octubre 4, 2022

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#4 Tiempos

Se ríen en tu cara | Columna de Carlos López Medrano

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LUCES DE VARIEDAD.

En el ámbito mexicano es notable el desparpajo con el que algunos funcionarios se desenvuelven en la vida pública. Una vez instalados en el cargo, no siempre por méritos profesionales, llega el pavoneo. El papel conferido les hace creer que son entes superiores emancipados de la ciudadanía. Surge la altivez en vez del respeto irrestricto a los contribuyentes a quienes se deben. Una posición con más fisuras de lo que ellos mismos y sus aduladores creen. Una construcción cimentada en el capital político que les otorga la cadena de la llamada vida democrática. Un reducto que no debería estar libre de exigencia y que, habría que recordar, es transitorio, salvo que tengan una formación de carrera. 

La llegada al poder no implica que la gente deba someterse: aún la más pequeña de las minorías, el individuo de a pie, tiene la facultad de hablar de frente, sin complejo alguno, ante quienes se encuentran en el gobierno. Reclamar, exigir, burlarse. Cualquier atrevimiento. Es una lástima que muchas personas renuncien a la potestad del escrutinio y, por el contrario, opten por la subordinación y seguir el juego a servidores públicos que van con ínfulas de héroes cuando más bien están en el polo opuesto de dicha encarnación. Una egolatría que se descubre como un ridículo cuando se le pone en perspectiva: pocos de ellos sobrevivirían en el sector privado, en donde su permanencia no depende la confianza de un líder, sino de otras variables como el esmero y la competencia.

La pleitesía, la admiración infundada y la perpetua sumisión contribuyen a que incluso servidores de medio pelo anden envalentados haciendo cuanto les venga en gana.  Por ello es importante recordar que el camino de servidumbre no ofrece rédito y que, al contrario, da impulso para que los funcionarios actúen con mayor negligencia, a sabiendas de que siempre habrá una comitiva dispuesta a defenderlos. Pase lo que pase tienen un cheque en blanco, no tienen un costo que asumir. De este modo hay quienes están enchufados al presupuesto sin tener apenas consideración por el prójimo, una práctica que se extiende con impunidad, a menos que se ponga de moda otra vez aquello que llamábamos crítica.

El agravio no siempre corresponde a conductas violatorias de la ley (que en teoría deberían ser escrutadas por la función pública), refiero a una dimensión aparte, la pedantería, el cinismo, la frivolidad, el poco respeto hacia la audiencia. La actitud que yace detrás de un subsecretario de salud que ríe en conferencias y recita poemas y trata con desdén a reporteros que cuestionan su labor, esto pese a que es responsable, en parte, de una crisis sanitaria que encapsula tragedia, luto y pérdidas lo mismo económicas que humanas. Alguien que además debería recordar que su desempeño dista de la lumbrera.

El atroz desenfado con el que Hugo López-Gatell se ha dirigido no en pocas ocasiones cobra dimensión al contrastarse con la reacción a las desgracias que hemos presenciado alguna vez en personas anónimas. Piensa en el trabajador que se agobia y anda cabizbajo cuando no ha cumplido con los objetivos que le han trazado en la oficina, o piensa en la enfermera a la que le cuesta dormir por los compañeros a los que ve caer en el hospital; o en el estudiante ojeroso que se agobia por entregar un trabajo que siente no está a la altura de su institución; o piensa en ti mismo, cómo te pones ante el infortunio, aunque sea nimio, que cargas como una losa y que te hace difícil reír aunque te lo propongas.

Toda esa aflicción es síntoma de entrega, de empatía, de asumir el peso de la responsabilidad. Quien, en cambio, actúa con ligereza ante tragedias mucho mayores, con risas, con necedad, con soberbia, con evasiones, da cuenta de un desajuste moral que no habría que consentir.

