marzo 20, 2026

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#Entrevista | “Abuelo” Cruz: la vida del futbolista potosino más grande de la historia

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Nacido en Cedral, el icónico jugador de Monterrey y la Selección Mexicana conversó con La Orquesta

Por: Ana G Silva

Francisco Javier Cruz, mejor conocido como el “Abuelo” Cruz, es un exfutbolista potosino nacido en el municipio de Cedral, ídolo de la afición del Monterrey, donde jugó la mayor parte de su carrera, aún así también fue parte de Tigres, el rival histórico de Rayados. Fue campeón de goleo y figura de la Selección Mexicana. Ahora, a más de 21 años de su último partido, contó a La Orquesta cómo fue su vida en las canchas, fuera de ellas y qué pasó con su vida después del 1 de marzo del 2000.

Javier Cruz se destacó por ser uno de los jugadores que logró ganarse el corazón de dos aficiones rivales: la de Monterrey y la de Tigres. Surgió de las fuerzas básicas del Club de Fútbol Monterrey, donde debutó en 1984 a los 18 años, rápidamente logró quedarse la titularidad en el equipo. Cuatro años después fue por el Logroñés, equipo español, y en 1992 regresó a México para formar parte de Tigres.

Yo no quería irme, pero el equipo me vendió y yo qué podía hacer, aunque debo reconocer que la afición de Tigres es más humilde que la de Rayados con sus jugadores”, señaló el exjugador.

En el último año de su carrera tuvo la oportunidad de regresar al equipo que lo vio nacer, aunque a la afición no le pareció: “me odiaban, pero demostré que yo siempre fui rayado, tuve coraje y valor para afrontarlo”.

Otro de los momentos por los que el “Abuelo” Cruz es recordado, fue cuando marcó el gol de la victoria de la Selección Mexicana sobre Canadá (2-1), resultado que le permitió llegar a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994: “Todos los momentos son lindos, todos tienen algo especial, obviamente cuando representas a tu país y estás defendiendo los colores de México te queda esa satisfacción de haber cumplido exitosamente tu carrera, es muy satisfactorio, es un parteaguas bonito el representar a México”, dijo.

Juventino Sánchez, crónicas deportivo y amigo del “Abuelo”, habló sobre las mejores cualidades del jugador: “Corría por las dos bandas, jugaba con mucha picardía, el defensa no sabía lo que iba a intentar, sacaba jugadas en el momento, generaba buenos pases y además metía goles”.

Sánchez comentó que Javier Cruz se caracterizaba por ser un futbolista “de los que han surgido muy poco a nivel nacional”, que llegó a destacar de manera internacional, siendo un ídolo en su momento, como pocos, amado realmente por la gente cuando todavía no había los medios de comunicación como los que hay en la actualidad.

Su conecte con la gente no lo he visto que lo hagan los futbolistas actuales, además qué te puedo decir de Javier, él es un extraordinario ser humano, ha ayudado a todos sus hermanos y su familia, no es un futbolista que hizo mucho dinero, lo supo administrar, es un personaje amado en Nuevo León”.

Javier Cruz dijo que describe su vida futbolística como “bonita y equilibrada”, pues tuvo la oportunidad de alegrar a la gente, además fuera de las canchas le gustaba estar con los aficionados. Agregó, que no considera haber renunciado a nada para convertirse en el jugador que fue, pues su forma de vida es disciplinada y tranquila.

A lo largo de su trayectoria, Javier Cruz tuvo diferentes lesiones que con el paso del tiempo provocaron que se retirara a la edad de 34 años, experiencia que revivió: “lo que pasa es que desgraciadamente tuve una lesión bastante difícil que me dejó fuera de las canchas por 8 meses, entonces ya no iba con tanto entusiasmo a los entrenamientos, por eso decidí retirarme a una corta edad”.

