julio 4, 2026

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#4 Tiempos

Un arte despiadado | Columna de Juan Jesús Priego

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Hace poco tuve que ir a un museo de arte contemporáneo (yo no quería, pero no hubo más remedio) y, para ser sincero, la experiencia me decepcionó. No supe –ni lo sé ahora- qué significaban aquellos amontonamientos de piedras, de metales informes, de figuras absurdas. Lo que sí recuerdo, y muy bien, es que mientras lo recorría empecé a sentir un sudor frío que no se me calmaba con nada; en realidad, lo que tenía era miedo de dar un mal paso, pues muchas de las obras allí expuestas estaban hechas de hoja de lata, y esto las convertía en un verdadero peligro para los caminantes. ¡Qué puntas, Dios mío, qué hojas afiladas y largas! «Atención, Juan Jesús –me decía a mí mismo-: recuerda que estás caminando por una larga trampa. Un descuido y eres hombre muerto».

En el trayecto, es decir, mientras caminaba por las galerías, una señora elegantemente vestida fingía asombrarse ante cada pieza con que tropezaban sus ojos (¡Señor, con que no se tropiece ella!); yo, mientras tanto, en busca de algo mejor en qué ocuparme, hacía todo lo posible por guardar el equilibrio y dominar el bostezo.

Al ver a los otros visitantes, me pregunté innumerables veces qué era lo que habían venido a hacer a este lugar. ¿También ellos fueron invitados por unos amigos demasiado insistentes? ¡Cómo deseaba en aquel momento estar cerca de la puerta de salida y fingir un mareo! Diría entonces en voz alta a mis acompañantes: «Perdónenme, señores, pero estoy sufriendo en estos momentos una nada ligera indisposición. Con el permiso de ustedes, me marcho. Adiós». Pero no, nada de esto podía hacer, por desgracia, de modo que no hubo más remedio que seguir adelante.

Más que observar las supuestas «obras de arte» (¿qué les veía?), traté de concentrarme en los rostros de mis compañeros de suplicio: ningún arrobamiento sincero, ningún jadeo de emoción. Casi todos dejaban atrás las piezas con la misma indiferencia con que se deja atrás una lata de coca cola tirada en la avenida.

Tenía razón Paul Virilio, el pensador francés, cuando dijo del arte contemporáneo que era «un arte despiadado», hecho de monstruos y figuras grotescas que hielan la sangre. «Después del arte sacro y del arte profano –escribió en uno de sus libros-, asistimos impotentes, o casi, a la emergencia de un arte profanado… Si el arte predominantemente antiguo todavía era demostrativo, lo que ocurrió hasta el siglo XIX, con el impresionismo el arte del siglo XX se convirtió en mostrativo»: es decir, en una galería de monstruosas e indescifrables exposiciones.

Pero esto no es todo. Además de despiadado, yo diría que el arte, hoy, es también un arte desvinculado. Trataré de explicar esto valiéndome de un ejemplo. Cuando se observa un cuadro de Rembrandt, o incluso uno de Chagall, ya por el hecho mismo de hacerlo con alguna atención, el espectador se siente llamado a vincularse con lo que éstos representan, o a participar en la escena que describen. Los rostros alargados del Greco o los severos de Velázquez atraen e interpelan: se trata, por decirlo así, de «bellezas que transmiten un mensaje» (Amos Oz), y gracias a este acto de contemplación la conciencia es instada a adoptar una actitud interior. Como ha dicho Josef Goldbrunner, un famoso pedagogo alemán, «en todo arte auténtico hay siempre un elemento escatológico:

él suscita en el hombre la admiración por la plasticidad de la materia y despierta anhelos de posibilidades más altas».

Algo muy diferente sucede, por el contrario, con muchos ejemplares de este arte que por facilidad llamamos contemporáneo. Es desvinculado en el sentido de que no despierta admiración, ni mucho menos ese afán de trascendencia del que hablaba el pedagogo; el arte contemporáneo es un arte que ha renunciado a todo, incluso a aminorar la prisa del transeúnte. Dada la incoherencia de sus formas y lo abstruso de su simbología, el espectador renuncia a cualquier tipo de diálogo con la obra y se siente tentado a seguir adelante. ¿Para qué tratar de interpretar las líneas de un cuadro del que nunca podrá estar seguro que no ha sido colgado al revés? Para decirlo ya, es un arte que no interpela, que no quiere robar tiempo al transeúnte ni espacio a la pupila.

Cuando, al salir del museo, mi amigo me preguntó qué pensaba de lo que habíamos visto, recuerdo haberle dicho: «Es, para empezar, un arte peligroso. ¡Hubieras visto cómo sudé al recorrer las salas! Temía quedar ensartado en una de esas cuchillas filosas que había un poco por todas partes. Pero, sobre todo, me da la impresión de que es un arte para hombres apresurados». Con esto creí haberlo dicho todo; no obstante, proseguí: «¿Viste con qué rapidez pasaban todos de una galería a otra? En todo caso, se trata de un arte nacido en la era de la privacidad: está hecho para hombres que no deben ser molestados ni siquiera por la belleza. La belleza crea vínculos y hace llamamientos, pero como hoy nadie quiere llamamientos ni vínculos, este arte no debe ser bello: le está prohibido». 

Si es verdad, como afirma Zygmunt Bauman, que el hombre posmoderno es un hombre desapegado, y que desapego significa «huida del sentimiento, de la intimidad verdadera, y refugio en el mundo de las relaciones ocasionales, del divorcio fácil, de las relaciones posesivas»; si es cierto que no quiere nada que lo ate, pues detesta las relaciones a largo plazo y prefiere que todo dure hasta que canse o aburra, entonces el arte contemporáneo es un arte hecho a su medida, a su perfecta medida… ¡Un arte, en fin, ante el que se puede caminar de prisa!

