junio 8, 2026

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#4 Tiempos

¿Renovación en Morena o gatopardismo*? | Columna de Jorge Ramírez

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ENRED@ARTE.

La juventud de Morena, como partido político surgido de un movimiento social con un líder tenaz, Andrés Manuel López Obrador, incluye enormes talentos, pero también numerosos grupos de nuevos aspirantes a ricos, lumpenproletarios** políticos de variopinta procedencia; algunos de ellos prófugos de la inestabilidad y desempleo en una gama, también extensa, de variables. Becarios circunstanciales privilegiados, como los enquistados en los fideicomisos culturales, se tironean en una búsqueda ávida por perpetuar el actual privilegio económico, con notable descuido de la militancia en pro de consensos sensatos y unidad en lo cuerdo.

* Gatopardismo, como se sabe, es la farsa desde el poder que finge cambios para que todo siga igual.

**Lumpenproletariado o lumpen, se denomina a un grupo social urbano formado por individuos socialmente marginados. Pero el término va más allá de lo económico, porque se aplica a quien pierde el rumbo político y/o militante de una causa colectiva. El también llamado subproletariado es un término materialista/dialéctico de origen alemán con el que se designa a la población situada socialmente al margen o debajo del proletariado, con carencia de conciencia de clases.

Morena repite el ancestral error divisionista/fragmentador de las izquierdas mexicanas o lo que quede de ellas. Hay camino y desafío para los morenistas para superar conductas lumpen de frente a la próxima elección de la diligencia en -hay que insistir- su joven partido. Hay mucho tiburón en mar revuelto e inversiones multimillonarias en sembrar odio y confusión de parte de algunos dueños del gran capital; aporte, incluso extranjeros: miente, miente que algo quedará; no importan los medios con tal de volver a tener el poder en corrupción e impunidad de élite y empleados lumpen ascendidos, parecen las consignas.

 

LUZ PARA LA LUZ

De pronto, cuando los jalones entre grupúsculos de Morena -denominados en su genética inmediata anterior “tribus”-, surge la opción de un talentoso candidato, Gibrán Ramírez Reyes, joven con cualidades excepcionales para dirigir al partido.

Para quien milita en Morena, este es un gran candidato; sin compromisos preestablecidos ni cuota de poder acumulada. Preparado, inteligente, abierto a la pluralidad. Con posibilidad de vinculación inter generacional.

Así lo promueven algunos de sus simpatizantes:

Morena Santa Catarina  

TODO PARECE SER QUE GIBRÁN RAMÍREZ REYES, IRÁ POR LA PRESIDENCIA DE MORENA:

  • NACIÓ EN CIUDAD DE MÉXICO.
  • DOCTOR EN CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES CON MENCIÓN HONORÍFICA POR LA UNAM.
  • LICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA POR LA UNAM.
  • MEDALLA GABINO BARREDA.
  • ESTUDIOS EN DERECHO CONSTITUCIONAL POR EL CENTRO DE ESTUDIOS POLÍTICOS Y CONSTITUCIONALES POR EL GOBIERNO DE ESPAÑA.
  • ACTUALMENTE SECRETARIO GENERAL DE LA CONFERENCIA INTERAMERICANA DE SEGURIDAD SOCIAL.
  • HA TENIDO ENFRENTAMIENTOS CON JAVIER LOZANO, LÓPEZ DÓRIGA Y PEDRO FERRIZ DE CON, ENTRE OTROS OPOSITORES DE LA 4T.
  • ES UN PERSONAJE MUY CENTRADO, DE FIRMES CONVICCIONES Y PRINCIPIOS, PERO LO MÁS IMPORTANTE CONVERGE CON LA 4T.
  • ESTO ES SOLO ALGO DE GIBRÁN RAMÍREZ REYES, NADA QUE VER CON LOS OTROS CANDIDATOS (las mayúsculas están en el texto original).

 

Sin embargo, también hay escépticos al respecto:

AVS.- No creo que lo dejen llegar. Existen muchos “grillos” muy poderosos que se opondrán a su candidatura.

 

FELIPE, EL OBSCURO

Es redundante en este momento hablar de “Felipe, el oscuro”, según se titula el libro de la periodista argentina Olga Wornat a quien él censuró y persiguió.

