#4 Tiempos
A orillas del Río Santiago: romances y cómo morir en El Dorado | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Jonathan Iván del Río Martínez no era guardia de seguridad. Era el amante de Mariela*. El lunes lo mató Jack*, el esposo de ella. El escenario de la tragedia con el que se rompió el triángulo, un triángulo amoroso más, fue la plaza comercial El Dorado en la capital potosina.
El escándalo de una balacera corrió rápido en las redes sociales. En un lunes a las seis de la tarde no eran pocas las familias, parejas, amigos y comerciantes que coincidieron en el lugar para ser testigos del sonar de seis balazos que alarmaron a toda una ciudad con un episodio de sangre cerca, ahí en el Dorado, la segunda plaza más grande de la capital y la preferida de una clase media con privilegios.
El miedo inunda en segundos a la plaza, los paseantes y clientes se silencian a la orden abrupta de las armas de fuego, los paseos, cafés y compras se convierten de pronto en un episodio de “pecho tierra”.
El que está tendido es Jonathan Iván, el que conoció a Mariela hace ocho meses en un gimnasio donde iniciaron el ejercicio de su aventura romántica.
Ella está casada con Jack, hombre de mucho dinero, con casa ubicada entre jardines y campo de golf, inmuebles en el pedregal y todas comodidades que el dinero puede comprar. Él es extranjero, y la fuente de su fortuna material está en los Estados Unidos, sus ausencias dieron mucho tiempo libre al novedoso amor de Mariela con Jonathan Iván.
Mariela es mayor que su novio a escondidas, ella de 43, y el que está tendido, con 29 apenas cumplidos.
Con la posibilidad material en el bolsillo, Mariela consintió por meses a Iván. Él desde que terminó la preparatoria, era un trabajador de la carne industrial con mil historias, buenas y malas encima, construidas todas en el barrio de Tlaxcala.
Los hermanos de Jonathan lo advirtieron hace meses: “Eran muchos regalos de los buenos, que un iPad, que un teléfono nuevo, cadenita de oro, buenos restaurantes, paseos… hasta que un día le pedimos que no le aceptara un carro que quería regalarle… te vas a comprometer carnal”.
Son las cinco de la tarde, un hombre extranjero vestido de negro de pies a cabeza, está llorando en la banca del centro comercial. Sí hubo quien lo notó y reportaron a la seguridad de la plaza. En los registros se asentó en dos ocasiones guardias de seguridad le pidieron retirarse y hasta en la declaración de uno de los empleados de seguridad involucrados en el tiroteo quedó asentada la que después se convertiría en la mortal sentencia, Jack le habría dicho al guardia: “Aquí déjame, mi esposa está aquí con otro”.
Sin protocolo para los romances y las heridas sentimentales, el guardia continuó con el único que tiene y le pidió retirarse una vez más porque estaba siendo incómodo para los clientes y visitantes.
Así lo hizo según se supo, pero pasadas las seis de la tarde regresó.
Semanas antes también hubo un anticipo a la tragedia en la intimidad doméstica del hoy occiso que le informó a uno de sus dos hermanos: “Le vieron el teléfono a Mariela y su esposo ya se enteró de lo nuestro”. – Pues ten cuidado, ya deja eso- recuerdan le advirtieron al hermano.
Hay un par de anécdotas que en su barrio hoy entre llantos recuerdan de Jonathan Iván: la ocasión en que robaron una silla de ruedas a un mariachi que tenía discapacidad, el caso incluso se hizo conocido y fugazmente viral. La silla, algunos delincuentes fueron a ofrecerla justamente a Jonathan, quien no dudó en comprarla para regresarla a su dueño original.
De “coperachas” y muestras de solidaridad a vecinos, al del cáncer, a la señora en desgracia o al muchacho herido, también se le recuerda como organizador y alentador de un par de esas causas de barrio y de buena vecindad.
Pero es lunes 4 de septiembre y sí regresó Jack. Encaró a su esposa de la mano de su amante que horas antes habían comido ahí y hasta unas compras registraron.
Cuentan testigos que algo se dijeron los tres. Palabras de los segundos antes de que hablaran las armas.
Están afuera de la tienda oriental, cerca de las escaleras. El que se asumió traicionado abrió fuego contra su rival. El herido hirió, y lo hizo a matar.
El guardia de seguridad, el mismo que le había advertido retirarse, respondió la agresión resultando también lesionado. Se desconoce si Jack se fue también con saldo de sangre o si alguna bala del guardia le alcanzó a dar.
Mariela no huyó con Jack. Mariela se quedó del lado de Jonathan Iván hasta que se desvaneció para siempre. Ella fue requerida en calidad de testigo de la tragedia.
La ciudad se alarmó y, como suele ocurrir, los medios afectos a la noticia en pantones de amarillo, circularon toda clase de especulaciones sobre el pasado de la víctima.
Ni siquiera el adulterio es delito, y por ningún otro, que se conozca se le señalaba al que hoy despedirán para mañana llevar rumbo al Saucito.
No, no era guardia de seguridad y ya no lo será jamás. Tampoco a su trabajo en la carne comercial, tampoco al gimnasio, tampoco recibirá los regalos de Mariela.
Una historia de la muchas que se viven en una ciudad como la nuestra, una tragedia con todos los elementos para un corrido, para un evento doloroso que marcará para siempre a tres familias y que tomó por sorpresa, aún en un clima de tensa seguridad, a una ciudad como la capital potosina.
Las historias de balaceras y muertes lamentablemente se normalizan, pero detrás de ellas hay protagonistas con una narrativa propia de la que nadie da cuenta porque a nadie o a pocos interesa.
Una historia tan común, una millones de veces vivida.
*Los nombres de Mariela y Jack fueron cambiados por el reportero con el propósito de no afectar de modo alguno las indagatorias e investigaciones de la Fiscalía General del Estado. El relato es una narración producto de la entrevista con familiares de la víctima*.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
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