Cruz mencionó que cuando se retiró de las canchas tuvo que renunciar al aplauso de la gente y al cariño: “ya no es lo mismo, desde otra trinchera vas a ver otros temas diferentes a lo que es el fútbol”. Pese a esto, afirmó que siempre vivió feliz.

El histórico jugador consideró que debería de haber un plan de pensiones para jugadores retirados, aunque desafortunadamente “no existe esa solidaridad”, aunque, subrayó que también es importante ser ordenado y cuidar el dinero: “no es fácil estar fuera del fútbol, pero con orden y equilibrio puedes vivir sin problema de manera decente”.

En las pasadas elecciones, Javier Cruz se lanzó como político en Nuevo León, contendió para ser diputado federal del VI distrito con el Partido Encuentro Solidario (PES); no obstante, no logró ganar.

El exfutbolista señaló que no cree continuar en el mundo de la política: “hay cosas que uno tiene que seguir en el espíritu y esa oportunidad sentí que venía de parte de Dios y decidí participar en un área donde creo que tengo esa vocación de servicio, desafortunadamente no tuve el éxito que hubiese querido, pero finalmente la experiencia de contactar con la gente te llena, pensé que era una buena oportunidad de ver a otros horizontes y finalmente no se dio, pero estoy muy agradecido”.

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Columna de Nefrox

Ignacio Quintana: romper la frontera que parecía imposible / Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Hoy director técnico del Atlético de San Luis femenil, pero Ignacio Quintana “Nacho” como el mismo nos pidió llamarlo, tiene un pasado digno de contar y resaltar.

En el fútbol mexicano hay historias que se construyen desde la costumbre: jugadores que emigran, entrenadores que se forman en casa y procesos que rara vez cruzan ciertas fronteras. Por eso la historia de Nacho Quintana no es un episodio más, sino un punto de quiebre. Su presencia en un Mundial dirigiendo a una selección que no es México representa algo que durante años parecía improbable: un técnico mexicano abriéndose camino en otro país hasta alcanzar la máxima vitrina del fútbol.

No es solo un logro personal, es una señal. Durante mucho tiempo, el entrenador mexicano fue visto como una figura limitada al entorno local o, en el mejor de los casos, al ámbito regional. La exportación de talento desde el banquillo no era una constante, ni siquiera una aspiración clara. Quintana rompe con esa narrativa y lo hace desde un terreno que también ha exigido abrirse paso: el fútbol femenino.

Su camino no fue inmediato ni sencillo. Se construyó desde procesos formativos, desde el trabajo silencioso, desde la convicción de que el crecimiento real no siempre es visible en el corto plazo. Cuando asumió el reto de dirigir fuera de México, no llevaba consigo el respaldo de una etiqueta internacional consolidada, sino la responsabilidad de demostrar que la preparación también puede hablar por sí sola.

Nacho recibió el llamado de Centroamérica apenas dos días después de terminar su carrera de director técnico, literalmente recibió su título un sábado y el lunes estaba en el vuelo a Nicaragua para ser auxiliar del proyecto de selección femenil, un reto que pocos se atreven, y no es que las propuestas no existan, sino que son las mismas federaciones o equipos, los que dudan en ofrecerlo a entrenadores mexicanos, pensando que los aztecas rechazarán por el poco cartel que ofrece la zona a sus carreras.

Llegar a un Mundial no es producto del azar

. Es consecuencia de estructura, de lectura del entorno y de una capacidad constante de adaptación. Dirigir a una selección distinta implica entender otra cultura futbolística, otro tipo de jugadoras, otro ritmo competitivo y, sobre todo, otra manera de gestionar expectativas. Quintana no solo se integró: logró construir un equipo que compitiera lo suficiente como para alcanzar ese escenario
.

Lo que vuelve más relevante su historia es lo que representa hacia afuera. Su logro abre una puerta que durante años estuvo prácticamente cerrada para los entrenadores mexicanos. Demuestra que el talento no está limitado por la nacionalidad, sino por las oportunidades y la capacidad de sostener procesos en contextos distintos.

