mayo 5, 2021

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#4 Tiempos

La indignación de mi amigo | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas.

Mi amigo me da pena. Cree todavía en esa virtud que los antiguos llamaban consideración. ¡Como si no supiéramos todos que ésta ha desaparecido de nuestro planeta desde hace muchísimo tiempo! ¿En qué siglo cree él que vivimos?

Como es un hombre honrado al que le gusta tener todos sus asuntos en orden, mi amigo pagó por adelantado durante años y años la mensualidad de su servicio de televisión por cable. ¿Tan importante era para él la televisión?, ¿pasaba mucho tiempo frente a ella? No, nada de eso. Me consta que, en su caso, nunca ha sido así. En realidad lo hacía por el simple placer de vivir ordenadamente y para evitar que penosos contratiempos le impidieran pagar su recibo con puntualidad, pues si esto llegara a suceder, ¿qué iban a pensar de él los de la compañía? ¡La sola idea de que lo tuvieran por irresponsable lo hacía ponerse pálido! Hubo ocasiones en las que, por ejemplo, llegó a pagar anticipadamente hasta cinco meses, y una vez hasta seis. Lo que quiere decir que cuando estábamos en febrero, él ya había liquidado incluso el mes de junio.

¿Exageraba? Tal vez, pero él es así y mucho me temo que no haya poder en este mundo que pueda hacerlo cambiar.

-Lo peor que podrían decir de mí es que soy un tracalero –me dijo una tarde, mientras tomábamos juntos un café.

Y, acto seguido, sacó de su cartera una tarjeta de banco, dorada, en la que se podía leer la leyenda cliente preferente.

-Esta tarjeta –siguió diciéndome- es para mí como un documento de buena conducta o, si lo prefieres, como una carta de recomendación. Si nunca me atraso en mis pagos, si mi cuenta está siempre limpia, ¿no era justo que me la otorgaran? Así no tengo que hacer largas filas y, cuando llego a alguna de las sucursales de mi banco, los empleados me atienden enseguida.

A mí, para ser francos, eso de las tarjetas bancarias me ha tenido siempre sin cuidado; no obstante, para no desanimar a mi amigo, le dije que sí, que esa tarjeta en el mundo financiero valía lo mismo que un diploma en el ambiente escolástico, o que un monseñorato en el ambiente eclesiástico.

-¡Claro, claro! ¡Así es! -me dijo él, lleno de satisfacción.

No obstante, la semana pasada encontré a mi amigo de mal humor. La verdad es que estaba hecho una fiera.

-Ya no tengo cable -me dijo. Me le quedé mirando con la misma cara espantada con que hubiera recibido la noticia de la muerte de uno de sus parientes más queridos.

-¿Pero, por qué? -me atreví a preguntarle, fingiendo estar sinceramente horrorizado.

Como es bien sabido, muchas de las cosas de que nos rodeamos son como las drogas, que una vez que se han probado una vez ya no es tan sencillo abandonarlas; el cable, por ejemplo, es una de ellas. Una vez un joven estudiante de preparatoria, al ser interrogado por su maestro acerca del significado de las siglas «d. C», respondió sin vacilar: «Después del Cable, por supuesto». Ni por asomo se le ocurrió al pobre que pudiera haber otras realidades capaces de partir la historia. Pero sigamos con mi amigo.

-¿Cómo es eso? -volví a preguntarle. Me respondió diciendo que por una serie de cosas que escaparon a su control, no pudo ir a pagar su recibo en la fecha establecida, de modo que al otro día por la mañana su servicio estaba ya cortado.

-¡Al otro día por la mañana! –me dijo con indignación-. Ni siquiera tuvieron la amabilidad de esperarme hasta la tarde. ¡Y pensar que siempre traté de pagarles los recibos incluso anticipadamente!

Mi amigo pensaba que la cortesía seguía siendo vital en las relaciones comerciales y que, siendo como era, un cliente fiel, la compañía debía tener hacia él alguna consideración. Se imaginaba a los dirigentes de la empresa discurriendo más o menos en los siguientes términos: «El señor Fulano ha sido hasta ahora uno de nuestros clientes más puntuales. ¿Qué le pasaría en esta ocasión? ¿No le habrá ocurrido algo? Bien, esperémoslo unos días antes de tomar las medidas pertinentes al caso». ¡Cómo se equivocaba! ¿Es que no sabía ya que en los nuevos tiempos, tiempos de ordenadores y controles digitales, los clientes no son ya personas sino simples números?