A los servidores públicos no se les pide abandonar su derecho a divertirse, de salir a pasear, de disfrutar de su vida privada, todo ello es necesario para mantener la cordura y seguir funcionando. Derrumbarse no es opción. Tampoco se espera que se quiebren en medio de sus labores, la entereza en necesaria para avanzar ante la crisis. Eso sí, un poco de pudor no les vendría mal. Un mínimo de contención en las formas que sea complemento de los quehaceres del día a día. Una muestra de respeto como la que se pide en momentos delicados. Ni siquiera las veinticuatro horas. Tan solo en esas conferencias y eventos públicos dedicados a dar cuenta de la pesadilla en que estamos inmersos.

El comportamiento, en todo caso, no es aislado, más bien es un fenómeno que ha arreciado en el caso mexicano durante los últimos años. Una característica que habría que menguar. La complacencia ante a la conga como pivote de gobierno tiene consecuencias. Es una vía libre al cinismo. El uso de la tarima para hacer un circo puede tener beneficios en lo que respecta al arrastre popular, sí, aunque con un duro revés: extiende la falta de seriedad a la esfera de la administración pública, una a la que hay que exigir mayor rigor. Y demandar sin complejos, no como si estuviera poblada de filántropos que nos hacen el favor, sino por lo que es, un espacio infestado de gente con sueldos por encima de la media por las que uno esperaría un desempeño más digno y con miramientos. El gobierno no es su taberna, mucho menos una sala de juegos para reírse en nuestras caras.

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#4 Tiempos

Los estudios botánicos de los potosinos Barroeta y Estrada | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

La gran variedad de vida que existe en nuestro planeta no deja de maravillarnos, nuevas especies, hasta el momento desconocidas, siguen descubriéndose, tanto en el mundo vegetal como animal. Muestra de lo anterior, son los recientes descubrimientos de un par de especies vegetales y una, animal, dados a conocer por la comunidad científica.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción en Chile descubrió una nueva especie de orquídea en la sureña región del Maule, la que fue bautizada como Bipinnula gabriel. Diferenciar las especies de orquídeas es tarea complicada pues estas florecen cada tres o cinco años, y sin flores es muy difícil diferenciar especies.

Por su parte, científicos estadunidenses localizaron en el suroeste de Texas, cerca de la frontera con México, una nueva especie de planta posiblemente venenosa y que pudiera estar cerca de la extinción. La planta, bautizada con el nombre científico de Solanum cordicitum, tiene un lejano parentesco con la berenjena, aunque es muy probable que no sea comestible para humanos o animales.

Por otro lado, un equipo de investigación germano-chino ha descubierto una rara avispa, que ha recibido el nombre científico de Deuteragenia ossarium, pertenece a una familia cuyos miembros a menudo son denominados “avispas de las arañas” debido a la tendencia que tienen a parasitar a estas últimas. El hallazgo lo ha hecho el equipo de la Universidad de Friburgo en Alemania, así como científicos del Museo de Historia Natural de Berlín en Alemania, y de la Academia China de Ciencias en Pekín.

Científicos potosinos no han estado fuera de este camino de indagación de nuevas especies. Un par de casos, tienen que ver con catedráticos del entonces Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, Gregorio Barroeta y Francisco Estrada, a quienes, por cierto, el Instituto les hiciera un homenaje póstumo en 1908, por sus contribuciones al desarrollo del Instituto Científico. 

Gregorio Barroeta médico potosino que se dedicó, además, a los estudios biológicos y botánicos tiene la honra de que su nombre aparezca en géneros de plantas. En 1878, sus investigaciones sobre la flora potosina fueron revisadas por la comunidad académica de Viena, a iniciativa del Dr. Schaffner, quien en esta ciudad impuso el nombre científico de Viola Barroetácea a una especie del género violeta, descubierta por Barroeta, mientras que el Dr. Asa Gray profesor de Historia Natural en la Universidad de Harvard en Boston, le dedicó un nuevo género de plantas que encontró entre las que se remitieron de esta ciudad y de sus alrededores por Barroeta; el nuevo ejemplar se denominó como Barroetea setosa, Grey

. Con seguridad estas especies debieron estar en el Museo de Historia Natural del Instituto Científico que dirigió Barroeta.

