abril 20, 2024

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#4 Tiempos

La transformación como instrumento justiciabilizador | Columna de Paul Ibarra

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Desde mi clóset

 

El último sábado de marzo desperté con una noticia devastadora. Karla, una compañera trans, había muerto. Sus cercanxs desestimaron sus emociones, los sentimientos al límite que la llevaron a tomar una decisión definitiva. Una sociedad normativa la relegó en las periferias del sistema de género. Cientos de veces cuestionaron su identidad sexual. La familia biológica que le tocó la veía con extrañeza y pretendía curarle. La sociedad en la que creció la hizo saberse ajena, sin un rol predeterminado, ni algún papel potencial. 

Karla se suma a un amplio grupo de mujeres trans que dejan este mundo hartas de la violencia estructural que nos aqueja. El rechazo nos ha exacerbado las emociones. Sentimos demasiado. Nos dicen agresivas por defendernos del machismo indolente que todo el tiempo nos está aplastando. Nos piden conciliar.

con nuestros agresores corporalizados como varones, quienes se burlan de nosotras, nos violan, nos señalan. Incluso los más estudiados. Se sienten atacados porque cuestionamos su masculinidad. Porque las nuevas y la clásica no tienen reparo en mansplanear. La masculinidad es toda igual, su papel es dominar, someter y aleccionar. Ni los gays se escapan de ello. A nosotras las travestis, las transgénero y las transexuales nos exponen públicamente por traicionar sus pactos patriarcales. Por señalar su machismo disfrazado de progreso. 

Por lo tanto, la justicia restaurativa no es una opción viable. Sara Ahmed apuesta por la restauración de los lazos sociales, pero ¿qué es lo que Ahmed pretende? Restaurar implica dos posibilidades, o volver al estado previo al fenómeno que requiere restauración, o arreglar los desperfectos que pueden o no visibilizar la herida infringida. Restaurar requiere asumir que existe un orden que en algún momento se volvió caótico. Restaurar no necesariamente implica un cambio, podría significar incluso el sometimiento y cooptación. Por más visible que sea la herida que me recuerde los sucesos que la provocaron, las emociones que busco justiciabilizar no responderán si replican el orden hegemónico.

Karla se sentía sola, sin pertenencia familiar; la embriagaban la tristeza, la frustración, el dolor, la vergüenza; el sistema restaurativo le diría que levantara el regazo y anduviera. El sistema le dio unas palmaditas en la espalda, y si bien, esa herida restaurada fue un recordatorio vivo de la posibilidad de acceder a la justicia, la restauración del sistema la colocaría siempre vulnerable. Karla no deja de ser la anomalía.

La transformación, en este sentido, podría ser una opción distinta previo a la metamorfosis. Transformar implica cambio, todo cambio es un desprendimiento, una pérdida que da lugar a una cosa distinta. Esa pérdida es un estadio caótico que provoca ansiedad, ya que involucra la ausencia de orden. Incertidumbre que inquieta. Emociones con las que el status quo no está acostumbrado a lidiar. 

Reconocer la inquietud, la ansiedad, la incertidumbre como emociones necesarias para la transformación metamorfoseante nos invita a repensar el orden como excepción y no como norma

. El caos es fundamental para la metamorfosis, es antiestético y desordenado. Esta cargado de residuos reciclables y otros  desechables, algunos con capacidad nutritiva, otros compostables, otros más incluso potencialmente cargados de toxicidad.

La justicia como estadio posibilitador de emociones tendrá que reconocerse como potenciador del cambio. Para el caso del género implica el desmontaje del mismo. Deshacerlo. Disfrutar de la potencia que la incertidumbre contiene. No sé quién soy, no sé qué quiero y no sé de dónde vengo. Y tampoco es que me interesa saberlo. No deseo adquirir certezas, no deseo etiquetas normativas. El enrarecimiento, o la cuirificación, justo es la posibilidad de quitarle densidad a las categorías. Los sentimientos cuir son una potencia que enrarece al sistema, la desprovee de certezas, le desarma, le coloca de forma abrupta en un estadio caótico de cuestionamiento permanente. 

Dicho lo anterior, es necesario destruir para construir algo distinto, la restauración no basta. En relación con el sistema de género, lo urgente es confrontar al opresor. Ese opresor que se ha colado por entre el devenir histórico como un hombre en deconstrucción, que no se destruye a sí mismo, sino que se restaura y vuelve imperecedero con mecanismos innovadores para mantener la opresión. Con el hombre no puede existir diálogo, se le tiene que destruir y en esa destrucción entender la situación caótica como posibilidad transformadora. Y eso va más allá de la materialidad del género que se traduce en sexo asignado provisto para la reproducción, ya que hay hombres con pene y hombres con vulva, así como con combinaciones gonodales, hormonales, cromosómicas, anatómicas en general, más allá del binarismo normativo. 