Cuando voy a alguno de los hipermercados de nuestra ciudad, mientras hago fila en la caja y veo cómo los que me anteceden en ella hurgan en sus bolsillos buscando desesperadamente la moneda de cincuenta centavos que les falta para saldar su cuenta, me da por pensar que sería mucho más fácil que les perdonaran esa suma en la pequeña tienda cercana a su casa que en estos mastodontes que todo lo registran con una precisión casi diabólica. Que seas uno de sus clientes habituales, eso es algo que les tiene sin cuidado: tú importas únicamente si tienes dinero y únicamente cuando lo tienes. Como escribió Richard Sennett, el famoso sociólogo inglés, «en las modernas organizaciones comerciales los empleados y los dirigentes parecen carecer de rostro». No te recuerdan, ni guardan hacia ti ningún tipo de respeto. Por más que hayas ido a comprarles tu despensa desde hace quinientos años, para ellos es como si lo hicieras por primera vez.

-¿Qué vas a hacer ahora que ya no tienes cable? –seguí preguntándole a mi amigo.

-Nada. He mandado suspender el servicio -me respondió.
Lo miro con ternura. Pertenece a la raza de los orgullosos. A la raza de aquellos que piensan que vale más sacrificar un rato de televisión a que una virtud tan alta como la cortesía (o consideración, como él la llama) sea sacrificada por tan poco.

Suelto una carcajada. Aquello me alegra. ¡Sí, así es como se debe tratar a esos señores que en lo único que piensan es en el dinero! Éste es el único lenguaje que entienden. El semáforo cambió de rojo a verde y seguimos avanzando, felices, por la ciudad.

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#4 Tiempos

Ciencia básica y libertad de expresión | Columna de Andreu Comas García

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La Ciencia de la Salud

 

El miércoles 28 de abril tuve el honor de participar como comentarista dentro de las Jornadas de Reflexión sobre el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Pude participar en la Mesa 8. Ciencia básica y libertad de expresión. A continuación, resumo las ideas con las cuales salí después de mi participación.

Como investigadores, parte de nuestra esencia es el entendimiento de la naturaleza mediante la curiosidad humana. Nuestra curiosidad nos deberá de llevar a la generación de nuevo conocimiento. Pero para que este entendimiento nos lleve al progreso, se deben de cumplir con ciertas condiciones.

Primero, el conocimiento debe de generase mediante el pensamiento crítico e independiente. Segundo, nuestros hallazgos, resultados y/o conclusiones deben de ser evaluadas y discutidas por pares. Tercero, el avance, aunque sea mediante pequeños pasos debe ser continuo y con libertad de análisis. Cuarto, el dinero destinado a esta actividad se debe de entender como inversión continúa y creciente a futuro. Quinto, debe de existir libertar en la creación del conocimiento.

El papel del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) es el de ser institución coordinadora, articuladora y gestora de los recursos económicos para investigación. El CONACyT deberá de garantizar que la utilización del dinero sea adecuada dentro del marco de la ley, que sea suficiente para generar conocimiento innovador y esté bien administrada para que no haya desperdicio.

Desgraciadamente en la administración federal actual, el CONACyT ha adquirido un papel de juez o verdugo. Claramente existe una política de querer imponer una ideología “anti-neoliberal” -por cierto, es una falacia que exista la ciencia neolibreal”, aislacionista, represiva, retrógrada, altamente discrecional y sobre todo vengativa con el pasado y con sus críticos.

Las políticas actuales del CONACyT están siendo manejadas de manera unilateral por su directora. Su manera de actuar no solo se basa en falacias científicas y sociales, también en su muy propia ideología política y que además se deja guiar por resentimientos, vendettas y traumas personales. La dirección se ha cerrado a debatir -elemento básico en la investigación y educación-, ha cerrado las puertas a foros, organismos, universidades, investigadores y demás masa crítica.

El CONACyT como órgano coordinador o gestor debería de facilitar el progreso de la ciencia mediante un proceso administrativo trasparente y eficiente. Sin embargo, desde el 2019 la burocracia científica de este país se ha vuelto ineficiente, lenta, prepotente, soberbia y sorda. En parte, esto es la consecuencia de la contratación de personal no capacitado para técnicos, administrativos y directivos. Muchas de estas contrataciones se han dado más por amiguismo, compadrazgos o por ideología que por sus capacidades, aptitudes, conocimiento y entrenamiento.