En el mismo año, Francisco Estrada se interesó en la búsqueda de una nueva especie bautizada con el nombre de phytolacsa eléctrica, cuyas propiedades eléctricas y magnéticas llamaron la atención de Estrada que pretendía estudiar y eventualmente aprovechar sus propiedades físicas. En el periódico oficial La Unión Democrática, publicó la nota: “PLANTA EXTRAORDINARIA. Se ha encontrado en las regiones ecuatoriales una que goza de propiedades sumamente raras, pues participa de las de la electricidad y el magnetismo. Algunos hombres de la ciencia la han bautizado con el nombre de “phytolacsa eléctrica”. La zona en donde se ha descubierto está comprendida entre los diez y doce grados de latitud Norte, zona que abunda en vegetales raros por sus propiedades botánicas y medicinales y de las que con frecuencia se descubre en los vegetales que espontáneamente crecen en nuestro feraz territorio.

Esta circunstancia hace creer que sería posible que la phytolacsa eléctrica creciera en algunos puntos de nuestras cálidas costas, con más probabilidades quizá en las que baña el Golfo de Mexicano.

Si los estudiosos botánicos que han recorrido en distintas direcciones nuestra tierra caliente hubiesen encontrado algún vegetal en que sospecharen propiedades tan interesantes, harían un positivo, servicio á la ciencia suministrando las noticias que tuvieren respecto de la existencia en nuestro país de la nerviosa planta que tanto ha llamado la atención. En este supuesto y lograda su adquisición serían indemnizados de los gastos que para ello erogaren así como de los que ocasionare su transporte a esta Capital.

Las contestaciones pueden dirigirse al que suscribe en el Instituto Científico.

San Luis Potosí, Abril de 1878.- Francisco Estrada (hijo).”

Barroeta y Estrada, son un ejemplo de la intensa actividad que desarrollaban los catedráticos del Instituto en varias áreas del conocimiento, en la época de esplendor del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

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A todo o ¿nada? | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Al principio de la temporada, poco era lo que prometía San Luis comparado con el torneo pasado: un equipo con pocos refuerzos que había dejado ir a jugadores importantes y se aventuraba con un cuadro muy parecido al anterior con tan solo algunas cuantas incorporaciones.

Hoy lo sabemos, estamos a 90 minutos de poder hacer lo mismo que el torneo pasado, o nuevamente fracasar.

El torneo no ha sido fácil para el equipo de casa: entre lesiones, bajas de juego y errores que han costado muy caros, hemos llegado a la última fecha con la posibilidad de entrar al repechaje dependiendo solo de un resultado: ganar.

Sí, lo sé, el empate y hasta la derrota nos podrían dar la calificación, sin embargo las cosas no parecen tan sencillas y, para evitar sacar la calculadora, vale la pena salir a cazar Tigres.

Mucho hay que cuestionar de San Luis y su temporada: algunos jugadores que no han dado el ancho, otros que solo corren en la cancha y un desempeño táctico con errores que nos hicieron perder puntos, desatenciones en defensa y hasta rechaces al centro desde la portería

; en fin, no ha sido el mejor de los torneos. Sin embargo, si al final de la jornada, estamos dentro de los 12 que siguen con vida, la misión estará parcialmente completa y lo digo así, porque el verdadero reto del equipo no es solo calificar, sino alejarse ahora sí completamente de las multas. En ese rubro, hoy San Luis está en el lugar 13, medianamente alejado de los últimos 3 que pagarán multa, pero ojo, no del todo salvado.

