos de Felipe Calderón | Columa de Enrique Domínguez

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Felipe Calderón

Cuentas claras

 

El Fraude

“Amigas y amigos, está en juego el futuro de nuestros hijos y el 2 de julio vamos a decidir para ellos entre el empleo o la deuda, entre la estabilidad económica o las crisis económicas, entre la transparencia y las MANOS LIMPIAS o la corrupción, yo seré el presidente del empleo y de la estabilidad económica, con mano firme y una economía fuerte vamos a llevar a México al futuro para que vivamos mejor”.

Ese fue el mensaje del “Presidente del empleo” durante su campaña en 2006.

Asumió el poder por la puerta trasera, a escondidas de manera ilegítima con el apoyo de la iniciativa privada como lo es el caso de Jumex (con 13 millones 143 mil 476 pesos), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) (con 136 millones 476 mil 555 pesos) y con un mensaje que decía: 10 años de estabilidad económica, apostarle a algo distinto es retroceder, defendamos lo que hemos logrado.  CCE; Ármate de valor” (y cómo no, con 30 millones 663 mil 600 pesos, Sabritas 16 millones 496 mil 800 pesos, Dr. Simi con 101 millones 252 mil 200 pesos y Demetrio Sodi con 77 millones 904 mil 250 pesos).

  •     Gastos de la Iniciativa privada en TV:    $ 375,936,881
  •     Gastos de campaña del PAN en TV:        $ 620,778,210
  •     Total:                                                              $ 996,715,091

Ninguna anomalía fue señalada por el IFE, a pesar de que el Artículo 48 Fracción decimotercera dice: “En ningún caso, se permitirá la contratación de propaganda en radio y televisión en favor o en contra de algún partido político o candidato por parte de terceros”.

Fuente: IBOPE AGB Precios calculados de acuerdo a las tarifas del IFE (Ahora INE).

Hipocresía, trampa y oportunismo

Bajo un esquema protagónico, ha intentado cobrar notoriedad mediante el uso activo de las redes sociales, en especial Twitter, el cinismo y la desfachatez son a todas luces el diario acontecer con su participación a través de mensajes que solo otorgan descrédito al actual gobierno. No es para menos, pues hay intereses que lo hacen defender como casi todos aquellos gozos que su cargo como Presidente de la República le otorgó, emanando la impunidad, el tráfico de influencias y la corrupción en todos los ámbitos de su gobierno.

Ahora se yergue como redentor de grupos de asociaciones anónimas para intentar golpear al actual presidente Andrés Manuel López Obrador. Uno de los casos más recientes lo ligan con el intento fallido de crear escándalo a través de la Policía Federal y sus reclamos para hacer escarnio. Posee estrechos vínculos con organizaciones de ultraderecha, múltiples cuentas en twitter de apoyadores desde el anonimato como la cuenta “Tumbaburros” y otros personajes como Mariana Gómez del Campo e influencias con los altos directivos de Twitter para hacer de esta un claro ejemplo de intolerancia y animadversión a los pensamientos progresistas.

La hipocresía, el olvido y los actos corruptos son parte del lastre cargado por el ahora luchador social Felipe Calderón, intenta proyectar ante cualquier señalamiento una falsa imagen de dignidad y molestia externada mediante su palabra favorita por antonomasia: “categóricamente”, por ejemplo: “Rechazo categóricamente”, “categóricamente rechazo” o bien “Niego categóricamente”. El orgullo y la vanidad solo exacerban su soberbia para pensar que en su limitado mundo es alabado, sin embargo, el repudio generalizado se expresa en cualquier lugar donde se pare al igual que su predecesor, Vicente Fox Quesada.

El oportunismo es otra de las actividades que realiza con ahínco y fervor para promover su ahora organización “México Libre” que no ha logrado obtener el apoyo necesario para la creación de un partido político, debido a su baja audiencia en las presentaciones en diferentes ciudades. Las marchas donde se reúnen las minorías rebeldes para protestar ante el actual gobierno son una oportunidad para hacer pública su intención de formalizar el registro de su nuevo partido y no deja de aprovechar la ocasión promocionando su incipiente organización dejando entrever sus aspiraciones para volver a gobernar “haiga sido como haiga sido” (sic).

