#4 Tiempos
Cuenta regresiva para el día “Cero agua” | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Ahí viene y no es la coloreteada bailando muy suavecito. Viene el “Día cero” marcado en calendario para el día 29 de mayo para quedarnos sin agua la gran mayoría de los capitalinos salvo que la Providencia nos regale un milagro.
La cuenta regresiva comenzó hace más de 25 años, cuando la Universidad Autónoma entregó un estudio multidisciplinario, en años en que se “urgía” la inversión en rehabilitar la red de distribución, en años en que se hablaba de perforar nuevos pozos, descansar algunos otros, e invertir fuerte en por lo menos tres presas más.
El crecimiento nos alcanzó. Nadie hizo caso y echar culpas en nada ayuda (aunque descansa el alma).
En tiempos de la Inteligencia Artificial, a los potosinos nos atrapó la Ignorancia Natural, la orgánica, la mezquina, la de “Para qué invierto en eso si no se ve”.
Estamos a días del día del juicio y para los aficionados, hasta sería mejor que fuera “Skynet” la que tomara el control –digo-siempre será mucho mejor pelear con robots asesinos, que no tener agua ni para el excusado.
Estamos a la vuelta de la esquina de pagar facturas de todos esos gobiernos que no cambiaron tuberías, mismas de las que se fuga casi el 40 por ciento.
Ahí vienen los costos de no recuperar pozos, de no conectar nuevos, y de “irse por la fácil” para que nuestra generación pues pasemos “por la difícil”.
Luego de la pandemia, no recuerdo una crisis que social, económica y políticamente nos ponga en el rincón de la angustia, y para la falta de agua…no hay vacuna.
La fecha la marcó la propia Conagua a través de un oficio emergente y confidencial dirigido al alcalde de la capital con fecha fatal.
El asunto no es menor como en un principio lo quiso hacer ver el presidente de la república, a quien los hechos lo contradicen gota a gota.
Tampoco es asunto de “obscuros intereses” como algunos neo-expertos hídricos han anunciado como golpeteo político a modo pero que olvidaron denunciar durante las dos administraciones anteriores.
No es un truco de manipulación gubernamental. La realidad es que no habrá agua y así será por meses.
Si de mayo de este año a enero del próximo un niño se cae a un pozo (Dios no lo quiera) en SLP, primero se descalabra el muchacho, antes de ahogarse.
¿Qué nos lleve mejor diosito? ¿Es momento de entregarnos al pánico? ¿La solución es azotarnos las cabezas unos contra otros? ¿Blasfemar en las redes llenará nuestros tinacos?
Ya pesa y va a pesar más el asunto, pero independientemente de la inversión y esfuerzo de las autoridades por recuperar, perforar y conectar pozos, básicamente los ciudadanos tenemos que bajar el consumo por lo menos a la mitad, de la cantidad que tenga, sea mucha o poca, porque habrá menos.
También es tiempo de revisar los contratos que tiene CEA con el Tanque Tenorio absorbiendo todo el recurso que paga por el agua la Zona Industrial.
Es tiempo también de pensar en un impuesto extra a los clubes deportivos, lavados de autos, lavanderías industriales, a las albercas y al riego de hoyos de golf.
En otras aristas, llama la atención que el contrato abusivo con Aquos, Aqualia y todos los de esa familia, que se firmó y celebró por casi una docena de años, de pronto se volvió fosforescente y perverso.
Hubo pocas voces que señalamos desde antes que tarde o temprano ese contrato nos iba a tener de rodillas así como estamos hoy.
Es cierto, el solo el 30 por ciento del agua de la capital proviene del Realito, pero hay que sumarle un 40 por ciento que se desperdicia y un efecto lógico: Compensar esa falta del 30 por ciento durante por lo menos 10 meses, extiende la afectación al otro 70 por ciento.
El caso Aguas del Poniente se cuece aparte y vendrán días de interesantes (creo que esa no es la palabra correcta) pleitos jurídicos y políticos.
La empresa ya dejó ver que peleará por mantener la concesión por lo menos un año y medio después de diciembre de 2023, fecha en que llega a su fin.
