julio 23, 2026

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#4 Tiempos

Libertad | Columna de Juan Jesús Priego

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«Llovió de noche y ahora las nubes se desplazan por el cielo. A veces caen algunas gotas. Estoy de pie bajo un manzano que está terminando de florecer, y respiro. No sólo el manzano, sino también los pastos que lo rodean, expanden aromas después de la lluvia, y no hay palabras para este sabor dulce y penetrante que impregna el aire. Lo respiro con todos mis pulmones, siento el aroma en todo mi pecho, respiro, ora con los ojos abiertos, ora con los ojos cerrados, no sé cómo es mejor. Tal vez esto sea la libertad, la única, pero la más apreciada libertad, de la cual nos priva la cárcel: respirar así, respirar aquí».

Cuando Alexandr Solzhenitsyn (1908-2008), el escritor ruso, volvía a casa después de un largo tiempo en prisión, escribió estas líneas, y si las transcribo ahora es porque veo en ellas uno de los efectos más patentes de la libertad: la capacidad de respirar a pleno pulmón.

Pareciera una broma y, sin embargo, así es: el hombre libre se delata por su respiración, así como el hombre atormentado se delata por su rostro. Sólo los hombres libres respiran como se debe.

Lo contrario de la libertad –al menos de la libertad entendida en un sentido puramente psicológico- es la angustia, que se manifiesta en la estrechez, en la opresión, casi en la asfixia. Ya la misma etimología de la palabra lo dice todo: angustia viene del latín angustus, que significa estrecho, pequeño, reducido. En momentos de gran ansiedad da la impresión de que no somos capaces ni de tragar saliva y, cuando lo logramos, emitimos un ruido muy extraño que según las historietas infantiles (cómics, los llaman en España, y también tebeos) suena más o menos así: ¡gulp! Es como si un ente malévolo se hubiese puesto a anudar una bufanda en torno a nuestro cuello con el único fin de sofocarnos. En alemán, la angustia se designa con la palabra Angst, y ya escuchar esta palabra nos hace pensar en una especie de hueso atorado en la garganta. 

«Escúchame en seguida, Señor, que me falta el aliento» (Salmo 142, 7), clamaba el salmista en un momento de enorme aflicción. Al hombre angustiado casi siempre le falta el aliento; literalmente, siente que se ahoga. El médico, al principio, le aconseja hacerse una radiografía de tórax, pero luego tiene que rendirse a la evidencia: el problema no son sus pulmones, sino sus nervios, es decir, la angustia, ese vértigo del alma en el que el cuerpo participa.

Hasta aquí creo no haber dicho nada nuevo. Lo que para mí sí que constituyó una novedad, fue el haber caído en la cuenta de que la palabra espiritual, que utilizamos a menudo, viene de spirare, que significa respirar. Esto quiere decir que el hombre que vive del Espíritu –el hombre espiritual, como suele llamársele- es aquel que respira bien, es decir, que se halla libre de toda preocupación porque se ha liberado (o mejor, ha sido liberado) de cuanto lo oprimía.

Se me hizo claro repentinamente que el que cree en Dios no tiene por qué vivir en la estrechez, y que la fe o es liberadora o no es fe todavía. Cristo lo dijo muchas veces: «No pierdan la paz, ni vivan angustiados. Observen los lirios del campo, que ni hilan ni cosechan. No tengan miedo, pues el Padre de ustedes conoce sus necesidades» (Mateo

6, 25-26).

En su libro Reaching out (que fue traducido al castellano con el título de Abriéndonos), Henry J. M. Nouwen escribió lo siguiente: «Nosotros, los cristianos, somos como asmáticos curados de aquello que les angustia. El Espíritu ha curado nuestra pequeñez (en latín ansia se dice angustia, pequeñez) y lo ha hecho todo nuevo para nosotros. Hemos recibido un nuevo aliento, una nueva libertad, una nueva vida. Esta vida nueva es la misma vida de Dios»…

Le decía hace poco a un amigo mío sacerdote que nuestras predicaciones, nuestras catequesis y nuestros discursos olvidan muchas veces esta dimensión liberadora de la fe: insistimos en «las verdades que hay creer», en «el dogma que hay que custodiar» y en «la recta doctrina que es preciso enseñar », pero casi nunca hacemos ver que esta verdad, este dogma y esta doctrina son eminentemente saludables tanto para el alma como para el cuerpo.

Este mismo amigo –según me contó él mismo-, fue a visitar un día a una mujer que agonizaba desde hacía varias semanas; le daba miedo morir y eso la hacía prolongar su sufrimiento.