Las preguntas que surgen llevan a cuestionar ¿quién voy a ser? ¿Qué voy a saber? ¿qué voy a tener?, la respuesta a bote pronto significará caos, ya que, no es necesario preocuparse por esas pregunta, sino fluir por entre las emociones, 

dejarse envolver por el placer que produce la incertidumbre, que en la infancia nos llevó a arriesgarnos a vivir.

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#4 Tiempos

Lo único que nos falta | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Ya no sé que pensar de este San Luis, hemos perdido una temporada que parecía de consolidación, hemos olvidado jugar al futbol, algunos futbolistas simplemente no aparecieron en toda la temporada, ya hemos pasado de todo.

Cuidado, el rival en puerta es un gigante dormido, un Toluca que sin ser brillante como otros, están en la pelea por el liderato general, el equipo histórico que nadie considera grande, visita hoy el Alfonso Lastras.

Toluca solo ha perdido dos partidos en el torneo, por cierto uno, el último, por goleada frente al América, hoy Toluca parece que no busca quien se la hizo, sino quien se la pague, hoy Toluca buscará revancha personal. El cuadro del Edomex es un equipo bien armado, con buena dirección y a pesar de no tener grandes nombres, juega bien, práctico, simple y sabe ganar de local o visitante.

Por su parte, San Luis es una caricatura, es el rival que ya no le gana a nadie, ni siquiera a los que están por debajo de su lugar en la tabla, un equipo que ha perdido mística y que muy apenas sabe a lo que juega. San Luis no solo perdió un torneo, sino que también perdió credibilidad, esta noche solo nos falta perder por goleada.

Repasemos brevemente las peores goleadas de esta franquicia. En el Clausura 2020, el 28 de febrero, Juárez metió 0-3 en la jornada 8 en la cancha del Lastras, afortunadamente ese torneo se suspende en la jornada 10.

En el Apertura 2020, Mazatlán vino y jugando de visitante, barrió 0-5 en la jornada 16 a un San Luis que ya solo peleaba por levantar un poco el orgullo, al menos la gente no lo vivió en el estadio, ya que jugábamos aún a puerta cerrada.

En el Clausura 2021 la cosa fue aún peor, pues Puebla se lleva del Lastras 3 puntos con un 1-4 en favor de la franja en la jornada 15, para rematar en la jornada 17, Pachuca visita y golea 1-5 a una de las peores caras de San Luis con esta franquicia.

En el Apertura 2021, Atlas goleó en su casa a los potosinos con un 2-6 que pudo terminar en peor catástrofe.

Y como olvidar la última y tal vez más dolorosa derrota, 0-5 a manos del América en las semifinales del torneo pasado, justo ahí es cuando se comenzaron a ver las carencias de San Luis, eso que hoy nos tiene preocupados.

Lo único que nos falta es despedir un torneo en el Lastras, pasando vergüenzas, ojalá que Toluca no juegue tan bien como acostumbra. A pesar de que se pronostica una derrota del equipo de casa, que esta no sea compleja, que no se de abultada, ojalá no pase más allá de perder a lo mucho, 3 puntos.

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#4 Tiempos

¡Las cosas buenas que tengo! | Columna de Luis Miguel Dorador

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Un fin de semana sin celular

 

El viernes inició el fin de semana con una exquisita comida en Marengo, por el rumbo de Chapultepec. Cuando se da el encuentro de tres almas que han recorrido existencias juntos y vuelven a la mesa redonda en la que todos somos iguales, la comunicación entre el caballero, el consejero y el escudero, convierten una sesión ordinaria en una cumbre de altos vuelos en la que toooodo se puede lograr.

La sopa de lentejas tiene un sabor especial, pues la tradición nos habla de que alguien fue capaz de hacer a un lado su herencia por un plato de lentejas… ¿Te imaginas cuando además del plato de lentejas recibes el legado que está escrito y destinado para ti? Eso es extraordinario y permite que se comparta la sal y el vino de la mejor uva en un ambiente en el que las señales nos hablan claramente sobre la importancia de mantener activo el lado femenino de las cosas para poder caminar con los pies firmes sobre un piso que no dejará de tambalear en ese sendero que continuarás avanzando con facilidad porque estás consciente de tu esencia.
¡¡¡Gracias Toño y Gracias Mau!!!

Luego de un silencio casi sepulcral de varios días, la noche del viernes recibí una llamada que me alegró el corazón. Cuando pasa mucho tiempo sin saber de alguien que amas de verdad y de repente aparece nuevamente, todo parece tomar sentido y como se dice, te vuelve el alma al cuerpo.
Gracias, Gracias, Gracias….

Con el alma bien puesta en el cuerpo desperté el sábado muy temprano para ir a realizar la selección de cada uno de los ingredientes para cocinar paella y si bien, los pedidos eran suficientes para resolverlo todo de manera sencilla….. me quedé sin gas. Pero cuando sabes cocinar, el combustible es solamente un factor que no debe alterar el orden de los conocimientos para poder obtener el resultado que buscas y lo logramos. En cuestión de unos minutos ya teníamos un fogón improvisado de carbón y la flama dio lugar a la brasa blanca con la que, una temperatura sostenida nos dio el resultado para poder entregar a los clientes sus pedidos a tiempo y en su punto.