Es decir, que además del reto, la inversión y la presión social que está en cuenta regresiva en la ciudad, habrá que hacer esgrima jurídica y mediática contra un concesionario que, hay que decirlo, sí le da agua a sus clientes, pero de lo que cobra no reporta ninguna utilidad al resto de sus “no clientes”.
(Es lo malo de no vivir en club de golf caray)
Además, el término de la concesión supone que en ocho meses tendrá que realizar el Interapas una hazaña: conectar a todos y cada uno de los vecinos de Lomas del Tecnológico, al propio Fraccionamiento Club de Golf, a toda la Plaza San Luis y la mancha poniente de la glorieta del periférico allá en Lomas 4ta.
Para la odisea completa, según entiende el que esto escribe, se tienen disponibles 122 millones del Fondo de Desarrollo social más 200 millones que solicitó el ayuntamiento al congreso puedan transferirse para enfrentar la contingencia hídrica.
Aún así, el dinero alcanzará para conectar pozos y ejecutar el plan emergente, pero no para llenar la presa ni para reparar el acueducto, ni para reparar las fugas. Eso es harina de otro costal.
Costal que todavía no decide, por cierto, si reparar las fugas esperando a que se seque o usar un sistema mucho mas caro y complejo para reparar con agua en la presa.
El paso que también ya se acerca es aplicar la política de cero pesos a Aquos aunque vengan las demandas. Ni la CEA ni Interapas vuelvan a pagar por lo menos hasta que la presa y el acueducto funcionen y tengan agua.
La situación lo amerita.
Una pregunta al aire: ¿Qué pasó con los pozos que surtieron por décadas a la Termoeléctrica de Villa de Reyes?
Viene el día “Cero Agua” y a cada minuto se acerca una nueva pandemia de la que tendremos como sociedad que salir adelante.
Hasta la próxima.
Atentamente,
Jorge Saldaña
BEMOLES
La misión comercial por Alemania y España trajo buenos resultados, se hizo oficial la inversión de BMW, se pactaron ampliaciones de Bosch y de la española Gestamp. De pasada, se amarraron convenios con la directiva del Atlético de Madrid que tienen que ver más con el desarrollo social que con el futbol, pero también provechosos. Las anécdotas entre vuelo y vuelo, se las debo para la siguiente entrega. #LlegaronConBien
NI EMPIECEN
Por cierto que ni vayan a empezar las hienas, judas y caníbales: Los gastos de Francisco Torres, presidente de Canadevi, que se unió a la misión comercial, me consta fueron pagados por el mismo y sus tarjetas, igual que los gastos del titular de SEDECO, que aunque pudo pedir viáticos como funcionario prefirió no hacerlo. #CállenseChachalacas
PERCEPCIÓN
La percepción en materia de seguridad, del estado de las vialidades, la iluminación de la ciudad y otros factores, están en su mejor momento en SLP según el INEGI. No es que todo sea felicidad o que no existan problemas, no hay campanas al vuelo, esa es la medición del instituto y punto. Los retos también están a la vista de todos y los que tengan ojos que vean. #LosQueNoPosNo
UASLP
El 28 de abril el Rector de la Universidad Autónoma rendirá su tercer informe. Hay mucho que decir y escuchar. Lo más importante es que se tiene una propuesta y una estrategia próxima que podría cambiar la historia de la UASLP y del estado. Siempre y cuando, por el bien de todos, se olviden los resentimientos alguna vez generados por Luciano Concheiro. El que entendió entendió. #100AñosUASLP
También lee: Crisis del agua: caso Aguas del Poniente | Apuntes de Jorge Saldaña
El Cronopio
El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.
En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.
El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.
González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador , entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.
El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.
Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.
Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.
Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.
También lee: Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano
Mejor dormir
Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.
Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.
En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.
Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.
Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.
Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.
Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.
Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.
Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.
Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.
«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.
Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud
Lee también: Otro año de mi vida | Columna de Carlos López Medrano
#4 Tiempos
Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Manuel Martínez Morales, uno de los creadores de El Cronopio, hablaba de la responsabilidad del investigador en el quehacer de la divulgación de la ciencia. Su corriente de trabajo basado en la socialización del conocimiento científico, exigía de cierta forma, exponer una opinión ante los temas tratados. Su obra de divulgación abordaba artículos y ensayos donde la historia, el arte, la filosofía y la ciencia eran recurrentes en el abordaje de sus temas.
Un buen tiempo tenía sin encontrar artículos con esta característica, hasta que la buena voluntad de Pedro Miramontes me tendió un libro suyo intitulado Mares de Tiempo y Agua, de las ediciones del Instituto de Física de la UASLP que encabeza Jesús Urías; si bien, el libro no está exento de errores editoriales viene a enriquecer los títulos que el Instituto de Física ha editado a lo largo de su corta existencia y que ha venido a refrescar el árido mundo de las ediciones potosinas y, sobre todo, las universitarias.
Formados como físicos por la misma época y su deambulación por las matemáticas, así como el estilo de escribir artículos de corte científico dirigidos a un amplio público, son los factores que caracterizan a Manuel Martínez y Pedro Miramontes quien en mares de tiempo y agua nos recorre la historia del pensamiento que formó el estudio de los sistemas complejos y nos descubre un mundo multifactorial para su explicación. Los detalles históricos, muchos de ellos dejados de lado en la historia oficial del pensamiento científico y su relación con la construcción de las ideas sobre nuestro universo desde la antigüedad y que ha moldeado la filosofía de la ciencia, son recurrentes en los capítulos que corresponden a artículos y ensayos escritos en su mayoría al despuntar el siglo XXI para la revista Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM, una de las revistas de divulgación de gran prestigio en el país, y que ahora es dirigida, precisamente, por Pedro Miramontes que realiza una estancia académica en la Facultad de Ciencias de la UASLP.
La complejidad de los sistemas naturales que conforman nuestro mundo, lo manifiesta en sus propios escritos pues la visión holística con que los aborda, nos permite transitar desde diferentes enfoques en el entendimiento de tales sistemas, ya sea a través del arte y por supuesto, desde la ciencia en su gran abanico de disciplinas, donde las matemáticas sintetizan las posibles explicaciones. A través de la selección que realiza Miramontes podemos enterarnos de conceptos sobre el caos, la geometría fractal , sin desligarnos de aspectos sociales y educativos. Sus escritos responden al requerimiento filosófico de Ortega y Gasset donde critica la especialización y sus inconvenientes en asuntos de carácter complejo, como es el mundo donde nos desenvolvemos y del que queremos entender a cabalidad para mejorarlo y construir sociedades más justas y de feliz convivencia.
En todos ellos, hay una opinión, y una socialización del conocimiento formado a lo largo de siglos para la contribución del desarrollo científico y social. Pues el carácter utilitario de la ciencia es un factor que requiere reflexión por parte de los constructores de dicho conocimiento para contribuir al desarrollo social. Nuestro país, no es ajeno a este requerimiento y esa carencia que suele suceder sobre reflexión de nuestra labor como científicos, la señala Miramontes, como un recordatorio de nuestro papel como miembros de una sociedad con múltiples problemas y de los cuales podemos contribuir.
Si tienen oportunidad, no dejen de leer ese libro es ampliamente recomendado y, en especial para quienes quieren adentrarse en la divulgación escrita, es un buen ejemplo de cómo realizarlo, para lo cual se requiere mucha preparación en el ámbito cultural.
Pedro Miramontes estudió física en la UNAM y se doctoró en la propia UNAM en Matemáticas, combina sus investigaciones en áreas interdisciplinares como computación, biología, física, matemáticas, genómica, entre otras. Es profesor titular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la UNAM, ha participado desde hace años como profesor e investigador visitante en la Facultad de Ciencias de la UASLP. Su trabajo docente y de investigación lo combina con la divulgación del conocimiento científico, participa activamente como disertador en el ciclo de charlas La Ciencia en el Bar, actualmente dirige la revista de Divulgación Ciencias de la Facultad de Ciencias de la UNAM una de las más importantes revistas de alta divulgación científica en el país.
Lee también: Autonomía de la UASLP sobre senda de espinas | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
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