mayo 15, 2026

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#4 Tiempos

Como anillo al dedo, primero los pobres | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Enred@rte

 

No es fácil tener un mirar sereno. No cuando los siembra-odios a ultranza mediáticos están desbordados.

Los siembra-odios ahora se rentan para hacer leña de un árbol que no se cae, el que les arrebató el privilegio de la corrupción espumosa y con oropel de impunidad.

Es momento para identificar y adjetivar conductas tramposas. Buitres con piel de histeria.

México está en alto riesgo sanitario y económico, con inmensidad de pobres, subempleados y desempleados. Estos no se fabricaron en 15 meses.

México necesita de la generosidad y búsqueda de remediaciones, no agoreros apocalípticos ni porros nihilistas.

Los detentadores de arrogancia, xenofobias y patentes de superioridad en la escala social/racial están de luto porque la guerra contra el presidente Andrés Manuel de odios, descontextualización de sus discurso y ridiculización de su persona, no son suficientes para arrebatarle la agenda nacional.

Con adjetivaciones y odio confunden y tratan de dividir a los mexicanos, cuando la emergencia demanda, generosidad, cordura, sabiduría, tregua entre contrincantes y atención a la causa, al dolor común.

Sí, es cierto, al ciudadano López Obrador le sale lo tabasqueño, cuando improvisa tiene deslices formales; empecinado y reiterativo en su lento hablar (medida precautoria para que no le aflore más la impulsividad tropical aprendida entre humedales). Sí, le afloran defectos (¿según quiéncuándocómo?), pero es el presidente de México.

Como anillo al dedo, primero los pobres; o nos carga el pintor (¡ay!, jijoesú) si la solución fuera otro Fobaproa o ejercicio de financiamiento impagable en favor de los banqueros y con saldo para la sociedad.

   

Joseph Goebbels, rabioso antisemita, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda de Adolfo Hítler, tenía estos entre su oncena de principios;

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

No hay nada nuevo bajo el sol, decía David el monarca. Pero, ese nada nuevo, hay que identificarlo y denunciarlo porque está envuelto en terciopelo.

El problema pandémico/pandemonio está aún en la cresta ascendente y, para el recuento de los daños, no sólo será de salud sino de reconstrucción de un tejido desgarrado desde antes y por más de 30 años.

Los mexicanos habremos de replantearnos cambios obligados ante una economía desplomada, tasa de desempleo alta como nunca. Un México a reconstruir en consonancia con un mundo también trastocado y cuestionado en asuntos básicos y hasta elementales de justicia en equidad con los seres humanos y el medio ambiente. Ese es el anillo al dedo; hacer visible la realidad camuflada bajo el tapete –hasta donde la suegra ve- de apariencias y falsas diplomacias.

Los mexicanos, empero, ya tenemos nuevos héroes, tangibles, cercanos; amorosos e investidos de ciencia. Usan batas blancas y apenas les cabe la vida en riesgo y el corazón junto al estetoscopio y el termómetro (aunque en el gremio también haya uno que otro buitre). Son médic@s, enfermer@s, camilleros, cociner@s, mensajeros, choferes. También hay uniformad@s verde olivo; y, al borde la nada, un ejército de subemplead@s vivealdía hasta ayer de escasa presencia por invisibilizad@s y marginad@s por la pobreza.

Luz para la luz

El carisma, conocimiento científico y sabiduría del médico Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, contrasta con el aleteo de buitres en campaña política aprovechando río revuelto. Al querer abollar al Presidente dañan a México.

Sin línea mx, sitio web, plantea:

De qué demonios sirve tener una eminencia como Hugo López-Gattel, doctor en epidemiología y al mando del coronavirus, si le vas a creer a los twitteros con educación trunca,

a un Chumel Torres, artistas o políticos de la oposición; o, peor aún, a tu amigo antiAMLO que se informa con Loret o Ricardo Alemán. A lo que te dice la comadre por WhatsApp o Facebook. Por cierto, todos los días a las 19.00 horas, López-Gatell de una conferencia sobre la situación del coronavirus en México.

