agosto 19, 2026

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#4 Tiempos

GIFF 2023: el festival internacional del mal timing de Guanajuato | Columna de Guille Carregha

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Criticaciones

 

A ver, sí, yo también me haría la misma pregunta. Estamos a punto de empezar el mes del “que los regalos que pidieron los familiares cuestan ¡¿CUÁNTO?! ¿No tienen una versión más barata en Temu?” y aquí está una persona en internet queriendo escribir acerca de un evento que tuvo lugar en julio de este año. O sea, tal parece que nos despertamos descubriendo que mi cerebro funciona a través de Internet Explorer y, por ahí de marzo del año que entra voy a empezar a preguntarle a la gente “oye, ¿ya te enteraste de esta moda del Barbenhaimer, o algo así, que traen los chavos ahorita?”. Pero es que el tema angular que escogieron para el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) de este año fue tan estúpido, tan “somos unos señores que no sabemos calar a la misma industria a la que estamos representando, pero vimos unos hashtashes en el TisTos y nos dijeron que así podíamos volver a ser relevantes otra vez” que todavía no puedo creer que hubiera alguien en toda la organización que no fue capaz de decir un “bueno, ¿y si tal vez no?”.

                  Este año, el GIFF decidió dedicarse enfocar su existencia en las IAs, Inteligencias Artificiales, en el cine. Eso quiere decir que todo su empuje de marketing y como tres de sus conferencias magistrales en donde no se puede levantar un estudiante de comunicación a media plática para decir “más que una pregunta, quisiera pedirte que me des trabajo en la industria, para hacer cine a tu lado y aprender del mejor”, iban a estar enfocadas en “enpesar lah komberzasiom” acerca de cómo puede afectar la inteligencia artificial al quehacer del cineasta. Obviamente, lo hacían desde el “¿a poco no está bien suave esta nueva tecnología, chavos? ¿A poco no queda bien padriurix la astéric que se crea con la IA? ¡Ora sí que como dice la chaviza, ¡el futuro es hoy, viejo!” que daba un cringe celestial. Esta maravillosa idea que alguien haciendo su pasantía en Licenciatura en Mercadotecnia en Gobierno de Guanajuato les vendió a los organizadores resultó en que absolutamente todos los videos promocionales, posters e imágenes de redes del festival fueran sido generados a través de alguna IA. En otras palabras, todo se veía culerísimo. Pero, pues “enpesar lah komberzasiom” decían.

                  Ahora, no solo el problema radica en que esta conversación no solo ya se había empezado hacía muchos años, sino que en varias áreas de la producción cinematográfica llevamos décadas utilizando inteligencias artificiales para erradicar procesos tediosos que ningún ser humano merece gastar su vida haciendo a mano a menos que quiera promocionar su proyecto como “mi tesis de licenciatura mamadora, donde edité las 4 horas de mi película en la ventana sucia de una cabaña perdida en la mitad de un bosque en la Sierra de Juárez, utilizando solo herramientas de madera y lo que me proveía el bosque”. Porque, de acuerdo a los press releases del GIFF, la idea era “discutir si la IA podía ser una herramienta valiosa en la creación de películas” – lo cual indica que a quien sea que se le ocurrió esta idea o es un productor de películas que desconoce por completo el proceso y solo sabe que “si yo pongo dos dineros, me regresan al final seis dineros de ganancia”, o alguien que verdaderamente no sabe cómo se hacen las películas.

Porque, por supuesto que quienes hacen corrección de color un filme, se sientan en un escritorio de madera para pintar cada fotograma a mano con un pincel y pintura al óleo a estas alturas de la vida – y, no es como si las cámaras que tienen asistencia de enfoque lo hicieran a través de hombrecitos de 3 cm de altura que viven en el interior de los cristales de las ARRI – y ese software para transcribir todo el bonche de entrevistas que te ayudan a seleccionar los mejores clips para estructurar tu documental, seguramente son en realidad seis filipinos con audífonos escribiendo a la velocidad de la luz. La IA ya es una herramienta en la producción cinematográfica.

Pero, por supuesto, estas inteligencias artificiales no le importan al GIFF. Esas nada más las ve la gente rara que se sienta en una computadora a editar películas – no son fenómenos vistosos, son de nerdos aburridos. “No, no, hablamos de las nuevas IAs, los ChatGPTs y esos softwares de accesos masivo que están saliendo ahora. ¿Cómo puede afectar esto a los trabajadores del cine y el audiovisual?” Pero, para responder esta pregunta, que se resume en el clásico “¿nos van a quitar el trabajo, si o no?”, el mismo GIFF decidió, como ya dije, generar TODO su marketing a través de inteligencias artificiales. Lo que quiere decir que, básicamente, su misión y visión era la de no contratar gente que, pues, trabajara de hacer audiovisuales, sino que decidieron mejor hacerlo ellos solos para poder “experimentar con las IAs”. Y, o sea, uno puede defender al festival diciendo que, técnicamente, de todas formas puede que hayan contratado a gente para generar los prompts que iban a regalarles estos audiovisuales tan cutres de los que están orgullosos, o gente que grabara imágenes genéricas de gente existiendo en Guanajuato para después alimentar algún modelo artificial al que le pidieron que lo “hiciera ver todo pinche para que se vea super moderrrrnou”, pero, seamos sinceros – si esto no suena a “dile al becario que haga todo eso, total, mientras más feo se vea más impactante” o “nomás agarra el spot turístico que grabaron en 2008 y dile que lo edite para no gastar más”, no sé qué es.