Siendo maquiavélicos, la actual ineficiencia burocrática del CONACYT se pudiera ver como una estrategia “pasiva” para reprimir o castigar a los investigadores -o a las líneas de investigación- que no estén alineadas con el discurso o pensamiento oficialista.

Otro problema actual, es que existen grandes presiones gubernamentales para que los investigadores generemos únicamente proyectos aplicados que “resuelva de manera inmediata los grandes problemas nacionales” que solo a la 4T le interesan. A esto hay que sumarle el hecho de que existen presiones -restrictivas- que buscan impedir la realización de la investigación básica libre de cualquier ideología política. Recordemos que sin investigación básica no puede existir investigación aplicada.

Hoy podemos hablar de que no existe libertad para la investigación en México, pero ¿Por qué digo esto?, porque nos están bloqueando por todas partes. Entendamos que hay menos becas para los alumnos de posgrado y para las pocas que hay existe una gran lentitud administrativa. El financiamiento se ha caído, y el poco que se ejerce es opaco, se hace por lo obscurito y por debajo de la mesa. Nos han ido recortado paulatinamente el acceso a revistas científicas, lo cual genera una barrera para el acceso a información actual y a la cooperación científica. Finalmente, y de manera discriminatoria, se ha retirado el estímulo económico a los investigadores de universidades privadas quienes a partir de ahora serán investigadores de segunda clase para el gobierno mexicano.

Es claro que desde el 2019 se ha iniciado una lenta, pero continua persecución ideológica en contra de la ciencia, de la educación y, sobre todo en contra del pensamiento crítico. Pero todo momento de adversidad nos puede generar nuevas oportunidades, y en este caso esta nueva oportunidad se da con la unión e interlocución transversal como los pares que somos entre cientos investigadores de diferentes disciplinas, áreas e instituciones.

Sin libertad y con acoso los investigadores no podemos ser pares. La falta de liberta y la presencia del acoso nos esta llevando a la polarización ideológica sin pensamiento crítico. Por lo tanto, sin libertad y con acoso no pude haber ciencia.

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#4 Tiempos

El arqueólogo de los músicos potosinos y sus obras | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El maestro Carlos Undiano Errejón es un magnifico pianista que iniciara sus estudios a finales de los setenta en San Luis Potosí con los maestros Consuelo Sandoval y Nicolás Díaz y posteriormente en la ciudad de México, para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música donde realiza la carrera de concertista de piano, así como los correspondientes cursos de perfeccionamiento pianístico con maestros de reconocida calidad internacional.

Una característica de suma importancia del maestro Undiano ha sido su interés por revivir la música de compositores potosinos que prácticamente se encuentra en el olvido, haciéndola escuchar nuevamente y en algunos casos por primera vez, dándole vida artística a este talento musical del estado potosino que ha caído en el olvido.

Gracias al maestro Undiano que viene investigando y recolectando partituras de estos músicos, desde fines de la década de los ochenta, podemos disfrutar y conocer a estos personajes y la música de su inspiración. Esta actividad es invaluable y enriquece la cultura local. Por fortuna ha editado tres discos donde recoge parte de esta música olvidada, que ha clasificado de acuerdo con su producción discográfica como composiciones de salón, y música de concierto. Por su formación las obras que rescata son obras de piano, y su trabajo permite que puedan ser escuchadas y de esta forma dar vida a estos magníficos compositores potosinos del siglo XIX y XX.

No solo ello, el rescate permite contar con las partituras que ha trabajado que permite a su vez, que otros pianistas puedan interpretar estas valiosas e históricas obras. Podemos esperar que en un futuro pueda editar estas partituras.

El trabajo de rescate del maestro Undiano, además de su trabajo artístico, valga la analogía, es todo un trabajo de arqueología, que debe de reconocérsele como una de sus aportaciones a la cultura de San Luis Potosí.

