julio 24, 2026

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¿Quiénes son los refuerzos del Atlético de San Luis?

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En la lista destacan jugadores menores de 22 años, con la excepción del portero Marcelo Barovero

Por: Ana G Silva

A unos días de la presentación de Marcelo Méndez como nuevo técnico del Atlético de San Luis, la lista de refuerzos comenzó a llegar y poco a poco se han ido incorporando a los entrenamientos del club para prepararse para el próximo torneo del Apertura 2021.

Marcelo Méndez indicó que su plantilla se conformará, en su mayoría, por jóvenes y canteranos, que fue la estrategia que implementó en el Liverpool de Uruguay, último equipo al que dirigió, y que llevó a ganar el título de ese país.

A continuación te presentamos la lista de altas que, hasta el momento, tiene el Atlético de San Luis:

 

Zahid Muñoz

Zahid tiene 20 años de edad y fue el primer refuerzo anunciado por el Atlético de San Luis para esta temporada. Proviene de Chivas en condición a préstamo, es un volante ofensivo mexicano que también ha jugado en equipos de ascenso como el Tapatío y Zacatepec.

En 2020, Muñoz tuvo su debut profesional en la Liga MX en un partido donde Chivas enfrentó a Santos Laguna; sin embargo, durante la última temporada con los rojiblancos solo jugó un partido.

El volante fue seleccionado nacional en las categorías Sub 18 y Sub 20.

Vladimir Moragrega

El 21 de junio fue presentado proveniente del Atlante. Tiene 22 años y ha jugado para equipos del ascenso como Alebrijes, Dorados, y Murciélagos. Ocupa el lugar de centro delantero y todo indica que llega en sustitución de Nicolás Ibáñez.

Su debut fue en 2017 a la edad de 18 años con el Club Tijuana Premier de la tercera división, posteriormente en 2018 fue llamado para jugar con Alebrijes en la segunda división, pasando por Dorados, Murciélagos y Atlante en la misma categoría. Durante su participación en Atlante logró anotar 7 goles, y durante toda su carrera profesional tiene una marca de 29.

William Sergio Mejía Castillo López

William Mejia es un jugador de 22 años y es un medio de contención mexicano que llega procedente del Club Atlético Morelia. El jugador tuvo participación en 27 partidos la última temporada siendo pieza fundamental de su antiguo club para disputar la final del ascenso.

El mediocampista jugó en las categorías menores del Monterrey y debutó en 2018 con el Club Deportivo Toledo de España, regresó a México para jugar en primera división con el Monterrey y a mediados de 2020 fue presentado con el Atlético de Morelia.

Efraín Orona Zavala

Efraín Orona tiene 22 años, es un defensor mexicano que llega procedente de Pachuca, con quien tuvo su debut en primera división en abril del 2019, pero que además también participó en ese mismo equipo en las categorías sub17 y sub20; sin embargo en la última temporada con los tuzos solo jugó 7 partidos.

El jugador ha sido partícipe de la selección mexicana, con quien jugó en la Copa Mundial Sub-20 en Polonia en 2019.

José Rivaldo Lozano Silva

José Rivaldo de 22 años, es un lateral izquierdo mexicano que llega procedente de Tampico Madero, quien en su última temporada con su último equipo jugó 17 partidos en donde logró anotar un gol.

Adrián Lozano Magallanes

Adrian Lozano de 22 años es un medio ofensivo mexicano procedente de Santos, con quienes acumuló 31 partidos en Liga MX.

Desde su infancia formó parte de las fuerzas básicas del Santos y no fue hasta el 2019 cuando debutó en primera división a la edad de 19 años. Además, Adrián fue parte de la Selección Mexicana sub20 en el mundial de Polonia 2019 y ese mismo año tuvo su primer llamado a Selección Mayor por Gerardo Martino para una concentración.

Marcelo Barovero

Marcelo Barovero es un arquero de 37 años, a jugado para equipos como Huracán, Rafaela, Vélez, River Plate, Necaxa, Monterrey y Burgos.

Entre sus logros se encuentran títulos nacionales argentinos e internacionales, la mayoría con el River Plate, donde obtuvo seis campeonatos, además cuenta con distinciones como Mejor Arquero B Nacional de Argentina, Premio Ubaldo Matildo Fillol, mejor jugador de la Copa Sudamericana, mejor arquero Sudamericano, mejor jugador de la Recopa Sudamericana, miembro del equipo ideal de la Copa Libertadores 2015, etcétera.

