diciembre 9, 2022

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#4 Tiempos

Empezar de cero | Columna de Emmanuel Gallegos D.

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Gambeta

Como lo dije en una de las primeras columnas y pasó, en no más de dos años el Atlético de San Luis llegaría al tan ansiado ascenso para subir a la Liga MX antes conocida como Primera División. El proyecto se consolidaba fuertemente en lo administrativo desde su llegada, uno de los grandes lastres que arrastraba el futbol en la capital tunera. Después de un muy mal primer torneo, con el paso de tiempo y la afortunada contratación de Alfonso Sosa, así como la llegada de jugadores que rindieron con creces tanto jóvenes como con experiencia, el proyecto en lo futbolístico iría tomando forma y dando los resultados que hace dos días pudimos observar con el segundo campeonato de forma consecutiva, terminando el torneo de forma invicta y asegurando la meta principal: ascender.

Haciendo un poco de memoria, porque a final de cuentas dicen que uno está obligado a reconocer su historia para no repetirla, debemos viajar en el tiempo para recordar que el “San Luis”, llamémosle así genéricamente en los últimos 10 años, cometió errores garrafales que lo fueron relegando de los primeros planos y que lo condenaron a la segunda división. Hace 6 años que se perdió la categoría y el equipo en un mismo trancazo.

Querétaro, Veracruz, Chiapas y San Luis serían los involucrados en ese cuadrado maldito, siendo el conjunto potosino el que más perdió. Los principales culpables de la sequía futbolística en primera división que se vivió en el estado es por culpa de los empresarios apellidados Chargoy, quienes prefirieron usar al San Luis como una moneda de cambio para sus intereses, jugando con el corazón de los potosinos y llevándose al equipo acusando al gobierno del estado de no apoyar al equipo y la falta de inversión de parte de los empresarios potosinos para inyectarle dinero al equipo, puede que sí, pero son unos mercenarios y no merecían tener un equipo de futbol.

Ahora pues, una de las cosas positivas que se generó con la partida del equipo, y con los siguientes tres años en la categoría inferior, así como la desaparición del equipo por un año luego de buscar la compra de la plaza de Jaguares de Chiapas y de que las negociaciones no se concretaron, ya que los cupos para jugar en la Liga de Ascenso estaban llenos, el equipo no participó la temporada 2016-17 y nosotros nos quedamos sin futbol. Fue aprendizaje en lo administrativo. Sin duda fue la catarsis que se necesitaba para que llegara una inversión de peso y con la importancia y seriedad que te da uno de los equipos más importantes en la Liga Española: el Atlético de Madrid. Sin toda esa tragicomedia, sin todos los malos manejos, la multipropiedad, el pacto de caballeros, el gol del “Colo Guerrero”, y todo lo bueno y lo malo que ha pasado en el futbol potosino, no habríamos llegado hasta el punto donde se está ahora, con un equipo que promete… y mucho.

Por unos días es hora de festejar, de echar las campanas al vuelo y de “emborracharse” (con medida) como lo dijo Ían González, porque este campeonato es el resultado de dos años de aprendizaje para muchos de los que directa o indirectamente hemos seguido la evolución del conjunto rojiblanco; de pleitos por el cambio de los colores, el cambio del escudo del equipo, de las ventas extrañas que se dieron de los boletos para la final que sucedió hace unos días  y de todo lo que ha pasado para que el equipo esté hasta donde está ahora. Tenía que ser contra un equipo dirigido por una ex figura del futbol como Maradona, tenía que ser en dos finales en tiempo extra y tenía que ser con goles que nos recordarán esas cosas buenas del pasado que el equipo debería repetir, pero que ahora que está escribiendo con una nueva tinta de renovación y futuro brillante.

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#4 Tiempos

Las ligas de extranjeros | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Mucho se ha hablado sobre la gran cantidad de extranjeros en la Liga Mx: hay quien piensa que esto perjudica al futbol local, pero también hay quien lo puede ver con buenos ojos y pensar que esto eleva el nivel de competencia en la liga. Lo único certero es que las ligas no reflejan lo que las selecciones dan.

