agosto 1, 2021

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#4 Tiempos

Cinco hombres | Columna de Los Coliseinos

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La catedral de la lucha libre

 

Hoy estrenamos columna: la del mejor analista de la lucha libre mexicana. Los Coliseinos lleva años escribiendo de lucha libre, con mucho prestigio en blogs, foros y redes sociales. La Orquesta se enorgullece de poder sumarlo a sus filas.

 

Atlantis

Su carrera es tan longeva que vio cómo todos los valores que representa pasaron de elogiarse a ser cuestionados. Leal, institucional, hombre de una sola empresa. Todo lo que odia el “millenial” y que asocia, injustamente, con alguien sumiso, sin vida, sin aspiraciones.

Tras salir avante de la guerra entre los iconos de las dos empresas líderes de los ochentas y tras un breve paso como rudo parecía que ya no había lugar a reinventarse. ¿Qué otra cosa podría hacer quien ya lo había ganado todo? La soledad era su destino.

La soledad de un hombre que se dio tiempo para salvar de la crisis a su empresa y ponerla en los primeros planos durante tres años consecutivos. Protagonista de la rivalidad más apasionante de la década, el verdugo del líder de su empresa y del futuro de la misma.

Cuando la mayoría de sus contemporáneos ya lucían tonos sepia, Atlantis seguía vigente, él no es vintage, fue protagonista de la presente década. Venció al tiempo, al guerrero y a su sombra, se quedó solo, muy solo, se separó de todos. No se lo perdonan.

Alberto del Río

Alberto no creía en nada de lo que la lucha libre mexicana consideraba sagrado pero sí tenía un credo, la preparación. Lo suyo no eran los dogmas, ni los misterios, ni las tradiciones. Alberto fue un profanador, el hombre que rompió el molde.

Alberto cuestionó al credo y su eficacia, se despojó de los dogmas, se atrevió a ser blasfemo y en el camino encontró el éxito. El único mexicano que durante esta década realmente alcanzó la cima dentro la empresa más importante del mundo. Es de la élite.

Técnicamente intachable, audaz, disciplinado y esmerado. Lo suyo no era irreverencia, lo suyo era blasfemia, cimbrar todo lo que la lucha considera sacro. Fue tal su éxito que se convirtió en paradigma. Ironías de la vida, el profanador terminó convirtiéndose en un predicador.

Pentagón Jr

Ningún otro luchador entendió al mundo globalizado como él lo hizo. No concibe fronteras, para él la lucha libre es una misma. Mientras otros buscaron redefinir a la lucha libre desde adentro, él no tuvo empacho en aceptar una definición que venía de fuera.

Pertenece a una generación que cree en un lenguaje universal, un esperanto de lances y castigos. Su éxito radica en su capacidad para complacer a diferentes públicos. Antepone lo espectacular sobre lo creíble, la virtud de lo inverosímil. Vender y comprar no son términos suyos.

Hecho a la medida de una generación dispuesta a ser bombardeada por más imágenes de las que pueden digerir. Es viral. Si su idioma no fracasa en donde lo han hecho todas las lenguas que pretendieron ser universales, podría convertirse en el paciente cero.

Rush

Hijo del rechazo, producto de la frustración, es ira contenida. Mientras otros buscan la popularidad, él la desprecia. Si Alberto y Penta cambiaron para complacer, Rush desistió de hacerlo. Cuestionó al sistema desde adentro.

Llevado al límite, rechazado por complaciente, un sobreviviente. En donde otros se hubieran hundido él encontró su inspiración. Rompió esquemas en el CMLL, desafió su estilo y formas, superó sus trabas y su sistema de castas e incluso se dio tiempo para crear la propia.

Rompió una racha en donde nadie obtenía el respeto total mientras permaneciera en el CMLL. De ese tamaño es su tesón. Sus triunfos no se miden con títulos, se miden con las barreras que rompió. Entre los jóvenes, es el más clásico en tiempos en donde serlo es un acto de rebeldía.

