enero 31, 2026

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#4 Tiempos

El último tren de Leonel Serrato: Salgado Macedonio | Columna de Luis Moreno

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HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS.

La foto que publicó este fin de semana el todavía precandidato a la gubernatura por Morena, Leonel Serrato, levantó mucha controversia, pues en la instantánea aparece al lado de varios de los máximos representes del PRIAN al que tanto ha criticado: Octavio Pedroza, Enrique Galindo, Marco Gama, Marianela Villanueva y Yolanda Cepeda.

Aunque Leonel afirma que el saludo y la imagen se dieron en un acto de mera cordialidad, a la que llamó “potosinidad”, nada de esas buenas formas lo obligaba a, primero, registrar el momento y segundo a colgar la fotografía en sus redes sociales, por lo que deja todo para interpretar.

Ante mi fracaso para entender el beneficio pragmático que esta acción le podría traer a Leonel, consulté con amigos más avispados y lo único que concluimos fue que, como un felino malherido, Leonel saca las garras para defenderse hasta el último aliento de lo que considera una arbitrariedad por parte de Mario Delgado y el resto de la dirigencia nacional de Morena.

Que den a conocer el resultado de la encuesta, ha sido el rugido de Serrato desde que se supo que sería una mujer la que buscaría la gubernatura por Morena en este estado, y tiene razón, porque sin importar las modificaciones que se hagan, hay motivos para saber quién era la opción. Me he enterado por diversas fuentes que, en orden, el ejercicio demoscópico, al menos en sus tres primeros lugares, quedó de la siguiente forma:

  1. Leonel Serrato
  2. Juan Ramiro Robledo
  3. Primo Dothé

Con una muy marcada diferencia entre el 1 y 3 y poco más corta entre el 1 y 2. Pero a estas alturas, ¿de qué valdría tener esos datos? La respuesta es de mucho.

Si bien la decisión de tener una candidata parece inamovible, si nos enteramos de quién era el perfil masculino más calificado, él tendrá, por merito propio, la oportunidad de negociar con Mario Delgado qué es lo que quiere para iniciar la operación cicatriz: la candidatura a la alcaldía, la superdelegación, un ascenso o movimiento lateral en los tribunales, o cualquier otra cosa. Es lo justo dentro de los códigos de la vida interna de un partido.

Leonel ha sido enfático al decir que la dirigencia nacional de Morena trata como basura a San Luis Potosí y no lo dice porque sea una mujer o un hombre su candidato o candidata, no. Lo dice porque hoy siendo 1 de febrero somos el único estado en donde Morena no tiene candidatura a la vista, lo dice porque se ha permitido meter a perfiles penosos para la izquierda dentro de la posible nominación morenista como Mónica Rangel, priista de la ralea más pútrida por corrupta, traicionera e incapaz

La cosa es sencilla: Leonel tiene razón en cada uno de sus gruñidos.

¿Es un desperdicio seguir dándole vueltas al tema? ¿Sería bueno que Leonel apague su parte perredista combativa presente en cada morenista y active su lado priista de disciplina también latente en todo partidario de Lopez Obrador? Tal vez, pero queda una última carta que no se ha destapado en la mesa y que es el verdadero motivo porque el que Morena aún no sabe quién lo representará en San Luis: el caso Félix Salgado Macedonio.

Desde hace semanas, posiblemente meses, la presión pública sobre Morena para que Félix Salgado no sea su candidato a gobernador debido a sus presuntos casos de acoso y abuso sexual ha sido tremenda: denuncias penales, declaraciones mediáticas y manifestaciones de grupos feministas, que se han endurecido aún más durante los últimos días.

En Guerrero, Morena va a ganar sí o sí, no hay vuelta atrás, las encuestas lo posicionan hasta con un 65% de intención de voto, contra el 15% del PRI que ocupa el segundo lugar, de ahí le sigue el PRD con menos del 10, el PT con un 5% y un tristísimo 3% que el PAN comparte con algún independiente. Por lo que la verdadera elección estuvo en quién iba a ser su candidato y para nadie es un secreto que Félix no era el favorito de Mario Delgado, pues, como varios columnistas nacionales lo han consignado, el gallo de Mario era Pablo Amilcar Sandoval, hermano de Irma Eréndira Sandoval, actual secretaria de la Función Pública, no obstante, al final se definieron por Félix porque él solo tenía la posibilidad de irse al PT y complicar la elección.

