#4 Tiempos
Reflexiones a un año de la pandemia (parte III) | Columna de Andreu Comas García
La Ciencia de la Salud
Antes de iniciar con el cuerpo de esta columna quiero poner en el papel los siguientes datos. Las cifras del INEGI aproximadamente 1 de cada 4 defunciones por COVID-19 han ocurrido en el hogar. México es el país con el mayor porcentaje de población con obesidad y sobrepeso, también somos los que más refresco, comida chatarra y leche de formula consumen. Somos uno de los primeros a nivel mundial en prevalencia de Diabetes Mellitus tipo 2 e hipertensión arterial. A pesar de que, en América Latina, el sistema de salud público y privado de México era considerado uno de los mejores, aproximadamente el 15% de los pacientes hospitalizados por influenza fallecen. México es uno de los países con mayor venta de medicamentos sin receta y por lo tanto con las mayores tasas de automedicación. Finalmente, existe un retraso importante entre que una persona inicia un padecimiento y acude al hospital.
Todo lo anterior junto -más el pésimo manejo de la pandemia por parte del gobierno-, son la serie de factores que se han venido sumando a la ecuación para este desastre humanitario. Oficialmente en México han fallecido 194,710 personas por COVID19 (que en realidad esa cifra anda por ahí de las 486,775 defunciones) y ¿es solo culpa del gobierno y su mal manejo de la pandemia? La respuesta es no.
Entonces, ¿Qué ha hecho la sociedad para que el brote de COVID-19 en México sea catastrófico?
Durante la Semana Santa del 2020 hubo una gran movilización de la población tanto dentro como fuera de los estados. De hecho, para esas épocas el Gobierno Federal presentaba los índices movilidad de cada estado y se regañaba a un estado si y a otro también a las 19 horas. En ese entonces, por más énfasis que se hacia la población para quedarse en casa y no viajar, en gran parte este esfuerzo fue un fracaso. Por lo tanto, el primer error de la sociedad fue el no entender que, si las personas se mueven los virus también.
Otra actitud que ha facilitado la complicación de esta epidemia (y que pasa lo mismo con la de influenza), es el pensar que no pasa nada. Frases como “es una simple gripa”, “no me voy a complicar, solo se mueren lo viejitos”, “con unos días de antibiótico me curo”, “el COVID no existe”, etc. El despreciar la potencial gravedad de una enfermedad incrementa la automedicación -y sus complicaciones-, retrasa la atención oportuna y perpetúa la transmisión.
Pocos se acordarán ahora, pero debido a la pandemia de influenza del 2009, el gobierno del presiente Felipe Calderón hizo obligatorio el presentar una receta médica para la venta de antibióticos. Con esta media -muy importante para disminuir la tasa de resistencia bacteriana y de complicaciones asociadas al mal uso de antibióticos- se redujo inicialmente la cantidad de antibióticos vendidos por las farmacias. Con esto, empezaron a disminuir sus ganancias. ¿Cómo respondieron las farmacias? Abrieron consultorios médicos anexos a las farmacias y volvieron a vender indiscriminadamente medicamentos. De hecho, da mas consultas la Fundación BEST del Dr. Simi que el IMSS (y la mayoría de sus consultas son a derechohabientes del IMSS).
Que los mexicanos en su mayoría acudan a un médico de farmacia durante una pandemia, no es la mejor opción -aunque a veces es la única opción-. De esto nos hemos ido dando cuenta, porque cuando el paciente se complica, llega con un exceso en el uso de antibióticos, antiparasitarios y esteroides que complican el manejo hospitalario del paciente. Durante una pandemia, es importante que el paciente acuda de manera temprana a hacerse una valoración especializada que en muchos casos va a requerir de estudios de sangre y de imagen. Por lo tanto, la automedicación más la prescripción inadecuada de antibióticos son factores que complican el panorama de esta pandemia.
Así como el mexicano ya esta desensibilizado con las cifras de muertes asociadas a la violencia (32,759 defunciones en el 2020), ya se desensibilizó a la brutal cantidad de muertes por COVID. Por lo tanto, como consecuencia del pensamiento “no pasa nada con el COVID” se siguen haciendo fiestas y eventos clandestinos o reuniones familiares masivas en el día de la madre o del padre, en cumpleaños y cenas de navidad y fin de año.
Otra falla de la sociedad es hacerle más caso a remedios caseros y a las estrellas de la farándula que a la evidencia científica -dióxido de cloro, nanopartículas cítricas, productos de ajo, factores de transferencia, etc-. Una gran parte de la población prefiere consumir productos milagros que el ventilar bien habitaciones y locales, usar de manera masiva cubre bocas y no salir si tienen sospecha de síntomas.
Pero probablemente, el fallo más grande se ha dado en la falta de responsabilidad cuando alguien tiene síntomas. Un persona sospechosa o confirmada de COVID19 debe de aislarse y avisar a todos sus contactos para que también se aíslen y de ser el caso se hagan prueba para detectar el COVID-19. Sin embargo, por miedo a estigmas, represalias o por el pensamiento “no pasa nada” o “no existe”, el contagiado no avisa a sus contactos y jamás se puede romper la cadena de transmisión.
El día que se entienda que el secreto para parar la transmisión es no salir a la calle sin cubre bocas, evitar reuniones -y si se van a hacer deberán en espacios muy ventilados y todos deberán de usar cubre bocas-, sí se tienen síntomas hay que acudir con el médico, no automedicarse, aislarse y avisar a todos los contactos, entonces podremos parar la transmisión. En resumen, el día que como sociedad se entienda que la solución es la empatía y solidaridad, podremos salir de esta pesadilla.
Lee también: Reflexiones a un año de la pandemia (parte II) | Columna de Andreu Comas García
El Cronopio
Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.
De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.
El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.
El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.
Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.
Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.
El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.
La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!
También lee: Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.
Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.
Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.
Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.
Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.
Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8
En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.
Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.
También lee: El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.
Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.
Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.
En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.
Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.
La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.
En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.
Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.
En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.
Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.
Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.
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