#4 Tiempos
Vivir la vida | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Los días más cansados y más tediosos son sin duda aquellos en los que no pudimos realizar nada de lo que el corazón nos pedía.
Estos días los vivimos con la sensación amarga de haber, literalmente, perdido el tiempo. Hemos hecho en ellos cuanto los demás esperaban que hiciéramos y, sí, anduvimos de aquí para allá durante horas y horas, aunque nada de lo que hicimos nos alimentó. Se nos pidió, por ejemplo, que llenáramos esta ficha, y la llenamos; que escribiéramos este comunicado urgente, y lo escribimos; que fuéramos a recoger al aeropuerto al señor X o al señor Y, y fuimos allá con prontitud, pero –todo hay que decirlo- sin interés y sin alegría.
¡Cómo es general, sobre todo hoy, el sentimiento de ser vividos más que de vivir! Y de cuanto hemos realizado con tanta pena, ¿qué quedará?, ¿qué era realmente esencial? Nos sentimos reemplazables, sustituibles, desechables.
Llega la noche. Los otros, los que nos pidieron que hiciéramos esto y lo de más allá, están ahora en sus casas quitadísimos de la pena viendo la televisión, mientras que nosotros, por el contrario, hemos de irnos a la cama con el sentimiento de haber echado por la borda un día más. ¡Como si nos sobraran! ¡Cómo si tuviéramos días para echar a la basura! ¡Como si fuéramos inmortales y pudiéramos permitirnos semejante lujo! «¿Hasta cuándo será así?», nos preguntamos llenos de nostalgia. «¿Tendrá que ser así por siempre?». La idea de que el día de mañana nos espera una insulsa ración de lo mismo acaba por producirnos alarmantes opresiones en el pecho.
¿Cómo hacer para que nuestros días sean nuestros verdaderamente y no del primero que quiera apropiarse de ellos? ¿Cómo afirmar, pese a los deberes cotidianos –que no son pocos-, nuestra obligación de vivir? Propongo al lector cuatro sencillas actividades que, si son realizadas cotidianamente y con toda el alma, podrían devolver a nuestros corazones el gozo perdido.
- Orar. Es decir, poner en las manos de Dios las dificultades de la vida. Cuando el día comienza con una plegaria, aunque ésta sea breve e informal, el deber de vivir ya no nos parece tan pesado. El tiempo pierde entonces su carácter destructor y durante toda la jornada nos sentimos como protegidos. Cuando la jornada entera ha sido puesta bajo la mirada divina, los acontecimientos que se suceden en ella ya no nos parecerán tan dramáticos. El salmista, unos mil años antes de Cristo, rezaba así: «Cuídame como a las niñas de tus ojos»; o bien: «Yo me escondo a la sobra de tus alas mientras pasa la calamidad». Una oración breve como ésta, pero dicha con sinceridad, tiene un gran poder para re-encantar la mirada, el corazón y la vida. «El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación».
- Leer. No importa a qué hora se practique esta actividad, sino sólo que haya siempre en el día un tiempo, aunque sea corto, para la lectura. Sí, pero ¿qué leer? Puede ser la Biblia, abriéndola según un orden preestablecido, o incluso al azar: de este modo solía leerla San Francisco de Asís, y consta por sus biógrafos que siempre encontró en ella inspiración y alegría. Pero puede ser también un poemario de nuestro autor preferido, o el capítulo de una novela que nos interese particularmente a causa de su trama o de su profundidad. Esto es de suma importancia: nuestra lectura cotidiana debe hacerse siempre a partir de obras que nos nutran y no de libros impuestos por la publicidad, por la moda o por el morbo. Hay quienes sólo leen libros sobre líderes sindicales, expresidentes y escándalos políticos. ¡Mala cosa! No se trata de saturarse de malos ejemplos, sino ante todo de alimentarse. Hay también quienes, aunque ya hayan dejado de gustar el libro que están leyendo, prosiguen su lectura con tal de demostrarse a sí mismo que pueden acabarlo, o para justificar un gasto del que en el fondo están más que arrepentidos. ¡Grave error! Si una lectura no nos alimenta –y de esto es justamente de lo que se trata-, hemos de tener el coraje de abandonarla cuanto antes.
