abril 12, 2026

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#4 Tiempos

Anécdota de un provinciano | Apuntes de Jorge Saldaña

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Apuntes

Hemos sido groseros en las palabras entre nosotros, pero es más por un acto de confianza. Somos muy amigos.

Yo lo conocí por allá en 2004. Éramos compañeros de trabajo, aunque no a los mismos niveles.

Hice un video que lo conmovió y, de ahí para acá, siempre me encarga ese tipo de aventuras audiovisuales aunque, debo confesar, me encantan, pero no me dedico a ellas.

¿Con quien dice que viene?. –Me pregunta una oficial (hermosa por cierto) con un uniforme impecable y quepí de los más nuevos.

Con el Comisionado General Enrique Galindo Ceballos y me está esperando, así que no le haga perder su tiempo. –Le dije de mamón.

Estaba yo en las instalaciones de Constituyentes de la Policía Federal en la capital del país. Mi amigo era “el mero mero”, nadie podía creer que este pobre diablo bajado de la pecera, que se paró del otro lado de la avenidota, tenía cita con el Comisionado General de miles de policías federales en el país y tenía bajo su mando un presupuesto más grande que el gobernador potosino, en ese entonces, Toranzo.

Todo sudoroso y con almohadazo “ETN” ahí llegó el provinciano.

Toda una anécdota. Hasta pasar, inscribirse, caminar por largos jardines, volver a mostrar el INE, ponerse frente a una especie de rayos equis vertical y finalmente quedarse en la sala de espera.

El maestro está ocupado, pero nos solicitó que lo atendieran. ¿Quiere comer o tomar algo? –He de confesar que a mi me urgía un Brandy nada más por la ansiedad) pero pues pueblerino, pedí un agua.

Tres horas para 500 mililitros de H2O. Ni modo, el amigo está ocupado.

Por fin y a punto ya de una pestaña, me habla un oficial y me dice: –¿Es usted el de San Luis?
–Ajá. –Le respondí elocuente.
Pues que el maestro lo atenderá en traslado.
–Ah, ok, ¿y qué hago?
Acompáñeme al helipuerto dos. –Luego supe había cuatro.
–Ajá. –Seguí con mi elocuencia.

¿Es neta? Pensé para mí solito. ¿Me voy a subir a esa madre? ¿Y si se cae? Pueblerino y pobre, pues ¿qué esperaban?

Yo no me hice el espantado y vámonos.

Apenas me saludó mi amigo de la prepa “el Aguacate” (jaja le caga que le digan así) Beto Zavala.

“Súbete pendejo, ¿o te quedas? –Pues ahí va el pendejo.

Platicamos Enrique y yo a través de unos audífonos a pesar de estar a centímetros de distancia. Bajamos y junto a nosotros un “Blackhawk” artillado hasta los dientes.

Cerramos la conversación en la oficina de Galindo y hasta me invitó un sándwich que le preparó quién sabe quién.

Eran los 85 años de la entonces Policía Federal y había que hacer un video.

Fueron tres minutos, me acuerdo, que costaron sangre, sudor y lágrimas por más de dos meses.

Una aventura fantástica aunque ingrata.

Conocí los tres volcanes que tenemos entre México y Veracruz.

Carlitos, mi hermano calaca, cayó de nalgas cuando se levantaron al mismo tiempo cinco helicópteros en épocas de Peña Nieto en las instalaciones de allá por Xochimilco. La cámara, pues sabrá Dios.

Gran evento. Presidencial de esos que uno hasta traje compra. Llevé hasta a la esposa bien emperifollada (saludos mi Chany) y perfumada.

¡Eventazo! Aviones, paracaidistas, canciones, condecoraciones, muro de los caídos, arte y pasarela tanto de cadetes como de elementos perfectamente coordinados en movimiento y color.

Carajo, fue un gran evento.

De ese estilo de los que le gustan a Enrique, de los que saludó y presumió e impactó al entonces presidente copetón.

Por si fuera poco, a los pocos meses, el equipo de Enrique atrapó ni más ni menos que al “Chapo”. (Luego les cuento esa con unos tacos).

Anécdotas sobran. Mi video ni siquiera se transmitió por cuestiones técnicas, pero se consignó hasta al primer mandatario que lo vio en traslado a Los Pinos.

–Cabrón te luciste. Ya ni chingas con tu…
Nos interrumpió un invitado de los VIP, que hacía apenas meses le habían matado en un secuestro a su hijo.
–Me recaté, prudente y comencé a decirle a Enrique “si maestro”, que intercambié por pura compostura del “güey cómo andas” (Betty Benavente es testigo del momento aquel).

La plática ofisocial-salutatoria terminó y ya no pude yo comentar más nada. Creo que aquella conversación aún está pendiente.