LA Park

Tapia supo construir un universo en donde él es el único que tiene dignidad, el único que defiende la esencia de la lucha libre, el hombre contra el que todos conspiran. Enemigos ficticios y reales, falsamente perseguido, no importa. Su versión es convincente.

Encontró un estilo de lucha que le es útil en cualquier arena, de hecho, no necesita de una lona ni de cuerdas para llevarlo a cabo, no miente cuando dice que él lucha igual en todos lados. Su poder es su capacidad de persuasión, su facilidad para ser el centro de atención.

Tiene el encanto de los falsos profetas, de algún modo nos convenció a todos de que su historia es cierta y que su estilo es incuestionable. No es el mejor pero actúa como si lo fuera, lo tratan como si lo fuera y lo recordamos como si lo fuera, él es su propio credo.

Creó un mito -algo irreprochable en la lucha libre-, creyó en su mito, nos convenció del mismo, creó una duda razonable y ahora hasta tiene feligreses. Para ser el mejor hay que actuar como tal. Tapia es ejemplo de ello.

Este texto fue publicado originalmente en www.twitter.com/loscoliseinos

@LosColiseinos

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#4 Tiempos

Carreras y Gallardo, los tocayos | Crónica de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA

Ricardo Gallardo “Carmona” y Juan Manuel Carreras López son “Tocayos”, por lo menos durante los siguientes 55 días, por ser el primero gobernador electo y el segundo constitucional. Así lo explicaron ambos en tono chusco y a pregunta expresa cuando se despedían de fuerte apretón de manos y cordial abrazo a contra luz de la puerta lateral del palacio de gobierno.

El evento había terminado, de “tocayo y tocayo” se trataron en los breves discursos que dieron uno y otro sentados al fondo del Salón de Gobernadores.

Agradezco la disposición y cordialidad del gobernador electo, Ricardo Gallardo Carmona”, soltó Juan Manuel Carreras en su turno del uso de la voz. Risitas, ojos saltones y ceños fruncidos entre la más de una docena de camarógrafos y reporteros que cubrieron el evento de forma presencial. Detalle para el apunte e involuntaria confusión que no deja de ser por lo menos extraña para un gobernador pendiente e informado respecto de quién es su sucesor.

Treinta minutos antes, la tensión en el ambiente se podía cortar con un pan Bimbo. Los pasillos superiores de palacio estaban siendo ocupados poco a poco por entrantes y salientes. En la oficina de Comunicación Social platicaban los “tocayos” de dicha área. Desde el balcón palaciego se giraban instrucciones, estaba por llegar el gobernador electo.

Ya llegó”, dijo alguien, lo que detonó los resortes de los entregareceptores dispersados entre la oficina del gobernador y la última esquina de la oficina de comunicación social.

No era. En su lugar, de una lujopoderosa camioneta Cadillac negra bajó, en la esquina de Carranza y Aldama, Guadalupe Torres Sánchez, ex diputado, representante del gobernador electo y nombrado como próximo secretario general de gobierno por el propio Gallardo Cardona.

Saludos y silencios en el pasillo norte del palacio. A veces puños chocantes, a veces manos abiertas. Todos se conocen y reconocen, pero guardan distancias. Era ver a dos equipos de futbol americano sin uniformes y terminado un cerrado partido.

Ahora sí llegó el gobernador electo, y bajo el moderno traje azul con adorno a cuadros, cargaba una certidumbre extra: por la mañana en Tribunal Estatal Electoral validó la elección y derrumbó la mayoría de las impugnaciones contra de Gallardo.

El siguiente round jurídico se pasa a la inapelable sala superior y al INE, asunto que tras la sentencia local parece ya un trámite más perfumado de derrota digna que de esperanza fundada.

A buen paso, Guadalupe Torres, Francisco Elizondo Garrido, Noé Lara Enriquez, Jorge Castillo, Gerardo Zapata y Gerardo Alfaro, escoltaron al próximo mandatario rumbo al salón Presidente Juárez.

