#4 Tiempos
De naranjas con atole y sindicatos con hambre | Apuntes de viernes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, hijos de mis desvelos: los saludo una vez más en día del “cuerpo lo sabe” con apuntes de viernes, los que traen lonche de secreto y misterio con juguito de revelaciones, cuestionamientos y desparpajo en pleno.
Voy a empezar con la extraña invitación que hicieron llegar por ahí de las siete y media de la noche los “New Orange”, los antes panistas, priistas, navistas, desempleados y los que salgan que ilusionados llevan meses inscribiéndose al partido naranja, al MC, al barco de María Cristina que nos quiere gobernar como en la bonita melodía que me recuerda cuando yo me enamoré.
Invitaron a los quince años del sábado siendo domingo. Llamaron a misa de una, cuando eran las tres. Mandaron invitación para que la gente acudiera tres horas antes de recibirla, es decir, invitaron con ganas de no invitar.
Pocos y apartados, como los votos que obtuvo ese partido en las elecciones intermedias, se reunieron como en urna semivacía en el Centro de Convenciones (en el de Benigno Arriaga, no crea que en el otro, porque allá se hubieran, de plano, perdido entre los salones).
Allí los naranjas le dieron nombramiento como nuevo “Secretario de los Círculos” al ex priista, pero todavía diputado, Mauricio Ramírez Konishi.
Cualquier cosa que eso de “Secretario de los Círculos” signifique, la figura no existe ni en los estatutos ni en la estructura orgánica de ese partido, es decir, se inventaron recientemente un nuevo organigrama con nombres geométricos o de plano ya abandonaron los New Orange los límites de la cordura.
¿Qué sigue, que al corruptito ex panista, Villarreal Loo lo nombren “Secretario de Triángulos”? ¿Chuy Rocha de los trapecios? ¿Sebastián Pérez de los rectángulos? ¿Pablo Gil el de los cuadrados, y finalmente Eugenio Govea pasará de dirigente del partido a presidente del juego geométrico anaranjado?
El nombramiento, que viene firmado desde México, parece ser apenas un sorbo de atole del espeso para que con el dedo de los Orange potosinos se lo repartan en sus respectivas bocas.
Finalmente, a meses de la ilusión, a meses de las renuncias, tras largos periodos de esperanza amarrada a través de fotografías con Dante Delgado, y posterior a una desastrosa participación en las pasadas elecciones de junio, las cosas siguen exactamente igual: Nada para nadie a excepción de un nombramiento de juguete y casi en secreto para Ramírez Konishi que –hay que decirlo- fue el que más apostó en su brinco a MC.
¿Qué harán con su nuevo juego de geometría, resultados electorales vergonzosos, con el gobierno de Jalisco en ruinas en términos de percepción y con un gobernador de Nuevo León que todos los días demuestra que le falta al menos un tornillo?
¿Siguen esperanzados en el muchacho Colosio de Monterrey para que puedan pescar algo de su sacrificio en 2024?
Mientras tanto, entre todos los abandonos que los New Orange aplicaron a sus ex vehículos de participación (léase PRI y PAN) los han dejado destartalados para subirse a un nuevo vehículo que no tiene motor. Mucho les ha de agradecer AMLO y todos sus candidatos su ayuda.
En serio que son bien chistosos, a ver si para las elecciones del 2024, empiezan a mandar las convocatorias e invitaciones por ahí de 2027, digo, por el modo en como se las gastan lo “abusados” que andan (abusados en el sentido de cómo les han tomado el pelo).
Otra que anda tomando el pelo a sus agremiados, es la líder-tesorera-vocera- ex secretaria general del Sittge, Francisca Reséndiz Lara que ayer una vez más pretendió desquiciar el transito de la zona poniente de la ciudad al dirigir una manifestación a casa particular del gobernador Gallardo Cardona.
Hay que recordar que cuando Francisca quiso ser candidata de Morena al gobierno del estado, su forma de “convencer a los potosinos” era cerrando la Avenida Carranza.
Hay que recordar también que la “líder y tesorera” está denunciada por su gente más cercana por corrupción, por bailarse, los de por si ilegales, bonos del día de la madre y del día del padre que les dio la anterior administración a su sindicato y de los que “jamás se supo nada”.
Es bueno también traer a la memoria que la señora tesorera pide, pide y no se cansa de pedir “cuotas y cooperaciones” a sus ya pocos agremiados en las sesiones ordinarias y extraordinarias.
Vale la pena también tomar en cuenta que muchos (no todos) de quienes la siguen en sus marchas ya se encuentran despedidos (incluso desde administraciones pasadas) pero aún así quieren aguinaldo, bonos y prestaciones. Muchos también (no todos) jamás se han parado a trabajar en el lugar o dependencia en que les corresponda y se dedican de tiempo completo a “actividades sindicales” pero mientras tanto siguen cobrando su sueldo que pagamos todos los potosinos.
¿Qué quería la “líder-tesorera” ayer en casa del gobernador? ¿Qué los recibiera a todos exponiéndolos al Covid que padece el gobernante? ¿Qué esperaba Francisca si no hacer un show montado para poder seguir chantajeando al gobierno y fastidiando a los ciudadanos?
No nos equivoquemos, ese asunto no se trata de “justicia laboral”, sino de dinero que quiere seguir recibiendo la señora a manos llenas. ¿Usted le pagaría aguinaldo a alguien que fue despedido hace más de 3 años? ¿Pagaría sueldos y compensaciones a una docena de gente que nunca se ha parado a trabajar? Son preguntas y nada más.
BONUS DE VIERNES:
¿Usted sabe, Culto Público, qué pasó y que fin tuvo el perrito llamado “Combo” y que adoptó Octavio Pedroza y Enrique Galindo durante su campaña? Más tarde le compartiré la historia.
Hasta la próxima hijos de mi alma animosa.
Atentamente,
Jorge Saldaña
También lee: Dios nos agarre confesados | Columna de Jorge Saldaña
Acento Ajeno
La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.
Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.
En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.
Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?
Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.
Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.
Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.
La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades
ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.
El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.
Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.
Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.
La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.
Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.
También lee: Gallardo renueva transporte público urbano
El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano
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