Mi amigo se sentía culpable por haberme hecho perder una tarde, pero yo le dije que no se preocupara, ya que todo sirve para algo en esta vida. Hoy por la tarde le llevaré este escrito para que compruebe por sí mismo que aquellas horas, sea como sea, no fueron tiempo perdido…

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#4 Tiempos

La potosina que escribió en letras de oro su nombre en el cine mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En los albores del siglo XX potosino la familia Sepúlveda Camarillo daba vida escénica en las tablas de los teatros potosinos, el Alarcón y el de La Paz. Para 1915 ponían en escena las obras La Cara de Dios y San Miguel de los Espías; el matrimonio entre Amanda Camarillo y Alberto Sepúlveda habían procreado el 31 de marzo de 1910, en San Luis Potosí, a la pequeña Dolores Sepúlveda Camarillo que debutaría en teatro a los cinco años en las citadas obras.

Problemas de salud del padre de Alberto Sepúlveda orilló a la familia a trasladarse a España, donde la ya joven Dolores decide estudiar maquillaje, profesión que combinaría con la actuación, orientando el arte de los polvos y brochas al maquillaje de actuación. De regreso a México, continuaría con su vocación y aprovecha un apoyo para estudiar en la línea Max Factor en maquillaje para Hollywood lo que la llevaría a Estados Unidos a trabajar como maquillista cinematográfica.

En los inicios del cine sonoro mexicano, como adelantamos en entrega anterior de esta columna, arrancaría su carrera, tanto como maquillista como actoral, al parejo del desarrollo del cine en México. Actuando en las primeras películas sonoras mexicanas a principios de los treinta, donde conoce al que sería su esposo, el actor potosino Antonio Frausto de quien ya tratamos en entrega anterior y de cuya relación asumiría el mote de Fraustita, como fue conocida en el mundo del espectáculo. Dolores Camarillo, como también fue conocida, se convirtió en una de las más reconocidas actrices de reparto en toda la Época de Oro del Cine Mexicano, además en una de las mejores maquillistas de la industria del espectáculo. Entre los filmes que le dieron más proyección se encuentra su actuación en la película Ahí está el detalle, al lado de Mario Moreno Cantinflas y de su esposo Antonio R. Frausto.

En un buen número de películas en que participó, cumplió los roles de maquillista y de actriz. Se mantuvo vigente en ambas funciones desde 1932 hasta 1986, un par de años antes de su muerte.

Dolores Camarillo fue una de las pioneras de la televisión mexicana, donde participó también como actriz y maquillista. Toda su vida estuvo orientada al espectáculo jugando roles complicados de manera simultánea, entre maquillaje y actuación, con alto índice de calidad lo que la convierte en una de las principales figuras del cine y la televisión en México, aunque no ha tenido el reconocimiento que merece.

La muerte de Antonio R. Frausto en 1954 la lleva a estar envuelta en problemas legales al ser acusada de retirarle el oxígeno cuando se encontraba internado, de lo cual fue absuelta. Su muerte también estuvo envuelta en misterio, la que aconteció el 8 de febrero de 1988.

Una carrera de más de cincuenta años en el mundo del espectáculo, protagonizando alrededor de 120 películas como actriz de reparto y encargada de maquillaje en más de sesenta películas, así como primera actriz de la televisión mexicana, combinando de forma simultánea la actuación y el maquillaje, siendo representativa de la actuación cómica en buen número de películas, apuntando el deleite de espectadores, de aquellos años de oro del cine mexicano y de los actuales al difundirse esas viejas películas, que siguen haciendo reír y ser el delite de espectadores de todas las edades. 

Dolores Sepúlveda Camarillo, Fraustita, como aparecía en los créditos de las películas de la Época de Oro del Cine en México, ha escrito su nombre en letras de oro en la historia del cine, el teatro y la televisión mexicana.

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#4 Tiempos

Soledad fortalece alianzas para impulsar inversión

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Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad

Por: Redacción

A fin de seguir impulsando el desarrollo económico y acercar más oportunidades a las familias, el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, a través de la Dirección de Desarrollo Económico, reforzó la coordinación con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO-Servytur), como parte de la estrategia impulsada por el Alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz para consolidar un municipio más competitivo, con crecimiento ordenado y cercano a la población.

El director de Desarrollo Económico Municipal, Héctor Xavier Andrade Ovalle sostuvo una reunión de trabajo con el presidente de CANACO Serv ytur, Mauricio Mahbub Támez, en la que se revisaron proyectos clave que impactan directamente en la vida diaria de la ciudadanía, como la remodelación del Centro Histórico, el fortalecimiento del corredor comercial de la carretera a Matehuala del Distribuidor Juárez a Plaza Citadina, y el impulso del bulevar Valle de los Fantasmas como zona de crecimiento; estas acciones buscan detonar más inversión, fortalecer el comercio local y generar empleos formales que beneficien directamente a más jóvenes, trabajadores y familias.

Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad de Graciano Sánchez, donde se presentarán los proyectos estratégicos de inversión y turismo que forman parte de la siguiente etapa de crecimiento del municipio. Con este trabajo conjunto, el Gobierno Municipal reafirma su compromiso de mantenerse cerca de la ciudadanía y del sector productivo, impulsando el cambio que transforma, con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de las familias.

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El Cronopio

La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.

Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.

Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.

Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.

La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.

En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad

. Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.

Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.

Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado

Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.

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