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#LaHerenciaDeCarreras | Reprobado en seguridad y procuración de justicia
De acuerdo al doctor en criminología Luis Alberto Osornio, el gobernador no cumplió ninguna de sus promesas en este rubro y la percepción de inseguridad es cada vez mayor en todo el estado
Por: Karina González
En el año 2015, Juan Manuel Carreras López celebraba que San Luis Potosí era considerado el octavo estado más seguro del país, según el Instituto Mexicano de Competitividad y el vigésimo estado en incidencia delictiva, según el Centro de Análisis para Información para el Combate a la Delincuencia de la Secretaría de la Defensa Nacional; en ese momento, el ahora gobernador del estado se encontraba aún en campaña electoral y prometió que la seguridad pública sería una tarea permanente de su gobierno, manteniendo una férrea voluntad política y participación activa de la sociedad. Hoy casi al culminar su mandato, San Luis está reprobado en seguridad; y no por querer denostar al gobernador, sino por la percepción de la ciudadanía respecto a las promesas que no se cumplieron y que hoy posicionan al estado en una situación con riesgo de convertirse en uno de los más inseguros del país.
En entrevista para La Orquesta, el doctor en criminalística por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y coordinador de la maestría en política criminal, Luis Alberto Osornio Saldívar comentó que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), los indicadores de percepción urbana diagnostican cómo los ciudadanos tienen una imagen negativa sobre la seguridad de San Luis Potosí; posicionando al estado dentro de los primeros 10 con los indicadores negativos más altos de todo México.
“Nosotros subimos de 10 a 20 por ciento en el narcomenudeo, subieron los puntos de narcomenudeo en toda la ciudad y hubo una percepción negativa, también el homicidio doloso subió, las ejecuciones, también los delitos y violencia electorales subieron entre la huasteca y el centro, subieron los delitos de inclusión civil, como el de Coparmex (en marzo de este año cuando sujetos abrieron fuego en contra del expresidente de la Cámara empresarial, Julio Galindo), el fiscal en periférico (cuando asesinaron en agosto del 2020 al coordinador de la Fiscalía General de la República en SLP) que son eventos que magnifican la opinión pública, que son negativos y de todo el conocimiento público, son de percepción urbana”, destacó el doctor.
El entrevistado estimó también que ninguno de los objetivos de Juan Manuel Carreras López se cumplió; algunos, dijo, se quedaron a la mitad, pero ninguno llegó a la meta, pues no se consolidó el sistema de desarrollo de carrera; aunque se puso una primera piedra del sistema de profesionalización universitaria tampoco se llevó a cabo; no se llevó a cabo la capacitación y certificación de todos los elementos policiacos; no se llevó a cabo toda la convocatoria y elementos para poderlos registrar a nivel nacional en el sistema de seguridad, hizo hincapié Osornio Saldívar.
Mencionó que el estado muestra cifras negativas en todos los aspectos indicadores en seguridad y corrupción, hecho que ahora utilizaron todos los candidatos a la gubernatura dentro de sus propuestas; ponderando como primer eje a cumplir, la seguridad; y dejando a San Luis Potosí en una posición frágil y de alerta, que de no cuidarse, medirse o frenarse, coloca a la entidad a convertirse en un estado de alta incidencia delictiva como Michoacán o Guanajuato.
El único hecho que el experto en seguridad no le recriminó al gobernador Carreras López al contrario de muchos sectores de la sociedad civil, fue el designar como Fiscal General del Estado a Federico Garza Herrera y este señalamiento se debe únicamente a que el perfil del fiscal en cuanto a preparación y conocimiento de la materia sí cumple con los requisitos marcados por la ley; pese a que los objetivos requeridos para el presente gobierno no han sido óptimos; sin embargo, dijo, en el futuro quienes ostenten estos cargos deberían someterse también a la medición de resultados, para calificarlos y que de no llegar a ciertos objetivos en un determinado tiempo, no permanezcan en los cargos más de lo que deberían.
Por otra parte, cuestionado sobre los objetivos que sí logró el gobierno estatal, el doctor Luis Alberto Osornio indicó que “ninguno se logró, en ninguno de los rubros”, acentuó. Detalló que ni en anticorrupción, ni en procuración de justicia, ni en el tema de prevención del delito, lo que dificultará la recuperación del tejido urbano que ha sido minado en los últimos seis años y que se ha reflejado en el crecimiento de las pandillas, que actualmente es de 250 en la zona metropolitana y de las cuales, al menos 50 tienen actividades violentas; “entonces realmente San Luis Potosí puede entrar en un estado de descontrol en algunos polígonos de la ciudad ”, recordó que tan solo en la capital potosina, en zonas donde no existían índices de percepción de inseguridad hoy es tremendamente negativa la visión de los ciudadanos. “Lo que sí debemos decir es que a pesar de que hubo infraestructura, en la tangibilidad de los resultados de casos resueltos, resoluciones, neutralización de narcomenudeo, de consumo, de tráfico, no se ha percibido por la ciudadanía”, lamentó.
