octubre 20, 2026

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#4 Tiempos

Ya llegué. Tener miedo solo por ser mujer

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Chicas desaparecidas, acoso y temor… esta es la realidad de casi cualquier mujer en México

Por: Carla Amor

El combustible de La Orquesta.mx siempre ha sido la vitalidad de los jóvenes periodistas potosinos. Como parte de un ejercicio para dar a conocer su talento, durante las próximas semanas publicaremos entrevistas y crónicas realizadas por los alumnas y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Queremos saber cuál es la visión de las chicas y chicos que, desde ya, son responsables de registrar la memoria de nuestra ciudad.

Viernes. Son las 9:00 am, despierto para ir a la escuela, termino de bañarme y es momento de escoger la ropa que utilizaré. Reviso el clima, estaremos a 28° la temperatura perfecta para usar una falda, vestido o short. Me pruebo todo pero nada me convence, pienso en las miradas desagradable que recibiré, las palabras tan asquerosas que saldrán de sus bocas, y me siento tan vulnerable a que quieran tocar mi cuerpo. No, creo que hoy me pondré un pantalón de mezclilla y camisa.

Desayuno y reviso el inicio de Facebook. “Ayúdanos localizar a Alejandra”, leo las descripciones, tiene 16 años salió a una fiesta y nunca más regresó a su casa, entro a los comentarios: “las mujeres no deben de estar solas en la noche”, “así debió andar vestida”, “por algo le paso”… Cierro la publicación, ya es tarde. Alisto mi mochila: libros, libretas, lapicera, cartera, celular y mi gas pimienta, se dice que es ilegal cargar con uno, más ilegal es lastimar a otro ser humano. Doy un beso a mi madre, ella me ve y trata de retener en su memoria cómo estoy vestida, por si me sucede algo, me da la bendición y me pide que me cuide, ella espera que sea un buen día.

Listo, llegué a la escuela sin problema alguno, espero en la jardinera de a fuera a mi amiga Ana, ella llega corriendo, temblando y con lágrimas en los ojos, le pregunto qué sucede, no logro descifrar lo que trata de decirme. Toma aire –un tipo en el camión se venía masturbando a lado mío. –Así fue la historia: el camión iba con pocas personas, Ana estaba sentada atrás, en el asiento pegado a la ventana. Un tipo que subió al camión, tenía unos 27 años, era alto, delgado. Ana no le dio importancia a la decisión de este sujeto de sentarse junto a ella. Mi amiga veía hacia la calle, cuando comenzó a sentir su pierna calentarse, volteó y el hombre con una mano rozaba la pierna de ella y con la otra se masturbaba. Ana grito y todos voltearon. El chofer corrió a defenderla y comenzó a golpear al chavo, lo bajo del camión, tranquilizaron a Ana y todo continuo. Ana marcó a sus padres y fueron por ella.

Salgo a las seis de la tarde de la universidad y el día se empieza a obscurecer. Voy sola a la parada del camión, pienso en Ana, le mando un mensaje pero ella no contesta, la entiendo, fue un día difícil. Si yo hubiera estado en su lugar sacaría mi gas y se lo rociaba en los ojos y en su miembro, maldito asqueroso. Bajo del camión, tengo que caminar dos cuadras para llegar a casa, comienzo a sentir miedo, pues el tipo que iba sentado a lado mío también se bajó y va caminado tras de mí. Miro un carro bajar la velocidad, pero fue por un tope, el chavo ya dio vuelta en la primera cuadra, más adelante hay varios hombre en círculo, caminaré por debajo de la banqueta, escucho chiflidos y susurros “Adiooooos… guapaaaa”. Me molesto pero sigo el camino, alcanzo a escuchar sus risas. Ya casi llego, apresuro mi paso, toco la puerta, abren, saludo a mi familia, “Qué bueno que ya llegaste”, es mi madre.

Dan las 8:30 de la noche y Ana sigue sin responderme, es hora de la cena y comenzamos a platicar del desagradable momento por el que pasó mi amiga, noto la cara de preocupación de mi madre y mi hermana, papá sugiere comprarnos a todas un teaser (paralizador). Terminamos de comer y voy a descansar, vuelvo a abrir Facebook y veo la noticia “Encuentran a jovencita en baldío”, entro a ver la nota y se trata de Alejandra, la chica que compartí en la mañana: la torturaron, abusaron sexualmente de ella y la aventaron en un montón de tierra como si fuera cualquier cosa. Me entra un sentimiento desgarrador de miedo. No quiero ser yo la próxima. No quiero que mi nombre sea una cifra más, no quiero que mi amiga, mi hermana, mi madre o cualquier mujer termine así.

Es sábado por la mañana, me despierto y tengo menajes de Ana, me cuenta que fue a poner una denuncia, pero no pueden hacer nada porque no hay evidencia, me dice que no quiere salir al concierto de esta noche por temor a que le suceda algo peor. La comprendo, ella insiste en que yo vaya, que ella estará bien, solo es cuestión de tiempo. Invito a otra amiga, Sarah, acepta acompañarme.

En la noche, me visto de nuevo con pantalón y una blusa fresca, tomo mis cosas son las 8:00 pm, Sarah y yo vamos hacia el concierto, llegamos y comenzamos a cantar y bailar, llega la canción más esperada y todo se comienzan a aventar y gritar, alguien acaba de tocarme una nalga, miro hacia atrás y nadie, no supe quién lo hizo. Le comento a Sarah lo que acaba de pasar y dice que ella sintió que le jalaron la blusa, decidimos cambiarnos de lugar, se terminó el concierto y tenemos que irnos por separado, pido un Uber y comparto mi ubicación con mi padres, con mi hermana, con Sarah, y ella hace los mismo. Mando captura de pantalla del conductor placas y la ruta. Aviso a mi familia que ya voy en camino.

Llega el Uber de Sarah y me quedo sola, trato de estar donde aún hay personas y luz, vuelvo a sentir miedo, llega el auto y voy tan atenta como puedo, no me distraigo ni un momento.

En casa, mi papá me esperaba afuera, me abraza y es hora de dormir, le mando un mensaje a Sarah

–Ya llegué, todo bien.
–Yo igual, descansa.

Entro a Facebook y veo “Ayúdanos a localizar a Paola salió de su casa a las 5 de la tarde y no se sabe nada de ella”. Solo pienso: ojalá no sea una más…

De limpiar vidrios a fundar la Facultad de Ciencias Sociales de la UASLP

El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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