octubre 13, 2026

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#4 Tiempos

La realidad del futbol nacional | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Testeando

 

Desde hace mucho tiempo se dice, se pregona, se grita que el futbol mexicano no tiene nivel. Hoy compite televisivamente por el rating de campeonatos como el futbol español, inglés, alemán, portugués y holandés, sumado a torneos internacionales como la Champions League, la Europa League o la Libertadores. Hoy el futbol nacional tiene rivales de peso para comparar.

Pero vayamos por partes, ¿qué hace bueno o malo el nivel de una competencia en el futbol? Justo aquí es donde muchos meten el freno de mano. Hay quien dice que la competencia “pareja” le da nivel al producto, que poco importa una liga donde siempre ganan los mismos y la competencia va de unos cuantos; otros hablan de que las grandes figuras elevan el nivel y otros más de plano solo se ciegan por el brillo del futbol europeo: solo en el viejo continente se juega buen futbol.

Ok, los parámetros son diversos, pero hoy quiero proponer un estilo de análisis para definir con ciertos fundamentos si nuestro futbol es bueno o es malo.

En el futbol existen dos fundamentos básicos: la recepción y el pase. Estos principios se “educan” desde temprana edad. No es en vano ver en las escuelitas de futbol a muchos niños jugando a patear el balón, incluso los mayores se entrenan pateando a la pared, buscando mejorar la recepción y el pase. En lo que respecta a la recepción, la cosa es muy simple: el balón tiene que quedar donde el jugador quiere que quede, ya sea pegada al pie, o a una distancia medida, ya sea recibir con la cabeza, el pecho, las piernas o el pie (algunos fuera de serie usan otras partes de cuerpo, saludos Cuauh) pero que el balón vaya a donde el que recibe quiere. Por el lado del pase, la cosa parece más fácil de explicar: el balón tiene que llegar correctamente a donde el jugador que da el toque quiere que vaya, ya sea al hombre o al espacio; aquí no hay mucho para dónde hacerse y, lo mismo, se puede tocar con la cabeza, el pecho, las piernas o el pie.

Un buen futbol es aquel en el que podemos ver jugadas que combinan recepción y pase de manera precisa, y mejor aún, que lo hagan con intensidad, velocidad y presencia. Uno, dos, tres, cuatro toques a toda velocidad y podemos estar hablando de un nivel importante. Menos que eso: olvídenlo.

Pero vayamos a lo más importante del futbol: el gol. Para anotar un gol se necesita básicamente el remate. Esa definición de último momento que puede ser con la cabeza, el pecho, las piernas o el pie, ese último movimiento muchas veces cerca de la portería rival, ese intento final que termina las jugadas. La práctica no nos engaña, si un equipo no termina las jugadas, está destinado a no ganar.

En un buen futbol, la mayoría de las jugadas se van a terminar, los remates se harán complejos y comunes, habrá muchas oportunidades de gol, por ende, muchos remates en la última jugada.

Pero en el futbol también se defiende y para esto tenemos una serie de jugadas que vale resaltar: la intercepción, la barrida y la marca por mencionar algunas. En la intercepción se roba el balón justo en el momento de un pase, es una jugada muy limpia y que en ocasiones exhibe a los jugadores que no saben dar correctamente un pase. La barrida por su parte requiere un trabajo milimétrico, la velocidad y conducción del jugador es interrumpido por el defensa que busca quitar el balón sin cometer una falta. Por último, la marca sirve para evitar la recepción del balón, y en caso de que suceda, detener por fuerza o por talento el avance del rival. En un buen futbol, veremos muchas barridas exitosas, marcas muy pesadas y pocas intercepciones.



Por último dos cualidades de los superdotados: la conducción y el regate. Hablar de la conducción no es solo decir que la pelota tiene que ir pegada al pie, conducir el balón puede incluir llevar cierta distancia con el esférico o combinar con recepciones dirigidas. Por el lado del regate es el punto y aparte del futbol, pocos son los que pueden regatear y salir airosos, con tiempo para definir su próximo movimiento o con el espacio suficiente para volver a hacerlo. Solo unos cuantos se pueden sentir seguros cuando se atreven a regatear.

En un buen futbol vamos a ver a algunos que se atreven a conducir 10, 15, 20 metros dentro de la cancha, menos no es suficiente. En el buen futbol vamos a ver a un par de jugadores (tal vez 2 pares de jugadores) que en toda la liga regateen y terminen ganando la mayoría de sus enfrentamientos, en la mayoría de las ligas un jugador así es un número alto.

Yo sé que quedan por fuera muchas variables del futbol, se que hay mucho más que lo mencionado aquí para poder entrar en profundidad en un análisis, pero con esto me parece suficiente y le pido a usted amable lector, que si tiene el interés de calificar a la Liga MX, al Ascenso MX o a cualquier liga que se le antoje calificar de buena o mala, haga el ejercicio de ver un partido cualquiera de su competencia favorita: cuente cuántos pases se dan antes de perder el balón, cuente cuántos remates a portería suceden por cada pelota que se va del campo por línea de fondo, cuente cuántas recepciones y segundas jugadas suceden después del pase, cuente cuántos jugadores se atreven a conducir más de 10 metros sin perder el esférico y por último descubra usted si en su liga existen superdotados que logran regatear y salir airosos.

Así y solo así podrá tener un pequeño panorama sobre la realidad de nuestro futbol, cuando contraste lo dicho aquí, con lo observado en el campo y después compare con lo que sucede en otras latitudes. Al final solo le pido dos cosas: no se queje y no se olvide que aunque mala, como nos encanta nuestra Liga MX.

@Nefrox

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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