En un fútbol donde se habla constantemente de exportar jugadores, pocas veces se pone atención en quienes dirigen. Nacho Quintana obliga a voltear hacia ese otro lado, a preguntarse cuántos entrenadores mexicanos podrían seguir un camino similar si existieran más espacios y menos prejuicios.

Su presencia en un Mundial no es una casualidad ni un gesto simbólico. Es el resultado de un trabajo serio que encontró eco fuera de casa. Y en ese sentido, su historia tiene un valor mayor: no solo cuenta lo que logró, sino lo que puede venir después.

Porque a veces, lo más importante no es llegar primero, sino demostrar que sí se puede llegar.
Hoy Nacho dirige al Atlético de San Luis femenil, y asume el mismo reto que cuando dirigió a Panamá en aquel Mundial en Australia y Nueva Zelanda en 2023, el reto de la primera vez, con la selección canalera la ilusión era esa primera vez en un Mundial, hoy es la ilusión de alcanzar por primera vez una liguilla, cosa que parece muy complicada en el torneo actual. Pero de historias imposibles se ha llenado la carrera de Nacho, y hoy vive y trabaja en San Luis Potosí, en búsqueda de ser un semillero en el equipo potosino, un equipo donde se pueda lograr llevar jugadoras a los más altos niveles y con ellas hacer realidad esa ilusión de lograr pronto, hacer probable lo imposible.

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El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana

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Dicen por ahí que cuando se tiene la preparación necesaria, las cosas llegan aunque uno no las espere, y en este cuento eso se volvió realidad

Por: Carlos Ruíz

Era el día previo al debut de Santas del Potosí en la temporada 2026 de la LNBP Femenil. Amablemente, nos habían invitado al último entrenamiento de la pretemporada del equipo para grabar una edición más de estos especiales del Día Internacional de la Mujer.

Al mismo tiempo que el coach Luis Andrés García grita indicaciones en inglés, nos explican que prácticamente todo el roster es estadounidense, con una jamaiquina y una minoría de mexicanas, con tan solo dos jugadores oriundas de San Luis Potosí, y que vamos a tener la libertad de entrevistar a cualquiera de las basquetbolistas.

Mientras nos ponemos a ver el entrenamiento para decidir con quién queremos platicar, hay alguien que llama la atención. Una joven con cara de niña que debajo de la casaca lleva una distintiva playera roja.

Colocamos el ojo en esta jugadora. Aparentemente juega de base. Muestra una agilidad mayor a la de las demás. No es ni tan alta ni tan corpulenta como sus compañeras, pero lo compensa con otras cosas.

Le preguntamos al equipo sobre ella, y se resuelven las dudas. “Ah, esa es Naomi. Es de las dos potosinas, y es su primera vez que está con nosotros“. La decisión de con quién hablar está más que clara.

Realizadas las gestiones necesarias y terminado el entrenamiento, se dirige hacia nuestra posición estratégica en una esquina de la duela. No ha de llevar muchas entrevistas en su carrera, pero no denota mayor nerviosismo.

Efectuadas las presentaciones protocolarias, ponemos en marcha el equipo de grabación y va la pregunta de cajón: “¿cómo estas?”, a la que responde con un tímido: “muy bien, gracias ¿cómo estás tú?” que arranca la conversación.

Nacida hace 19 años en tierras potosinas, la historia de Naomi Galeana Alonso en la duela comienza relativamente tarde, pues no fue sino hasta la secundaria que comenzó a jugar basquetbol en el equipo del Colegio Manuel L. Lazcano, y en aquel entonces, era difícil imaginarse lo que pasaría en los próximos años.

Lo que comenzó en un mero conjunto escolar dio el salto al siguiente nivel con una simple pregunta de su papá: “¿Le vas a entrar?” Cuando la respuesta fue positiva, la vida de nuestra protagonista cambió para siempre.