Hoy Galindo es el alcalde de la capital de San Luis Potosí.

Ayer, se inauguraron los Juegos Latinoamericanos de Policías y Bomberos. Vino la potosina Rosa Icela Rodríguez, buena amiga, a dar por comenzada la justa. Gober y alcalde no dejaron pasar la oportunidad de con ella comentar la situación de esta tierra. Yo no los escuché, pero ojalá hayan logrado acuerdos.

Esos son los eventos que le gusta organizar a Enrique. Son los eventos que, se quiera o no, internacionalmente ya nos distinguen a los potosinos.

Competidores a darle sin miedo. Que no se les vea, como a mí en aquel diciembre, lo pueblerino.

Que venga el mano a mano. Que San Luis vibre una vez más en el continente.

Que el evento no pase desapercibido.

Bienvenidos a todas y todos.

Gracias mi querido amigo.

Atentamente: Jorge Saldaña, el muy herido.

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El Cronopio

Prosa del Observatorio de Cortázar, simbiosis de ciencia y arte | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

De las obras de Cortázar, acuñador del término Cronopio que orienta nuestras actividades, la que más refleja esa simbiosis de ciencia y arte, es su obra Prosa del Observatorio que escribiera a principios de los setenta, mientras se fincaba esa corriente de comunicación del cronopio nacida en los jardines de la Escuela de Física potosina, y que refleja además, las raíces de lo que sería la Escuela de Física, en el nacimiento de la universidad potosina actual en la década de los cincuenta, bajo el rectorado del Dr. Manuel Nava que presentaba el proceso de investigación al interior de la universidad a través de facultades que redondearan el trabajo de los escuelas, naciendo así la Facultad de Ciencias, como se llamaría a la naciente Escuela e Instituto de Física, así como la Facultad de Humanidades que en cierto momento trataron de constituir un mismo recinto académico, ligando así las aportaciones científicas con las humanistas.

Obras literarias dentro de esta corriente, hemos tratado algunas en estas entregas; en esta ocasión a propósito de recordar esas raíces de creación de nuestras instituciones y las raíces de nuestra labor de comunicación, traigo a colación dos obras que ligan esas cuestiones científicas con la reflexión humana y los aspectos encumbrados, sus filosofías y formas de entender el mundo, elaborados por dos autores muy conocidos, nuestro Cronopio Mayor Julio Cortázar y Umberto Eco, sus obras referidas; La Isla del día de antes de Eco y Prosa del Observatorio de Cortázar.

En la Isla del Día de antes, surgen reflexiones filosóficas derivadas de las máquinas experimentales que permiten el medir longitudes y latitudes en épocas del renacimiento en pleno siglo XVII, junto a las máquinas aristotélicas donde campea el pensamiento en torno a Dios y su relación con el mundo; a través de las aventuras de un náufrago que en busca de una isla reportada y no encontrada por los datos de longitud relativos a forma muy particular de observación, y la busca de ese meridiano y punto fijo donde, el ahora puede coincidir con el día antes y el después, Roberto de la Grive, vive esas aventuras expedicionarias con las aventuras del conocimiento donde son frecuentes los conceptos científicos y las ideas metafísicas. Novela que bien puede tratarse en cursos de física, aportando a la formación científica y cultural de estudiantes de física y de ciencias en general.

La obra de Cortázar, como lo indica la presentación de la obra: “tiene el extraño privilegio de ser uno de los libros menos estudiados de Cortázar y, a la vez, uno de los que mejor representan su poética y su visión del mundo. Obra anfibia, hecha de las fotos tomadas por Cortázar en 1968 del observatorio de Jaipur, en la India, construido por el sultán Jai Singh en el siglo XVIII, y una serie de textos fechados en París y en Saignon en 1971. La asombrosa plasticidad con que se funden las prosas poéticas y las fotografías convierten al libro en una amalgama perfecta repleta de imágenes, relatos, reflexiones, hallazgos, expresividad y sinécdoques, de modo que, más que acompañarse unas a otras, parecen interpelarse primero y fundirse después. Asomarse a esta obra tan erótica como filosófica, que se alimenta más del asombro que de lo lúdico, permite espiar un espacio donde conviven las águilas y las anguilas, Baudelaire y Nietzsche, la cinta de Moebius y ese instante previo al alba que Cortázar denomina la «noche pelirroja». Y experimentar, al mismo tiempo, ese punto trascendental y libre del lenguaje —más allá de lo verbal y lo visual— donde se rompen las fronteras entre Oriente y Occidente, entre el cielo y el océano, entre la ciencia y la poesía

”.

Obras recomendadas tanto en lo literario como en lo científico por el contenido tratado y la forma de abordar y reflexionar nuestro mundo y nuestra relación entre lo humano y el mundo físico.