El gran desacierto de Carreras
Osornio Saldívar mencionó que el gran desacierto de la administración carrerista es que se desarrolló una política de estado que se lleva de manera acordada con el municipio y la federación; sin embargo, ésta no debe ser partidaria y reestructurarse cada seis años, sino por el contrario, planear estrategias para que funcionen en plazos de 6 a 20 años a través de objetivos claves y sin desviar los recursos públicos; “proponer la fiscalización de esos recursos, por ejemplo la disminución de los fondos de seguridad”, dijo el especialista, quien afirmó que fue debido a omisiones que se hicieron a nivel estatal, donde de haber fortalecido ciertos sectores como programación, presupuesto, proyección y planeación se hubieran logrado mejores resultados en estos proyectos para municipios, el estado y la federación.
Indicó que como tal no se puede considerar un fracaso en seguridad el gobierno carrerista, pero afirmó que tampoco se puede hablar de que se cumplieron objetivos, y se debe reconocer la mala percepción a nivel urbano que se tiene de la actual administración gubernamental, donde volvió a destacar, que San Luis Potosí es uno de los estados con los índices más altos en homicidios dolosos.
¿Qué le espera al sucesor de Juan Manuel Carreras?
El doctor de la UASLP reconoció que es grande la deuda de Carreras con el estado potosino y mayor aún, la labor que deberá realizar el próximo gobernante, pero, opinó que lo primero a realizar deberá ser reactivar un plan de aseguramiento de polígonos a nivel urbano; otro plan a dimensiones regionales y uno más para la zona metropolitana, esto, a la par de hacer frente al narcomenudeo y la creciente distribución de narcóticos por toda la entidad.
Otra de las deudas es la que se tiene con el personal de las corporaciones policiacas en el tema de la profesionalización de carrera “una deuda muy grande que nos deja el gobierno porque no se profesionalizó completamente al personal, no se certificó, de hecho no se evaluó completamente”, dijo. También se queda en deuda, añadió, el déficit tecnológico de videovigilancia en la ciudad, pues a pesar de que se cuenta con el Centro de Coordinación, Control, Comando Comunicaciones, Cómputo, Información e Inteligencia (C5I2) y toda su estructura, no tiene una intercomunicación a nivel nacional y por lo tanto, no se ha hecho una adecuada distribución de sus áreas de estrategia de política criminal.
“Tenemos unas instalaciones que podrían ayudar, tenemos un programa de balística, de genética, de servicio forense, de personas desaparecidas que quedó inconcluso y la verdad es una evaluación negativa porque no se le llegaron a los objetivos y no hubo los acuerdos necesarios. Y el próximo gobierno debe fortalecer el aspecto de seguridad, sino podría entrar el estado en ser como Michoacán o Guanajuato”, finalizó.
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Siete altares, siete copas: La fe y la sed. Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Es jueves, siempre lo es.
En San Luis Potosí, el jueves no es un día de la semana, es un estado de la conciencia. Es el momento exacto en que la piedra cantera comienza a exudar un sudor frío, una mezcla de incienso y aguardiente. Hoy, las puertas de los siete templos se abren de par en par para recibir a los que buscan perdón, mientras que, a pocos metros, las puertas batientes de las cantinas reciben a los que buscan olvido.
La tradición dicta siete paradas. Siete altares donde se expone el cuerpo de un Dios que sufre. Pero en este “primer cuadro” de la ciudad, la geografía del dolor es compartida. El parroquiano camina la misma banqueta que el devoto, y a veces, son la misma persona.
En ese cuadro delimitado en el que, por cierto, hay más estaciones para el alivio del cuerpo que para el alivio del alma. (7 Iglesias y al menos 25 bares).
El poeta y ensayista, Alfredo García Valdez, lo supo escribir con el mejor tino: “la cantina es espacio y tema, forma, ambiente, sujeto y paisaje, ese laboratorio donde el alma se descompone para volverse a armar”.
Es el templo lo mismo que de vividores que periodistas, que el del albañil que carga el mundo o del cirujano que sueña con salvarlo. Allí, la melancolía se corona con la misma solemnidad con la que se corona de espinas al que va camino al Gólgota.
¿Qué diferencia hay entre el pecador que se arrodilla frente a la imagen de la Virgen de los Dolores, que el hombre que se desploma sobre la barra de El Tampico, La Montaña, o el Banco?.
Ambos cargan una cruz. Cristo cayó tres veces, y en el suelo falaz de una taberna, ¿quién no ha besado el polvo, literal o figuradamente?
Las caídas en la cantina obligan a levantar el propio peso porque ahí se cae a solas, mientras el cantinero —ese sacerdote de a deshoras— oficia la misa del último trago.
La última cena se repite en cada ronda. “Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”, se traduce en el pan compartido y el vino que quema la garganta antes de que la tormenta estalle.