En el elegante, barroco y balconeado salón, ya esperaban el titular de la Secretaría de Finanzas, Daniel Pedroza Gaitán, el Contralor, Oscar Alarcón, el Secretario Técnico, Aldo Torres Villa y el joven Ramiro Robledo López, consejero jurídico del actual jefe del ejecutivo.

¿A qué fueron? Nadie supo. Los presentes tomaron uno y otro lado de la mesa, algunos más optaron por sentarse, cordialidad sí, camaradería no siempre y no entre todos. Tragar sapos.

El gobernador electo se dirige a la oficina del gobernador Carreras entrando por la puerta que conecta a su despacho, solo ellos, cero comitiva ni asesores ni acompañantes. Quien va de salida y quien viene de entrada platicaron en privado durante unos 20 minutos.

La transmisión en vivo comenzó cuando ambas figuras salieron del despacho gubernamental y aparentemente Carreras explicaba algunos retablos de madera que adornan el espacio a quien será el próximo inquilino del ala norte del palacio de Madero.

Enseguida llegaron al Salón de gobernadores a donde fueron pastoreados por personal de logística y protocolo los ocho protagonistas, cuatro por posición de entrada o salida.

¿Por qué tantos interinos? Cuestionó a Noé Lara Enriquez, quien le explica que a partir de la ingobernabilidad del 91, cuando cayó Fausto, entró Martínez Corbalá, mismo que dejó el cargo para intentar participar en la siguiente elección constitucional y mientras tanto el congreso nombró a Teófilo Torres Corzo, como nuevo gobernador por poco más de 9 meses.

-San Luis ya no merece eso, interrumpe un tercero.

Elizondo Garrido reconoce no conocer la historia del estado, y se nota que fue su primera visita al palacio de gobierno potosino cuando preguntó discreto por la ubicación de un baño. Fue y vino.

Por fin entran los “Tocayos” y toman sus puestos, la cabeza en alto en uno y otro lado de la mesa.

Afuera, las notas principales de los diarios dan cuenta de sangrientos y acumulados hechos.

Ejecuciones y más ejecuciones. Esa es la “otra entrega recepción”, dijo un reportero.

La política y la cordialidad en palacio. Nada más en el palacio. Parece que allá afuera no hay “tocayos”.

Arrancó el protocolo, el ocaso de un gobierno y víspera del amanecer del siguiente.

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#4 Tiempos

La tristeza, la locura | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Solo porque es catalana -como Mercé Rodoreda- he comenzado a leer esta tarde a Montserrat Roig (1946-1991).

Ya sé que decir esto no es hacer demasiado honor a Montserrat Roig, pero qué quiere usted, la vida es así. Uno empieza a leer los libros de ciertos autores por las razones más vulgares, entre las que se me ocurren las siguientes cuatro:

1) Porque cierto líder de opinión nos los recomendó vivamente (aunque no estoy muy seguro de que ésta sea una razón de peso, pues –la verdad hay que decirla- uno casi nunca lee los libros que los demás nos recomiendan);

2) o porque nos los encontramos en nuestra casa (sin saber cómo ni cuándo fueron a parar allí) y, a falta de otra cosa que hacer –o de dinero para comprar otros-, nos pusimos a leerlos;

3) o porque nos los prestaron y no pensamos devolverlos («Los libros, dijo alguien una vez, se escriben para venderlos, se compran para tenerlos y se prestan para perderlos»);

4) o, finalmente, porque los encontramos a un precio módico en una librería de usado y no quisimos desaprovechar la ocasión. (¡Los mejores libros que he leído en mi vida los he encontrado precisamente en las canastillas de ofertas! Pienso, por ejemplo, en Cuando silbo…, de Shusaku Endo, y en Alondra, de Deszô Kostolányi).

Es verdad que los que escriben y publican quisieran oír hablar de razones más misteriosas, elevadas y pronfundas, pero estoy seguro de que la elección de un autor en vez de otro se debe a motivos tan triviales como los recién citados. Ahora bien, que estos libros acaben gustándonos y elijamos después comprar otros del mismo autor, ya en condiciones -y a precios- normales, esa es otra historia.

