octubre 20, 2026

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#4 Tiempos

ALL HALLOWS’ EVE – O la estrategia de marketing toda cutre que lanzó al estrellato a un payaso asesino | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

Originalmente no iba a ver esta película, pero a ALGUIEN que está haciendo un reto de películas de terror en octubre se le olvidó bajar la película correcta a tiempo. Así que tuve que ver algo que estaba más fácilmente disponible. (Originalmente iba a ver Ghost Stories de 2017, por si acaso estaba la duda).

Y cuando digo “lo que había”, me refiero a una película que no estaba ni remotamente en mi lista de deseos. De esas que encuentras mientras haces zapping en el fondo de Netflix o, peor, en una carpeta olvidada de tu disco duro. Pero bueno, ya estaba ahí, frente a la pantalla, listo para la acción (o el sufrimiento), esperando que al menos fuera algo decente. Spoiler: no lo fue.

La verdad sí está medio culera.

Ok, vamos directo al grano. A veces, las películas malas tienen cierto encanto, un “so bad it’s good”, pero en este caso no. No. Esto es simplemente malo. Pero no del malo entretenido; es del malo que te hace cuestionarte tus decisiones de vida. Y claro, todos cometemos errores, pero yo pagué por esto… en tiempo, que es lo más valioso que tengo. Y, sinceramente, no creo que lo recupere jamás.

Básicamente, el director agarró dos de sus cortos de terror, los metió en una licuadora narrativa, añadió un chorrito de excusa barata de historia alrededor de los cortos y nos sirvió este batido de… cosas. Se le reconoce su esfuerzo de autopromoción, pero, híjole, qué cosa tan fea.

Primero lo bueno: hay un esfuerzo. ¡Un aplauso para el esfuerzo! Hacer cine no es fácil, lo entiendo. Pero si tu película se siente como esos proyectos escolares que entregas corriendo porque no te dio tiempo, tal vez deberías haberla dejado en el cajón un rato más. Lo que tenemos aquí es un ejemplo clásico de un director que dice: “Tengo estos dos cortos viejitos… ¿y si los pego con cinta adhesiva y les pongo un poquito de trama entre medias?”. Y así lo hizo. El resultado es una obra que apenas se sostiene en pie y cojea por el campo de batalla del cine con todo el estilo de una silla rota.

Claramente se ve que todo se grabó con una papa de esas de feria a modo de cámara, porque era lo que había, y aunque me alegra que el director se haya lanzado a hacerlo, no hay mucho que salvar de la producción.

No voy a mentir, he visto proyectos grabados con cámaras de bajo presupuesto que se ven bastante bien, pero en este caso, parece que la elección fue una cámara handycam del año 2002… ¿o tal vez de 1999? Honestamente, es difícil decirlo porque la calidad de imagen es tan baja que casi puedo contar los píxeles. Me sentí como si estuviera viendo un video casero de mis primos de cuando íbamos a la playa hace años.

Ahora, lo bueno. Los efectos especiales, sorprendentemente, son geniales. Es como si todo el presupuesto de la película hubiera sido absorbido por el departamento de efectos. Los despedazamientos y gore (en general) se ven bastante bien, lo cual es un mérito cuando todo lo demás está cayéndose a pedazos a su alrededor. Si solo hicieran un reel de efectos sin el resto de la película, estaría bastante satisfecho.

Pero luego están las actuaciones… Ay, Dios mío, las actuaciones. Si pudieran actuar tan bien como actúan los directivos de la FCC cuando te quieren convencer de que su plan de estudios, ese nuevo que DEFINITIVAMENTE no se sacaron de la manga en un mes, la película sería una obra maestra. Pero no. Están para el catre. Los diálogos parecen sacados de una página de Wikipedia de “frases genéricas de terror”.

¿Has visto esos momentos en que los actores parecen estar leyendo sus líneas directamente de una hoja de papel? Pues eso es exactamente lo que pasa aquí, pero multiplicado por diez. Imagina una escena dramática en la que alguien supuestamente está asustado por su vida, pero lo único que obtienes es una interpretación digna de un maniquí. Las palabras salen de sus bocas como si estuvieran recitando la lista de la compra. “Oh no, un monstruo. Qué miedo. Corre.” Honestamente, creo que hasta yo podría haberle puesto más sentimiento.

Y los diálogos… uff. Si has visto una película de terror, ya los has escuchado. Es como si el guionista hubiera buscado en Google: “frases típicas de películas de terror” y copiara las primeras diez que encontró. Nada original, nada que se quede contigo. Solo una larga sucesión de palabras vacías.

Lo peor es que ninguna historia llega a ningún lado. ¿El clímax? ¿El giro inesperado? Ni en sueños. Solo es un “oye, ¿no te daría miedo que un payaso loco te persiguiera?” Y… ya. Ahí termina la trama. Ni más, ni menos.

La historia que “une” a los cortos es un chiste. La idea se resume en un “alguien metió un VHS (en 2013, CUANDO TODAS LAS CASAS TENÍAN UN VCR A MANO)”. Y eso es, quizá, el peor aspecto de todo esto. Nada tiene sentido, incluso si apagas el cerebro, y no lleva a absolutamente nada. ¡NADA!

No sabemos si la idea es que un director amateur está haciendo promoción regalándole sus cortos cutres a los niños en Halloween, o si debemos de creer que lo grabado aquí se supone que es ¿real? En ninguna de las dos acepciones hay sentido alguno, pero tampoco sabría decir cuál es el peor approach de los dos. Cringe.

Si crees que las películas necesitan un argumento coherente, este no es tu lugar. Todo se siente como si estuvieras en una pesadilla mal estructurada, en la que de repente te encuentras con un tipo vestido de payaso, pero no pasa mucho más. No hay desarrollo, no hay crecimiento de personajes, no hay historia en sí. Solo miedo vacío. “Boo, soy un payaso y te voy a atrapar.” Fin.

Si eso no fuera suficiente, la película ni siquiera se molesta en establecer reglas claras. Un minuto el payaso es solo un tipo raro con maquillaje barato, y al siguiente puede teletransportarse. ¿Por qué? No lo sé, la película tampoco.

Ah, la vieja confiable del “no necesitamos lógica”. Este payaso pasa de ser un tipo inquietante que podrías ver en una fiesta infantil fallida a ser un ente cósmico que literalmente desafía las leyes del espacio y el tiempo. Y no es broma. En un punto, te das cuenta de que es una entidad tan aterradora que hasta los extraterrestres le tienen miedo. ¿Cómo llegamos aquí? No tengo ni idea. El director tampoco parece saberlo, pero aquí estamos.

BTW, uno de los cortos trata de ver por 20 minutos a un tipo disfrazado de extraterrestre que entra a la casa de una morra y se pone a bailar porque… pues porque sí. Así, sin más. Como si fuera la escena eliminada de una comedia absurda que alguien decidió meter en una película de terror. No hay contexto, no hay razón, solo un tipo bailando sin gracia. Lo peor es que no hay ninguna intención de que sea gracioso. Lo es, claro, pero de una manera tan involuntaria que te preguntas si fue planeado así o si simplemente estaban improvisando con las cámaras encendidas.

En conclusión: qué cosa más fea. Un inicio espantoso para mi reto de ver películas. Si esta es la primera, no quiero imaginar lo que viene después.

¿Qué más puedo decir? No todas las películas son joyas ocultas, y esta es prueba viviente de eso. Hay una línea muy delgada entre “cine independiente interesante” y “esto fue una pérdida de tiempo”, y esta película saltó de cabeza a la segunda categoría. Pero bueno, al menos ya puedo decir que la vi. ¿Yay?

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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