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Enriqueta Basilio, la Diosa Voladora | Columna de Roberto Rocha

Sueños Olímpicos

 

Las Olimpiadas de México 68 son recordadas, aún a más de 50 años de distancia, por los conflictos políticos previos a su realización, por ser los Juegos con mejor participación para nuestro país, por la histórica imagen de Tommie Smith y John Carlos, que levantaron el puño contra el racismo; y también, por el encendido del pebetero por Enriqueta Basilio, la primera mujer que cumplió con esa tarea, que durante siglos había sido reservada solo a varones.

Hasta 1968, nunca una mujer había encendido el fuego olímpico. Pero unos meses antes de los Juegos, el Comité Organizador decidió cambiar la tradición. Después de algunas pruebas, el 15 de julio de ese año se anunció oficialmente que el último relevo y el encendido lo haría Enriqueta Basilio.

Hubo polémica, claro. Muchos hombres, destacados deportistas mexicanos, querían iniciar la llama en el Estadio Olímpico Universitario. Pero Enriqueta Basilio también tenía méritos. Con 20 años de edad, era para muchos la mejor atleta mexicana de la época.

Aunque el comité organizador llamaba “la estrella de la inauguración” a Enriqueta Basilio, olvidaron entregarle un uniforme para la ceremonia, por lo que la imagen icónica del blanco total de la atleta fue idea suya: utilizó una camiseta de otra competencia, shorts blancos y los tenis de la secundaria. Encendió el fuego olímpico completamente de blanco, en señal de paz.

Pero la paz que buscaba proyectar al mundo el comité organizador de las Olimpiadas, no coincidía con la matanza de estudiantes del 2 de octubre del 68, solo diez días antes de la inauguración de los Juegos. Enriqueta Basilio asegura que los días previos a la ceremonia inaugural, ella y sus compañeros estuvieron recluídos en el Centro Deportivo Olímpico, por lo que no se enteró de una de las fechas más dolorosas en la historia de México.

El 12 de octubre de 1968, al tomar el último relevo de la antorcha olímpica, Enriqueta Basilio nació para el mundo. Dio la vuelta a la pista del estadio y después subió los 93 escalones que separaban la pista del pebetero. Al llegar a lo más alto de Ciudad Universitaria, encendió la llama de los Juegos. Algo que no hizo ninguna mujer antes y que solo se repitió 32 años después, cuando Kathy Freeman dio inició a Sidney 2000.

Hoy, a un año de su fallecimiento, recordamos a Enriqueta Basilio, quien murió el 26 de octubre de 2019. “La Diosa Voladora”, que el 12 de octubre de 1968, cumplió con un honor que hasta entonces, durante siglos, solo había sido reservado para hombres.

 

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