#4 TiemposColumna de Enrique Domínguez Gutiérrez

La debacle del PAN y la desaparición del PRI | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas Claras

 

Tuvieron que pasar 30 años: hoy, en 2019, Jaime Bonilla Valdez se erige como ganador indiscutible por la coalición conformada por: Morena, PT, PVEM y Transformemos. Sin duda, una dolorosa derrota para el Partido Acción Nacional. Por su parte, en Puebla, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta hizo lo propio con la coalición: Morena, PT y PVEM; al igual que en Baja California, queda evidenciada la intención del electorado por terminar con el viejo régimen.

El caso de Puebla a través de una guerra sucia se controló la información a nivel regional, se hicieron escándalos y spots con famosos, todo esto, al más puro estilo del fascismo, cuyo gestor Joseph Goebbels (cercano a Hitler en la Segunda Guerra Mundial) emprendió campañas para infundir el odio, miedo. Es padre ideológico de dirigentes del PAN.

Es muy importante señalar que, en el fascismo, la religión juega un papel muy importante para manipular a la opinión pública, su retórica y su terminología se emplea aún por los dirigentes.

Cabe destacar que, en los casos de Miguel Barbosa y Jaime Bonilla no eran los idóneos, sin embargo, el hartazgo hacia los actos corruptos y saqueadores de gobiernos anteriores dio la pauta para que estos candidatos obtuvieran una victoria que deja sin lugar a duda la especulación de algún fraude y elección de estado, como lo ha señalado Marko Cortés, quien cuenta sus últimos días en la dirigencia del PAN por sus pobres resultados.

Resulta irónico que después de una campaña bestial en contra de Miguel Barbosa y con un manejo mediático de persuasión para el denuesto, aun así, haya ganado. Es lógico pensar que también ganó en las elecciones anteriores cuando compitió con la hoy fallecida Martha Erika Alonso, en el cual, el fraude fue vergonzoso y la Fepade avaló su ilegítima victoria.

Jaime Bonilla, ganador de la contienda por la gubernatura de Baja California, tampoco estuvo exento de la calumnia, en que se le acusó de haber hecho donaciones en la campaña de Donald Trump, que días después fue desmentido por el semanario Proceso.

Es ridículo ver que el presidente del PAN, Marko Cortés, emprenda una campaña con el eslogan “El PAN crece”: ¿Absurdo o conformista? Perder dos gubernaturas no es cosa menor y hablar de votantes es un modo meramente especulativo para hacer ruido en la red, observando minúsculas victorias electoreras para ensalzar lo importante que se consideran, pero, difícilmente se podrán llegar a considerar una oposición seria. Lo mismo hacen con las cifras económicas para el sesgo y la manipulación estableciendo rangos a conveniencia y exacerbar la crítica ácida a un gobierno que lleva seis meses.

Las campañas de miedo, odio o terror, al igual que el neoliberalismo, han sido una prueba más del fracaso como una táctica para atrapar a la población y ganar adeptos.

La oposición debe entender que el electorado ya no cree sus mentiras, huye a los medios tradicionales y está mejor informado.

Del PRI, ni hablamos, ha desaparecido.

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