Deportes
#Entrevista | Daniel de la Rosa, el mejor raquetbolista del mundo es potosino
“Los mejores jugadores y entrenadores del planeta están en San Luis Potosí”
Por: Ana Silva
En octubre de 2021, el potosino Daniel de la Rosa pasó a ocupar el puesto número uno del ranking mundial en raquetbol, luego de ganar el US Open, logrando una doble hazaña: convertirse en el primer mexicano en ocupar ese puesto y el primero en ganar el torneo. La Orquesta conversó con el deportista, quien contó sus anécdotas para lograr convertirse en el mejor jugador de la actual.
Daniel se describió como “un hombre normal al que le gusta jugar raquetbol”, pero también practica futbol y tiene una familia llena de deportistas: su padre jugaba raquetbol en la categoría Open, su abuelo futbol profesional con el San Luis y su madre practicaba voleibol.
Gracias a sus padres, Daniel tuvo a los 4 años su primer acercamiento con una raqueta, pues ellos solían jugar en el Club Deportivo Punto Verde en San Luis Potosí, del que dijo sentirse orgulloso, por haber iniciado ahí su trayectoria:
“Mis papás jugaban y yo agarraba la raqueta para pegarle. Mi carrera inició a mis 4 años, para los 5 mi papá me preguntó que si quería jugar más en serio, dije que sí y me entrenó Fabián Parrilla, ese mismo año jugué mi primer torneo en el Punto Verde y terminé ganando las cuatro categorías. He tenido demasiado apoyo, hasta cuando tenía malas calificaciones en la escuela me decían ‘ok vas a ir a entrenar, pero en la casa no vas a tener tele, computadora, ni Xbox’, nunca me castigaron con el deporte”.
Daniel empezó a jugar en campeonatos juveniles desde temprana edad y a los 16 años que pasó a categorías profesionales; detalló que el participar en los juveniles le ayudó en su carrera a manejar mejor los nervios y con la experiencia, aunque confesó que el nivel de juego es diferente y complejo: “fue un poco difícil porque a veces perdía en las primeras o segundas o terceras rondas y había frustración, pero tenía gente detrás de mí que siempre me apoyó y me levantaba cuando me sentía deprimido de no poder pasar”.
De la Rosa contó que el momento que marcó su carrera deportiva fue el convertirse en campeón mundial infantil a los 12 años, ya que fue el primer mundial en el que participó. En ese momento decidió que quería dedicarse a este deporte profesionalmente. Su otro instante cumbre fue convertirse en el mejor del mundo:
“Cuando gané el Campeonato Mundial infantil tenía 12 años, estaba muy nervioso, me acuerdo que le preguntaba mi papá cómo manejar los nervios. En la final, conocía a mi rival, había competido con él muchas veces, en campeonatos nacionales le ganaba, tenía las de ganar. Mi papá me dijo que pasara lo que pasara me apoyaría, toda mi familia estaba ahí, mi papá y mi entrenador me dijeron que me divirtiera, que hiciera lo que más me gusta y eso hice”.
Cuando se le preguntó sobre la diferencia entre ganar su primer Campeonato Panamericano de Raquetbol en 2016 en comparación con aquel momento en su infancia, Daniel explicó que ya de adulto tenía más madurez, pues para ese momento estaba dentro de los 10 mejores del mundo a nivel profesional, “En Panamericano fue en San Luis, cuándo jugamos en casa entran los nervios porque no quieres defraudar a nadie”.
De La Rosa ha estado en 21 finales de IRT (Tour Internacional de Raquetbol), ganó 7 veces en 94 torneos; también ha conseguido 9 medallas de oro para México, así como 2 medallas de plata y una de bronce en 9 eventos internacionales, es el primer jugador mexicano en ganar el US Open y el número 1 del ranking de ese deporte, él destacó que esos logros son gracias a muchos sacrificios y trabajo constante.
El jugador mencionó que lo más difícil del raquetbol es mantenerse con mentalidad positiva, pues reconoció que a pesar de estar en el primer lugar del ranking mundial continúa experimentando y conociendo. Otro aspecto complicado es el alejarse del lugar donde nació y de la familia.
“Deje a mi familia a los 18 y me vine a Estados Unidos, llevo 10 años aquí, pero también me pierdo muchas cosas de mis hijos, por lo mismo que estoy viajando, me duele no verlos todos los días”.