En las siete estaciones eclesiásticas, se recuerda el sudor de sangre en Getsemaní; en los siete bares, se suda el delirio de la derrota, del desamor, de la euforia y la tristeza perfumada de fiesta y del “sírveme otra” como si fuera el “hágase tu voluntad y no la mía”.
En la cantina también se comparte el vaso, la palabra, la herida y a veces la soledad : La que se tiene o la que viene.
Observo la procesión silenciosa de la fe y la ruidosa procesión de la sed.
Aquí cerca de San Agustín las velas se consumen rezando por los pecados del mundo. El sacrificio del cordero.
En la cantina de más adelante, los vasos se vacían urdiendo poemas que nadie escribirá. Es el punto de encuentro definitivo: el santo sufrimiento.
Unos lo entregan a la divinidad para que tenga sentido, otros lo ahogan en el alcohol para que deje de tenerlo.
Me quedo con esa imagen: la ciudad dividida entre el incienso y el paseo por el duro adoquín en el suelo que conecta lo mismo iglesias que cantinas.
Siento una profunda admiración por la fe que mueve los pies de los creyentes hacia los altares y al mismo tiempo siento una profunda admiración por la impredecible condición humana de aquellos que, a pesar de la caída, piden (pedimos con fe) una última ronda antes de que el mundo se acabe.
Una ronda más antes de la traición. Una ronda más antes de lo que viene, y que con mayor o menor sufrimiento, más o menos espinas y caídas, también nos va matar: la vida.
Es lo mismo cuando el cantinero avisa que es hora de cerrar que cuando el sacristán apaga la última vela.
Todos, tanto los fieles borrachos como los piadosos pecadores- caminamos hacia la misma noche.
Porque hay noches en las que el alma pesa y no siempre se sabe rezar, por lo tanto…se bebe. En este jueves, que siempre lo es, la ciudad lo entiende sin decirlo. Nadie interrumpe, nadie corrige. Es un mismo tránsito, algunos con fe, otros con sed, pero todos con algo encima.
Dos “tradiciones”, una milenaria y otra mundana. Las dos que se encuentran no en la moral, no en el juicio, sino en esa condición profundamente humana que no distingue entre el altar y la barra: el dolor, la caída y la posibilidad, siempre incierta, de poder volver a levantarse.
Culto Público, en jueves, que siempre lo es, pero no tan santo no es tan distinta la oración que el trago, ni la cruz del vaso.
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SLP registra afluencia récord en Semana Santa
La derrama económica podría acabar superando los mil 250 millones de pesos en todo el estado
Por: Redacción
En San Luis Potosí, la afluencia de visitantes para Semana Santa está superando las expectativas iniciales, generando ahora proyecciones de 800 mil turistas y hasta mil 250 millones de pesos como derrama económica.
Municipios con gran vocación turística como Ciudad Valles, Xilitla, El Naranjo, Aquismón y Tamasopo reportan llenos totales en parajes naturales y sitios emblemáticos.
Entre los puntos con mayor afluencia destacan las cascadas de El Meco y Minas Viejas en El Naranjo, los embarcaderos hacia la cascada de Tamúl en Aquismón, el paraje Puente de Dios en Tamasopo y las cascadas de Micos en Ciudad Valles.
También sobresalen el Jardín Escultórico de Edward James, la Media Luna y Real de Catorce, que registran cifras récord de visitantes.
De acuerdo con el área de Planeación de la Secretaría de Turismo (Sectur), del jueves 2 al domingo 5 de abril diversos destinos se prevé que alcancen el 100 por ciento de ocupación hotelera, además de una alta demanda en restaurantes y servicios como recorridos guiados.
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Ayuntamiento de SLP
Diego “El Cigala” conquista el Festival San Luis en Primavera
El cantautor español se presentó en la Plaza de Fundadores con un show lleno de flamenco, bolero y emoción
Por: Redacción
La Plaza de los Fundadores volvió a convertirse en el gran escenario cultural de San Luis Capital con la presentación del cantaor español Diego “El Cigala”, quien ofreció una noche cargada de flamenco, bolero y emoción como parte del Festival Internacional San Luis en Primavera.
Ante una plaza completamente llena, el intérprete conquistó al público con un repertorio que incluyó canciones de autores mexicanos, latinoamericanos y españoles, interpretadas con la intensidad de su característico cante flamenco, que logró una conexión inmediata con los asistentes.
Durante la velada sonaron algunos de sus temas más emblemáticos como “Lágrimas Negras”, “Piensa en mí” y otros boleros que forman parte de su repertorio internacional, provocando ovaciones y aplausos del público que acompañó cada interpretación en una atmósfera de fiesta y emoción.
Antes de que iniciara el espectáculo, el alcalde Enrique Galindo Ceballos, acompañado de la presidenta del DIF Municipal, Estela Arriaga Márquez, entregó al artista español el colibrí, símbolo del festival, como reconocimiento a su trayectoria y a su participación.
La noche también destacó el talento potosino con la participación del ensamble de guitarras Sul Tasto, que abrió el escenario y dio muestra de la calidad musical local.
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