Gracias a sus grabaciones podemos escuchar música de compositores potosinos, muchos de ellos desconocidos, como Luciano Espinosa, Rafael Ambriz, Luis Martínez, Gabriel Arriaga, Manuel Hernández Nava, José Sabre Montiel, Aniceto Ortega, Julián Carrillo, Flavio F. Carlos, Clemente Aguirre, Genaro A. Moreno, Leandro Sánchez, Francisco de P. Huerta, Fausto Gaitán, Luis Martínez Colunga, Jorge Romero Malpica, Antonio Guerrero, Santiago Uresti, Santos Beltrán, León Zavala, Florencia García de Verástegui, Miguel C. Meza, Agustín Baranda y José Sabre Marroquín.

Entre los músicos que ha investigado se encuentra el célebre Julián Carrillo, las obras que muestra en sus discos, pertenece a obras clásicas en el sistema tradicional de doce sonidos; aunque en su investigación sobre este autor ha interpretado obras en el sistema de Sonido 13 desarrollado por Carrillo y desempolvado obras de la época de juventud de Carrillo, que pueden considerarse obras de salón.

Los discos en que recoge estas obras pianísticas son: San Luis Potosí …su música para piano, entre valses y lanceros y obras para piano de compositores potosinos que presentara hace un año.

Carlos Undiano Errejón, es pianista de la Camerata de San Luis, es maestro en la Escuela Estatal de Música y en el Centro de las Artes de San Luis Potosí. Ha sido maestro en el Conservatorio e Música del Estado de México y director de la Escuela Estatal de Iniciación Musical Julián Carrillo.

Los invitamos a escuchar estas obras y disfrutar la calidad pianística del maestro Carlos Undiano a quien agradecemos su esfuerzo por sacar del olvido a estos ilustres músicos potosinos.

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La maldición de Antorcha: vaya semana para Octavio | Columna de Felipe Donato

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DE CHILE, DULCE Y MANTECA.

En su carrera a la gubernatura del estado, en ya casi dos meses, pocas semanas tan malas tuvo Octavio Pedroza como la que recién terminó.

Todo empezó con el evento de Octavio y toda la coalición del PRIANRD con Antorcha Campesina. No bastó únicamente un mitin con los candidatos antorchistas, Pedroza parece que le vendió el alma al diablo cuando decidió decir que él se convertiría en el primer gobernador antorchista del país.

En la capital del estado, en las cuatro regiones y sobre todo, en el Altiplano sur, esta unión de Pedroza con los antorchos fue muy mal vista. Los municipios que sufren día a día los abusos de los gobiernos antorchistas consideraron que fueron traicionados por el panista, quien parece que no ha visto las situaciones que hacen pasar a la ciudadanía de Villa de Ramos, Santo Domingo y Charcas.

La reunión con líderes (o vividores) antorchistas de todos los candidatos de Sí por San Luis además tiene como falla el desconocer los alcances de la organización, que siempre tiende hacia la extorsión para poder llegar a sus objetivos.

¿Estaría dispuesto Pedroza, de ser gobernador, a estar seis años azotado por las exigencias de Antorcha, cada vez más fuertes? La organización es voraz y parece que no tiene llenadera. Lo que no ganan, lo arrebatan, con las amenazas de movilizar gente y hacer plantones, que pueden desestabilizar cualquier gobierno.

Estar cerca de Antorcha Campesina, para un candidato a gobernador, puede salir muy caro. Con decirle que parece que le cayó a Pedroza como maldición, por las fallas que cometió el resto de la semana.

Primero aceptó la invitación de un periodista de poca reputación para beber y charlar en una transmisión en vivo. Ahí se vio mal, porque el conductor solo se dedicó a hablar de él mismo y poco dejó expresarse al candidato.

Tanto siguió Octavio Pedroza el ritmo de su interlocutor, que sin medir consecuencias, habló mal de otra periodista, aunque el aspirante a gobernador era seguramente ajeno al pleito.

La mala suerte de Octavio con los periodistas no paró ahí, sino que después trajo de “refuerzo” a Carlos Loret de Mola, exconductor de Televisa, para intentar sobajar la campaña de “El Pollo” Gallardo.

Pero en vez de afectar al candidato del Verde, tanto Mónica Rangel como Octavio Pedroza se equivocaron al hacer notar a Gallardo como un aspirante con fuerza e incluso llamarlo “el rival a vencer”.

¿Cuánto habrá costado en dinero la visita de Carlos Loret? Seguro no fue barato, pero más les va a costar no medir las consecuencias de sus palabras el próximo 6 de junio.

¡Ah para semanita, Octavio! Todo empezó, muy temprano el domingo pasado, cuando madrugó con Antorcha.

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Opinión