Daniel señaló que el consejo que le da a los potosinos que quieren dedicarse al raquetbol es tener paciencia: “no es de la noche a la mañana, me tarde 12 años, siempre he estado en el ya merito y ahora que estoy me toca lo más difícil que es mantenerlo”.
Tres potosinos: Daniel de la Rosa (1º) Andree Parilla (2º), Eduardo Porillo (7º) y dos potosinas: Paola Longoria (1º) y Jessica Parrilla (7º) se encuentran en el top 10 mundial, situación que no se ha replicado jamás en la historia del deporte de nuestro estado. Al respecto de por qué ocurre esa situación, Daniel comentó:
“Para mi San Luis Potosí tiene los mejores jugadores de raquetbol de México, porque tenemos escuelas en todos los deportivos, en las que al menos hay 40 niños y niñas jugando desde los 5 años. Hay estados como Chihuahua que también lo tienen, pero sin demasiados niños que practican, creo que es lo que nos marca a los potosinos y que estemos en la cima”.
Daniel recomendó a cualquier persona que se quiera dedicarse al raquetbol debe acudir a San Luis Potosí, pues tiene a los mejores jugadores y entrenadores: “eso también es algo que me gusta, algunos niños me escriben por Facebook o por Instagram y me piden consejos, la mayoría de San Luis, no los conozco en persona, les pregunto en dónde entrenan y me dicen que van a la Loma o al Potosino y me comentan que me ven jugar todo el tiempo en YouTube, es algo muy padre, porque yo lo hacía cuando estaba chiquito, también veía a jugadores profesionales y decía que quería ser como ellos”.
Mencionó que el pasar de ser un niño admirador a ser al que los niños admiran genera presión: “Tienes que hacer cosas, porque muchos niños te ven, tienes que cuidar tus acciones, lo que haces en la cancha, fuera de la cancha, tienes que ser un modelo a seguir, la verdad creo que hago buen trabajo”.
Finalmente, De la Rosa reconoció a Paola Longoria como la deportista más dominante en el raquetbol, además de que gracias a ella han volteado a ver ese deporte y a su comunidad: “Ahora San Luis Potosí sobresale teniendo dos potosinos en el número 1, tanto en el varonil como en el femenil, mi único problema es que no vivo en México, no me he a conocer, pero ya tienen a un mexicano como número 1 del mundo en la rama varonil. En el futuro me gustaría regresar a México, pero por ahora mi familia y mi empresa están aquí”.
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Ayuntamiento de SLP
Más de 10 mil corredores participaron en el Medio Maratón 2026
Edson Esau Soldevilla y Alexia Dosal Hernández ganaron las ramas varonil y femenil
Por: Redacción
Más de 10 mil corredores participaron en la quinta edición del Medio Maratón La Capital del Deporte 2026, una carrera gratuita que recorrió las calles de San Luis Capital y reunió a participantes de distintas edades y niveles competitivos.
El alcalde Enrique Galindo Ceballos dio el banderazo de arranque. Dijo que la competencia representa más que una carrera: es un legado para la ciudad y una tradición que se fortalece año con año.
«Me llena de orgullo ver cómo miles de personas hacen suyo este Medio Maratón. Es una carrera que nació para quedarse, que es gratuita para que todas y todos puedan participar y que hoy forma parte del patrimonio deportivo de San Luis Capital. Este es un legado que queremos dejarle a nuestra ciudad: una competencia que reúna a las familias, impulse el deporte y haga que San Luis Potosí se sienta orgulloso de sí mismo», expresó el presidente municipal.
En la rama varonil, Edson Esau Soldevilla ganó el primer lugar con un tiempo de 1 hora, 14 minutos y 14 segundos. Lo siguieron Miguel León Acolzi, con 1:21:36, y Juvencio Hernández Marcelino, con 1:22:47.
En la rama femenil, Alexia Dosal Hernández fue primer lugar con 1:27:49. María José X Valdez alcanzó el segundo, con 1:38:59, y Paulina López Sandoval completó el podio con 1:39:20.
Con cinco ediciones consecutivas, el Medio Maratón La Capital del Deporte es una carrera gratuita, lo que permite que miles de personas se sumen a esta celebración.
