#4 Tiempos
Ya llegué. Tener miedo solo por ser mujer
Chicas desaparecidas, acoso y temor… esta es la realidad de casi cualquier mujer en México
Por: Carla Amor
El combustible de La Orquesta.mx siempre ha sido la vitalidad de los jóvenes periodistas potosinos. Como parte de un ejercicio para dar a conocer su talento, durante las próximas semanas publicaremos entrevistas y crónicas realizadas por los alumnas y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Queremos saber cuál es la visión de las chicas y chicos que, desde ya, son responsables de registrar la memoria de nuestra ciudad.
Viernes. Son las 9:00 am, despierto para ir a la escuela, termino de bañarme y es momento de escoger la ropa que utilizaré. Reviso el clima, estaremos a 28° la temperatura perfecta para usar una falda, vestido o short. Me pruebo todo pero nada me convence, pienso en las miradas desagradable que recibiré, las palabras tan asquerosas que saldrán de sus bocas, y me siento tan vulnerable a que quieran tocar mi cuerpo. No, creo que hoy me pondré un pantalón de mezclilla y camisa.
Desayuno y reviso el inicio de Facebook. “Ayúdanos localizar a Alejandra”, leo las descripciones, tiene 16 años salió a una fiesta y nunca más regresó a su casa, entro a los comentarios: “las mujeres no deben de estar solas en la noche”, “así debió andar vestida”, “por algo le paso”… Cierro la publicación, ya es tarde. Alisto mi mochila: libros, libretas, lapicera, cartera, celular y mi gas pimienta, se dice que es ilegal cargar con uno, más ilegal es lastimar a otro ser humano. Doy un beso a mi madre, ella me ve y trata de retener en su memoria cómo estoy vestida, por si me sucede algo, me da la bendición y me pide que me cuide, ella espera que sea un buen día.
Listo, llegué a la escuela sin problema alguno, espero en la jardinera de a fuera a mi amiga Ana, ella llega corriendo, temblando y con lágrimas en los ojos, le pregunto qué sucede, no logro descifrar lo que trata de decirme. Toma aire –un tipo en el camión se venía masturbando a lado mío. –Así fue la historia: el camión iba con pocas personas, Ana estaba sentada atrás, en el asiento pegado a la ventana. Un tipo que subió al camión, tenía unos 27 años, era alto, delgado. Ana no le dio importancia a la decisión de este sujeto de sentarse junto a ella. Mi amiga veía hacia la calle, cuando comenzó a sentir su pierna calentarse, volteó y el hombre con una mano rozaba la pierna de ella y con la otra se masturbaba. Ana grito y todos voltearon. El chofer corrió a defenderla y comenzó a golpear al chavo, lo bajo del camión, tranquilizaron a Ana y todo continuo. Ana marcó a sus padres y fueron por ella.
Salgo a las seis de la tarde de la universidad y el día se empieza a obscurecer. Voy sola a la parada del camión, pienso en Ana, le mando un mensaje pero ella no contesta, la entiendo, fue un día difícil. Si yo hubiera estado en su lugar sacaría mi gas y se lo rociaba en los ojos y en su miembro, maldito asqueroso. Bajo del camión, tengo que caminar dos cuadras para llegar a casa, comienzo a sentir miedo, pues el tipo que iba sentado a lado mío también se bajó y va caminado tras de mí. Miro un carro bajar la velocidad, pero fue por un tope, el chavo ya dio vuelta en la primera cuadra, más adelante hay varios hombre en círculo, caminaré por debajo de la banqueta, escucho chiflidos y susurros “Adiooooos… guapaaaa”. Me molesto pero sigo el camino, alcanzo a escuchar sus risas. Ya casi llego, apresuro mi paso, toco la puerta, abren, saludo a mi familia, “Qué bueno que ya llegaste”, es mi madre.
Dan las 8:30 de la noche y Ana sigue sin responderme, es hora de la cena y comenzamos a platicar del desagradable momento por el que pasó mi amiga, noto la cara de preocupación de mi madre y mi hermana, papá sugiere comprarnos a todas un teaser (paralizador). Terminamos de comer y voy a descansar, vuelvo a abrir Facebook y veo la noticia “Encuentran a jovencita en baldío”, entro a ver la nota y se trata de Alejandra, la chica que compartí en la mañana: la torturaron, abusaron sexualmente de ella y la aventaron en un montón de tierra como si fuera cualquier cosa. Me entra un sentimiento desgarrador de miedo. No quiero ser yo la próxima. No quiero que mi nombre sea una cifra más, no quiero que mi amiga, mi hermana, mi madre o cualquier mujer termine así.
Es sábado por la mañana, me despierto y tengo menajes de Ana, me cuenta que fue a poner una denuncia, pero no pueden hacer nada porque no hay evidencia, me dice que no quiere salir al concierto de esta noche por temor a que le suceda algo peor. La comprendo, ella insiste en que yo vaya, que ella estará bien, solo es cuestión de tiempo. Invito a otra amiga, Sarah, acepta acompañarme.
En la noche, me visto de nuevo con pantalón y una blusa fresca, tomo mis cosas son las 8:00 pm, Sarah y yo vamos hacia el concierto, llegamos y comenzamos a cantar y bailar, llega la canción más esperada y todo se comienzan a aventar y gritar, alguien acaba de tocarme una nalga, miro hacia atrás y nadie, no supe quién lo hizo. Le comento a Sarah lo que acaba de pasar y dice que ella sintió que le jalaron la blusa, decidimos cambiarnos de lugar, se terminó el concierto y tenemos que irnos por separado, pido un Uber y comparto mi ubicación con mi padres, con mi hermana, con Sarah, y ella hace los mismo. Mando captura de pantalla del conductor placas y la ruta. Aviso a mi familia que ya voy en camino.