Las miserias de informadores siembra-odios y falsas noticias contrastan con la generosidad popular que una vez más sale a flote:

  • Hay acciones comunicadas en correvoces para comprar su manzanilla al agricultor que se quedaría con la cosecha a vender el Domingo de Ramos.
  • Ejemplo ente muchos similares, es la búsqueda, también correvoces, de compradores de comida a domicilio para que el restorán huasteco que se soporta con cocineros, meseros y proveedores pueda sostener un mes de sueldo y no desemplear a sus trabajadores.
  • Hay numerosas brigadas de agrupaciones al servicio de palear con diversos apoyos la contingencia, y el gobierno de la ciudad de México reparte tarjetas para retiro de un apoyo económico a marginados y desempleados, incluidas putas de por el rumbo de cercanías con la sede del Congreso.
  • El DIF estatal potosino hace una labor eficaz y discreta. Dispensas para los más necesitados.

Como anillo al dedo, desmontar la corrupción

Pero, sin duda, también hay políticos trasnochados:

  • En San Luis Potosí, dos ex presidentes municipales, Jorge Lozano Armengol y Mario Leal Campos, ambos ex panistas, cuando la contingencia pandemémica en México se acerca a su momento más crítico, lanzan ValorEs San Luis, movimiento -¿político?- para promover “candidaturas independientes “que quieran a San Luis” (sic). Lector, ojo, si no te afilias al despropósito en despoblado “no quieres a San Luis” (re sic). Vamos, hasta la pareja Calderón, y Esther Gordillo pausaron sus campañas políticas.
  • También en la capital potosina, Xavier Nava, presidente municipal, saca a relucir el gallardismo de su genética política y aprovecha ríorevuelto distractor para una compra multimillonaria de luminarias a una empresa pletórica de sospechas, y se toma la foto repartiendo despensas; imagen evidente de precampaña política.
  • Nomás revolotean zopilotes hijoesús.

Como anillo al dedo. Primero los pobres.

El Presidente rindió ayer por la tarde su primer informe trimestral del año, y dijo: “En esta crisis transitoria, a cada quien le toca hacer su parte, de manera específica informo, que he hecho una consulta y hay un consenso, se bajarán los sueldos de los altos funcionarios públicos y se eliminarán aguinaldos desde el cargo de subdirectores hasta el de presidente de México”.

Como anillo al dedo. Primero los pobres, pero no sólo ellos…, sería asistencialismo puro; el martes presenta un plan para rescate económico.

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Acento Ajeno

Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.

Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.

Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.

Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.

A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.

Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?

No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban. 

Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.

A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.

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El Cronopio

Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.

Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.

Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.

En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.

Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.

Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.

Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.

Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.

Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.

Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.

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#4 Tiempos

Al salir de la tienda | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Al salir de la tienda la mujer se ve contenta: casi se diría que un relámpago de felicidad ha iluminado su rostro. Pero, sin duda, se trata sólo de un relámpago, pues de aquí a unas horas, cuando esté ya en casa, mirará con espanto las cifras que todo eso que va en las bolsas le ha costado y que deberá pagar tarde o temprano (ojalá que temprano, por su bien). ¡Dios mío, cuántas bolsas! Apenas puede con ellas. Yo le ayudaría a cargarlas, pero no creo que se fíe de un simple transeúnte cual soy yo, encontrado como al acaso.

Una conocida mía, cuando se siente sola y deprimida, va a las tiendas.

  -¡Son para mí -me dijo un día- una excelente terapia! Veo, compro, y al comprar me distraigo.

Sí, yo todo esto lo entendía, pero una vez que estuvo especialmente deprimida compró en una sola tarde la nada risible cantidad de 30.000 pesos en faldas, blusas, vestidos y pantalones. Es claro que, a la hora de enseñar las notas, el que quiso darse un tiro en la cabeza fue su marido, aunque no lo hizo por puro respeto al qué dirán.

¿También esta mujer a la que veo salir se sintió deprimida y ha querido curarse comprando? La sigo de lejos; ahora, de hecho, sólo la veo de espaldas. Camina con dificultad y las bolsas de plástico, que no son pocas –hay verdes, amarillas, rojas, pero todas son grandes, como para caber uno dentro-, se le vienen de las manos a cada diez o quince pasos y entonces se detiene para tomar aire y acomodarlas. Yo también me detengo. La mujer, viéndolo bien, no es fea, aunque viéndolo mejor tampoco es bonita: diría que, en cuestión de belleza, es uno de esos seres que, como se dice, ni fu ni fa.

