marzo 9, 2026

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Columna de Nefrox

Press start to continue | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Gus Rodríguez

Testeando

 

Junio de 1992, un niño de 9 años camina por la avenida Mariano Jiménez en San Luis Potosí; es aproximadamente la 1:15 de la tarde, los últimos días de escuela acompañan a muchos alumnos en su travesía rumbo a casa. Ahí, en un pequeño local de periódicos y revistas se dará un encuentro que cambiará por completo la vida de ese niño

En una pequeña tabla que servía como exhibidor de algunas revistas, una portada llama la atención: Pedro Picapiedra aparece con los brazos levantados; pero lo que de verdad cautivó la mirada de este niño, es una palabra grande y, con su tradicional color rojo, el inconfundible logotipo de Nintendo resalta en el nombre de la revista. Es el número 7 del primer año de la mítica Club Nintendo. 

Tengo enormemente grabado ese instante, “la primera vez que vi la revista Club Nintendo” y recuerdo también que batallé para conseguir los $6,000 pesos (de 1992) que costaba la revista, para poder comprarla. Como niño, no reparé al principio sobre quién o quiénes escribían en ese material, simplemente devoraba cada número de principio a fin; la revista es en gran parte culpable de que mis aficiones tanto al videojuego como a la lectura se convirtieran casi en vicio. Leía todo, desde la portada y encabezados, hasta los comerciales y las letras pequeñas de la editorial, mes con mes era un asiduo lector de unas letras a las que no necesitaba ponerles autor. 

Pasó el tiempo. Los años me hicieron más y más curioso mientras la información de pronto aparecía; el culpable de tantas y tantas horas de lectura era todo un personaje, un tipo de cabello rebelde, lentes de fondo de botella, jeans a la cadera y camisas de mezclilla fajadas, sin olvidar el uso de tenis de bota y casi siempre una cachucha para intentar controlar esa maraña de pelo. Su nombre era Gustavo, pero le “gus”taba que le dijeran Gus. Gus Rodríguez

Poco a poco ese personaje fue ganando más y más notoriedad con algunas apariciones fotográficas en la revista y menciones cada vez más cercanas de su trabajo como editor, hasta que su figura se materializó por completo cuando un buen sábado apareció en televisión en un maravilloso programa llamado Nintendomanía. Ahí el personaje firmó su siguiente nivel: convertirse en leyenda de toda una generación. 

No me voy a detener a contar lo que Nintendomanía y Gus lograron en esos años, me brincaré toda la historia para contar mi historia con Gus. 

Allá por el 2009, en un aún incipiente Twitter mexicano donde pocas personas charlábamos y muchos famosos respondían los tweets, se me ocurrió pedirle una entrevista a Gus. Para ser sincero, nunca pensé que me respondería, pero mi emoción se desbordó cuando recibí la respuesta de Gus, un mensaje directo en donde me decía que con mucho gusto me daría la entrevista, adjuntando también su número de celular y una serie de indicaciones para hacer la llamada. Recuerdo muy bien contarle rápidamente a mi amigo Axel, otro fanático que creció leyendo y viendo a Gus. Nos pusimos de acuerdo y realizamos la llamada. 

Esa primera llamada duró algunos minutos; sirvió para organizar bien el horario para realizar la entrevista. Una semana después, Gus estaba al teléfono contándonos la misma historia que repetiría una y otra vez sobre el nacimiento de Club Nintendo y Nintendomanía… la diferencia: ahora nos la estaba contando a nosotros, dos fanáticos influenciados a estudiar Comunicación por su total y plena culpa. 

Tuve la fortuna de ver y charlar con Gus en dos ocasiones más, ambas en persona, siempre repitiéndole la misma cosa: “yo soy yo, gracias a ti”. 

Afortunadamente tuve la oportunidad de saludarlo, de charlar con él, de entrevistarlo, de tomarme fotos con mi ídolo, tuve la gracia de alguna vez agradecerle en persona lo que hizo y cómo nos cambió la vida; tuve la oportunidad de hacerlo reír y hasta de romper mi ética profesional al aprovechar mi papel como entrevistador para pedirle un autógrafo. Y Gus siempre, siempre sonriente y amable en cada momento en que estuvimos en contacto. 

El pasado viernes, mientras jugaba videojuegos (como prácticamente cualquier otro viernes) mi amiga Lupita nos avisaba: ¡falleció Gus Rodríguez! Nunca pensé que me iba a enterar de esa noticia a través de un videojuego, nunca pensé que mi más grande ídolo y referente tanto en la comunicación como en los videojuegos se iba a ir mientras yo tomaba el control en una misión. Ese momento, esa noche, va a quedar grabada en mi memoria tan profundamente como la primera vez que vi una Club Nintendo; es el final de un ciclo y el inicio de una leyenda

Gracias Gus, eres el culpable de que sea comunicólogo, eres el culpable de que haya escrito durante mucho tiempo de videojuegos, eres el culpable de que IndirectoTV haya existido, eres el culpable de que Item siga al aire después de casi nueve años entre televisión y radio. Eres el culpable de esa semilla que nunca se va a ir, esa que se llama videojuegos y que es imposible de retirar de mi vida. 