Estas obras nos rememoran esa vertiente que serían nuestras raíces y que de cierta forma fueron abortadas en el proceso de control gubernamental de nuestra universidad, que se propuso eliminar de cierta forma la obra educativa del Dr. Manuel Nava y su pléyade de académicos que contrastaban con los políticos enquistados en la universidad y que subsisten hasta la fecha, caracterizando esa existencia de dos universidades el progreso y la formación crítica y, la mediocridad representada por una administración estorbosa y direcciones inhibidoras del pensamiento creativo.

Por algo remata Cortázar en sus reflexiones: “Vea usted, en el parque de Jaipur se alzan las máquinas de un sultán del siglo dieciocho, y cualquier manual científico o guía de turismo las describe como aparatos destinados a la observación de los astros, cosa cierta y evidente y de mármol, pero también hay la imagen del mundo como pudo sentirla Jai Singh, como la siente el que respira lentamente la noche pelirroja donde se desplazan las anguilas; esas máquinas no sólo fueron erigidas para medir derroteros astrales, domesticar tanta distancia insolente; otra cosa debió soñar Jai Singh alzado como un guerrillero de absoluto contra la fatalidad astrológica que guiaba su estirpe, que decidía los nacimientos y las desfloraciones y las guerras; sus máquinas hicieron frente a un destino impuesto desde fuera, al Pentágono de galaxias y constelaciones colonizando al hombre libre, sus artificios de piedra y bronce fueron las ametralladoras de la verdadera ciencia, la gran respuesta de una imagen total frente a la tiranía de planetas y conjunciones y ascendentes; el hombre Jai Singh, pequeño sultán de un vago reino declinante, hizo frente al dragón de tantos ojos, contestó a la fatalidad inhumana con la provocación del mortal al toro cósmico, decidió encauzar la luz astral, atraparla en retortas y hélices y rampas, cortarle las uñas que sangraban a su raza; y todo lo que midió y clasificó y nombró, toda su astronomía en pergaminos iluminados era una astronomía de la imagen, una ciencia de la imagen total, salto de la víspera al presente, del esclavo astrológico al hombre que de pie dialoga con los astros”.

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El Cronopio

Miguel de Cervantes, un personaje de novela

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez / Dr. Flash

En la plataforma Netflix se presenta la película “El Cautivo”, producida en 2025, sobre el episodio de cautiverio que vivió Miguel de Cervantes en Argel. Película de Alejandro Amenábar, muy recomendable. Ahora nos referiremos a otro episodio de Cervantes en novela de Miguel de Zévaco.

Miguel de Cervantes Saavedra ha pasado a la historia de las letras con su magna obra sobre el Quijote, su excepcional pluma que ha dado gloria a las letras españolas no fue excusa para omitirlo como personaje de historias literarias. Entre ellas la obra de Miguel Zévaco, “Los Pardallain” en el que aparece acompañando a este caballero francés en sus aventuras de capa y espada.

Comencé a leer Los Pardallain en mi época de estudios secundarios, mi hermano tenía la colección de veintisiete volúmenes que recogían las aventuras de los Pardallain a fines del siglo XVI y principios del XVII. No pude completar la lectura de esta obra de Miguel Zévaco, pues al entrar a física mis lecturas se ajustaron a la demanda de lecturas de los textos de física y matemáticas, que fueron muy demandantes. Lo extenso de esa historia hacía que leyera algunos de los libros de forma aislada. Recientemente conseguí la colección en la editorial Porrúa en su serie de la colección sepan cuantos en la cual Los Pardallain se presentan en nueve volúmenes que encierran a su vez tres libros cada uno.

Esta fascinante historia que saliera a luz en 1902 donde Zévaco refleja algunas de sus ideas políticas cercanas al anarquismo y al socialismo del cual fue partidario el escritor francés.

En la obra, y a través de las correrías de uno de Los Pardallain por España, coincide con personajes entre los que se encuentra Cervantes Saavedra, que en las fechas donde Zévaco ubica su historia, ya había escrito el Quijote. Así Cervantes acompaña a Pardallain en algunas de sus aventuras que corre por España en la corte de Felipe II como embajador del rey de Francia Enrique IV.

Si bien, Cervantes no empuña la espada más que en muy contadas ocasiones, su participación es un homenaje de Zévaco a tan insigne escritor y engalana la lectura de esta extensa obra. La participación de Cervantes termina cuando el caballero de Pardallain está por salir de España y al buscarlo afanosamente para pedir su auxilio, Pardallain se entera de su viaje a Cádiz como empleado del Gobierno de Indias.

Ahora que combino mis lecturas de literatura con lecturas sobre filosofía, ciencia e historia, entre otros, se nutre lo leído en esas páginas y se disfrutan esas creaciones de los grandes escritores donde entrelineas se plasman asuntos sociales y la complejidad de la condición humana.