Por lo que hace a mí, como digo, comencé a leer a Montserrat Roig (1946-1991) porque una de sus novelas se hallaba muy sola en una canastilla de saldos y además echaba de menos en aquel momento ese aire catalán y nostálgico que sólo Mercé Rodoreda sabe hacernos respirar.

Advierto inmediatamente que no he terminado de leer La voz melodiosa (la novela de la Roig), y que por tanto me es imposible decir nada acerca de ella, salvo que uno de sus párrafos iniciales me golpeó en lo más vivo, haciéndome cerrar el libro y coger la pluma. La frase de la que hablo es la siguiente: «Con el tiempo, el abuelo supo que la tristeza y la locura empiezan a hacerse compañía».

Esta simple frase hizo que casi me ahogara en un mar de preguntas. ¿Es la tristeza una forma de la locura? ¿O es la locura, más bien, una variante de la tristeza? En otras palabras: ¿nos volvemos tristes porque estamos locos, o enloquecemos porque estamos tristes?

Aunque hablo como inexperto, creo que hay un punto –un confín, una frontera que los psicólogos no han sabido aún delimitar- en el que la excesiva tristeza acaba en locura; que suceda lo contrario (que la locura se vuelva tristeza), me parece mucho menos probable. No obstante, es verdad: se quiera o no, llega un momento en la vida de las personas en el que «la tristeza y la locura empiezan a hacerse compañía», aunque no se sepa nunca a ciencia cierta cuál de las dos llegó primero, ni cuál llamó a la otra para morar juntas en el mismo corazón y en la misma cabeza.

Por si las dudas, hay que defenderse de la tristeza y ponerse a cultivar la alegría. La falta de alegría, en la situación presente, no es sólo una falta de amor a sí mismo, sino un auténtico pecado. En una novela de Sholem Asch (1880-1957), el escritor judío, hay un diálogo en el que se explica por qué es esto así. Moses Silverstein está hablando con un acongojado millonario al punto del infarto y le dice las siguientes –sabias, muy sabias- palabras:

«El mayor pecado que  un hombre puede cometer contra Dios es el de caer en la tristeza y –que Dios no lo quiera- en la desesperación. Nos han dicho nuestros maestros que es más pecado pensar en el pecado que pecar. Es verdad que hay que arrepentirse y tomar la decisión de no volver a pecar; pero es preciso arrepentirse y olvidar todo el asunto. Porque, si se rinde uno a la melancolía, pierde la alegría de vivir. Y entonces no reconoce la bondad del Eterno, no se siente agradecido por la vida que Él le dio ni por la bondad de que Él le hace objeto todos los días. Se convierte en un Job, que maldijo el día en que nació, y se enoja con Dios por haberlo creado… Dios quiere que aparte su tristeza y se regocije en Su mundo y en Su creación, que se sienta alegre con la luz del sol, con las cosas que crecen, con los frutos del campo. Por eso nos ordenaron los rabinos que nos acordáramos de pronunciar una bendición cada vez que probamos una fruta o que participamos de alguna alegría. Nuestro goce de la vida es en sí mismo una bendición y un agradecimiento que enaltecen a Dios y a su obra».

¿Pecaste gravemente? Arrepiéntete, pide perdón y olvida el asunto. ¿Hay demasiadas cosas que te preocupan? Bien está que te preocupen, pero no demasiado. Déjalas en las manos de Dios y sigue adelante: ¿qué ganarás a fuerza de pensar en ellas? Y, por lo demás, ¿fue Dios quien te trajo a este mundo, o fuiste tú quien le pidió venir? Bien, si fue Él quien te trajo sin tu consentimiento –yo espero que realmente haya sido así, pues no veo otra forma de explicarme tu presencia en la tierra-, entonces no creo que en sus planes esté el dejarte solo.

«¡Alégrate!», dijo el ángel a María a modo de saludo. Y como yo no creo que el ángel sea un ingenuo, lo mejor es hacer lo que dijo a María -y, de paso, también a nosotros-.

