octubre 13, 2026

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#4 Tiempos

En San Luis Potosí, el primer observatorio meteorológico en provincia | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1877 se fundaba el Observatorio Central Mexicano y se creaba a su vez una red de observatorios meteorológicos en el país. Uno de los miembros de la red de observatorios meteorológicos fundados en el siglo XIX, y conectados al Observatorio Central Mexicano, fue el Observatorio Meteorológico del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, siendo el primer observatorio que se creaba en México, fuera de la Ciudad de México.

El Observatorio Meteorológico del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí inició operaciones en 1878, en uno de los torreones del actual Edificio Central de la UASLP, pocos meses después de que quedara en funciones el Observatorio Central Mexicano. Su director fue el Dr. Gregorio Barroeta y estuvo al frente hasta su muerte en 1906; el observatorio potosino tuvo la virtud de quedar conectado telefónicamente con el observatorio central, gracias a los trabajos que, en materia de telefonía y telegrafía, había desarrollado Francisco Javier Estrada, quien también, construiría algunos aparatos para el mismo. Esto constituía un adelanto de primacía mundial, pues de manera inmediata se registraban en el observatorio central las mediciones realizadas en el observatorio del Instituto Científico de San Luis. Francisco Estrada lograría en 1882, comunicar telefónicamente a la ciudad de San Luis Potosí con la ciudad de México, siendo la mayor distancia lograda en ese momento en el mundo.

El primer reporte del observatorio quedó registrado a través de una misiva formal de su director Barroeta.

Instituto Científico.-Dirección del Observatorio Meteorológico.-Hoy inaugura sus trabajos el Observatorio Meteorológico en el Instituto Científico del Estado, siendo sus coordenadas:
Lat. N. 22° 9’ 8’’ 2
Long, W. de México 1° 51’ 5’’
Long. Id. de Grenwich 100° 57’ 44’’
Su altura sobre el nivel del mar 1893 metros.- Salvo error.
Lo que tengo la satisfacción de comunicar a V. para conocimiento del Gobierno del Estado.
Libertad y Constitución San Luis Potosí, Febrero 5 de 1878.-G. Barroeta.-C. Secretario de Gobierno del Estado.-Presente.

En realidad, el Observatorio Meteorológico potosino estuvo proyectado desde 1863, año en que se implementó la ley de instrucción pública que refería entre otros aspectos las cátedras y su contenido para los diferentes niveles educativos. En el mes de marzo de 1867, con la reapertura del Instituto Científico, después de haber sido ocupado su edificio por las tropas imperialistas, se plantea nuevamente su establecimiento ordenando el gobernador se proceda a comprar los instrumentos necesarios y se remitiera mensualmente a la secretaria de gobierno copia de las observaciones diarias.

En 1870, se proyectó la creación de un par de observatorios meteorológicos, uno en el Instituto Científico y Literario que se instalaría junto al gabinete de física y funcionaría como observatorio meteorológico y astronómico y otro que estaría a cargo de la Junta Auxiliar de la ciudad de San Luis Potosí de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, instalado en la azotea de la Casa de Beneficencia.

Mientras se lograba esto, se formó una comisión en donde se iniciaron trabajos de medición, repartiendo las actividades entre los socios de la Junta Auxiliar: Florencio Cabrera, que se encargó del termómetro, higrómetro y pluviómetro; Gregorio Barroeta, encargándose del termómetro y el socio Pereira del anemómetro. Florencio Cabrera, realizaría las mediciones en su casa, utilizando, además, instrumentos de su propiedad, como una brújula que ponía sobre la meridiana que tenía trazada en la azotea de su casa y que fuera rectificada por Díaz Covarrubias y Manuel Fernández en su estancia en San Luis en la década de los sesenta decimonónicos.

Aunque no lograron instalarse los observatorios referidos, la comisión estuvo realizando mediciones, mismas que eventualmente fueron publicadas en el periódico La Fraternidad de la naciente Sociedad Médica de San Luis, con el título: algunas observaciones meteorológicas zoológicas &., correspondientes al mes de mayo de 1875; dando cuenta de datos meteorológicos, como temperaturas máximas, cantidad de agua, vientos y luz zodiacal, así como información sobre la migración de pájaros que habitaban las principales torres de la ciudad y la aparición de insectos.

Para la década de los ochenta del siglo XIX, ya instalado el Observatorio Meteorológico del Instituto Científico, funcionó también un Observatorio Meteorológico particular que estuvo ubicado en la Plazuela de San Sebastián número 8 y que atendía Remigio Alemán. Los datos meteorológicos de dicho establecimiento eran publicados en el periódico El Estandarte de Primo Feliciano Velázquez y se registraban periódicamente datos del barómetro, temperatura máxima y mínima, psicómetro registrando la fuerza clásica de vapor de agua en milímetros y humedad relativa, del pluviómetro, anemómetro con indicación de dirección y velocidad del viento, así como la descripción de nubes.

Zanjado el sinuoso camino para el establecimiento de un observatorio meteorológico en el Instituto Científico y Literario, soportado por la calidad académica de sus catedráticos y los trabajos que realizaron en años anteriores, propició el que se contara con un establecimiento de prestigio considerado, en su tiempo, como uno de los más importantes del país. Merece preservarse su memoria y sus vestigios.

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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