Fue convocado en 2011 para jugar partidos con la selección argentina aunque nunca tuvo oportunidades reales en la selección nacional, a pesar de ser titular y capitán en River Plate.

Durante su paso por México se distinguió por ser uno de los mejores arqueros mientras defendía la portería del club Necaxa.

José Guadalupe Hernández Clemente

Clemente de 22 años es un lateral izquierdo mexicano que ha jugado para equipos como Cancún FC, Zacatepec y América, con quienes hizo su debut profesional en el Clausura 2019.

Eric David Cantú Guerrero

Eric Cantú tiene 22 años y es un lateral derecho mexicano procedente de Rayados de Monterrey, con quienes debutó en Liga MX en el Clausura 2018.

Eric, ha sido parte de la selección mexicana en diferentes categorías como la selección sub-22 en los juegos panamericanos 2019.

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#4 Tiempos

Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.

J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos

Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.

El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante

l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.

Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.

Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.

Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.

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De las Malvinas al Azteca y del Azteca a Atlanta: Argentina vs Inglaterra y una guerra que no termina

Argentina llega como vigente campeona del mundo. Inglaterra busca su primera Copa en 60 años. Entre los dos equipos hay una guerra, un Maradona y 44 años de historia sin resolver.

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La Guerra de las Malvinas ya no se pelea con fusiles. Se pelea con la voz y, en especial, con un balón

Por: Carlos Ruíz Espinosa

Tras su sufrido triunfo ante Suiza en Cuartos de Final, los jugadores de la Selección Argentina cantaron. No cantaron cualquier cosa: cantaron que las Malvinas son argentinas. “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”. Era la víspera de una semifinal de Mundial, una que marcará el capítulo más reciente de una historia que lleva 44 años sin resolverse.

Hoy en Atlanta, la campeona del mundo enfrenta a una Inglaterra que busca su primera Copa en 60 años. Esos 60 años no son un número cualquiera. La última vez que Inglaterra levantó el trofeo fue en 1966, en la tierra donde el futbol nació.

Fue ese año cuando el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino Antonio Rattín en los Cuartos de Final donde la Albiceleste se enfretaba a los locales. Rattín no quiso salir. Tuvo que ser escoltado por la policía. Inglaterra se acabó llevando la victoria por la mínima con un tanto de Geoff Hurst.

Al final, el técnico inglés Alf Ramsey se negó a que sus jugadores intercambiaran camisetas con los argentinos y los describió en la prensa como “animales”. Los argentinos llamaron a ese partido “el robo del siglo“. Dieciséis años después… llegó la guerra.

El 2 de abril de 1982, Argentina invadió el archipiélago que llama Malvinas y que Gran Bretaña llama Falkland. El conflicto duró 74 días. 

La guerra fue breve y fue una catástrofe. El general Leopoldo Galtieri, heredero de Jorge Rafael Videla al frente de una junta militar que llevaba seis años desapareciendo y torturando a su propio pueblo, ordenó la invasión como una apuesta desesperada: necesitaba una causa nacional que enterrara la crisis económica y los crímenes que el régimen acumulaba. La apuesta salió mal.

Los soldados que enviaron a las islas eran en su mayoría reclutas de 18 y 19 años, muchos de provincias tropicales del norte argentino, sin entrenamiento para el frío ni equipamiento suficiente. Llegaron al invierno con ropa inadecuada, mal alimentados, a veces abandonados por sus propios oficiales que dormían en casas mientras los reclutas se congelaban en trincheras.

Frente a ellos, un ejército profesional que recorrió 13,000 kilómetros para recuperar unas islas donde vivían menos de dos mil personas.

El 2 de mayo de 1982, el submarino británico HMS Conqueror hundió al crucero ARA General Belgrano cuando navegaba fuera de la zona de exclusión declarada por Gran Bretaña. Murieron 323 marinos argentinos. Fue el día más sangriento de la guerra y también su punto de no retorno: la flota sudamericana se retiró a sus puertos y no volvió a salir. Lo que quedaba de la guerra se disputaría en tierra, con pibes que no sabían bien por qué estaban ahí, contra soldados que sí.