El peso de los señalamientos contra Salgado Macedonio no ha menguado con la nominación, tanto que aún está en duda, con todo y qué ayer fue ratificada, pero esto ¿qué tiene qué ver con San Luis? Bueno pues que si Félix no va, seguro pedirá su derecho para vetar candidatos y lo hará con Pablo Amilcar y con Luis Walton, sus dos rivales más importantes, y Morena, en un intento por lavarse la cara y contentar a la sociedad pondrá a una candidata, que puede ser Adela Román o Beatriz Mujica, quienes al igual que cualquiera que vaya por dicho partido en Guerrero, ganarán holgadamente.

De darse ese escenario en Guerrero, San Luis sufriría, de nuevo, un giro radical y tendría, al estar cubiertas las candidaturas de paridad de género a nivel federal, la posibilidad de poner un candidato varón, lo que regresa al ring de inmediato a Leonel Serrato y Juan Ramiro Robledo.

La apuesta suena compleja, como intentar marcar un gol de último minuto desde medio campo, pero existe.

Personalmente le doy la razón a Leonel en todos los reclamos que ha hecho durante los últimos días, pero más allá de echarle un ojo al tema Guerrero, no le veo por dónde, ojalá sus testarudez y caradurismo no lo conviertan en el Xavier Nava de Morena y el enojo no termine por cegarlo, pues estoy convencido de que Leonel puede, y va a ser, un gran alcalde o gobernador, el tema es que eso tal vez no sea hoy.

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#4 Tiempos

Una prueba de carácter | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Por: Redacción

El partido de este fin de semana entre Atlético de San Luis y Chivas no es uno más en el calendario. Llega en un momento donde ambos equipos necesitan algo más que puntos: necesitan convicción. En una liga que castiga la duda y premia la determinación, este duelo se presenta como un examen incómodo, de esos que no se aprueban solo con intención.

San Luis llega con la sensación de haber entendido, por fin, cómo competir mejor en su propia narrativa. No es un equipo espectacular, pero sí uno que ha aprendido a sostenerse, a incomodar y a no regalar partidos. En casa, el exAlfonso Lastras y ahora llamado Libertad Financiera, suele convertirse en un escenario exigente para cualquiera, y este encuentro no será la excepción. San Luis sabe que estos partidos son los que construyen temporadas: vencer a un histórico no solo suma en la tabla, también fortalece el discurso interno y ojo aquí, que en su casa, las Chivas solo han podido vencerlo una vez.

Del otro lado aparece superlider Guadalajara, siempre cargando con el peso de su nombre. El Deportivo llega a este compromiso envuelto en la presión habitual que lo acompaña: la obligación de ganar incluso cuando el funcionamiento no termina de convencer. Chivas ha mostrado destellos, pero también lagunas que lo hacen vulnerable, especialmente cuando se enfrenta a equipos ordenados, intensos y sin complejos, justo el perfil que suele adoptar San Luis.

El choque promete ser más táctico que vistoso. San Luis buscará cerrar espacios, obligar a Chivas a jugar incómodo y capitalizar cualquier error. Guadalajara, en cambio, intentará imponer ritmo, pero deberá hacerlo con paciencia, porque la desesperación suele ser su peor enemiga

. Aquí, el partido puede definirse en detalles mínimos: una pelota parada, una distracción defensiva o una decisión tardía.

Hay, además, un componente emocional que no se puede ignorar. Para San Luis, ganarle a Chivas representa confirmar que su proyecto es capaz de competir contra cualquiera. Para Chivas, perder sería otro golpe a una confianza que se recompone con dificultad. En ese cruce de necesidades, el margen de error se reduce al mínimo.

Este tipo de partidos rara vez se recuerdan por su belleza. Se recuerdan por lo que provocan después. Una victoria puede impulsar a San Luis hacia una recta más tranquila; una derrota puede volver a colocar a Chivas bajo el reflector de la crítica. El empate, en cambio, dejaría a ambos con la incómoda sensación de haber dejado algo en el camino.

El fin de semana pondrá frente a frente a dos equipos con realidades distintas, pero con una urgencia compartida: demostrar que pueden sostener una idea cuando el calendario empieza. En la Liga MX no siempre gana el que juega mejor; suele ganar el que entiende mejor el momento.

San Luis y Chivas están justo ahí, frente a un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí consecuencias. Y en este torneo, eso suele ser mucho más importante.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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