Gracias Gus y solo queda presionar start y seguir adelante, continuar con lo que nos encanta hacer, siempre sonriendo y dejando el alma en cada compromiso, justo como siempre nos demostraste que se tiene que hacer.

Gracias Gus y estamos en contact… por siempre.

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Cero culpa | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Los resultados del San Luis han abierto inevitablemente el debate. Cuando un equipo entra en una racha irregular, las miradas suelen dirigirse primero al banquillo. Y en este caso, el nombre que aparece en el centro de la discusión es el de Guillermo Abascal.

La pregunta es inevitable: ¿los altibajos del San Luis son consecuencia directa de los planteamientos del técnico o responden a factores más complejos que van más allá de la pizarra?

Abascal ha mostrado desde su llegada una idea clara de juego, aunque no todos lo ven así. Un equipo que intenta tener orden táctico, que busca intensidad en ciertos tramos del partido y que no teme modificar su alineación cuando considera necesario ajustar piezas. De hecho, en más de una ocasión ha sorprendido con cambios importantes en la formación titular, algo que para algunos representa valentía estratégica y para otros una señal de inestabilidad.

Lo cierto es que cuando los resultados acompañan, esas decisiones se interpretan como parte de una visión táctica audaz. Pero cuando el marcador no favorece, las mismas decisiones se convierten en motivo de cuestionamiento.

Sin embargo, reducir el análisis únicamente al entrenador sería simplificar demasiado una realidad que en el fútbol suele ser más compleja. Los partidos también se deciden por errores individuales, momentos de desconcentración o detalles que escapan incluso al mejor plan táctico. Basta recordar encuentros en los que San Luis ha competido bien durante largos periodos, pero ha terminado pagando una jugada puntual.

También existe el factor anímico. Los equipos, como cualquier grupo humano, atraviesan momentos de confianza o incertidumbre. Una derrota inesperada puede alterar la dinámica, mientras que una victoria oportuna puede cambiar completamente el ánimo del vestidor.

Incluso el contexto del torneo influye. La Liga MX es un campeonato donde la diferencia entre ganar y perder muchas veces se mide en centímetros, en una decisión arbitral o en un error defensivo en los minutos finales. Por eso, juzgar el trabajo de un entrenador únicamente por un resultado puede resultar engañoso.

La verdadera pregunta quizá no sea si el problema es Abascal, sino si el equipo en su conjunto ha logrado sostener la consistencia que exige la competencia. Porque en el fútbol moderno los proyectos no dependen exclusivamente del técnico, sino de la suma de decisiones deportivas, rendimiento individual y gestión emocional del grupo.

San Luis tiene momentos en los que demuestra que puede competir con cualquiera, pero también episodios en los que pierde claridad o contundencia. Esa dualidad es la que alimenta el debate.

Al final, el tiempo suele ser el juez más justo para cualquier entrenador. Si los resultados regresan, las dudas se disipan rápidamente. Si no, las preguntas crecerán inevitablemente.

Por ahora, el cuestionamiento sigue abierto: ¿es el planteamiento de Abascal el origen de los problemas o simplemente el reflejo visible de un conjunto de factores que el fútbol?

Me quedo con una última reflexión, el ambiente que se deja ver del interior del equipo, no parece malo, como sucede cuando el técnico ya no trabaja bien con su cuadro, el equipo aún trabaja a las órdenes del mister, la confianza existe entre los miembros del plantel, cosa que me hace pensar que la ruptura, no parece inminente, solo el tiempo y los resultados de un calendario complicado, lo dirán.

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La oportunidad perfecta | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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El calendario no siempre ofrece segundas oportunidades inmediatas, pero esta vez sí. El partido entre San Luis y Puebla llega como una ventana ideal para que el equipo potosino vuelva a afirmarse en casa y recupere sensaciones después del tropiezo frente al Atlas.

La derrota anterior dejó ciertas dudas. San Luis no fue superado de forma escandalosa, pero sí evidenció limitaciones cuando el partido exigió claridad y contundencia. Perdió orden en momentos clave y terminó pagando caro errores que en este torneo suelen marcar diferencia, un segundo tiempo donde el equipo no apareció y la expulsión de Águila que verdaderamente pesará no solo en este juego, sino en el ánimo y confianza en el futuro. Por eso, este encuentro adquiere un valor que va más allá de los tres puntos: es una oportunidad para reafirmar el camino, para demostrar que el proyecto no se tambalea ante el primer obstáculo serio.