Alégrate, porque la tristeza y la locura son dos buenas amigas que tarde o temprano acaban siempre por reunirse y hacerse compañía. ¡Ah, son tan solidarias entre ellas, tan íntimas, que nunca están dispuestas a dejarse solas!…

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#4 Tiempos

Los misterios tras el caso Scanda vs. Maru Castro | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

A los de Rioverde nos gustan las Chancaquillas, las enchiladas, el revoltillo picoso, refrescarnos en los canalitos, Media Luna o los Antiojitos, echar “bironga” en el boulevard, las elotizas y vacilar con los amigos. Pero que quede muy claro que lo que no nos gusta nada, nadita, es que nos señalen injusta y nada más porque se puede, de mentirosos y embusteros.

Mucho menos nos gusta que se haya exhibido, juzgado públicamente y enviado a picota social a una mujer nacida en la tierra de Dios y María Santísima (los de Rioverde nacemos donde se nos pega la gana, parafraseando a mi tía Chavela Vargas…) comprando un montaje perverso que violentó honor, reputación, derechos políticos, y a su género.

Estoy hablando del penosamente sonado y circulado asunto de la denuncia que interpuso la señorita Scanda Guadalupe Aranda Escalante, en contra de su congénere (mujer contra mujer pero eso es una canción) María Eugenia Castro Anguiano.

Antes de continuar hay que tomar nota de los siguientes nombres : Yolanda Pedroza Reyes, Rigoberto Garza de Lira y Dennise Adriana Porras Guerrero. ¿Ellos qué tienen que ver? Ah, pues siga leyendo mi querido y Culto Público para saber sobre los intereses de este triduo de magistrados electorales, los vaivenes oscuros (por no decir enjuagues) que tienen veladamente con el Congreso del Estado y hasta el juego de “a ver quién parpadea primero” entre tres personajes del panismo local. ¿Todo eso tiene que ver con Maru y Scanda? Pues sí, y si me permite le platico.

Si en mis días de claustro con voto de silencio y castidad este planeta tuvo un salto espacio-temporal a la edad media pues ¡Avisen! , de otra forma no me explico cómo algunos medios de comunicación compramos un montaje complejo, fraguado en los más tupidos berenjenales de la “grilla” (porque no es política) local.

Qué vergüenza, nadie se dio a la tarea de buscar la otra versión, el otro lado de la moneda, la otra historia, o por lo menos escuchar a la contraparte.

Pero pongamos las cosas en orden y expliquemos con naranjas (de la mera Zona Media) el asunto:

El tribunal electoral hace unos días arrebató mediante sentencia a María Eugenia Castro su posición como segunda regidora de representación proporcional en la del próximo cabildo capitalino.

El motivo y fundamento para tal sentencia fue que, María Eugenia Castro supuestamente habría intentado inscribirse al mismo tiempo como integrante de la planilla pero en el municipio de Rioverde. Asunto absolutamente prohibido, incongruente y previsto por la Ley.

¡Qué bárbara! ¡Cómo se le ocurre! ¡Cuanta desvergüenza! ¡Se quiso pasar de lista! Que “dramática y tétrica historia”- dijo alguien- pero… ¿Fue cierto? ¿María Eugenia solicitó en ambos municipios constancia de residencia? ¿Les consta? ¿Se la dieron? ¿Cumplió con los requisitos en los dos municipios? ¿Se inscribió en la convocatoria panista de la capital y la tierra de Dios y María Santísima? ¿Es María Eugenia Castro Anguiano, profesionista, panista de estirpe, empresaria y políticamente informada por oficio lo suficientemente tonta para haberlo hecho?

A responder todas estas preguntas me aboque, Culto Público, en mis prolongados tiempos de sinquehacer y encontré respuestas.

Descubrí el otro lado de la historia y desmenucé la otra versión. Hablé personalmente con el secretario general de Rioverde, Rubén González Juárez, tengo a la vista la sentencia del tribunal, los testimonios y alegatos de los involucrados, los oficios al CEEPAC, la convocatoria panista para participar en las planillas municipales, la copia de los registros, las declaraciones de procedencia, y hasta comprobantes de servicios domiciliados en San Luis Potosí a nombre de María Eugenia, testimonios de compañeros de universidad que la conocen, su registro de su empleo ininterrumpido por 2 años 6 meses y 19 días en el Ayuntamiento capitalino confirmado por la Auditoría Superior del Estado y nada más me faltó hablar con un vecino de ella en la colonia Virreyes que no quiso abrirme la puerta (supongo que por mi descuidado y sucio aspecto).