- Pasear. Los italianos dirían andare a spasso, lo cual significa no solamente caminar, sino hacerlo lenta y contemplativamente. Para los norteamericanos y los alemanes, que gustan vivir rodeados de bosques y jardines, tal actividad puede ser realizada incluso cuando van de camino a su trabajo; pero para los latinos, que en vez jardines preferimos la presencia humana y vivimos apiñados, las cosas no son tan sencillas. Sin embargo, el contacto con la naturaleza es siempre benéfico y hay que buscarlo a como dé lugar. Un amigo mío, por ejemplo, en vez de tomar sus alimentos en la siempre congestionada cafetería de la Facultad en la que enseña álgebra y cálculo integral, busca las áreas verdes que hay a su disposición y come tranquilamente entre trinos de pájaros y ruidos de hojas movidas por el viento; allí, en las áreas verdes, él recobra el ánimo perdido y regresa a las aulas con nuevas fuerzas. Caminar, escuchar y contemplar: he aquí las tres cosas que implica la italianísima expresión de andare a spasso.
- Conversar. Pensamos para nosotros mismos, pero hablamos para los demás, dijo una vez en uno de sus libros el novelista francés Marcel Proust. Conversar, es decir, estar con los otros, reír con ellos y pasar juntos un momento. Esto es importante sobre todo hoy, cuando casi todas nuestras comunicaciones están siendo mediadas por la alta tecnología. A los hombres demasiado antisociales y solitarios pronto les pasará factura la vida en forma de depresiones, ansiedades e infartos. El silencio es importante, pero conviene no abusar de él. Es preciso buscar la compañía, aunque seamos tímidos e incluso pésimos conversadores: aquí lo que cuenta es la presencia, la palabra dicha y recibida. Tengo que ir al aeropuerto a recoger al señor X y volver por la tarde a llevar a la señora Y. ¡Qué fastidio, sí, sobre todo por el tráfico! Pero, si puedo conversar un momento con estos graves e importantes señores, no todo está perdido.
Orar, leer, pasear y conversar. El día que no hayamos hecho ninguna de estas cuatro cosas, digámonos que, ahora sí, hemos perdido el tiempo.

También lee: Las cosas que extraño | Columna de Juan Jesús Priego
Acento Ajeno
Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.
Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.
“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.
Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.
La pregunta para México
Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.
Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.
Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.
Lo que corresponde
A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.
Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.
También lee: Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés
El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

También lee: Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
La cultura Olmeca se considera la madre de las culturas mesoamericanas, con presencia desde el Preclásico o periodo formativo, alrededor de 1200 años antes de nuestra Era. Su influencia se percibe desde Jalisco hasta Costa Rica; se destacan como una sociedad compleja, con diversos estamentos, donde los gobernantes eran identificados con los dioses. Su estilo artístico, arquitectónico y simbólico influyó en otras sociedades de la región, destacando, entre otros aspectos, en el descubrimiento del hule o látex natural y su control como artefacto de uso en su vida simbólica.
Un buen número de estudios se han realizado en torno de esta cultura, con el fin de entender nuestro pasado y el desarrollo cultural de nuestros pueblos mesoamericanos que sucedieron en el tiempo a esta cultura madre y la influencia que sobre ellos tuvo en todos los ámbitos culturales. Sin embargo, quedan muchas preguntas por resolver que puedan aumentar el grado de conocimiento sobre estas culturas prehispánicas. El acceder a un conocimiento más completo requiere el auxilio del grueso de las disciplinas científicas que complementen los estudios antropológicos, arqueológicos etnohistóricos, entre otros.
Un ejemplo es el análisis y estudios de artefactos encontrados en las zonas de influencia de esta cultura, artefactos que fueron construidos con diversos fines a lo largo de los periodos culturales, desde el esplendor Olmeca hasta las culturas surgidas en nuestra Era, desde el occidente hasta el sureste del país, y más allá de las actuales fronteras, como la cultura maya, la cultura tolteca, cultura mixteca, cultura teotihuacana, entre otras.
Por lo regular, varios de estos artefactos son asociados a cuestiones ornamentales, principalmente por la belleza de su construcción y materiales utilizados como el jade y la obsidiana, tanto para uso personal, como religioso en torno a sus gobernantes.
Uno de los artefactos que habían llamado la atención eran un conjunto de espejos fabricados de materiales como la turquesa, la pirita y óxidos ferrosos. Una de las colecciones más conocidas es la de los investigadores Carlson and Gullberg, que incluye espejos olmecas y mayas, como la preciosa pieza de la placa de mosaico turquesa del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá.
Uno de los aspectos extraordinarios que presentan los espejos encontrados, es que no son simples espejos planos, sino que son espejos cóncavos, los cuales concentran la luz solar reflejada en un punto, y cuya elaboración requiere el conocimiento adecuado del material y las técnicas de pulido necesarias para darle la forma parabólica, difícil de lograr, y que se realiza con pulimentos adecuados y el uso de materiales para el pulido que al parecer se usaba guano de murciélago.