Es redundante, pero, necesario. Argentina, Chile y otras naciones del subcontinente Latinoamérica, España y países ex socialistas, han escarbado sus momentos de oscuridad y oprobio causados por el autoritarismo de tono fascista. Este es el caso, fascismo mustio amparado por él, hasta entonces y aún con Peña, era el presidencialismo corrupto/impune todo-poderoso. Es una terapia colectiva para encontrar a los victimados, limpiar y resarcir, cuando se puede los daños.

El libro ya se puede adquirir impreso, pero también circula de manera copiosa con descargas en pdf. 

Este es uno de los portales donde se ha aludido al libro, en emisión de Los periodistas de La Octava:

https://www.youtube.com/watch?v=am7lVU6BTHI&feature=share&fbclid=IwAR2uei3-oz-nER1Am5UtkTT_x8R2NikKZn5IniPobXVxmUG6MVF_QLEU0Vw

 

LA CONSULTA PARA ENJUICIAR EXPRESIDENTES

La obviedad se pinta sola. Fuenteovejuna o todos a una es la tendencia mayoritaria para limpiar la historia reciente y, en la medida de lo posible, resarcir daños.

En el texto homónimo de Lope de Vega Fuente Ovejuna es un pequeño pueblo, que está bajo el dominio del Comendador del pueblo, Fernán Gómez de Guzmán, no respeta las leyes y abusa de su poder, traicionando los principios feudales y comportándose como un tirano, un hombre cruel sin escrúpulos que además si no lograba seducir a las mujeres las tomaba … El Comendador es abusivo e imparable y, como nadie ejerce la justicia, el pueblo toma su propia decisión.

  • ¿Quién mató al Comendador?
  • Fuenteovejuna, Señor.
  • Y… ¿quién es Fuenteovejuna?
  • Todos a una.

Un ejercicio de justicia primitiva similar al que muestra Edmundo Valadez en “La muerte tiene permiso”. En el pueblo de San Juan de las Manzanas el presidente de San Juan de las Manzanas ha cometido atropellos contra la población, incluidos violación y asesinato…

“Ahora interviene el presidente. Surge en él el hombre del campo. Su voz es inapelable.

  • Será la asamblea la que decida. Yo asumo la responsabilidad.
  • Se pone a votación la proposición de los compañeros de San Juan de las Manzanas. Los que estén de acuerdo en que se les dé permiso (…) levanten la mano…

Todos los brazos se tienen en lo alto. (…) No hay una sola mano que no esté arriba, categóricamente aprobado.

  • La asamblea da permiso a los de San Juan de las Manzanas para lo que solicitan.

Sacramento (veterano y padre de un sanjuanero asesinado; suegro de la violada y hoy viuda Lupita) que ha permanecido de pie, con calma, termina de hablar. No hay alegría ni dolor en lo que dice. Su expresión es sencilla, simple.

  • Pos muchas gracias por el permiso, porque como nadie nos hacía caso, desde ayer el Presidente Municipal de San Juan de las Manzanas está difunto.

 

ACÁ EN PUEBLOQUIETO, SLP

Un gobernador, Juan Manuel Carreras, siempre flemático en tiempo y forma; quien perdió el primer round al intentar imponer un Fiscal “carnal”; que perdió el segundo round al frente de la CONAGO pues la ultraderecha disidente ya se escinde; quien si quiere futuro político debería ajustar cuentas y resarcimiento de daños de sus dos inmediatos antecesores Marcelo de los Santos y Fernando Toranzo y renunciar a su Secretaria de Salud Mónica Rangel mientras limpia el cochinero del que se le acusa; quien pasará al historial negro si castiga al sector Cultura durante 13 meses más de peor de lo mismo.

 

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El Cronopio

El mejor actor de la Época de Oro del Cine en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Filmada en 1936, Vámonos con Pancho Villa, es considerada una de las mejores películas de la época de oro del cine mexicano. El protagonista: el potosino Antonio R. Frausto que participó en alrededor de 96 películas para el cine mexicano, así como en programas de televisión. Considerado como el mejor actor de esa gran época del cine en México. Presente en casi todos los rodajes que ahora son un hito en el cine nacional, destacó son su trabajo actoral en filmes como “Santa”, primera película sonora mexicana, “México de mis Recuerdos”, “El Tigre de Yautepec”, “Sobre las Olas”, “Ahí Está el Detalle”, “Cuando los Hijos se Van”, “Los Tres García”, “Los Tres Huastecos”, “El Siete Machos” entre muchas más.