Llega el Uber de Sarah y me quedo sola, trato de estar donde aún hay personas y luz, vuelvo a sentir miedo, llega el auto y voy tan atenta como puedo, no me distraigo ni un momento.
En casa, mi papá me esperaba afuera, me abraza y es hora de dormir, le mando un mensaje a Sarah
–Ya llegué, todo bien.
–Yo igual, descansa.
Entro a Facebook y veo “Ayúdanos a localizar a Paola salió de su casa a las 5 de la tarde y no se sabe nada de ella”. Solo pienso: ojalá no sea una más…
De limpiar vidrios a fundar la Facultad de Ciencias Sociales de la UASLP
El Cronopio
Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
El estudio de las imágenes como medio de comunicación, aprendizaje y generación de nuevo conocimiento, es una de las áreas que están desarrollándose. Pocos estudios en comparación con otros temas, son los que se han realizado en este tema. Nuestro mundo, un mundo de imágenes, que ahora con el advenimiento de las redes sociales, se despliegan, en parte, como transformadoras de la realidad, producen además un detrimento en la capacidad lectora de los jóvenes.
Las imágenes en sí, también requieren de decodificar su significado y reconstruir la narrativa que encierran en su construcción, sea producida por una fotografía y elaborada por otros métodos, incluyendo la iconografía. De esta manera, requiere una alfabetización para su apreciación y su interpretación, lo que la convierte en un recurso pedagógico que es poco aprovechado.
La construcción de nuevo conocimiento en nuestra era nanotecnológica, y astronómica, requiere del manejo de imágenes que adquieren sentido para los especialistas, como medio de extensión de nuestros sentidos para el entendimiento de nuestro mundo. Una imagen dice más que mil palabras, dicen por ahí, pero no siempre estas palabras están al alcance del observador.
Una de las investigadoras que ha incursionado en este tema, y en el uso de las imágenes en el área de biblioteconomía, es la Dra. Elke Köppen que desarrolla lo que llama, sociología visual, que tiene como objetivo alentar el uso de material visual en la investigación social y, en otras áreas del conocimiento.
La Dra. Elke Köppen es investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde participa activamente en el Programa de Investigación Estudios Visuales, enfocándose primordialmente en la fotografía. Su línea de investigación es sobre recursos y sistemas de información en bibliotecas, archivos y repositorios. Ha fincado una destacada carrera académica de más de treinta y nueve años en la UNAM, iniciando en el Instituto de Investigaciones Sociales de dicha institución, generando una buena cantidad de estudios que han sido publicados en revistas y diversas publicaciones internacionales, entre artículos, capítulos de libro y libros coordinados sobre información visual, archivos fotográficos, imágenes científicas graffiti y fotografía.
Su formación inicial es en sociología, de la que obtuvo la licenciatura en la Universidad de Bielefeld, Alemania. Vino a México a continuar sus estudios de posgrado y trabajar en investigación social. Realizó su maestría y posteriormente el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la UNAM.
Elke Köppen ha colaborado como investigadora con receso sabático con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la Facultad de Ciencias de la Información, en información visual y tecnologías disruptivas. Ha seleccionado a San Luis Potosí como uno de sus puntos de residencia lo que enriquece el ambiente cultural y académico de la ciudad.
La visión estética de las imágenes, principalmente a través de la fotografía, enlaza las áreas de las ciencias sociales y las exactas, resaltando el tema interdisciplinario que pregona el instituto para el que labora, desde su creación, el cual recientemente ha cumplido treinta años de fundado.
Algunos de los libros que le ha publicado la UNAM, son: los trazos de la ciencia, libro que es resultado del cruce de diversas investigaciones sobre procesos históricos de producción de conocimientos científicos y tecnológicos vehiculados por el uso de imágenes. Pero se trata de imágenes elaboradas para distintos destinatarios y con múltiples propósitos: información geográfica, educación moral, pasatiempos, diagnósticos médicos. Otro de ellos es: imágenes en la ciencia, ciencia en las imágenes, libro colectivo de la que fue coordinadora.
También lee: El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.
Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.
En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.
Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.
En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.
José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP.
Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.
Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.
El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.
También lee: Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
Acento Ajeno
Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez
ACENTO AJENO
Por: Haniel Valdés Velázquez
¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.
Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.
Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.
Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.
A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.
Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?
No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban.
Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.
A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.
También lee: Galindo alista proyecto para resolver problema de agua en el norte de la capital
-
Destacadas2 años
Con 4 meses trabajando, jefa de control de abasto del IMSS se va de vacaciones a Jerusalén, echando mentiras
-
Ciudad4 años
¿Cuándo abrirá The Park en SLP y qué tiendas tendrá?
-
Ciudad4 años
Tornillo Vázquez, la joven estrella del rap potosino
-
Destacadas5 años
“SLP pasaría a semáforo rojo este viernes”: Andreu Comas
-
Ciudad3 años
Crudo, el club secreto oculto en el Centro Histórico de SLP
-
Estado3 años
A partir de enero de 2024 ya no se cobrarán estacionamientos de centros comerciales
-
#4 Tiempos3 años
La disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno
-
Destacadas4 años
SLP podría volver en enero a clases online