Ahora bien, con toda esa ropa que lleva en las bolsas, ¿qué es lo que pretende? ¿Gustar? En días pasados había escrito en mi diario –sí, señores, debo confesarlo, yo también llevo un diario en el que, por desgracia, casi nunca escribo a diario- lo siguiente:

«No hay manera de provocar el amor, no hay ninguna manera. Aquí la cosmética no sirve de nada. Se ama o no se ama, se gusta o no. Si comprendiéramos esto, el mundo aún tendría esperanzas de durar. Pero se producen zapatos, camisas, corbatas, pulseras, abrigos y autos a ritmos vertiginosos con el único fin de hacernos creer que se puede, con eso, seducir a los demás. La sabiduría consiste, sin embargo, en no engañarnos: ¿qué puede un auto, un perfume o un lápiz labial para suscitar el amor? El amor es gracia, es pura gracia, y el que crea poder provocarlo quedará siempre, al final, decepcionado. Saber esto, aceptar esto tendría que hacernos más naturales, más sencillos. Y también más resignados».

Miro a la mujer con ternura. Ella cree que con todas esas chácharas podrá ser más amada. Pero no, no será así como conseguirá lo que busca. No sé cuánto le durará la felicidad que he creído verle en el rostro. Deseo de todo corazón que le dure mucho. Adiós, amiga mía, adiós. Quisiera para ti la alegría.

Algunos días después de aquello, ya por la noche y antes de dormirme, me puse a leer un libro de Viktor E. Frankl (1905-1997), y en él pude encontrarme con esto que ahora me tomo el trabajo de transcribir porque confirma mis más negras sospechas:

«La impresión externa de la apariencia física de una persona es indiferente en cuanto a las posibilidades de que se la ame

. Esto debe llevarnos a una actitud de retraimiento en lo que respecta a afeites y cosméticos. En efecto, hasta los lunares y los defectos de la belleza forman parte integrante e inseparable de la persona a quien se ama. Sabemos, por ejemplo, de una paciente que abrigaba la intención de embellecer su busto mediante una operación plástica de reducción del pecho, creyendo que con ello aseguraría mejor el amor de su esposo. El médico a quien pidió consejo la disuadió de hacerlo; entendió que si su marido la quería de verdad, como al parecer era el caso, la quería, indudablemente, tal y como era. Tampoco los vestidos de noche impresionan al hombre de por sí, sino solamente puestos en la mujer amada que los viste. Por último, la mujer de nuestro caso, inquieta, pidió su parecer al propio marido. Y éste le dio a entender, en efecto, con toda claridad, que el resultado de aquella operación sólo traería consecuencias perturbadoras, pues le llevaría, tal vez, a pensar: Ésta ya no es mi mujer; me la han cambiado». Y concluye el doctor Frankl: «En efecto, los hombres tienden generalmente a olvidar cuán relativamente pequeña es la importancia de los atavíos externos y cómo lo que importa en la vida amorosa es, fundamentalmente, la personalidad. Todos conocemos claros –y consoladores- ejemplos de cómo personas exteriormente poco atractivas e incluso insignificantes, triunfan en la vida amorosa gracias a su personalidad y a su encanto» (Psicoanálisis y existencialismo).

Cerré el libro y pensé de pronto en aquella mujer que había visto salir de los almacenes en días pasados. La ternura volvió a apoderarse de mí. Sí, me dije, a los comerciantes les interesa hacernos creer que el amor se consigue impresionando; sin embargo, los orígenes de toda relación son más humildes. Pregúntale a este hombre mata el tiempo tomándose un café o a aquel otro que cruza apresurado la avenida –sí, el del periódico bajo el brazo- qué vestido llevaba su mujer cuando la conoció y verás que no te lo dice. ¡Ni siquiera vio el vestido! Lo impresionó ella, no lo que ella llevaba puesto.

Y, de pronto, me escucho a mí mismo hablando con aquella desconocida apresurada: «No, amiga, no. Eso que traía usted hace unos días con tanta felicidad en las bolsas no sirve para lo que cree usted. Sirve, si usted quiere, para andar por la vida decorosamente y con cierta dignidad, pero sólo para eso sirve. Trate, más bien, de ser gentil, delicada, dulce; en una palabra, encantadora, y entonces se habrá hecho usted lo que se llama una personalidad. Y, cuando ya la tenga, verá que cuanto se ponga le vendrá siempre bien.

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