#4 Tiempos
Cambiamos o nos quedamos como estamos | Columna de Óscar Esquivel
Desafinando
Las costumbres son leyes no escritas, no se plasman en algún papel, ni mucho menos se dictan, se hacen porque así nos las enseñaron, de generación en generación, se heredan y con el tiempo se arraigan, están en el ánimo de todos. Buenas o malas, las costumbres viven en nosotros. Algunas muy profundas, tanto que llegamos a amarlas, emocionarnos cada vez que la accionamos, las recogemos en libre albedrío y en total libertad.
Las costumbres alguien las introdujo, podría ser un padre, algún religioso, o un político que fue generando una costumbre, existiendo un consentimiento común en tomarlas como suyas, retenidas férreamente por quien las introdujo, aun cuando el pueblo no las desee. Cuando son malas, es mejor mutilarlas, aunque duela.
Los hábitos solo se esfumarán cuando exista otro hábito de mayor relevancia y conveniencia de la gente. En sus enseñanzas filosóficas, el griego Epicteto, esclavizado por Roma la mayor parte de su vida, decía que: para deshabilitar un hábito, cual fuere, debe escudriñarse el momento cuando podríamos estar seguros, de eliminar de nuestras vidas una costumbre equivocada.
“¿Estás acostumbrado al placer? Dómalo con el dolor. Si vives en la pereza, ponte a trabajar ¿Eres iracundo? Toma con paciencia las injurias, ¿Eres aficionado al vino? Bebe solamente agua. Haz lo mismo con todos los vicios y veras que no trabajaste en vano”.
Las malas costumbres no las puede remediar una buena ley, persistirá más la dejadez y el abandono, que acostumbrarse al orden y a la observación de buenos hábitos y esto precisamente es lo que estamos viviendo, un verdadero caos y desorden en casi todas las actividades económicas y sociales del país.
La corrupción y la impunidad, dos costumbres heredadas desde la colonia, llevadas al extremo de hacerlas un arraigo permanente desde familias enteras que viven de la corrupción, delincuentes que continúan haciendo fechorías gracias a la impunidad.
Hemos observado cómo los órganos del estado encargados de procurar justicia están sometidos y en algunos casos involucrados en actos corruptos, por ello, tanto delincuente común y de cuello blanco paseando por las calles como si nada ocurriera, se sienten libres de pecado, tanto que sus vidas las llevan de tal modo que parecen monjes franciscanos, austeros y sin culpa, cuando en verdad son más diablos que el propio Mefistófeles, arrastrando a otros a delinquir como ellos.
Con el afán de adentrarnos en lo que pasa por nuestras mentes para continuar con estas nefastas costumbres de creernos todos ciertamente corruptos, achacándole al sistema ser el autor intelectual de la introducción de la madre de todos los males… la corrupción.
Buscando culpables de la podredumbre, el presidente López Obrador los ha llamado “la mafia del poder”, “chayoteros del sistema”, “fifís”, ¿pero se habrá dado cuenta que la corrupción no se acabará nunca solo en el discurso?; si bien el sistema neoliberal que impuso desafortunadamente el PRI de los ochentas hasta nuestros días dejó una estela de pobreza, marginación, violencia, no es una razón absoluta para comprometer lo ya construido.
Dilapidar los recursos del país, eso también es corrupción, desatender un orden judicial o un amparo de parte de algún magistrado, eso también es corrupción y abuso del poder.
Se han conjugado muchos factores, para que un buena parte de la población comience a dudar de las decisiones que toma el Ejecutivo, por ejemplo: el metrobús de la región de La Laguna , que comprende Gómez Palacio y Lerdo, en Durango y Torreón, Coahuila. En una “asamblea” como hoy le llama la cuarta transformación a los mítines, un puñado de personas decidieron a mano alzada el destino de movilidad de la región tan extensa con una falta de transporte digno y seguro. AMLO con una frase simple, la echó por tierra: “por mayoría se cancela la obra”. Lo peor, ya con un avance del 70 por ciento.
¿A qué nos estaríamos acostumbrando? ahora el presidente nos quiere desacostumbrar, acabando con la corrupción pero, mermando la ya de por sí mermada economía ¿sería la respuesta?.
Ejemplos muchos, coherencia poca. La izquierda debe ser progresista, vanguardista, con ideales universales de libertad e igualdad, fraternidad, todo esto conservando lo bueno, lo construido, dignificando la política social, desterrando al corrupto, encarcelarlos, no a costa de la inmovilización administrativa y la desarticulación institucional, como lo ha hecho con el ejército mexicano, sobajado, pisoteado, humillado por delincuentes.
EL SAN LUIS QUE NUNCA CAMBIARÁ
De verdad, estimado lector, ¿no está hasta la coronilla, aburrido, harto, abrumado de tanta politiquería barata?, ¿de que una camarilla de años sea quien mueva los hilos y destinos del estado? Sean azules, rojos, verdes, todos padecen de un gran mal: conservar costumbres anquilosadas y la falta de sentido común hace ver las deficiencias de la observación del gobernante.
Hoy todos quieren quedar bien con los de izquierda, los morenos color marrón. El presidente municipal, aceptando la construcción de un centro para migrantes, apoyado por supuesto por el gobernador, quien en aras de no verse manchado, hace lo que le dicte la federación, al son que le toquen: Ciclovías con pintura barata, obras para vialidad sin concluir otras en construcción, abandono total de proyectos Pymes en el interior del estado, infinidad de recursos tirados a la basura, con proyectos de muchos años y en marcha.
PARA LOS PRIISTAS
Priistas:
La costumbre puede cambiar, abran los ojos, Pesina Rodríguez, Elías, con todo y su figura bonachona, está preparando el camino para entregar al partido al mejor postor y a quien les garantice una cómoda transición, sin exabruptos y les permita caminar cómodamente por los Campos Eliseos de París o circular por estas calles empedradas, con baches y una vialidad de envidia de las mejores capitales del mundo, en una camioneta SUV de un millón de pesos.
Cambiemos lo que no sirve. Si eso nos hace felices de no cambiar, entonces somos de otro planeta, comodinos, acomodaticios y verdaderamente apáticos.
Nos saludamos pronto.
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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