Con todo lo anterior a la mano, es que puedo sostener que no hay evidencia, no existe, de que María Eugenia Castro Anguiano hubiera solicitado la constancia de residencia en Rioverde, ni solicitud de registro a los órganos panistas como integrante de alguna planilla para participar allá.

Si alguien, en su nombre lo solicitó con mala o buena fe, es irrelevante, el secretario general del Ayuntamiento rioverdense no expidió el documento, el original está en su escritorio bajo llave porque nadie fue a recogerlo y además se encuentra cancelado porque el o la solicitante no aportó ninguna documentación que hiciera posible comprobar su residencia de 2 años en aquel municipio.

Lo anterior consta en la declaración de González Juárez al Tribunal y en entrevista personal con éste aprendiz de reportero. ¿Cómo obtuvo Scanda Guadalupe y suplente en la planilla, dicho documento? ¿Tuvo acceso a la oficina del Secretario? ¿Un documento NO entregado y cancelado tiene validez? ¿Ya acepta el tribunal copias simples como pruebas contundentes? ¿Por qué se ignoró a la autoridad competente un asunto tan neurálgico como la cancelación y no expedición oficial del documento?

Es por demás extraño y misterioso, que la suplente de Maru Castro enterada de la situación desde el principio, no hubiera interpuesto recurso alguno en las fechas previstas por la autoridad para impugnar el registro de la planilla potosina y lo hiciera vencidos los tiempos, pasada la elección y arrancado primero el linchamiento mediático que el proceos jurídico.¿Se le pasó? ¿No sabía en donde radicaba su compañera de fórmula? ¿Se enojaron?

Si lo expuesto es extraño, prepárese para el siguiente: Existen dos documentos distintos de solicitud de registro a la comisión panista para integrar una planilla edilicia en Rioverde, uno original SIN firma de ella, y otro, que recibió el Tribunal en “copia simple” en el que aparece una rúbrica que, a todas luces falsificada o editada  (ya decidirán los peritos) basta ver la diferencia entre la rúbrica “aparecida” y la firma de la credencial de elector de la hoy expuesta al escarnio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Habría que preguntarse si de haber querido hacer “chapuza” y la maliciosa intención de registrarse en dos planillas ¿No lo hubiera firmado? Digo, si el original NO tiene firma, ¿Por qué acepta el tribunal una copia simple que pudo ser fácilmente editada como prueba incontrovertible?

Todavía hay mas: La convocatoria Panista señala puntualmente que los interesados en participar en las elecciones municipales lo debieron hacer en grupo, es decir, registrar a toda la planilla completa (11 titulares y 11 suplentes) en cada municipio.

Si María Eugenia quiso (suponiendo sin conceder) inscribirse en el sexto lugar de la planilla Rioverdense ¿En dónde están los otros 21 integrantes de la planilla? No existen.

En el caso de la tierra de las dulces naranjas, hubo una sola planilla registrada (anexo el documento de la comisión panista) y en esa planilla única NO aparece por ningún lado la multicitada y hoy sentenciada Maru Castro, como sí lo hace desde el 12 de febrero el la lista de la capital potosina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queda claro que la expuesta al escarnio y tachada de mentirosa, no estaba interesada en participar en ese municipio, simplemente por eso no se registró, no firmó, no solicitó constancia de residencia, no la recogió y no aparece en la planilla que inscribió su partido en el CEEPAC. ¿Entonces?¡

Al más ruin y sangriento narcotraficante, o la más boba fardera, se les respeta su identidad y su presunción de inocencia. A María Eugenia Castro, simplemente se le expuso al escarnio, con foto y toda la cosa, se fraguó un texto en un solo sentido cocinado con malicia y dicen que hasta una Cruz volteada. Se consumó el montaje. En serio que el caso está para ponernos a llorar “como la Verónica” (así decían las abuelitas). Le cayó la turba iracunda a la Rioverdense y el Tribunal le encajó la espada.