Vayamos por partes, España es una selección que parece ser campeona en vender humo: después de su más brillante generación que los llevó a conquistar la copa mundial en 2010, solo ha podido ganar 3 partidos en copas del mundo. Sabemos muy bien la calidad de la liga española, una de las mejores del mundo, por cierto, repleta de extranjeros. Esta liga que se cansa de levantar títulos a nivel internacional y que ha demostrado una calidad muy alta.

Inglaterra es una selección que aún se mantiene con vida en el mundial, sin ser sobresaliente, mantiene un nivel muy competitivo que lo ha llevado a las instancias definitorias en los últimos mundiales. Su liga es posiblemente la mejor liga del planeta, con una cuota de extranjeros brillantes y una competencia brutal, tanto interno, como a nivel internacional. La Premier League es un brillante ejemplo de cómo se debe gestionar una liga con extranjeros de primer nivel. En el caso británico, la liga sí marca el ritmo de su selección: prácticamente todos sus jugadores (excepto Jude Bellingham que juega en Alemania) participan en su liga local, compitiendo cada semana por ganarse un puesto contra la élite del mundo. Recordemos que siendo extranjero en la Premier League, se tiene que cumplir con ciertos requisitos para poder participar, requisitos como ser seleccionado nacional de tu país un alto porcentaje de convocatorias al año.

Fuera de Inglaterra, el resto de las selecciones que están jugando los cuartos de final de la copa mundial, no tienen ligas importantes y la mayoría de sus jugadores, participan como extranjeros en las ligas más fuertes del planeta. Francia, Marruecos, Brasil, Argentina, Croacia, Paises Bajos y Portugal, son básicamente exportadores de buenos jugadores a las ligas importantes.

Del otro lado se encuentran los países con ligas poderosas: Alemania e Italia, que hicieron poco o nada en este mundial, España que se fue sin pena ni gloria y que tiene mucho que replantear en los próximos 4 años.

La conclusión parece ser que una liga competitiva favorece al jugador que ahí se desempeña, pero no es reflejo de crecimiento a nivel selección. El futbol es un producto global, que necesita competencia al más alto nivel, los resultados no van de la mano con las nacionalidades, van de la mano con ganarse un puesto con lo mejor de lo mejor cada día.

En pocas palabras, no hablemos de reducir el número de extranjeros en la liga, más bien hablemos de competir e intentar ganar un puesto con jugadores de alto nivel, sin importar la nacionalidad de cada uno. Eso sí, México debe aprender a deshacerse de los malos vicios de los promotores, del negocio de los vendehumos y de las promesas reventadas en una temporada.

Tiempo al tiempo y a los procesos, que se eleve el nivel, sin importar la bandera y que se compita contra lo mejor cada fin de semana.

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#4 Tiempos

Recomendaciones del cine de Guillermo del Toro | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

Cronos (1993) Gran debut del realizador Guillermo del Toro, donde este se centra sobre todo en la relación personal de sus protagonistas principales, Fernando Gris y Aurora Gris, logrando momentos realmente emotivos y brillantes. Así pues, el director mexicano, nos embarca en esta obra, una historia oscura pero enternecedora, donde trabaja con gran temple todos sus aspectos, desde la edición, hasta la genial banda sonora, dejando que sus personajes confeccionen un entramado realmente fascinante alrededor de cada momento y secuencia que inunda este film, y consigan conmover al espectador. Del Toro, consigue llevar a cabo un proyecto de lo más completo, sosteniendo al público en auténtica tensión cuando este lo requiere y, dejando escapar la imaginación del espectador.

 

El espinazo del diablo (2001) Primera incursión del Del Toro en la guerra civil española, un filme del género fantástico bastante digno, tanto en factura técnica como en interpretaciones, una fábula cruel sobre el compañerismo y la amistad, ambientada en un entorno hostil y despiadado que permite a Del Toro llevar al límite algunas situaciones. Contando con un gran elenco en el que los actores infantiles, la película basa gran parte de su fuerza en un efectismo visual nada gratuito, y que va acompañado de un guion duro y descarnado. El director potencia el elemento sobrenatural en una historia que no necesitaba de apariciones fantasmales para funcionar, pero en la que no desentonan e incluso la dotan de un carácter poético en ciertos pasajes. En resumen, un cuento violento e impactante, no exento de ternura, sobre la avaricia, la soledad, el amor y la amistad.