Resulta inconcebible entender a una persona que se adueñó de la presidencia mediante un fraude colosal ahora pretenda continuar su influencia utilizando a su esposa (ya lo intentó en la pasada elección) con resultados por demás negativos. Fotocopias y apoyos apócrifos marcaron a una candidata independiente que hablaba de medidas coercitivas para acabar con el crimen (Similar a la guerra contra el narco). El ridículo y propuestas por demás elementales hicieron que Margarita Zavala de Calderón

nunca levantara y optó por retirarse de la contienda. Es indudable que la sed de poder sigue siendo un delicioso plato codiciado por Felipe Calderón y tenga aún la desfachatez de olvidar las atrocidades, atropellos y descarada corrupción durante su gestión.

La barbarie y el saqueo en el sexenio de Calderón:

  •     Una guerra ante el narco que dejó más de 121 mil muertes violentas, 26,112 desaparecidos.
  •     7 millones de jóvenes sin empleo y acceso a la educación pública.
  •     Un crecimiento del 1% en el Producto Interno Bruto (PIB).
  •     Inconstitucionalidad al emprender la reforma petrolera y entrega sin precedentes de territorio para la explotación minera.
  •     Sumisión a los poderes fácticos, facilitó el crecimiento de monopolios y privilegio a las televisoras.
  •     Responsabilidad en el abatimiento de Mexicana de Aviación.
  •     Negociaciones y corruptelas en el caso Odebrecht, promesas incumplidas como la creación de refinerías, ampliaciones y la no ejecución de obras por parte de PEMEX facilitando su ejecución a Odebrecht como el caso de Etileno XXI.
  •     Privilegios a la alta burocracia mediante los excedentes petroleros olvidándose por completo de los derechos sociales (Durante el sexenio de Ernesto Zedillo los funcionarios de alto rango eran menos de 100, Con Felipe Calderón ese número aumentó a más de 1000)
  •     Partícipe en las anomalías de la PGR y fabricación descarada de culpables como el Falso Caso Wallace, El Caso Florence Cassez y los presuntos secuestradores entre muchos casos más.
  •     Se mantiene en impunidad la responsabilidad en la muerte de 49 menores de entre 5 meses y 5 años de edad, 80 niños con quemaduras graves y 26 más con lesiones en la Guardería ABC, ningún funcionario mayor ni un familiar de Margarita Zavala han pisado la cárcel y han sido insensibles ante esta desgracia.
  •     Corrupción en la construcción de la “Estela de la Luz”, entregada con 15 meses de retraso y un gasto de 1,305 millones de pesos de recursos públicos, cuando originalmente su costo sería de 398 millones de pesos.
  •     Múltiples escándalos en la hacienda pública en detrimento de PEMEX, CFE y Secretaría de Seguridad Pública.
  •     Fortalecimiento de asociaciones civiles y apoyos discrecionales, sobre todo a estancias infantiles sin establecer investigaciones como habitabilidad, ubicación, trayectoria del personal y nula fiscalización de infantes registrados.
  •     Asesinatos y desapariciones forzadas de periodistas durante su gestión.
  •     Aumentó la pobreza en un 35% con respecto al sexenio anterior
  •     Condonó impuestos por 161 mil millones de pesos beneficiando a 18,202 contribuyentes.
  •     Aumentó la deuda pública de 1,99 billones a pesos a 5.5 billones de pesos, es decir: 280%.
  •     Lugar 100 de 182 países en corrupción (Hasta esa fecha, nunca antes se había llegado a esos niveles)
  •     Cuando fue Director de Banobras se “prestó” 3 millones de pesos.
  •     Retiró servicios médicos a trabajadores de Banobras.
  •     Extinguió la compañía de Luz y Fuerza provocando el desempleo de más de 44 mil trabajadores.

Un personaje que invadió la presidencia, marcado por ilegitimidad, violación a derechos humanos, autoritarismo y emprender una irracional guerra contra el narco, convierten a Felipe Calderón en uno de los presidentes más corruptos y sanguinarios de los tiempos modernos.

Su actuación resulta inmoral, pues ocupó un cargo como miembro del consejo de administración en Iberdrola (empresa que se vio favorecida por los contratos otorgados a través de la CFE, que por cierto vende a nuestro país más energía que en su propio país de origen).

El 25 de noviembre de 2011 fue demandado por la comisión de delitos de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional. 