-Tengo miedo, mucho miedo –le decía a mi amigo-. Creo que no seré capaz de abandonarme… He pecado mucho, padre. He sido una mujer mala, por lo menos durante buena parte de mi vida. ¿Cómo me presentaré así ante mi Dios? Me dirá: «Apártate de mí, maldita, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» –era éste, en realidad, el único texto de la Biblia que se sabía de memoria.

Entonces mi amigo tomó esa misma Biblia que aquella mujer tanto había leído durante su enfermedad y leyó para ella en voz alta:

«¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí! Porque ya ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos… ¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí! Paloma mía que anidas en los huecos de las peñas, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz y muy hermosa tu figura. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí!» (Cantar de los cantares 1, 8-14).

-¿Eso también está en la Biblia? –le preguntó la mujer.

-También éstas son palabras de Dios –dijo mi amigo, y repitió para ella una vez más-: «¡Levántate, amada mía, hermosa mía y ven a mí!».

La mujer cerró los ojos y respiró profundamente. Fue, en realidad, su último suspiro. Ya no tenía miedo ni siquiera de la muerte.

Por fin era libre.

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Ciudad

Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas

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El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.

Por: Redacción

Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.

El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.

Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.

“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225

.

Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.

Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.

Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.

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El Cronopio

Orgullo de la física potosina, José Luis Morán López | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con un total de catorce concursos individuales en ciencias y matemáticas se realizó la versión 2026 del Fis-Mat, el XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas, que este año está dedicado al Dr. José Luis Morán López, como un reconocimiento a su destacada labor en el área de la física.

Morán López es uno de los más importantes científicos potosinos, pilar para el desarrollo de la física en San Luis Potosí realizando un destacado trabajo de investigación en física, tan relevante, que obtuvo en 1996 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, además de un importante número de los más importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Obtuvo también el Premio Nacional de Ciencias que otorga la Academia Mexicana de Ciencias.

Los Premios Nacionales de Ciencias y Artes que otorga el Gobierno de México es el máximo reconocimiento que se da a científicos y artistas mexicanos y se entrega desde 1944. A lo largo de sus setenta y seis años solo dos potosinos se han hecho merecedores al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, uno de ellos José Luis Morán López nacido en Charcas, San Luis Potosí, en 1950.

Morán López estudió física en la entonces Escuela de Física de la UASLP y realizó sus estudios de maestría en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, CINVESTAV, partiendo posteriormente a realizar su doctorado en ciencias en la Universidad Libre de Berlín en Alemania y realizó una estancia posdoctoral en la Universidad de California, en Berkeley. Al terminar sus estudios, se incorporó como investigador en el Departamento de Física del CINVESTAV, colaborando desde 1981 con investigadores del Instituto de Física de la UASLP apareciendo en las primeras publicaciones científicas de esta institución, donde se incorporaría posteriormente de manera formal en 1986.

Ha realizado investigación en temas de física llamados de frontera, esto es, el conocimiento que se ubica en los límites del desarrollo de la investigación científica y tecnológica; lo que han dado prestancia al propio desarrollo de la física en San Luis Potosí y que la han colocado como uno de los importantes polos de desarrollo a nivel mundial.

José Luis Morán López es especialista en las áreas de física teórica, física del estado sólido y la ciencia de materiales, ha trabajado en temas de materia condensada y sus investigaciones han contribuido al desarrollo de la teoría electrónica de la segregación y de los fenómenos de orden-desorden en superficies, y de los efectos superficiales en aleaciones, han sido objeto de numerosas referencias por los especialistas del área. Su investigación actual se centra particularmente en termodinámica y las propiedades electrónicas y magnéticas de sistemas de baja dimensionalidad y en la estructura electrónica de fullerenos. Ha dirigido y fundado sociedades científicas y centros de investigación de importancia en el país, como la Sociedad Mexicana de Física y la Academia Mexicana de Ciencias

, que congrega a los científicos más destacados del país; en cuanto a instituciones destacan la creación del Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología, promotor de la creación del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y del Museo del Meteorito.

Actualmente es investigador Titular C en la División de Materiales Avanzados del IPICYT y coordinador académico del Centro Nacional de Supercómputo cuya creación promovió. Las aportaciones de José Luis Morán López contribuyen al entendimiento de la materia y han impactado en la ciencia de materiales, principalmente en materiales magnéticos que tienen aplicación en varias áreas de la ciencia. Con su trabajo ha contribuido al progreso cultural, científico y tecnológico de México, al de sus propias instituciones y a la entidad.

José Luis Morán López es un orgullo para los potosinos y en especial para la Zona del Altiplano de San Luis Potosí. El XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas está dedicado a su trayectoria y cuya premiación a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria se efectuará este próximo 17 de julio en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

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