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Columna de Nefrox
Cuidado, el último también puede dejarte fuera | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
San Luis llega a su último compromiso como local con una obligación que ya no admite demasiadas interpretaciones: ganar. Enfrente estará Juárez, el equipo que ocupa el fondo de la clasificación, pero también uno de los adversarios que históricamente más dificultades le ha provocado al conjunto potosino. La aparente diferencia entre ambos en la tabla puede resultar engañosa. Para los dirigidos por Diego Mejía, perder puntos esta noche significa quedarse definitivamente fuera de la pelea por la clasificación y despedirse de su afición con una temporada que terminó escapándose de sus manos.
El escenario es sencillo de entender, aunque complicado de resolver: San Luis necesita ganar. No hay demasiado espacio para las interpretaciones ni para refugiarse en las matemáticas. Los potosinos llegan con 19 puntos, ubicados en el lugar 13 de la clasificación, y tienen enfrente a un equipo que ocupa el último puesto, con apenas ocho unidades. Sobre el papel, la diferencia parece ofrecer una oportunidad inmejorable. En la cancha, sin embargo, hay razones suficientes para desconfiar de cualquier pronóstico demasiado optimista.
Juárez es uno de esos adversarios que históricamente se le han indigestado al fútbol potosino. No importa demasiado si hablamos de la etapa en la que ambos coincidieron en la división de ascenso o de sus enfrentamientos recientes en Primera División: los fronterizos han encontrado con frecuencia la manera de complicarle los partidos al Atlético. Y eso debería ser una advertencia para un equipo que llega obligado a ganar.
La rivalidad deportiva entre ambos tiene antecedentes desde 2015, cuando San Luis y Juárez comenzaron a encontrarse en la entonces Liga de Ascenso. En aquella etapa, los enfrentamientos ya mostraban que no sería una serie sencilla para los potosinos. Hubo victorias para ambos, empates y partidos en los que el conjunto fronterizo consiguió imponer condiciones incluso cuando San Luis parecía tener argumentos para llevarse el resultado.
La dificultad no desapareció con el ascenso del Atlético. De hecho, los números de sus enfrentamientos en Liga MX muestran una tendencia que merece atención. En el registro de los últimos veinte encuentros oficiales entre ambas instituciones, Juárez suma once victorias, San Luis seis y se han presentado tres empates. Es una diferencia considerable y refleja que los Bravos han sido un rival particularmente incómodo para los rojiblancos.
Hay resultados que explican esa sensación. Juárez ganó 3-0 en el Alfonso Lastras en febrero de 2020, consiguió triunfos en territorio potosino en enero de 2022 y abril de 2024, y volvió a llevarse los tres puntos de San Luis en noviembre de 2025, cuando ganó 2-1. Incluso cuando el Atlético ha conseguido imponerse, como ocurrió en marzo de 2025 con un triunfo por la mínima, el partido ha exigido trabajo y concentración.
El antecedente más reciente tampoco invita a la tranquilidad. En abril de este año, Juárez derrotó 2-1 al Atlético en territorio fronterizo. Ahora vuelve a presentarse la oportunidad de cobrar esa cuenta, pero hacerlo requiere mucho más que recordar los resultados anteriores. El equipo de Diego Mejía necesita entender que la historia no juega por sí sola, aunque sí puede servir para reconocer el tipo de rival que tendrá enfrente.
Y aquí aparece la paradoja de la jornada. Juárez llega como el último de la clasificación, con una temporada muy por debajo de sus expectativas y prácticamente sin posibilidades de pelear por la fase final. Pero los equipos que ya no tienen nada que perder pueden convertirse en adversarios especialmente peligrosos. No cargan con la misma presión que quienes se juegan la clasificación y pueden disputar el encuentro con una libertad que, en determinadas circunstancias, termina siendo una ventaja.
Además, sería un error pensar que los fronterizos llegarán resignados. Su victoria reciente por 3-1 ante Querétaro demuestra que todavía tienen capacidad para competir y que, aunque la campaña ha sido decepcionante, no han renunciado a buscar resultados. El sotanero también tiene orgullo, futbolistas que quieren cerrar dignamente el torneo y un cuerpo técnico que necesita encontrar motivos para sostener su proyecto. Juárez no tiene la obligación de salvar la temporada, pero sí puede arruinarle la noche a San Luis.