 

El laberinto del Fauno (2006) El film construye una alegoría de la violencia y el abuso del poder. La historia se desarrolla en un mundo sombrío, siniestro, violento y desolador, en el que Ofelia y las demás personas que lo pueblan se sienten a disgusto por los riesgos personales que corren, la impunidad del poder que las amenaza y oprime, y sus procedimientos inhumanos y despiadados. Con su poderosa imaginación Ofelia construye un mundo de fantasía, en el que entra y del que sale, según la evolución de los hechos reales y sus necesidades emocionales. En él proyecta sus sentimientos, temores, deseos y sus ansias de tener una vida normal y evitar el mal que rige la vida exterior. El mundo fantástico, creado con la ingenuidad propia de una niña, incorpora elementos sombríos y opresivos, que reflejan la realidad en la que Ofelia vive inmersa. La estética del film extrae emoción y belleza de lo perverso y tenebroso. El relato elogia la inocencia desde la angustia que provoca la constatación siempre sorprendente e incomprensible de su debilidad frente al poder del mal. El mal no sólo habita en el interior de algunas personas, también se mueve con inicua fuerza en sociedades organizadas, incluso bien organizadas para degollar, matar o pervertir la inocencia. Una Obra Maestra.

 

La Forma del Agua (The Shape of  Water, 2017) Fábula sobre la soledad, sobre la búsqueda del amor y en especial del rancio clasismo de la sociedad. De ahí que los protagonistas sean seres solitarios que luchan por buscar un atisbo de felicidad y compañía. Muy significativo de ello son los perfiles de los protagonistas, un monstruo, una limpiadora muda, una negra de clase baja en época de racismo, un espía ruso que lucha por ideales y se queda solo, todos ellos contra el poder y el clasismo inerte en la sociedad de los años 60 (y tristemente en la actualidad). Lo extraordinario, también se encuentra en lo simple, lo maravilloso, a veces es invisible…

 

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#4 Tiempos

Vivir la vida | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los días más cansados y más tediosos son sin duda aquellos en los que no pudimos realizar nada de lo que el corazón nos pedía.

Estos días los vivimos con la sensación amarga de haber, literalmente, perdido el tiempo. Hemos hecho en ellos cuanto los demás esperaban que hiciéramos y, sí, anduvimos de aquí para allá durante horas y horas, aunque nada de lo que hicimos nos alimentó. Se nos pidió, por ejemplo, que llenáramos esta ficha, y la llenamos; que escribiéramos este comunicado urgente, y lo escribimos; que fuéramos a recoger al aeropuerto al señor X o al señor Y, y fuimos allá con prontitud, pero –todo hay que decirlo- sin interés y sin alegría.

¡Cómo es general, sobre todo hoy, el sentimiento de ser vividos más que de vivir! Y de cuanto hemos realizado con tanta pena, ¿qué quedará?, ¿qué era realmente esencial? Nos sentimos reemplazables, sustituibles, desechables. 

Llega la noche. Los otros, los que nos pidieron que hiciéramos esto y lo de más allá, están ahora en sus casas quitadísimos de la pena viendo la televisión, mientras que nosotros, por el contrario, hemos de irnos a la cama con el sentimiento de haber echado por la borda un día más. ¡Como si nos sobraran! ¡Cómo si tuviéramos días para echar a la basura! ¡Como si fuéramos inmortales y pudiéramos permitirnos semejante lujo! «¿Hasta cuándo será así?», nos preguntamos llenos de nostalgia. «¿Tendrá que ser así por siempre?». La idea de que el día de mañana nos espera una insulsa ración de lo mismo acaba por producirnos alarmantes opresiones en el pecho.

¿Cómo hacer para que nuestros días sean nuestros verdaderamente y no del primero que quiera apropiarse de ellos? ¿Cómo afirmar, pese a los deberes cotidianos –que no son pocos-, nuestra obligación de vivir?  Propongo al lector cuatro sencillas actividades que, si son realizadas cotidianamente y con toda el alma, podrían devolver a nuestros corazones el gozo perdido.

