#4 TiemposColumna de Enrique Domínguez Gutiérrez

La delicia y el placer que genera el fracaso de un nuevo gobierno | Columna de Enrique Domínguez

Cuentas claras 

 

Para algunos, sobre todo para la oposición, el deseo de ver un tropiezo no solo genera éxtasis o placer, también está ese sentido de venganza y de satisfacción saliendo a flote la repulsión y la frustración por haber perdido el establishment del más puro conservadurismo.

Como sociedad la autodestrucción es una manera de atentar contra uno mismo de acelerar el paso para dejar de pertenecer a todo lo terrenal. El deseo vehemente de ver fracasar las decisiones y el fervor de aplaudir cualquier minúsculo rastro de una debilidad o desacierto, solo enarbola el egoísmo antepuesto en una mente de índole fascista.

La mentalidad de retrógradas y mezquinos es el resultado del sufrimiento que les genera dejar de mamar las canonjías con las que eran beneficiados. Ya no usan la lupa, utilizan el microscopio, hacen acercamientos a la suela de los zapatos del actual presidente, observan un calzado sin el lustre, un traje arrugado o una carátula de un teléfono celular propiedad del hijo, no solo eso, predomina el juicio banal y superficial para observar hasta el más ínfimo detalle, se calumnia constantemente, “la foto” incrimina, se emplea para vincular a personajes, si no, pregúntenle a Gilberto Lozano, a la Sra. Wallace o a Genaro García Luna; la edición, el montaje y la fabricación es el arma perfecta para mantenerse “radiantes y redentores de los oprimidos y vencidos”, de esta forma la difamación se hace de manera artera e inescrupulosa.

La sociedad conservadora, neoliberal o de derecha, pasó de un bando defensor al gobierno en turno (justificando acciones como las reformas estructurales) a ser crítica, sin embargo, les falta experiencia, su juicio es incipiente e inmaduro para establecerse como una auténtica oposición.

Ahora están al otro lado de la moneda, la protesta es válida sin duda alguna, se han organizado marchas, se tiene la plena libertad para manifestarse y expresar puntos de vista diferentes, eso, en una democracia es un derecho y se ejerce plenamente. Los medios tradicionales suelen ser críticos y tienen también su derecho de hacerlo, el posicionamiento y la consigna se manifiesta de manera clara haciendo uso de su idealismo arropado por un viejo régimen que ahora añoran y no precisamente por el buen desempeño si no por ese apoyo económico con el que se veían gratamente beneficiados.

Un claro ejemplo de amnesia y desvergüenza lo tenemos en Enrique Krauze (recibió 144 millones de pesos en el sexenio de EPN) en noviembre de 1983 quien publicó en su ensayo: “Por una democracia sin adjetivos” en el párrafo: “Dejemos de lado la corrupción, los embutes, las plumas mercenarias y toda el HAMPA DEL PERIODISMO. Si se juzga el contenido de la prensa no oficial, a pesar de que no faltan los buenos periodistas, el panorama es desolador” como él bien lo señaló, justo antes del inicio del régimen neoliberal ahora se desentiende y atribuye el dicho para ser usado de manera facciosa hacia el periodismo crítico; en un principio no lo recordó y al hacerlo reculó.

El modelo antes citado es un modo de actuación normal de una sociedad que ahora se esgrime como libertadora y fundamentalmente crítica ante un gobierno con el que no comulgan, larga sería la historia si nos centramos en hacer un análisis de cada periodista o miembro de la ahora llamada sociedad civil que se gesta en su mayoría como organismos apartidistas pero esconden en sus entrañas el apego a una mentalidad completamente conservadora, añado que por supuesto existen muchas organizaciones respetables, serias y con un compromiso mayúsculo para ver por los demás de manera desinteresada, desgraciadamente son una minoría.

El clasismo y el racismo es un recurso presente en la oposición, es empleado como punto de partida para estimular el bienestar personal haciendo uso de medios poco ortodoxos para el denuesto de clases menos favorecidas, la polarización empieza desde esa mentalidad que se caracteriza por generar polarización, mentira y simulación, la sensibilidad no es precisamente un atributo que deba de considerarse en aquellas personas que de manera maliciosa, perjudicial y ofensiva no tienen esa visión que les permita ver más allá que el cercano círculo familiar o amistoso.

México es más que ese pequeño círculo, un país que, si bien es rico en recursos, también es abundante en pobreza con más del 53% que vive en ella.

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