Entrenamientos, partidos, preparación. Lo que era solo un juego se fue tornando cada vez más serio, hasta que llegando a la universidad, fue seleccionada como parte de las Águilas que estuvieron compitiendo en la Liga ABE, liderando a su equipo en puntos.

Por lo general, ahí es donde mueren las carreras deportivas. Si de por sí ya no son muchos los que siguen jugando con cierta seriedad en la etapa universitaria, son todavía menos los que logran trascender todavía más allá. El suyo es uno de esos casos extraordinarios y quizás, circunstancial, pero no por accidente.

Cuando Santas del Potosí anunció sus tryouts para la temporada 2026 de la LNBP Femenil, era difícil para Naomi pensar en que ese salto se podía hacer realidad. Iba a ir a las pruebas, sí, pero a consciencia de que era más para calarse en contra de otras jugadoras destacadas que para verdaderamente aspirar a llenar un lugar.

Sin embargo, dicen por ahí que cuando se tiene la preparación necesaria, las cosas llegan aunque uno no las espere, y en este cuento eso se volvió realidad. Tras las pruebas, el staff de coacheo tomó la decisión: Naomi Galeana había sido aceptada para formar parte de la quinteta celestial.

El sueño estaba a punto de hacerse realidad, pero entonces, llegó la hora de decidir. Apenas iniciando sus estudios en gestión de información archivística, nuestra protagonista tenía tres opciones de cara a su futuro profesional.

La primera era la “fácil”. La que la mayoría de los deportistas en México eligen. La que casi siempre se le critica a los futbolistas: dejar de lado totalmente los estudios, y enfocarse de lleno en su carrera de basquetbolista.

La segunda es el sueño de muchas mamás de la televisión: renunciar al sueño de ser deportista profesional y dedicarse exclusivamente a la universidad.

Finalmente, la tercera. La más complicada de todas. Para algunos, la ideal, pero a la vez, la más difícil de realizar: compaginar escuela y deporte, ya en las altas instancias de los dos.

Resuena entonces esa pregunta que hace varios años le hizo su papá: “¿Le vas a entrar?” La respu esta, tal como en aquel entonc es, es un contundente sí, y Naomi se va por el desafío más grande: jugar y estudiar al mismo tiempo.

La misión es complicada. Apenas va empezando la temporada y ya comenzaron los contratiempos, pues resulta que los entrenamientos y la mayoría de las clases coinciden en horas. Nadie dijo que iba a ser fácil.

La situación también es nueva en el Miguel Barragán. No es lo mismo jugar en la prepa o en la universidad que hacerlo ya en el más alto nivel de nuestro país y más cuando, para empezar, los entrenamientos son en inglés por el alto número de extranjeras.

Sin embargo, Naomi lo ve como una oportunidad: “Las demás ya están muy experimentadas, incluso en ligas de Europa. Me encantaría algún día llegar a tener esa experiencia, espero que de aquí pueda tener esas oportunidades de viajar como ellas a otros continentes“.

Toca un tema muy importante: el “¿de aquí a dónde?” El deporte femenil ha tenido un crecimiento enorme en los últimos años, sí, pero de eso a ya poder forjar todo un plan de vida en torno a él, parece que todavía hay un largo trecho.

En la WNBA, que es la liga de mujeres más importante de basquetbol a nivel mundial, es cotidiano escuchar a las jugadoras exigir mejores condiciones laborales. La mayoría no pide ganar lo mismo que sus equivalentes de la NBA, sino lo que “ellas valen”.

La temporada 2026 en Estados Unidos estuvo en serio riesgo de no disputarse debido a la negativa de la Asociación de Jugadoras a firmar un convenio colectivo que no consideraban justo, pero prácticamente sobre la hora, llegaron a un acuerdo.

El tope salarial de los equipos quedará en 12 millones de dólares y los salarios promedio rondarán los 600 mil anuales. Un salto importante, pero una cantidad insulsa comparada con los 154 millones que tiene la NBA de tope salarial, con el promedio individual alrededor de los 10 millones.