Tantos años de convivir con el carbón en la Sultana del Norte y el aprendizaje de su uso y sus formas, adquirido por la generosidad de mis mejores amigos regiomontanos hizo posible el reto y tooooodo salió bien.
¡¡¡Gracias Monterrey!!!
#soypaella

Por la tarde, tuve la oportunidad de encontrarme con un amigo muy querido en el Hermoso Cariñito, por el rumbo de Juan de Oñate, antes de llegar a Carranza. El lugar es súper agradable porque tiene una terraza que permite en estos días de calor intenso, disfrutar de una atmósfera en la que el aroma del café y el puro envuelven la conversación sobre proyectos que pronto se convertirán en realidad. En la música estuvimos acompañados por “El Ipod” que es el seudónimo de un trovador excepcional y de pronto, ya era de noche y buena hora para ir a descansar.
¡¡¡Gracias Luchito!!!

El domingo por la mañana me fui a desayunar a un cafecito que está por Arista, antes de llegar al Jardín de Tequis. Luego de unos chilaquiles con aldilla era prácticamente obligado pasear por ese Jardín que es un verdadero tesoro.

En este fin de semana también sucedieron muchas cosas en otras partes del mundo y el ataque masivo, por la cantidad de armas empleadas por Irán sobre el cielo de Israel fue neutralizado por una respuesta que evitó de manera muy eficaz el derramamiento de sangre, aunque la tensión en medio oriente sube a niveles en los que los ejes del Mundo manifiestan sus intenciones de encontrar la fórmula pacífica de evitar el crecimiento de un conflicto de siglos… esperamos con verdadera intensión que se encuentre una buena solución.

Con el gran entusiasmo de que esta semana que inicia sea una derrama de bendiciones para tod@s, solo me queda decirles:

¡¡¡Ánimo que ya casi es viernes!!!

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#4 Tiempos

El cine todavía | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Debería haber una palabra para describir esa sensación que se tiene al salir del cine después de ver una buena película. Es un ánimo inigualable. Tocas tierra con un nuevo brío. La gente del centro comercial no lo vislumbra, pero eres alguien distinto al que compró su entrada dos horas antes.

Emerges de la penumbra con una membrana renovada. Con ella replanteas tus esquemas (aunque quizá lo olvides al día siguiente tras contaminarte de la rutina). Reconectas con lo que en verdad importa. Es como si una aspiradora le diera un servicio a tu mundo interior con calefacción incluida.

La manida (y estéril) controversia sobre si las series han superado al cine, queda desacreditada por momento así. Por más buenas que las series sean, no ofrecen eso que el cine sí. La intimidad acompañada en la sala. Los rituales previos. El camino de regreso en el que rememoras diálogos, en el que te acuerdas de una persona a la que le hubiera gustado esa cinta, aunque ya no se lo dirás nunca. Un gran plan cuando no tienes planes.

Solo esmérate un toque. La gran pantalla impone sus reglas, exige un mínimo de compromiso de tu parte. No te quedes derrotado en casa, envuelto en una triste pijama mientras comes una quesadilla. No: tienes que ponerte de pie, venir, sentarte con propiedad y luego levantar la cara. Alza la oreja también. Déjate llevar por el celuloide.

Ir al cine es como mirar el mar por un rato. Es una terraza particular, lo audiovisual en su tinta. La máxima expresión a la sombra. Así que haz el favor de no hablar en la butaca, si eres tan amable. Que la proyección se encargue de remover lo que hay que remover en ti. Métete en la burbuja sin pesar demasiado. Estás ante un acontecimiento. No es como esos episodios que te echas de un tirón tirado en la cama con la tableta, ese maratón que alimenta tus vicios.

La fortuna aumenta cuando alguna película añosa se cuela en cartelera y se multiplica el efecto de viaje en el tiempo. Como aquella noche en que presenciamos a Olivia Newton-John resucitar en un cine cualquiera. Los movimientos imperfectos de la cámara mientras ella entonaba «Hopelessly Devoted To You» nos transportaban. Estábamos con ella, en un jardín de pasto recién cortado en Los Ángeles. Eso parecía.

Más de una aflicción se cura yendo al cine. Olvida lo horrendo que es todo allá afuera, en donde no encuentras a Sophia Loren ni a Marlon Brando. Maldice la vida que te aleja de las películas. Y vuelve a ellas. Pese a lo infumable de otra épica de superhéroes y secuelas con carteles chillantes (una producción de más de cien millones ya me da desconfianza), recuerda que ante el embate de las desgracias tienes un refugio en ellas. Un escape de las responsabilidades y un respiro incluso respecto a tu propio hogar. Hay que ir al cine todavía.

 

Contacto:

Twitter: @Bigmaud

Correo: [email protected]

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Opinión