junio 30, 2026

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#4 Tiempos

Los tipos duros no escriben poesía | Columna de Edén Martínez

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Funambulista

 

Los textos que Santiago Rummért escribió para revistas norteamericanas en los setenta, ochenta y noventa, además de sus únicas dos novelas, son ahora casi de colección. Los artículos y epístolas del narrador fantasma, quien se presume vive entre Buenaventura, California y San Luis Potosí, México, me fueron entregados en condiciones bastante misteriosas en el metro de la Ciudad de México por una mujer llamada Ximena Martínez.

Edén Ulises Martínez.

 

Santiago Rummért.  30 de abril de 1999

¿Recuerdan a aquel impostor, ese hombre de muchos nombres, sin otra moral que la estética, dandy del horror, asesino y fotógrafo del miedo, artista bárbaro que llevaba al arte hasta sus últimas consecuencias? Lo conocí en un verano de los años noventa, y en ese momento no supe mucho de él. Viendo sus ojos no podría decirse que fuera el asesino de las hermanas Garmendia, parecía otro latinoamericano cualquiera en Massachussets, con ese andar de no ser de acá, y una especie de encogimiento de hombros arquetípico del hemisferio sur.

Yo llevaba varios días escribiendo una crónica sobre la vida nocturna en Provincetown, y todas las tardes me sentaba a ordenar mis notas en el Mirador. El tema del sida todavía estaba de moda y a la revista Narrative Journals de San Francisco le interesaba sacarle provecho, así que me pedían adelantos semanales. Querían que me concentrara en los homosexuales. Si pudiera imaginar el título perfecto de la crónica para mi editor, sería algo así como “El submundo de las orgías homosexuales en Provincetown: una alerta sanitaria”. A mí la verdad todavía no me constaba que hubiera orgías, ni homosexuales ni heterosexuales ni mixtas, y después de sentarme dos o tres Dry Martinis en el Mirador, me iba a rondar a los bares del centro para tratar de pensar cómo inventarme una historia verosímil con nombres reales.

En uno de los bares de la calle Comercio, The Brig, conocí a Sven Veriakis, un hombre bajito y rubio a quien le apodaban el Arpón, de algunos 40 años y quien se decía espiritista. Ya borracho aquel hombre me contó la historia de un tal Timothy Madden y una tal Patty Lareine, una pareja de esposos que solían organizar “las mejores fiestas de droga, orgías e intercambio de parejas de la ciudad”. Interesado, le invité unas cuantas Budlights para que desembuchara, y lo habría hecho si en ese momento no hubiera llegado Carlos Wieder, con sus ojos fríos y cargando una cámara fotográfica. Wieder, quien en ese momento se presentó como Mario Ruiz, le dijo algo al oído al Arpón, y después se marcharon los dos de prisa y sin despedirse.

No fue hasta años después cuando me di cuenta de que ese hombre ya envejecido y regordete era el mismísimo padre de la nueva poesía chilena, y que en aquel verano del 91 buscaba sin parar por todo Provincetown a un tal Meeks Wardley Hilby III, quien fuera antiguo compañero suyo en un misterioso club de fotografía en Tampa, Florida (De Quincey Photo Club), del cual se rumoreaba que experimentaba con “el desnudo, la sexualidad, y el desmembramiento simbólico del papel y la carne en la imagen”.

El día que me enteré —creo que fue algún fin de semana de enero del 94—, cuando pude ver aquella famosa fotografía del avión, telefoneé inmediatamente a mi editor, Donnie Rodríguez. “Donnie, ¿recuerdas cuando me mandaste a ese pueblo de mierda, Provincetown, para sacar el artículo de los gays y el sida? Pues ese día conocí a Carlos Wieder, un fascista de mierda, cercano de Pinochet, y el mejor poeta latinoamericano de mi generación”.

—¿Y qué?

—Pues nada, que pude haberlo entrevistado, o mejor, le pude haber pegado un tiro.

Aunque confieso que eso de pegarle un tiro fue más bien un sofismo—ya que no sé disparar armas de fuego—, verdaderamente pensé que pude haberlo entrevistado. ¿Qué le habría preguntado? Una sola maldita cosa: ¿Qué es la poesía?

De todos los hombres y mujeres del mundo, solo Carlos Wieder, aquel maldito loco que escribía poemas sobre mujeres muertas, estaba lo suficientemente enfermo para responder esa pregunta, y yo lo había dejado ir. Wieder era un tipo duro. En una ocasión, en un bar mexicano en Barcelona, Roberto Bolaño, quien conoció a Carlos en Chile antes del golpe militar, me comentó que el aviador tenía “esa dureza que solo pueden tener los latinoamericanos pasando de los cuarenta años”. Cuando me lo dijo recordé aquella historia de Frank Costello, en la que después de obligar a todos sus secuaces a bailar con su rubia, les dijo que “los tipos duros no bailan”. No pude dejar de pensar que además de que no bailan, los tipos duros tampoco escriben poesía, sino que la dibujan en el cielo con un Messerschmitt de la Segunda Guerra Mundial.