Si esa es la situación en Estados Unidos, donde los equipos tienen contratos multimillonarios de publicidad y grandes figuras como Caitlin Clark, A’ja Wilson y Angel Reese¿cómo estaremos en México donde la LNBP Femenil solo tiene cuatro años? ¿cuáles son en verdad las posibilidades de que una mujer se dedique al basquetbol a tiempo completo?

Naomi no es tan pesimista como nosotros. “Pues depende mucho, depende mucho de lo que quiera uno como tal en la vida. Oportunidades creo que las hay, y como se me vayan presentando las oportunidades, si se me dan de lleno en el profesionalismo, pues lo tomaré“, señala.

Sin embargo, deja claro que no puede ser su única opción, y asegura: “A mí me encanta el baloncesto, me encanta el deporte, pero también me encanta prepararme pues mentalmente, académicamente, pero como le digo, sí me gustaría equilibrar estos dos”.

Entrando a la recta final de nuestra charla, le preguntamos sobre sus expectativas para esta temporada de Santas. Al principio duda un poco, pero al final, saca la confianza y afirma: “Siento que vamos a poder llegar lejos, el objetivo son los Playoffs, definitivo“.

Nos despedimos de Naomi, y procedemos a recoger nuestros armatostes. Tras agradecer a las personas que hicieron posible la entrevista, volteamos una última vez a la duela antes de retirarnos del auditorio, para vislumbrar una escena que dice mucho de nuestra protagonista.

Mientras casi todas las jugadoras ya se fueron o están descansando, queda una sola dentro de la cancha tomando tiros: Naomi Galeana. No sabemos hasta dónde le va a alcanzar a la potosina en el mundo del basquetbol profesional, pero una cosa es segura: las oportunidades que le lleguen quizás sean circunstanciales, pero nunca, por accidente.

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Ayuntamiento de SLP

San Luis Potosí y Monterrey firman acuerdo turístico rumbo al Mundial

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Enrique Galindo aseguró que la capital potosina está lista para recibir a visitantes atraídos por la Copa del Mundo

 Por: Redacción

Este martes, San Luis Potosí y Monterrey firmaron un acuerdo de colaboración turística de cara al Mundial de la FIFA 2026, con el objetivo de promover ambas capitales y sus atractivos turísticos.

Enrique Galindo Ceballos, alcalde potosino, reafirmó la relevancia de que la ciudad potosina se encuentre en el centro de las tres principales sedes del Mundial, a fin de fortalecer vínculos culturales, económicos y sociales, a través igualmente de la gastronomía, de la calidez de sus habitantes y sus distintos puntos de interés.

Agradeció a su homólogo de la ciudad regia, Adrián de la Garza, así como al Cabildo, su disposición para concretar esta colaboración, además resaltó los lazos e historia que unen a ambas ciudades, a la par de los intercambios industriales y económicos, así como las inversiones de potosinos en Monterrey y viceversa.

Finalmente, el presidente municipal resaltó a San Luis como un destino inclusivo, reconocido en Latinoamérica y reafirmó que la ciudad está preparada para recibir a visitantes atraídos por el Mundial.

Por su parte, Adrián Emilio de la Garza Santos, alcalde de Monterrey, subrayó la visión de Enrique Galindo, y puntualizó que este convenio será de gran beneficio para todo el corredor turístico de la zona noreste, “ya que esta justa deportiva es un reto y requiere de la mayor atención porque es un aparador mundial para nuestro país y para nuestras ciudades”.

Ante funcionarias y funcionarios de ambas capitales, De la Garza Santos reveló cómo se ha preparado la ciudad de Monterrey para el Mundial con inversiones e infraestructura y a la par, reconoció como San Luis Capital y Monterrey se han complementado, al compartir diversos rasgos culturales, “con esta alianza nos comprometemos a aprovechar al máximo este evento internacional para atraer inversiones y al turismo”.

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