Por cierto, bajo un estudio de Juan Villoro, y festejando los cincuenta años de la librería Gandhi han editado una versión especial sobre el Quijote.

Miguel Zévaco, el escritor francés, orientó sus ideas sociales en el héroe valiente y presto para defender al oprimido, el caballero de Pardaillan y su linaje. Mediante estos caballeros Zévaco expuso sus tesis humanistas, así como sus opiniones republicanas y anticlericales. El éxito de su serie de Pardallain con una narrativa ligera y muy bien lograda, transmite las preocupaciones políticas que le acercaron al socialismo y al anarquismo franceses y que habrían de acompañarle siempre, inclusive su pena de ocasionarle la mengua en su libertad al expresarlas.

Esta serie de Zévaco es una buena forma de acercar a la lectura a los jóvenes.

 

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El Cronopio

Inteligencia artificial en la predicción de cáncer | Columna de J.R. Martínez / Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La inteligencia artificial es una de las herramientas que está caracterizando nuestra sociedad adaptándose a su uso como vehículo de desarrollo social. Los estudios sobre esta herramienta y los desarrollos de la misma pueden ser aprovechados en todas las áreas del conocimiento y debemos aprender a utilizarla de manera provechosa. La educación puede tener una útil herramienta o una amenaza si no aprendemos a utilizarla, más allá de la moda.  

En las ciencias, tenemos ejemplos de su adecuado uso en el campo de la simulación que marca una nueva era en el plano civilizatorio; tal es el caso del trabajo del Dr. Jesús Espinal Enríquez, investigador del Departamento de Genómica Computacional del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) que ha estudiado el riesgo de padecimiento de leucemia linfoblástica aguda en células B, conocido como LLA-B, por sus siglas, que es el caso de cáncer más común en la infancia; para lo cual ha desarrollado un innovador algoritmo usando justo la inteligencia artificial, capaz de estratificar y predecir el riego de LLA-B.

Con su algoritmo, Jesús Espinal, pretende encontrar relaciones genéticas que permitan diferenciar niños con leucemia que van a tener un buen desenlace y niños que leucemia que vana tener un mal desenlace. A la fecha, las técnicas conocidas no permiten diferenciar con exactitud y precisión el desenlace de un niño con leucemia, imprescindible para el adecuado tratamiento de esta enfermedad para el desarrollo de terapias dirigidas.

El desarrollo de este algoritmo le hizo merecedor al Primer Lugar del Premio AMSA 2025 en Apoyo a la Investigación, el cual fue entregado por el secretario de Salud, el Dr. David Kershenobich el pasado mes de noviembre del 2025. El avance representa un paso fundamental hacia la detección temprana y el tratamiento personalizado de la LLA-B, una enfermedad responsable de casi la mitad (48%) de los casos de cáncer infantil en México.

El Dr. Jesús Espinal Enríquez cursó la licenciatura en Biología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; posteriormente obtuvo el Doctorado en Ciencias Biomédicas en la Universidad Nacional Autónoma de México ingresando al cuerpo de investigadores del Instituto Nacional de medicina Genómica creado en el 2004 por el Consorcio Promotor del Instituto de Medicina Genómica que estuvo conformado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Salud. En dicho Instituto el Dr. Espinal enfocó su investigación en Biología de Sistemas, Genómica Computacional y Genómica del Cáncer englobando proyectos dirigidos a entender las relaciones entre expresión génica, metilación y estructura 3D de la cromatina en el cáncer

, usando como herramienta las redes complejas.

El próximo 25 de marzo en punto de las ocho de la noche, el Dr. Jesús Espinal estará atendiendo la charla: Inteligencia artificial, genes y cáncer, en una sesión más del ciclo conmemorativo por los veinte años de existencia de La Ciencia en el Bar. La charla se llevará a cabo en la Cervecería San Luis, situada en Calzada de Guadalupe número 326, la entrada es libre.

Una buena oportunidad para enterarse de trabajos que se realizan en el país, en el área de la salud mediante el estudio teórico de sistemas computacionales y en particular el uso de la inteligencia artificial para predecir evolución de sistemas biológicos en el caso de enfermedades como la leucemia.

Como apunta el propio Dr. Espinal: Este esfuerzo demuestra cómo la inteligencia artificial puede utilizarse para analizar grandes volúmenes de datos y encontrar patrones que antes eran invisibles, facilitando diagnósticos más precisos y personalizados.

Felicitamos el Dr. Jesús Espinal y los invitamos a disfrutar de viva voz sus contribuciones a la ciencia y celebrar al mismo tiempo estos veinte años de actividades de La Ciencia en el Bar.

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