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El Cronopio

El mejor actor de la Época de Oro del Cine en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Filmada en 1936, Vámonos con Pancho Villa, es considerada una de las mejores películas de la época de oro del cine mexicano. El protagonista: el potosino Antonio R. Frausto que participó en alrededor de 96 películas para el cine mexicano, así como en programas de televisión. Considerado como el mejor actor de esa gran época del cine en México. Presente en casi todos los rodajes que ahora son un hito en el cine nacional, destacó son su trabajo actoral en filmes como “Santa”, primera película sonora mexicana, “México de mis Recuerdos”, “El Tigre de Yautepec”, “Sobre las Olas”, “Ahí Está el Detalle”, “Cuando los Hijos se Van”, “Los Tres García”, “Los Tres Huastecos”, “El Siete Machos” entre muchas más.

Su nombre se une a los pioneros potosinos que participaron en el cine mexicano, principalmente en los inicios del cine sonoro en 1932, como Adolfo Girón Landell, Lupe Vélez, Enriqueta Ramírez Verastegui “Ligia Dy Golconda”, Emma Roldan, de quienes hemos tratado ya en esta columna, así como Noé Murayama, Lupe Inclán, Carlos López Moctezuma, Arturo Martínez Chávez, entre otros grandes actores.

Antonio R. Frausto nació en San Luis Potosí el 20 de septiembre de 1897, poco se sabe de la vida de Antonio Frausto, que se liga a la actuación que practicó de manera autodidacta, pues mostró un don natural para ello, y comenzara su carrera actoral con el inicio del cine sonoro en México. Su vida queda como su reconocimiento popular en el cine mexicano, al ser hecho a un lado por las leyendas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas, aunque en la industria cinematográfica es recordado como el mejor actor y uno de los más prolíficos al participar en la mayoría de las películas mexicanas que han trascendido en la historia del cine en México.

Su personaje por excelencia fue Porfirio Díaz al encarnarlo en varias películas, por lo que fue bautizado como el “eterno Porfirio” en el medio cinematográfico. Recordarlo, es apreciando su trabajo en esa infinidad de películas que ahora pueden disfrutarse remasterizadas.

Hizo su vida, cotidiana y actoral, al lado de su esposa la actriz y maquillista, Dolores Sepúlveda Camarillo, también potosina, conocida en el medio como Dolores Camarillo, Fraustita, otra pionera potosina en el cine mexicano, que nació en San Luis Potosí en 1910 y que estuviera por un tiempo en Estados Unidos, hija de actores potosinos.

Trabajaron juntos en algunas cintas, como El Tigre de Yautepec de 1933, entre otras, convirtiéndose en una de las apreciables parejas en el mundo del espectáculo fílmico.

La importante cantidad de cintas interpretadas por Antonio R. Fraustro, fue interrumpida tras su muerte en pleno auge del cine de oro mexicano, acaecida el 29 de enero de 1954 en la Ciudad de México, a los cincuenta y seis años de edad, la cual hubiera sido aún más impresionante.

Antonio R. Frausto, así como su esposa Dolores Camarillo, dieron brillo a la actuación de potosinos brillantes que en buen número contribuyeron al desarrollo del espectáculo en México y en especial al cine en el país, figurando entre los mejores actores de la época de Oro del Cine en México y en particular Antonio R. Frausto, considerado por la crítica como el mejor actor en el ranking de las mejores películas, actores y actrices del Cine de Oro en México.

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#4 Tiempos

La sociedad de la indiferencia | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

“Quizá dejé abierta una de las ventanillas”, dijo alarmado un amigo mío mientras se acercaba a su coche; yo iba con él. Uno nunca sabe por qué presiente estas cosas, pero la verdad es que las presiente. “Sí –repitió en voz baja-, quizá olvidé cerrar la ventanilla trasera”. El corazón le latía de prisa, con violencia, como un trote de caballos.

Pero no, el vidrio no estaba abierto: estaba roto. Lo supimos por el crujido de los vidrios que pisábamos. Además, nada de lo que había en el auto seguía allí: unos libros todavía sin abrir, un estéreo de la mejor marca, varios estuches con discos, cinco o seis camisas que acababa él de pasar a recoger a la lavandería y algunas cosas más. En los asientos sólo había vidrios y un desarmador estropeado que, por supuesto, no era suyo.

Justo enfrente de donde había estacionado el coche un hombre picaba fruta; corrimos hacia él.

-Me robaron –dijo mi amigo-. Acaban de robarme. ¿No vio usted quién fue?

El hombre meneó la cabeza y hundió los ojos en la fruta que picaba. Silencio absoluto, total.