Como si eso no fuera suficiente, el GIFF decidió “enpesar lah komberzasiom” acerca del uso de las IAs en el cine justo en la mitad de dos de las huelgas más grandes que la industria cinematográfica ha visto en años. Tanto el sindicato de guionistas como el sindicato de actores de Estados Unidos detuvieron labores por completo al darse cuenta que, efectivamente, los estudios de cine habían amenazado con “enpesar lah komberzasiom” sobre la IA en el cine.

Y, antes de sentarse a hablar pacíficamente entre empresarios y artistas acerca de los beneficios de perder su trabajo y ganar menos dinero porque “el becario lo puede hacer en menos tiempo”, simplemente dijeron “o nos vamos a huelga y a ver cómo lo hacen.” Y no es como si todo esto hubiera pasado justo uno o dos días antes de que se celebrara el GIFF, haciendo que el festival fuera solo un daño colateral de la situación, sino que esto fue algo que estaba pasando activamente desde mayo. En otras palabras, en vez de repensar la situación, el GIFF vio las huelgas, los discursos, el apoyo en internet, las entrevistas de CEOs siendo gente sin escrúpulos, deseando que sus guionistas y actores se murieran de hambre y perdieran sus casas para que regresaran con la cola entre las patas, y dijeron “a huevo, publicidad gratis.”

Y esa es precisamente la razón por la que creo que es importante hablar de esto, aunque estemos casi en diciembre, casi en 2024. Porque no he encontrado texto o columna, reel o TikTok, donde alguien hable acerca de lo tone-deaf que fue la decisión de enfocar el festival en ese tema de esa manera. A lo mucho se menciona que “en la alfombra roja hubo diseños de vestuario basados en la IA” (léase: “con elementos de computadoras”) o los clásicos “Me la pasé bien porque vi muchas películas nuevas y había mucho alcohol— digo, cine. Mucho cine.” La reacción no solo al tema, sino al GIFF, parece ser de completa y total apatía. Por lo menos quiero que exista un escrito cuestionando estas decisiones para que, alguien se cuestione esto antes de repetirlo o, no sé, que exista una prueba fehaciente de que, en 2023, sí se mamaron.

Como conclusión, y en aras de “kohmtimuarh lah komberzasiom” del GIFF, le pregunté a ChatGPT que opinaba acerca de esta situación:

“Como una IA, ¿podrías decirme qué te parece que un festival internacional de cine, en medio de dos de las más grandes huelgas de trabajadores del cine, mismas que detuvieron por completo la producción audiovisual de un país, y en medio de una crisis en donde muchas personas de marketing y publicidad han perdido su trabajo, decidieran enfocarse en hablar acerca de cómo la IA puede ayudar a la producción audiovisual?”

“Como inteligencia artificial, no tengo emociones ni opiniones personales, pero puedo proporcionarte un análisis objetivo de la situación que has planteado. La decisión de un festival internacional de cine de enfocarse en la inteligencia artificial (IA) en medio de dos grandes huelgas de trabajadores del cine podría ser interpretada como una falta de sensibilidad hacia los problemas laborales y sociales que afectan directamente a la industria cinematográfica. Aquí hay algunos aspectos negativos a considerar:

  1. Desconexión con la Realidad Laboral:
    • Al optar por centrarse en la IA, el festival podría parecer desconectado de las luchas y dificultades reales que enfrentan los trabajadores del cine durante las huelgas. Esto podría ser percibido como una muestra de insensibilidad hacia las preocupaciones laborales urgentes.
  2. Minimización de Problemas Laborales:
    • La elección de destacar la IA podría interpretarse como una estrategia para desviar la atención de los problemas laborales y minimizar la importancia de abordar las condiciones de trabajo, salarios justos y otros problemas que motivaron las huelgas.
  3. Impacto en el Empleo:
    • Al centrarse en la IA, el festival podría enviar el mensaje de que la tecnología es la solución a los desafíos en la producción cinematográfica, lo cual podría aumentar la preocupación entre los trabajadores sobre la posible pérdida de empleo y la automatización de sus funciones.
  4. Falta de Solidaridad:
    • Ignorar las huelgas y no abordar directamente las preocupaciones de los trabajadores podría percibirse como una falta de solidaridad por parte del festival hacia aquellos que contribuyen directamente a la creación de contenido cinematográfico.
  5. Posible Rechazo del Público:
    • La decisión de enfocarse en la IA en lugar de abordar los problemas laborales puede resultar en un rechazo por parte del público y de la comunidad cinematográfica, quienes podrían considerar que el festival está perdiendo de vista las cuestiones fundamentales que enfrenta la industria.

En general, la elección de abordar la IA en este contexto específico podría generar críticas significativas y afectar la percepción del festival en términos de su compromiso con las preocupaciones laborales y sociales de la industria cinematográfica.”

Por cierto, hace cinco días, la página oficial del GIFF anuncio su próximo Rally Universitario a través de un post con imágenes creadas por la IA de Bing para emular el estilo de Pixar porque la única forma de “kohmtimuarh lah komberzasiom” es siguiendo modas pasajeras sin cuestionarse nada. ¿Será buen momento para apostar que repiten este tema el año que entra sin realmente reflexionar o profundizar en él?

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El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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