Y eso es precisamente lo que el Atlético debe evitar.
Después de perder ante Atlas, el margen de maniobra se redujo todavía más. Aquella derrota en casa dejó una sensación de oportunidad desperdiciada, porque los potosinos tenían en sus manos la posibilidad de dar un paso importante hacia la clasificación. Ahora reciben a otro rival en el Alfonso Lastras, pero el contexto es mucho más delicado: ya no se trata de aprovechar una buena oportunidad, sino de impedir que la temporada termine antes de tiempo.
La derrota frente a Atlas también dejó una pregunta que Diego Mejía tendrá que responder con su equipo: ¿qué tan preparado está este Atlético para jugar bajo presión? Porque una cosa es construir una propuesta futbolística durante las jornadas regulares y otra muy distinta es sostenerla cuando cada error puede significar la eliminación. El equipo ha tenido momentos interesantes, ha conseguido recuperar terreno en algunos tramos y ha mostrado que puede competir, pero la irregularidad lo ha llevado hasta una situación en la que ya no puede permitirse otra distracción.
El partido ante Juárez exige personalidad, pero también inteligencia. San Luis no puede salir desesperado a buscar el gol, porque esa ansiedad podría abrir espacios que el visitante estaría encantado de aprovechar. Tampoco puede permitir que el reloj se convierta en un enemigo que termine desordenando sus líneas. La obligación de ganar no significa jugar sin cabeza. Significa saber que hay que tomar la iniciativa, insistir con paciencia y tener la concentración suficiente para no regalarle al rival una oportunidad que cambie el rumbo del encuentro.
Mejía tendrá que encontrar respuestas en sus futbolistas más determinantes. El Atlético necesita profundidad, movilidad y contundencia, pero también una defensa que no convierta cada llegada del rival en una amenaza. En partidos de esta naturaleza, el equipo que tiene más que perder suele sentir primero el peso de la responsabilidad. Si San Luis se deja dominar por la ansiedad, Juárez puede encontrar el escenario perfecto para llevarse un resultado que, por la situación de ambos clubes, tendría consecuencias enormes.
La afición también merece una respuesta. Si este termina siendo el último partido de local del torneo, el Alfonso Lastras no debería convertirse en el escenario de una despedida anticipada. La gente ha acompañado una temporada llena de altibajos y tiene derecho a exigir que el equipo responda en el momento más importante. No se trata de pedir una actuación perfecta, sino de ver a un conjunto que comprenda lo que representa vestir esa camiseta y que esté dispuesto a competir hasta el último minuto.
El cierre del torneo todavía ofrece una posibilidad, pero esa posibilidad depende de lo que ocurra esta noche. San Luis necesita ganar para mantener vivas sus aspiraciones y llegar a la última jornada con algo por disputar. Incluso consiguiendo los tres puntos, tendrá que mirar otros resultados y esperar que se acomoden algunas combinaciones. Es decir, ya no depende exclusivamente de sí mismo para conseguir la clasificación. Esa es una consecuencia de los puntos que dejó escapar durante el campeonato y de haber llegado a estas alturas con tan poco margen.
Pero antes de revisar otras canchas, el Atlético tiene que resolver la suya. No sirve de nada esperar una combinación favorable si no es capaz de derrotar al último lugar de la tabla. No tiene sentido hablar de posibilidades de Liguilla si el equipo no consigue demostrar que puede ganar un partido que se ha convertido en una obligación.
Y tampoco conviene subestimar a Juárez por su posición. Los antecedentes están ahí para recordarlo. Los fronterizos han ganado más veces que San Luis en sus enfrentamientos directos y han conseguido resultados dolorosos en el propio Alfonso Lastras. No necesitan llegar en la parte alta de la clasificación para convertirse en un problema. De hecho, podrían encontrar en la desesperación potosina su mejor oportunidad.
El último partido de local no debería ser una despedida, sino una última oportunidad para sostener la esperanza. San Luis tiene que jugarlo como tal. Con intensidad, con responsabilidad y con la convicción de que todavía hay algo importante por defender. Después de este encuentro vendrá la última jornada, pero quizá no exista una oportunidad más clara para mantener abierta la puerta de la clasificación.