Su nombre se une a los pioneros potosinos que participaron en el cine mexicano, principalmente en los inicios del cine sonoro en 1932, como Adolfo Girón Landell, Lupe Vélez, Enriqueta Ramírez Verastegui “Ligia Dy Golconda”, Emma Roldan, de quienes hemos tratado ya en esta columna, así como Noé Murayama, Lupe Inclán, Carlos López Moctezuma, Arturo Martínez Chávez, entre otros grandes actores.

Antonio R. Frausto nació en San Luis Potosí el 20 de septiembre de 1897, poco se sabe de la vida de Antonio Frausto, que se liga a la actuación que practicó de manera autodidacta, pues mostró un don natural para ello, y comenzara su carrera actoral con el inicio del cine sonoro en México. Su vida queda como su reconocimiento popular en el cine mexicano, al ser hecho a un lado por las leyendas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas, aunque en la industria cinematográfica es recordado como el mejor actor y uno de los más prolíficos al participar en la mayoría de las películas mexicanas que han trascendido en la historia del cine en México.

Su personaje por excelencia fue Porfirio Díaz al encarnarlo en varias películas, por lo que fue bautizado como el “eterno Porfirio” en el medio cinematográfico. Recordarlo, es apreciando su trabajo en esa infinidad de películas que ahora pueden disfrutarse remasterizadas.

Hizo su vida, cotidiana y actoral, al lado de su esposa la actriz y maquillista, Dolores Sepúlveda Camarillo, también potosina, conocida en el medio como Dolores Camarillo, Fraustita, otra pionera potosina en el cine mexicano, que nació en San Luis Potosí en 1910 y que estuviera por un tiempo en Estados Unidos, hija de actores potosinos.

Trabajaron juntos en algunas cintas, como El Tigre de Yautepec de 1933, entre otras, convirtiéndose en una de las apreciables parejas en el mundo del espectáculo fílmico.

La importante cantidad de cintas interpretadas por Antonio R. Fraustro, fue interrumpida tras su muerte en pleno auge del cine de oro mexicano, acaecida el 29 de enero de 1954 en la Ciudad de México, a los cincuenta y seis años de edad, la cual hubiera sido aún más impresionante.

Antonio R. Frausto, así como su esposa Dolores Camarillo, dieron brillo a la actuación de potosinos brillantes que en buen número contribuyeron al desarrollo del espectáculo en México y en especial al cine en el país, figurando entre los mejores actores de la época de Oro del Cine en México y en particular Antonio R. Frausto, considerado por la crítica como el mejor actor en el ranking de las mejores películas, actores y actrices del Cine de Oro en México.

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#4 Tiempos

La sociedad de la indiferencia | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

“Quizá dejé abierta una de las ventanillas”, dijo alarmado un amigo mío mientras se acercaba a su coche; yo iba con él. Uno nunca sabe por qué presiente estas cosas, pero la verdad es que las presiente. “Sí –repitió en voz baja-, quizá olvidé cerrar la ventanilla trasera”. El corazón le latía de prisa, con violencia, como un trote de caballos.

Pero no, el vidrio no estaba abierto: estaba roto. Lo supimos por el crujido de los vidrios que pisábamos. Además, nada de lo que había en el auto seguía allí: unos libros todavía sin abrir, un estéreo de la mejor marca, varios estuches con discos, cinco o seis camisas que acababa él de pasar a recoger a la lavandería y algunas cosas más. En los asientos sólo había vidrios y un desarmador estropeado que, por supuesto, no era suyo.

Justo enfrente de donde había estacionado el coche un hombre picaba fruta; corrimos hacia él.

-Me robaron –dijo mi amigo-. Acaban de robarme. ¿No vio usted quién fue?

El hombre meneó la cabeza y hundió los ojos en la fruta que picaba. Silencio absoluto, total.

-Señor –insistió mi amigo-, es que usted debió haber visto algo; no pudo dejar de ver; tal vez hasta haya oído el ruido de los cristales al romperse…

-No, yo no oí nada –dijo el hombre. Se notaba a las claras que no quería seguir hablando. Bien, en este momento lo dejamos en paz. Adiós para siempre, indiferente señor.