Yuri Nahamad Molinari, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y un grupo de trabajo interdisciplinario, realizaron un estudio termodinámico de transferencia de calor, cuyos resultados apuntan a que estos objetos eran utilizados con el fin de producir fuego, y elaborados para los gobernantes que en su calidad de dioses realizaban ceremonias donde la producción del fuego tenía un interés central. Estos resultados aportan al conocimiento del desarrollo técnico de estas culturas y en la necesidad de realizar los estudios con el apoyo de otras disciplinas científicas, como en este caso la física, para ampliar el conocimiento y el entendimiento organizacional de culturas como la Olmeca.
Los resultados del grupo de trabajo donde participa Yuri Nahmad serán publicados en dos artículos que aparecerán próximamente en la revista Ancient Mesoamerica de la editorial Cambridge University Press. En uno de ellos muestran de los resultados del cálculo del poder quemador de algunos espejos cóncavos olmecas, evaluando teóricamente su capacidad para encender fuego en receptores de celulosa ennegrecida con un enfoque de equilibrio termodinámico de transferencia de calor y con base en los diagramas de restauración del espejo de Chichen Itza, muestran que esta pieza corresponde a un espejo cóncavo de pirita (Clásico tardío) y calculan su poder quemador. Los resultados muestran la continuidad en la tradición lapidaria de manufacturar espejos cóncavos desde el Preclásico hasta el periodo de Contacto en Mesoamérica. A su vez, las dimensiones de este espejo muestran su claro potencial como instrumento para el encendido ritual de fuego como uno de sus principales usos.
En el otro artículo, estudian los espejos cóncavos y su relación con los puros de tabaco en la antigua Mesoamérica, donde los autores resaltan: “Con base en resultados previos (teóricos y experimentales) enfocados a demostrar el poder quemador de los espejos cóncavos Mesoamericanos el presente estudio se enfoca en analizar los posibles objetos que fueron utilizados como blanco receptor de la radiación concentrada del Sol para encender fuego. Nuestro análisis iconográfico, pictórico y etnohistórico, coincide en señalar al cigarro de tabaco como el mejor candidato, mostrando una significativa correlación entre cigarros y espejos. Experimentos realizados con modelos análogos de los espejos arqueológicos confirman físicamente la plausibilidad de nuestra propuesta, reafirmando la consistencia entre la información iconográfica, etnohistórica y termodinámica. De este modo, se propone al par cigarro-espejo como un instrumento inseparable para encender fuego en un contexto ritual de control de los dignatarios sobre el poder del Sol y las sustancias psicoactivas al interior del culto al Señor del Espejo Humeante.”
Detalles sobre estos resultados los pueden apreciar de viva voz por uno de sus autores, el Dr. Yuri Nahmad Molinari, investigador del Instituto de Física de la UASLP, en la charla ¿Un análogo Olmeca del Rayo de la Muerte o estoy muy fumado?, que será impartida en la próxima sesión de La Ciencia en el Bar, que se efectuará el miércoles 7 de octubre a las 8 de la noche en La Cervecería San Luis, en Calzada de Guadalupe 326. Entrada libre.
En la charla, el Dr. Yuri Nahmad abordará el tema cuyo resumen es: una de las deidades más antiguas de Mesoamérica —cuyas advocaciones más conocidas son Tezcatlipoca entre los mexicas y K’awiil entre los mayas— porta como signo distintivo un espejo humeante. En esta charla se explorarán los mitos de creación de los pueblos mesoamericanos y el conocimiento tecnológico que estos mitos contienen. Se abordará, asimismo, el desarrollo de dispositivos ópticos de concentración en sociedades de tecnología neolítica, así como la invención de uno de los receptores fototérmicos más eficaces para la producción de fuego.

También lee: Matilde Soto Landeta, pionera directora cinematográfica de México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
-
Destacadas2 años agoCon 4 meses trabajando, jefa de control de abasto del IMSS se va de vacaciones a Jerusalén, echando mentiras
-
Ciudad4 años ago¿Cuándo abrirá The Park en SLP y qué tiendas tendrá?
-
Ciudad5 años agoTornillo Vázquez, la joven estrella del rap potosino
-
Destacadas5 años ago“SLP pasaría a semáforo rojo este viernes”: Andreu Comas
-
Ciudad4 años agoCrudo, el club secreto oculto en el Centro Histórico de SLP
-
Estado3 años agoA partir de enero de 2024 ya no se cobrarán estacionamientos de centros comerciales
-
#4 Tiempos4 años agoLa disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno
-
Destacadas4 años agoSLP podría volver en enero a clases online