La hoy defenestrada (y exhibida de mentirosa que es lo que cala) se desempeña desde hace 2 años 6 meses y 19 días en la oficina de Comunicación Social del Ayuntamiento Capitalino, pero viviendo allá (como asume el tribunal) ¿Cómo le hizo para ir y venir de Rioverde a SLP y checar todos los días a las 8 de la mañana?

Consta en la UASLP que Castro Anguiano cursó la carrera de Ciencias de la Comunicación de 2013 al 2017, realizó su servicio social en 2018 y enseguida se integró al campo laboral en el gobierno municipal. ¿También iba y venía todos los días a pernoctar en Rioverde y estudiar en San Luis? ¿Para qué vivir entonces un domicilio con servicios a su nombre desde el 2013 en la colonia Virreyes?

Si cualquier hijo de vecino (sin nombre ni rostro) va y solicita una constancia de residencia de su servidor en Ciudad Juárez, y la elaboran, ¿quiere decir, sin lugar a dudas, que yo tengo intenciones de participar políticamente en la tierra del desaparecido Noa Noa?

Por el otro lado, Scanda Guadalupe, trabaja en el Partido Acción Nacional desde hace algunos años, primero como auxiliar administrativa y actualmente con un cargo ratificado como “secretaria de promoción política de la mujer” (vaya ironías) ¿No pudo tener acceso a documentos enviados al archivo muerto por la comisión auxiliar de elecciones de planillas no registradas o documentación de primera mano de miles de afiliados panistas? ¿Quién se beneficia con un puesto de regidora al tribunal inhabilitar a Castro Anguiano?

A los panistas les gusta eso de pertenecer a “manadas”, María Eugenia Castro está identificada por ejemplo con Xavier Azuara, Scanda Guadalupe Aranda por su parte, se le reconoce de pertenecer al grupo de Juan Francisco Aguilar. ¿De verdad se van a pelear estos dos personajes por una regiduría más? ¿Vale la pena semejante escándalo por una posición más?. Creo que no va por ahí.

¿Recuerda los nombres de los magistrados que le mencioné en el cuarto párrafo de éste texto? Bueno, pues esos tres magistrados podrán repetir en su cargo o retirarse del mismo en los próximos meses, y eso se define a través de una votación en el Congreso del Estado.

Tener votos en el legislativo, significa permanencia y buen destino en el poder judicial y para los diputados, tener un favor que cobrar a los encargados de impartir justicia resulta una ficha muy valiosa.

¿Ya me entendió? Esto no es asunto de una regiduría, ni de un pleito mezquino panista, sino en de una recolección de activos para intercambiar en el futuro. Es comprar barato para vender caro. Unos le dicen tráfico de influencias, yo no, porque no soy abogado.

Lo que son las casualidades bien chistosas: el abogado de Scanda Guadalupe de nombre, Manuel Velázquez, es el mismo abogado del actual diputado local, diputado electo y próximo diputado local, Rubén Guajardo.

Entre hoy miércoles o mañana jueves, el CEEPAC tendrá que tomar un acuerdo para determinar si se le asigna la regiduría en cuestión a la suplente de María Eugenia, o determina que sea el partido quien designe el nombre de quien ocupe dicho escaño.

Mientras tanto, ayer por la noche se ingresó una impugnación para la protección de los derechos político electorales de María Eugenia Castro ante el Tribunal electoral de San Luis Potosí.

El asunto no está concluido por lo que no se puede uno fiar de cuanta mentira se circula por ahí.

Recuerde, Culto Público, que hasta la Biblia advierte sobre los falsos profetas, esos que hablan en nombre de Dios pero… bueno. Adiós porque ya casi se me cae la ceniza de mi cigarro.

Hasta la próxima

Jorge Saldaña

@laorquesta.mx

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