Nos acercamos entonces a una mujer que por la lentitud con que escogía verduras y regateaba el precio debía tener  bastante tiempo parada allí.

-Y usted, señora, ¿no vio nada? –dije yo.

-¿Nada de qué?

-No, no se preocupe, estoy loco –dije. Me quedaba bien claro que la mujer no estaba dispuesta a hablar, aunque supiera bastante bien lo que le estaba preguntando.

Al otro lado del puesto de frutas estaba una joven que vendía gelatinas y flanes.

-¿Usted sabe quién fue, señorita? –pregunté señalando en dirección al auto de mi amigo.

-No –dijo-. Yo no he visto nada.

Nada, nada, nada. Todos estaban ciegos y sordos. Antes de darnos por vencidos, corrimos a buscar al tendero de la esquina con la esperanza de que por lo menos él tuviera algo que decir.

-No –dijo-. No vi. Además, no pensará usted que yo me paso la vida viendo lo que no me importa.

Me le quedé mirando; quería leer la verdad en sus ojos, pero él los cerró, haciéndome creer que lo cegaba el sol. ¡Qué impotencia! De pronto nos sentimos solos, o por lo menos así me sentí yo. Solo en medio de una multitud de hombres y mujeres que preferían callar. Pero yo estaba seguro de una cosa: que el vendedor de fruta vio, que la señorita de las gelatinas vio también, que el tendero de la esquina… Pues bien, me dije, ahora soy yo, ahora somos nosotros, pero mañana serán ellos, y entonces sabrán lo que se siente… Ponemos en marcha el motor del auto y desaparecemos dejando una estela de vidrios rotos.

Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria la escena de una novela de Jay McInerney (“Bright Lights, Big City

”)
en la que un hombre –el protagonista de la historia- sube una mañana al metro de Nueva York y ve que se le acerca un tipo que anda como perdido, que seguramente está drogado y se cree en la luna; de pronto el tipo le palmea el hombre y le dice:

“-Mi cumpleaños es el trece de enero. Cumpliré veintinueve.

“-Magnífico” –responde el protagonista, retomando la lectura de su diario.

“Cuando te palmea el hombro por segunda vez –se dice a sí mismo el narrador- lo miras. Y cuando vuelves a levantar la mirada, el tipo está en la mitad del vagón… Acto seguido, se sienta sobre la falda de una anciana. Ella trata de librarse de él, pero la tiene atrapada.

“-Perdóneme, caballero, pero creo que está sentado arriba de mí -dice la viejecita-. ¿Señor? Perdón, señor…

“Casi todo en el vagón contemplan la escena y simulan no hacerlo. El tipo se cruza de brazos y acomoda sus asentaderas en la falda de la viejecita.

“-Señor, por favor, quiere levantarse de…

No puedes creerlo. Hay por lo menos media docena de hombres saludables en torno a la mujer. Tú mismo estuviste a punto de levantarte pero creíste que reaccionaría alguno más cercano. La mujer está sollozando. Tienes la secreta esperanza de que el tipo se levante y deje tranquila a la viejita.

“-Por favor, señor.

“Te levantas, por fin. En ese preciso instante, el tipo hace lo mismo. Luego se sacude las arrugas del saco con la mano y se aleja por el pasillo del vagón. Te sientes estúpido, de pie. La viejecita se está enjugando las lágrimas con un pañuelo de papel. Te gustaría preguntarle si está bien, pero a esta altura de los acontecimientos no serviría de mucho. Y te sientas”.

A veces -¡oh incurables románticos que somos!- creemos que la soledad es quién sabe qué cosa profunda y misteriosa, cuando en realidad a veces es sólo esto: que tu desgracia no le importe a nadie; que te puedan matar en medio de la multitud y que nadie se mueva para impedirlo; que mientras te mueres, todos estarán viendo lo que sucede, pero cada uno en su mutismo y prosiguiendo su camino para no enredarse en dificultades que no son suyas.

Tal vez vivamos en la civilización de la indiferencia, es decir, de la soledad. Tal vez, en el fondo, estemos más solos de lo que pensamos…

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#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial,

en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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