#4 Tiempos
Hoy no fio ¿Mañana sí? | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Hay quienes viven según la actitud de aquel viejo tendero que colocó en un ángulo de su negocio un letrero que decía: «Hoy no fío, mañana sí». Pero como no quitaba el letrero, tampoco fiaba jamás. El avaro es uno de éstos. A juzgar por lo que dice –y lo dice cada vez que puede-, hay que ahorrar hoy para disfrutar mañana. Lo que nunca dice es qué entiende por mañana (aunque uno ciertamente lo adivine: un futuro lejano y mítico que nunca llegará).
Otro de esta misma raza es el perezoso. También él asegura descansar ahora para trabajar después. ¿Cuándo? Nadie lo sabe, ni él, y si alguien se lo pregunta muestra un semblante severo y descompuesto. «Después es después», dice en ese tono tajante con el que suelen darse por terminadas las conversaciones que ya están resultando incómodas.
De igual manera obra el indeciso. Más tarde va a hacer esa llamada que tiene que hacer, hoy no; más tarde resolverá ese problema que ya le quita el respiro; más tarde decidirá eso tan urgente que tiene que decidir. Más tarde. Es decir, después, dentro de una hora, mañana, en el futuro.
Lo que acomuna a aquel tendero de mi pueblo con el avaro, el perezoso y el indeciso es su tendencia a la postergación, al aplazamiento, a dejar para mañana. El hoy no tiene para ellos ninguna importancia, pues éste es siempre efímero y provisional, algo así como la antesala de lo que vendrá después, si es que por alguna razón inexplicable viene.
A Dios, sin embargo, le gusta el presente, le gusta el hoy. De lo contrario no lo habría creado ni nos hubiera hecho vivir en él. Porque, hay que recocerlo, Él, en su sabiduría infinita, pudo ciertamente haber diseñado nuestras vidas como la de esos condes Drácula que sólo salen de su ataúd en determinados días (mejor dicho, en determinadas noches) según un calendario personal hecho a su medida: «Hoy, fulano de tal, no te toca vivir, mañana sí». En cambio, quiso que le pidiéramos el pan de cada día, no el de mañana, porque –según la interpretación de una niña de catecismo, muy inteligente- se nos haría duro y no nos lo podríamos comer. Suplicar, pues: «Danos el pan de cada día», significa pedir también: «Danos la fuerza para vivir el día de hoy, danos la alegría que nace de tener pan y líbranos de la angustia de no tenerlo, o de tener sólo el de mañana». En efecto, sería absurdo que tuviéramos el pan del futuro y que en el presente viviéramos como mendigos (como le sucede al avaro). Por eso decir «danos hoy» quiere decir también «danos el hoy». Los que rezan el padrenuestro aceptan (o debieran aceptar) profundamente el momento presente.
En la Sagrada Escritura, en el libro de Nehemías (8,10), hay un indicio de cómo quiere Dios que vivamos el día de hoy; nos lo dice a través del sacerdote Esdras, que se encuentra arengando al pueblo en una situación muy especial: «Porque este día está consagrado a nuestro Señor, no estéis tristes, ni lloréis: la alegría de Yahvé es vuestra fortaleza».
No estéis tristes, no lloréis. Si estas palabras me las dijera mi compadre, habría mucha razón para tomarlas a la ligera, o incluso para despreciarlas. Después de todo, mi compadre ¿qué sabe? ¿Por qué no he de llorar, si la vida no me ha tratado nada bien? ¿Por qué no he de estar triste, si todo lo que emprendo me sale mal? «A mí nunca me han querido, ni en la escuela. Nunca, en ninguna parte, me han amado», dice sollozando el personaje de un cuento de Fiodor (1821-1881) ¡Pero, hijo mío, tú no eres la excepción! Lo mismo podría decir el 99,9% de la humanidad. Lo mismo podría decir también yo. Pero, ¿y qué? No estéis tristes, no lloréis. Se trata nada menos que de una orden de Dios: es Él quien nos lo manda a través de un libro en el que yo sé que está contenida la Palabra eterna.
También Jesús dijo una vez a una viuda pobre: «No llores» (Lucas 7, 13), y, como las anteriores, también éstas son palabras de Dios dirigidas a mí, por lo que es preciso obedecerlas. Comentando este pasaje del evangelio de Lucas, el padre Luigi Giussani (1922- 2005) escribió una vez: «¡Mujer, no llores! Qué inimaginable es que Dios –Dios, Aquel que hace el mundo en este momento- al mirar y escuchar al hombre pueda decir: ¡Hombre, no llores! ¡Tú, no llores! No llores, ¡porque yo no hice tu vida para la muerte, sino para la vida! ¡Por ello te traje al mundo y te rodeo de gente! Hombre, mujer, niño, tú, ustedes, no lloren. ¡No lloren! Existe una mirada que los penetra hasta los tuétanos y un corazón que los ama hasta la profundidad última de su destino, ¡un corazón y una mirada que nadie puede desviar!».
Por lo menos hoy no, hoy no estéis tristes ni lloréis.
Como el tendero, habría que poner en una parte especial de nuestra vida (acaso en nuestro mismo corazón) un cartel que dijera: «Hoy no estaré triste, mañana sí». Y, como él, tampoco moverlo nunca de su lugar.
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El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
También lee: El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.
Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.
En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.
Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.
En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.
Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.
En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.
Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).
Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.
También lee: Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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