  1. Orar. Es decir, poner en las manos de Dios las dificultades de la vida. Cuando el día comienza con una plegaria, aunque ésta sea breve e informal, el deber de vivir ya no nos parece tan pesado. El tiempo pierde entonces su carácter destructor y durante toda la jornada nos sentimos como protegidos. Cuando la jornada entera ha sido puesta bajo la mirada divina, los acontecimientos que se suceden en ella ya no nos parecerán tan dramáticos. El salmista, unos mil años antes de Cristo, rezaba así: «Cuídame como a las niñas de tus ojos»; o bien: «Yo me escondo a la sobra de tus alas mientras pasa la calamidad». Una oración breve como ésta, pero dicha con sinceridad, tiene un gran poder para re-encantar la mirada, el corazón y la vida. «El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación».
  2. Leer. No importa a qué hora se practique esta actividad, sino sólo que haya siempre en el día un tiempo, aunque sea corto, para la lectura. Sí, pero ¿qué leer? Puede ser la Biblia, abriéndola según un orden preestablecido, o incluso al azar: de este modo solía leerla San Francisco de Asís, y consta por sus biógrafos que siempre encontró en ella inspiración y alegría. Pero puede ser también un poemario de nuestro autor preferido, o el capítulo de una novela que nos interese particularmente a causa de su trama o de su profundidad. Esto es de suma importancia: nuestra lectura cotidiana debe hacerse siempre a partir de obras que nos nutran y no de libros impuestos por la publicidad, por la moda o por el morbo. Hay quienes sólo leen libros sobre líderes sindicales, expresidentes y escándalos políticos. ¡Mala cosa! No se trata de saturarse de malos ejemplos, sino ante todo de alimentarse. Hay también quienes, aunque ya hayan dejado de gustar el libro que están leyendo, prosiguen su lectura con tal de demostrarse a sí mismo que pueden acabarlo, o para justificar un gasto del que en el fondo están más que arrepentidos. ¡Grave error! Si una lectura no nos alimenta –y de esto es justamente de lo que se trata-, hemos de tener el coraje de abandonarla cuanto antes.
  3. Pasear. Los italianos dirían andare a spasso, lo cual significa no solamente caminar, sino hacerlo lenta y contemplativamente. Para los norteamericanos y los alemanes, que gustan vivir rodeados de bosques y jardines, tal actividad puede ser realizada incluso cuando van de camino a su trabajo; pero para los latinos, que en vez jardines preferimos la presencia humana y vivimos apiñados, las cosas no son tan sencillas. Sin embargo, el contacto con la naturaleza es siempre benéfico y hay que buscarlo a como dé lugar. Un amigo mío, por ejemplo, en vez de tomar sus alimentos en la siempre congestionada cafetería de la Facultad en la que enseña álgebra y cálculo integral, busca las áreas verdes que hay a su disposición y come tranquilamente entre trinos de pájaros y ruidos de hojas movidas por el viento; allí, en las áreas verdes, él recobra el ánimo perdido y regresa a las aulas con nuevas fuerzas. Caminar, escuchar y contemplar: he aquí las tres cosas que implica la italianísima expresión de andare a spasso.
  4. Conversar. Pensamos para nosotros mismos, pero hablamos para los demás, dijo una vez en uno de sus libros el novelista francés Marcel Proust. Conversar, es decir, estar con los otros, reír con ellos y pasar juntos un momento. Esto es importante sobre todo hoy, cuando casi todas nuestras comunicaciones están siendo mediadas por la alta tecnología. A los hombres demasiado antisociales y solitarios pronto les pasará factura la vida en forma de depresiones, ansiedades e infartos. El silencio es importante, pero conviene no abusar de él. Es preciso buscar la compañía, aunque seamos tímidos e incluso pésimos conversadores: aquí lo que cuenta es la presencia, la palabra dicha y recibida. Tengo que ir al aeropuerto a recoger al señor X y volver por la tarde a llevar a la señora Y. ¡Qué fastidio, sí, sobre todo por el tráfico! Pero, si puedo conversar un momento con estos graves e importantes señores, no todo está perdido.

Orar, leer, pasear y conversar. El día que no hayamos hecho ninguna de estas cuatro cosas, digámonos que, ahora sí, hemos perdido el tiempo.

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