El equipo ha cumplido hasta ahora con lo pactado, pero viene la última parte: ganar 3 puntos para calificar al repechaje, lograr cerrar la temporada lo más tarde posible y ¿por qué no?, soñar con volver a alcanzar la liguilla. Compleja situación, pero no imposible, un partido muy duro: tres puntos en disputa y solo dos puestos para entrar, mismos que en 90 minutos, se nos pueden ir y dejarnos absolutamente con nada.

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Recomendaciones del cine de Terry Gilliam | Columna de Mario Candia

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Apuntes de un cineófito

El Rey Pescador (The Fisher King. 1991) Es una película diferente, a la que el tiempo ha tratado bien. La cinta nos retrata a un hombre superficial en la gran ciudad, atormentado y roto, que conoce por casualidad a un loco maravilloso que le salva la vida. The Fisher King trata con humor y originalidad el problema de las enfermedades mentales, de los demonios que todos tenemos dentro y que luchan por salir, con los que tenemos una batalla constante para mantener la cordura. Es comprensible que haya personas que se dejen llevar y caigan en el abandono personal de la lucha por mantener a raya sus demonios. La solución que da este film, la amistad, pero sobre todo, el amor.

Las Aventuras del Barón Munchausen (The Adventures of Baron Münchausen. 1988) La imaginación al poder, efectos especiales impactantes incluso 34 años después de su estreno, surrealismo y humor al estilo de Terry Gilliam, cine de aventuras diferente, con un magnífico reparto, Uma Thurman como la diosa Venus más bella que nunca…El barón de Munchausen es un curioso personaje que vive mil y una fantásticas aventuras acompañado por sus fabulosos criados capaces de correr más rápido que la luz, escuchar los ronquidos de alguien a mil kilómetros, levantar violentos huracanes, o acertar un blanco en la otra punta del mundo. Años más tarde, cuando todo el mundo ha olvidado sus aventuras; él tiene que volver a reunir a sus criados para salvar la ciudad del ataque de sus antiguos enemigos. El principal factor de atracción de esta película es, sin duda, el divertimento que supone ver las mil y una locuras del barón, sus criados, y demás personajes que aparecen. Sin embargo, su mayor virtud es, precisamente, en las paradojas que produce contra posicionando realidad y ficción.

12 Monos (12 Monkeys. 1995) El síndrome de Casandra: dícese en psicología de la sensación de angustia que experimenta una persona que conoce de antemano lo que va a ocurrir, cuando nadie le cree. A este trastorno se ve sometido James Cole (Bruce Willis), un presidiario al que se le propone conmutar su pena a cambio de obtener información sobre las causas y el origen de propagación de un virus que devastó la humanidad en 1996. Nos hallamos ahora en un futuro que permite viajes al pasado, gracias a los avances científicos realizados bajo la superficie de la Tierra, donde residen los supervivientes de este apocalipsis. Basándose en una película francesa, Terry Gilliam nos sumerge en sus particulares visiones oníricas, surrealistas y extrañas para componer un rompecabezas confuso al principio, pero en el que acaban encajando todas sus piezas a la perfección. Además, la cinta ofrece un análisis sobre la mente humana y nos invita a una profunda reflexión acerca del comportamiento del hombre con respecto a la naturaleza y lo que le rodea, pensamiento que atormentará al propio protagonista haciéndole creer si realmente todo es una invención y ha perdido la razón.

Miedo y asco en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas. 1998) Adaptación cinematográfica fiel de la novela homónima de Hunter J. Thompson, creador del género periodístico Gonzo. Relata las aventuras del periodista y escritor, encarnado en Johnny Deep, y su abogado interpretado por Benicio del Toro, en el seguimiento de una carrera de motos en Las Vegas. Para ello llevan todo lo necesario: Dos bolsas llenas de marihuana, un salero de cocaína, un litro de éter, mezcalina, ácidos, mariguana, ron y tequila. Gilliam, quien si no, es fiel a la memoria del maestro Gonzo. La película reproduce genialmente lo que todos imaginamos cuando leemos cualquier trabajo de Hunter J. Thompson. Una genuina obra maestra.

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Opinión