La temporada ha llegado a ese punto en el que las explicaciones empiezan a perder valor. Los errores anteriores ya no se pueden corregir, los puntos perdidos no van a regresar y las buenas intenciones no aparecerán en la tabla. Lo único que puede cambiar el panorama es una victoria.
Juárez llega último, pero no llega derrotado. San Luis juega en casa, pero eso no garantiza ninguna ventaja. Los potosinos tienen más fútbol y más motivos para ganar, aunque tendrán que demostrarlo durante noventa minutos.
Porque sería una ironía demasiado dolorosa que, después de una temporada en la que la clasificación estuvo al alcance, el Atlético terminara eliminado por un equipo que ocupa el fondo de la tabla y que, históricamente, ha sabido encontrarle las costuras.
El Alfonso Lastras merece una última noche de esperanza. San Luis necesita convertirla en una victoria.
Esta vez no hay espacio para dejarlo para después. Esta vez, el partido parece ser el final.
Lee también: San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada
Deportes
El sueño está a un punto | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Dos derrotas seguidas, ocho goles en contra y un solo objetivo por cumplir. El Atlético de San Luis Femenil llega a la última jornada del Apertura 2026 con la Liguilla al alcance, pero sin la tranquilidad con la que la tenía hace tres semanas, cuando se sabía tercero y con margen.
El golpe grande fue el del sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera. El América, el mejor equipo del torneo, ganó 7-0, con triplete de Geyse y goles de Montse Saldívar, Irene Guerrero (de penal) y Scarlett Camberos. Es difícil sacar conclusiones de un partido así, y más cuando San Luis se quedó con diez jugadoras antes del descanso por la expulsión de María Sánchez. Contra un rival de ese nivel, jugar con una menos es una sentencia, y el marcador habla más de eso que de lo que es este equipo.
Y en medio de esa tarde, una jugadora que mereció mejor suerte: Dayra Duarte. Con un equipo que tuvo 29% de posesión y que terminó el partido sin un solo disparo a puerta, la portera enfrentó 13 tiros al arco y atajó 6, varios de ellos pelotas que parecían gol cantado. Cuando un equipo recibe 35 remates, la portera es la que evita que el marcador sea todavía más duro, y en una goleada así rara vez se le reconoce.
La segunda derrota fue distinta y, en cierto modo, más preocupante. El lunes 2 de noviembre, en el Nou Camp, León ganó 1-0 en el partido pendiente de la jornada 13, con un disparo de zurda de Solange Lemos al minuto 4. San Luis tuvo la pelota y generó, con Enyerliannys Higuera y Amina Bello al frente, y al 54 Bello encabezó un contragolpe que terminó en un disparo de Michelle Gutiérrez, que la portera local rechazó. No fue una derrota de goleada, sino de las que se pierden por un gol temprano y por no encontrar el empate. Y León, ya sin posibilidades de Liguilla, no tenía nada que perder.
Lo que más pesa es que Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, no apareció en el marcador en ninguno de los dos partidos y se quedó en 14 goles en el torneo. No es una crítica, es una realidad: cuando el equipo se queda sin su fuente de goles, el ataque se apaga.
Con esos resultados, San Luis suma 13 partidos jugados, 6 victorias, 1 empate y 6 derrotas, 19 puntos, y es tercero de su grupo. Atrás vienen Pumas (17 pts), Pachuca (16 pts) y Atlas (16 pts), por lo que el margen es corto. La cuenta es sencilla: si San Luis empata o gana, llega a 20 puntos y ya nadie puede alcanzarlo, porque Pachuca y Atlas llegarían, como máximo, a 19.
Y el examen de hoy es justo contra Pumas, con lo que sería la primera Liguilla en la historia del club en juego. El viernes 6 de noviembre, a las 17:00 horas, en Ciudad Universitaria, San Luis visita a un rival que también llega herido: en la jornada 13 cayó 6-0 ante Rayadas. Es un duelo directo, de esos que se resuelven con carácter más que con nombres, y San Luis no necesita jugar bien, necesita no perder.
Las últimas dos jornadas han sido duras, pero el equipo ya demostró en este torneo que sabe sobreponerse: tres partidos sin perder en octubre, una máxima goleadora histórica y dos porteras de nivel. Hoy toca demostrarlo otra vez, con la Liguilla de por medio.
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