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#4 Tiempos

La potosina que escribió en letras de oro su nombre en el cine mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En los albores del siglo XX potosino la familia Sepúlveda Camarillo daba vida escénica en las tablas de los teatros potosinos, el Alarcón y el de La Paz. Para 1915 ponían en escena las obras La Cara de Dios y San Miguel de los Espías; el matrimonio entre Amanda Camarillo y Alberto Sepúlveda habían procreado el 31 de marzo de 1910, en San Luis Potosí, a la pequeña Dolores Sepúlveda Camarillo que debutaría en teatro a los cinco años en las citadas obras.

Problemas de salud del padre de Alberto Sepúlveda orilló a la familia a trasladarse a España, donde la ya joven Dolores decide estudiar maquillaje, profesión que combinaría con la actuación, orientando el arte de los polvos y brochas al maquillaje de actuación. De regreso a México, continuaría con su vocación y aprovecha un apoyo para estudiar en la línea Max Factor en maquillaje para Hollywood lo que la llevaría a Estados Unidos a trabajar como maquillista cinematográfica.

En los inicios del cine sonoro mexicano, como adelantamos en entrega anterior de esta columna, arrancaría su carrera, tanto como maquillista como actoral, al parejo del desarrollo del cine en México. Actuando en las primeras películas sonoras mexicanas a principios de los treinta, donde conoce al que sería su esposo, el actor potosino Antonio Frausto de quien ya tratamos en entrega anterior y de cuya relación asumiría el mote de Fraustita, como fue conocida en el mundo del espectáculo. Dolores Camarillo, como también fue conocida, se convirtió en una de las más reconocidas actrices de reparto en toda la Época de Oro del Cine Mexicano, además en una de las mejores maquillistas de la industria del espectáculo. Entre los filmes que le dieron más proyección se encuentra su actuación en la película Ahí está el detalle, al lado de Mario Moreno Cantinflas y de su esposo Antonio R. Frausto.

En un buen número de películas en que participó, cumplió los roles de maquillista y de actriz. Se mantuvo vigente en ambas funciones desde 1932 hasta 1986, un par de años antes de su muerte.

Dolores Camarillo fue una de las pioneras de la televisión mexicana, donde participó también como actriz y maquillista. Toda su vida estuvo orientada al espectáculo jugando roles complicados de manera simultánea, entre maquillaje y actuación, con alto índice de calidad lo que la convierte en una de las principales figuras del cine y la televisión en México, aunque no ha tenido el reconocimiento que merece.

La muerte de Antonio R. Frausto en 1954 la lleva a estar envuelta en problemas legales al ser acusada de retirarle el oxígeno cuando se encontraba internado, de lo cual fue absuelta. Su muerte también estuvo envuelta en misterio, la que aconteció el 8 de febrero de 1988.

Una carrera de más de cincuenta años en el mundo del espectáculo, protagonizando alrededor de 120 películas como actriz de reparto y encargada de maquillaje en más de sesenta películas, así como primera actriz de la televisión mexicana, combinando de forma simultánea la actuación y el maquillaje, siendo representativa de la actuación cómica en buen número de películas, apuntando el deleite de espectadores, de aquellos años de oro del cine mexicano y de los actuales al difundirse esas viejas películas, que siguen haciendo reír y ser el delite de espectadores de todas las edades. 

Dolores Sepúlveda Camarillo, Fraustita, como aparecía en los créditos de las películas de la Época de Oro del Cine en México, ha escrito su nombre en letras de oro en la historia del cine, el teatro y la televisión mexicana.

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#4 Tiempos

Soledad fortalece alianzas para impulsar inversión

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Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad

Por: Redacción

A fin de seguir impulsando el desarrollo económico y acercar más oportunidades a las familias, el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, a través de la Dirección de Desarrollo Económico, reforzó la coordinación con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO-Servytur), como parte de la estrategia impulsada por el Alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz para consolidar un municipio más competitivo, con crecimiento ordenado y cercano a la población.

El director de Desarrollo Económico Municipal, Héctor Xavier Andrade Ovalle sostuvo una reunión de trabajo con el presidente de CANACO Serv ytur, Mauricio Mahbub Támez, en la que se revisaron proyectos clave que impactan directamente en la vida diaria de la ciudadanía, como la remodelación del Centro Histórico, el fortalecimiento del corredor comercial de la carretera a Matehuala del Distribuidor Juárez a Plaza Citadina, y el impulso del bulevar Valle de los Fantasmas como zona de crecimiento; estas acciones buscan detonar más inversión, fortalecer el comercio local y generar empleos formales que beneficien directamente a más jóvenes, trabajadores y familias.

Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad de Graciano Sánchez, donde se presentarán los proyectos estratégicos de inversión y turismo que forman parte de la siguiente etapa de crecimiento del municipio. Con este trabajo conjunto, el Gobierno Municipal reafirma su compromiso de mantenerse cerca de la ciudadanía y del sector productivo, impulsando el cambio que transforma, con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de las familias.

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El Cronopio

La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.

Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.

Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.

Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.

La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.

En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad

. Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.

Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.

Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado

Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.

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