#4 Tiempos
Distorsiones al orden jurídico | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
Hacia finales de la década de los 80, Argentina se sumía en una severa crisis económica: el dólar duplicaba su precio en cuestión de semanas, el alza de las tasas inflacionarias no daba tregua y más y más personas caían en pobreza. El entonces presidente Raúl Alfonsín decidió abandonar su cargo anticipadamente y entregarle las riendas del país sin mayor trámite al presidente electo Carlos Menem. El Partido Justicialista —que llevó a Menem a la silla presidencial— contaba con mayoría absoluta en el Senado, mientras que en la Cámara de Diputados estaban muy cerca de ocupar la mitad de los curules. Con las condiciones de severa crisis económica y gran influencia en el Legislativo, Menem rápidamente envío al Congreso las iniciativas que formaban parte del paquete legislativo de reactivación económica.
Con la excusa de la emergencia, Carlos Menem argumentó que llevar a cabo todo el proceso legislativo para aprobar una ley era extremadamente lento. Aquí comenzaron las distorsiones al orden jurídico. El presidente Menem echó mano de su facultad ejecutiva de emitir decretos que saltaran a todo el proceso legislativo para poder dar el empujón de arranque a su proyecto nacional. Su ministro de Economía le hizo un llamado público para que detuviera estos arranques de unilateralismo y ejercicio excesivo de poder, a lo que Menem respondió con mesura pero muy a su manera. Comenzó, entonces, a enviar iniciativas preferentes al Congreso pero acompañadas de un atento mensaje para los legisladores: si la iniciativa era modificada, Menem la vetaría; si la iniciativa no era discutida, entonces la decretaría. En solo cuatro años, Carlos Menem vetó de manera total 37 proyectos de ley y 41 de manera parcial.
Con el Poder Legislativo en su mano, las distorsiones al orden jurídico y constitucional se siguieron agravando y, entonces, el foco de atención pasó a ser el Poder Judicial. Carlos Menem envió una iniciativa de reforma al Senado para modificar la estructura de la Corte Suprema: aumentar de cinco a nueve el número de ministros. Ante el acoso y presiones institucionales, la iniciativa fue aprobada y dos de los ministros renunciaron, por lo que Menem tuvo la oportunidad de designar a seis de nueve ministros en un solo año. Ya entrado en gastos, Menem también destituyó al procurador General e impuso al suyo, pero esta vez incluso sin acuerdo del Senado. Menem consolidó un gobierno a base de decretazos y logró echarse a la bolsa a cualquier contrapeso.
Gobernó por 10 años: terminó con la hiperinflación y mejoró la calidad de los servicios públicos, por ejemplo. Pero también se duplicó el desempleo; la deuda externa casi se triplicó; creció la desigualdad; y, según el Foro Económico Mundial, Argentina se volvió el quinto país más corrupto del mundo.
Esta breve historia del caso argentino con Menem es solo una de tantas que han vivido/sufrido los países latinoamericanos con presidentes que pretenden presentarse a sí mismos como los portadores únicos del remedio para todos los males, y que logran articular un discurso masivamente convincente y basado en alguna emergencia o imperante necesidad de transformar algo.
Con esas características —genéricas y aparentemente sencillas de reunir— el 1 de junio de 2019 Nayib Bukele asumió la presidencia de El Salvador después de haber ganado la elección con más del 50 por ciento de los votos. Desde entonces, las distorsiones al orden jurídico no han parado: gobierna y manda órdenes oficiales desde Twitter; ha impulsado políticas de cero tolerancia a la delincuencia, lo cual es bien sabido que se traduce en detenciones arbitrarias y terribles viol aciones a derechos humanos; mantiene condiciones aberrantes en las cárceles; y todo esto le ha sido permitido con unos niveles de aprobación altísimos.
El quiebre definitorio al orden jurídico y constitucional de El Salvador se dio, me parece, el 9 de febrero del año pasado. Días antes, mientras la Asamblea Nacional no se encontraba en periodo de sesiones, Bukele convocó a una sesión extraordinaria para la aprobación de un préstamo de más de 100 millones de dólares destinados a la compra de equipo para la policía y fuerzas armadas . Ante la negativa —constitucionalmente fundada— de los legisladores a reunirse en la sesión extraordinaria, Bukele entró acompañado del ejército a la Asamblea el 9 de febrero y se sentó en la silla del presidente del Congreso. La Corte Suprema, ejerciendo las facultades que le competen, se pronunció al día siguiente y ordenó lo evidente: que se dejara sin efectos cualquier convocatoria extraordinaria sin fundamentos constitucionales y que se abstuviera de usar a las Fuerzas Armadas en tareas contrarias a las que establece la Constitución.
Desde entonces, el asedio a las y los integrantes de la Corte Suprema de El Salvador no han parado. Para beneplácito de Bukele, su partido Nuevas Ideas ganó 56 de los 84 curules de la Asamblea Legislativa, que se renovó en su totalidad con las elecciones celebradas este año. El periodo de sesiones inició apenas el sábado 1 de mayo y, sin perder tiempo, aprobaron en minutos la destitución de las y los magistrados titulares y suplentes de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema. Ya entrados en gastos, también destituyeron al fiscal General. Para esa misma noche, los puestos ya habían sido designados a la gente cercana de Bukele. No hay contrapesos ya. La Constitución y el resto del orden jurídico no son más que letra muerta.
Partiendo de la premisa de que las comparaciones son siempre injustas, no pretendo hacer el simplista señalamiento de que nuestro país está encaminado a lo mismo. Será usted quien juzgue las similitudes o diferencias que guarda nuestro contexto nacional con los dos casos que aquí le he platicado.
Pero lo que no podemos dejar de ver es que este gobierno —y hay que decirlo con toda claridad— es aberrante en términos jurídicos. Las pequeñas distorsiones al orden jurídico y constitucional no son cosa menor, pues poco a poco degeneran en algo incontenible y que escapa del control institucional. Las mayorías complacientes —y facciones de la incipiente oposición— en el Legislativo han estado aprobando en fast track absurdos durante todo el periodo de sesiones (que, por ahora, afortunadamente terminó), pero no han podido cumplir con el mandato de la Corte de regular el uso de marihuana. Desde la tribuna matutina, escuchamos todos los días al presidente cargarse en contra de periodistas, militarizar hasta la sopa y desaparecer de un decretazo presupuestos, fideicomisos e instituciones completas sin prueba alguna de la corrupción que tanto alega. Desprecia abiertamente a los organismos constitucionales autónomos, el trabajo de las y los ministros de la Suprema Corte y utiliza instrumentos estatales para investigar a los jueces que realizan su trabajo. Los impresentables de su partido, entre tanto, ya no tienen recato alguno en llamar directamente a la confrontación con la autoridad electoral. Para nadie parece haber consecuencias.
Hay que reconocer cuantos logros legítimos y buenas políticas haya, pero ello no es aliciente para hacerse de la vista gorda ante lo demás. Las distorsiones al orden jurídico comienzan imperceptibles o con conductas que vamos dejando pasar una a una. Esto sin alcanzar a ver que pronto se sale de las manos, y que es la nación —no el gobierno— quien termina pagando los platos rotos.

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El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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