El Alfonso Lastras o “Libertad Financiera” vuelve a convertirse en escenario clave. San Luis ha entendido que su fortaleza comienza en casa, donde el ritmo, la presión ambiental y la disciplina táctica suelen potenciarlo. Ante Puebla, el equipo tiene la posibilidad concreta de imponer condiciones desde el inicio, de marcar territorio y de enviar el mensaje claro de que la caída ante Atlas fue un accidente, no un síntoma.

Del otro lado, Puebla atraviesa un torneo complicado. Los números no lo acompañan, el funcionamiento ha sido irregular y la confianza parece frágil. Es un equipo que ha sufrido para sostener ventajas y que defensivamente ha mostrado grietas constantes. Todo eso lo coloca, en la previa, en el papel de víctima. Sin embargo, la Liga MX ha demostrado que subestimar a cualquiera es un error que suele castigarse.

San Luis no puede permitirse la relajación. Si algo enseñó la derrota pasada es que los partidos se resuelven en detalles mínimos. Puebla llegará con poco que perder y mucho que intentar rescatar. Cuando un equipo herido visita una plaza complicada, suele apostar por el orden extremo y por resistir lo más posible. La paciencia será clave para que San Luis no confunda dominio con desesperación.

El contexto es favorable, sí. Puebla llega golpeado y San Luis tiene argumentos para imponer condiciones. Pero este partido no se ganará desde la etiqueta previa, sino desde la ejecución. La oportunidad está ahí, volver a ganar en casa, reafirmar el rumbo y recuperar confianza antes de que el torneo entre en una fase más exigente.

Si San Luis entiende la dimensión del momento, este encuentro puede ser el punto de inflexión que confirme estabilidad. Si no, la derrota ante Atlas empezará a sentirse menos circunstancial y más estructural.

El escenario está servido. Ahora toca demostrar que el tropiezo fue lección y no advertencia.

Mención aparte tiene la fiesta en honor a Jacobo Payán, un merecido homenaje que sus amigos le rinden a quien por muchos años fue artífice para bien y para mal del futbol potosino. La imagen de Don Jacobo estuvo en las buenas, en las malas y en las peores, culpable directa o indirectamente de los ascensos y casi todos los descensos o desapariciones. Payán sabía todo del teje y manejo de este humilde equipo. Más allá del bien y mal, merecido homenaje y ojalá que el equipo en la cancha responda también y sea un sábado redondo para el futbol en San Luis Potosí.

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La sorpresa táctica y una victoria de lectura fina | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

El partido entre San Luis y Atlas se presenta envuelto en una sensación poco habitual: la duda como punto de partida. No tanto por el rival, sino por lo que San Luis ha venido mostrando desde la banca, donde las decisiones recientes de Guillermo Abascal han alterado un escenario que parecía más estable de lo que realmente era.

En el encuentro anterior, el técnico español del cuatro potosino sorprendió con una cantidad considerable de cambios en su alineación. No fueron ajustes cosméticos ni solo rotaciones obligadas, sino movimientos que modificaron la estructura del equipo y dejaron claro que solo algunos tienen el puesto asegurado. Esa sacudida abre ahora un interrogante inevitable: resulta complicado anticipar qué versión de San Luis veremos frente al Atlas, y esa incertidumbre convierte la previa en un ejercicio de especulación más que de certeza.

El buen resultado conseguido ante Querétaro sirve como respaldo inmediato, pero también requiere una lectura más profunda. El marcador fue amplio, sí, pero los tres goles llegaron más como consecuencia de un rival desordenado, frágil y superado por sus propios errores que por una exhibición contundente de San Luis. Fue un triunfo valioso en lo anímico, aunque no necesariamente una confirmación absoluta de funcionamiento.

Ese matiz es c lave para entender el momento. San Luis aprovechó lo que Querétaro le ofreció

, algo que también cuenta en la Liga MX, pero ahora enfrentará a un Atlas que suele cometer menos errores no forzados y que rara vez se descompone con facilidad. Ante un rival más sólido, la eficacia y la claridad táctica serán más exigidas.

Atlas llega como un equipo acostumbrado a partidos cerrados, cómodo en escenarios donde el rival aún está ajustando piezas. No necesita controlar el juego para competirlo y suele crecer cuando detecta dudas estructurales enfrente. En ese sentido, la posible rotación de San Luis puede ser tanto una ventaja como un riesgo, dependiendo de qué tan rápido el equipo logre reconocerse en el campo.

Este partido se empezará a jugar desde la alineación. La lectura inicial, los nombres elegidos y los roles asignados dirán mucho más que cualquier discurso previo. Si San Luis logra sostener orden pese a los cambios, el mensaje será positivo: hay profundidad y alternativas. Si no, la sensación será que el triunfo anterior maquilló problemas que siguen ahí.

Frente al Atlas, San Luis no solo defiende un resultado reciente, sino una idea en construcción. En la Liga MX, ganar ayuda, pero entender por qué se gana es lo que realmente define el rumbo. Y este encuentro será una prueba clara de si los cambios recientes fueron el inicio de una evolución… o solo una reacción momentánea ante un rival que se equivocó demasiado.

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