#4 TiemposDestacadasTercera Llamada

Berrinche de Millonario. Apuntes de Jorge Saldaña

TERCERA LLAMADA.

El video en el que Adrián Esper, alcalde de Ciudad Valles reprende a una reportera por cuestionarlo, abrió la caja de Pandora y merece una reflexión editorial: Es Adrián Esper, el de personalidad locuaz y pintoresca, pero también de discurso audaz, mordaz y temerario contra los “Status Quo”. 

Recomiendo ver el muy breve video, por lo menos 3 veces y luego reflexionar.

De entrada no hay razón para la golpeada forma de hablar por parte del alcalde. La forma en que retó a la reportera que lo cuestiona. Esper se arrebata (una vez más) y aunque habla de forma generalizada, maltrata injustamente a una compañera del gremio periodístico que no merece, ni ella, ni nadie, un trato tan despótico. Ni directo, ni indirecto. No hay justificación. Parece contexto, pero también es fondo. No existen motivos para el trato indigno a la persona, sin importar género, mucho menos medio o línea editorial, pensamiento de la dirección noticiosa, o razonamiento crítico. ¿Qué le importa a Adrián Esper la línea del medio para el que trabaja la reportera? Esa no es responsabilidad de ella y aun cuando lo fuera: ¿quién es Adrián para querer dictar la línea de los medios? 

El edil acusó al gobernador de “chayotear” a la prensa (de pagar desde el Palacio de Gobierno a las redacciones para “golpearlo” o atacar a su administración), asunto que es de gran calado, y es que, a la fecha, no existe una Ley Estatal de Comunicación Social que fomente al buen periodismo y que regule, con criterios claros y objetivos, métricas, y alcances comprobables el gasto en ese rubro, para que los recursos (que no son propiedad del gobernante) se administren con justicia, equidad y transparencia. La carencia de esta ley genera justamente la posibilidad de la que se queja el alcalde, y que el uso de recursos en comunicación se transforme en un arma no solo de promoción sino de ataque político, personal o entre propios periodistas.

Pero que no se le olvide algo a Adrián Esper… que eso de lo que se queja, también ocurre en su administración. No cierre los ojitos a la realidad y “hablemos con honestidad” como él mismo lo pide.

Por segundo está el escándalo declarativo. Literalmente Esper suelta: “Nunca atacan al gobernador que se está chingando 60 mil millones de pesos al año”. Y agrega: “y no le manda nada a Valles”.

Acusar así al gobernador, con semejante cifra, es ridículo. Prácticamente lo acusa de robarse todo, absolutamente todo el presupuesto estatal anual y llevarlo a su bolsillo. (No hay otra manera de interpretar eso de “se chinga”) 

Si así fuera, no habría un peso para pagar a miles de maestros, policías, burócratas, rentas, gasolinas, no habría un solo ladrillo, obra, proyecto, acción que se pudiera lograr, en fin, no vale la pena abundar más, pues en su misma arenga deja ver su dolor: “no le manda nada a Valles y eso es lo que deben publicar los medios” (respondiendo a la pregunta del primer párrafo, confirmando que, en efecto, tiene ganas también de dictar la línea editorial de los medios y aprobar las preguntas que se le pueden o no hacer).

Hace bien, eso sí, Adrián Esper en exigir los recursos que tocan a su municipio, pero hacerlo en su pose de valiente intimidando a una reportera, parece de cobardes y de políticos de primaria. Si es muy bravo, ¿por qué no va y le grita a Juan Manuel Carreras así como a la reportera? 

¿Qué estamos viendo? ¿La declaración de un alcalde o un berrinche de millonario?

Como jiribilla, como morralla del video de apenas 2 minutos y 37 segundos, Esper Cárdenas pone el dedo en otra llaga: “A ustedes les dan migajas”, refiriéndose a los medios. Enorme asunto pendiente para discutir de forma transversal.

Independientemente de que el término “migajas” pueda ser absolutamente subjetivo para un millonario de cuna, que para un profesionista en primera generación, el tema nuclear en definitiva es la deuda acumulada en la reflexión y acción respecto de los presupuestos gubernamentales, de frente al aumento exponencial de plataformas de comunicación (no todos medios) en el estado, producto de las herramientas tecnológicas, y la urgente y absolutamente nueva convención de la relación prensa y el Estado, que desde hace muchos, muchos, años, ya no corresponde a la realidad.

Sirva pues la pataleta de Adrián Esper, para abrir la caja de Pandora, pisar callos, poner el dedo en la llaga y entrarle de frente a todas las puntas que soltó en sus 3 minutos de arranque declarativo. 

Ya no hay códigos, ya no hay honor… ni madre.

 

Agradecemos a los compañeros del portal Orígenes, quienes grabaron y compartieron el video mencionado.

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