-Señor –insistió mi amigo-, es que usted debió haber visto algo; no pudo dejar de ver; tal vez hasta haya oído el ruido de los cristales al romperse…

-No, yo no oí nada –dijo el hombre. Se notaba a las claras que no quería seguir hablando. Bien, en este momento lo dejamos en paz. Adiós para siempre, indiferente señor.

Nos acercamos entonces a una mujer que por la lentitud con que escogía verduras y regateaba el precio debía tener  bastante tiempo parada allí.

-Y usted, señora, ¿no vio nada? –dije yo.

-¿Nada de qué?

-No, no se preocupe, estoy loco –dije. Me quedaba bien claro que la mujer no estaba dispuesta a hablar, aunque supiera bastante bien lo que le estaba preguntando.

Al otro lado del puesto de frutas estaba una joven que vendía gelatinas y flanes.

-¿Usted sabe quién fue, señorita? –pregunté señalando en dirección al auto de mi amigo.

-No –dijo-. Yo no he visto nada.

Nada, nada, nada. Todos estaban ciegos y sordos. Antes de darnos por vencidos, corrimos a buscar al tendero de la esquina con la esperanza de que por lo menos él tuviera algo que decir.

-No –dijo-. No vi. Además, no pensará usted que yo me paso la vida viendo lo que no me importa.

Me le quedé mirando; quería leer la verdad en sus ojos, pero él los cerró, haciéndome creer que lo cegaba el sol. ¡Qué impotencia! De pronto nos sentimos solos, o por lo menos así me sentí yo. Solo en medio de una multitud de hombres y mujeres que preferían callar. Pero yo estaba seguro de una cosa: que el vendedor de fruta vio, que la señorita de las gelatinas vio también, que el tendero de la esquina… Pues bien, me dije, ahora soy yo, ahora somos nosotros, pero mañana serán ellos, y entonces sabrán lo que se siente… Ponemos en marcha el motor del auto y desaparecemos dejando una estela de vidrios rotos.

Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria la escena de una novela de Jay McInerney (“Bright Lights, Big City

”)
en la que un hombre –el protagonista de la historia- sube una mañana al metro de Nueva York y ve que se le acerca un tipo que anda como perdido, que seguramente está drogado y se cree en la luna; de pronto el tipo le palmea el hombre y le dice:

“-Mi cumpleaños es el trece de enero. Cumpliré veintinueve.

“-Magnífico” –responde el protagonista, retomando la lectura de su diario.

“Cuando te palmea el hombro por segunda vez –se dice a sí mismo el narrador- lo miras. Y cuando vuelves a levantar la mirada, el tipo está en la mitad del vagón… Acto seguido, se sienta sobre la falda de una anciana. Ella trata de librarse de él, pero la tiene atrapada.

“-Perdóneme, caballero, pero creo que está sentado arriba de mí -dice la viejecita-. ¿Señor? Perdón, señor…

“Casi todo en el vagón contemplan la escena y simulan no hacerlo. El tipo se cruza de brazos y acomoda sus asentaderas en la falda de la viejecita.

“-Señor, por favor, quiere levantarse de…

No puedes creerlo. Hay por lo menos media docena de hombres saludables en torno a la mujer. Tú mismo estuviste a punto de levantarte pero creíste que reaccionaría alguno más cercano. La mujer está sollozando. Tienes la secreta esperanza de que el tipo se levante y deje tranquila a la viejita.

“-Por favor, señor.

“Te levantas, por fin. En ese preciso instante, el tipo hace lo mismo. Luego se sacude las arrugas del saco con la mano y se aleja por el pasillo del vagón. Te sientes estúpido, de pie. La viejecita se está enjugando las lágrimas con un pañuelo de papel. Te gustaría preguntarle si está bien, pero a esta altura de los acontecimientos no serviría de mucho. Y te sientas”.

A veces -¡oh incurables románticos que somos!- creemos que la soledad es quién sabe qué cosa profunda y misteriosa, cuando en realidad a veces es sólo esto: que tu desgracia no le importe a nadie; que te puedan matar en medio de la multitud y que nadie se mueva para impedirlo; que mientras te mueres, todos estarán viendo lo que sucede, pero cada uno en su mutismo y prosiguiendo su camino para no enredarse en dificultades que no son suyas.

Tal vez vivamos en la civilización de la indiferencia, es decir, de la soledad. Tal vez, en el fondo, estemos más solos de lo que pensamos…

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#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial,

en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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