El poeta Jorge Luis Borges, de ascendencia parcialmente británica, lo vio desde Buenos Aires y dictaminó con su ironía característica: “La guerra de las Malvinas es una pelea entre dos calvos por un peine.” Tres años después escribió el poema “Juan López y John Ward”, sobre dos soldados ficticios (uno por bando) que mueren en las islas sin haber cruzado una sola palabra. Los llamó víctimas de “unas islas demasiado famosas.”

Al final, murieron 649 soldados argentinos y 285 británicos. Argentina se rindió el 14 de junio de 1982. El Mundial de España comenzó al día siguiente. No hubo pausa. No hubo luto colectivo. Hubo futbol.

El caso de Osvaldo Ardiles relató el conflicto como ningún otro. Jugador del Tottenham Hotspur, el día después de la invasión jugó la semifinal de la Copa FA contra el Leicester City: la afición rival lo abucheó en cada toque del balón.

En las Falkland, su primo José Ardiles se desempeñaba como piloto de caza, y acabó muriendo en combate sobre las islas semanas después. Fue el primer piloto argentino en caer en la guerra. Ossie dejó Inglaterra sin saber cuándo volvería, pero sería el primer reflejo de la relación directa que tendría la pelota con las secuelas de las Malvinas.

La derrota en la guerra fue devastadora para un pueblo que, similar a lo que aconteció en el Mundial de 1978, recurrió al futbol para buscar la alegría que la actualidad nacional le quitaba

. El ídolo ya no iba a ser Mario Alberto Kempes como en ese torneo ni mucho menos Videla o Galtieri. El héroe albiceleste respondía al nombre de Diego Armando Maradona.

El 22 de junio de 1986, Cuartos de Final del Mundial de México 86. En el Estadio Azteca, ‘El 10’ metió dos goles contra Inglaterra que explican más sobre Argentina que cualquier libro de historia. El primero fue la mítica “Mano de Dios“. Diego saltó a disputar un balón con el portero Peter Shilton, y ante su falta de estatura, estiró la mano para acabar empujando la pelota a la red… el árbitro lo dio por bueno.

El segundo, en el que gambeteó a cinco ingleses en 11 segundos, fue una obra maestra catalogada como “El Gol del Siglo”. Ganaron 2-1. En un solo día, el ‘Pelusa’ se despachó dos de los tantos más icónicos en la historia del futbol, pero esos goles significaban mucho más que el pase a Semifinales.

En su autobiografía, Maradona lo escribió sin tapujos: “Aunque habíamos dicho antes del partido que el fútbol no tenía nada que ver con la guerra de las Malvinas, sabíamos que habían matado a muchos chicos argentinos ahí. Los mataron como pajaritos. Y eso era la revancha”.

Roberto Perfumo, ex jugador argentino, fue más claro todavía: “En 1986, ganarle a Inglaterra era suficiente. Ganar el Mundial era secundario para nosotros. Ganarle a Inglaterra era nuestro verdadero objetivo.”

La herida no se cerró en 1986, pero tampoco en 1998, cuando argentinos e ingleses se citaron en Octavos de Final del Mundial de Francia. Un primer tiempo trepidante que acabó 2 por 2 tras un golazo de Michael Owen y un icónico tanto de Javier Zanetti tras un tiro libre. La segunda mitad quedaría marcada por la expulsión del entonces joven David Beckham por una patada al ‘Cholo’ Simeone que convertiría al ‘Spice Boy’ en villano nacional por un buen rato. Los sudamericanos se acabarían imponiendo en penales.

El asunto menos se calmó en 2002, cuando en Corea-Japón, el mismo Beckham cobró el penal que eliminó a Argentina en la Fase de Grupos. Los de Marcelo Bielsa se fueron a las primeras de cambio de un Mundial al que llegaron como favoritos y, por primera vez desde la guerra, volvieron a caer ante los ingleses en semejantes instancias.

Simon Kuper, periodista y autor de Football Against the Enemy —el libro que exploró cómo el fútbol canaliza guerras y dictaduras en todo el mundo—, tituló su análisis de esta rivalidad en The Guardian en 2002 con una frase que hoy suena a profecía: “The conflict lives on.”

El conflicto sigue vivo. Los jugadores argentinos lo cantaron el sábado después de librar el encuentro ante los suizos. La diferencia, es que ya no se pelea con fusiles. Se pelea con la voz y, en especial, con un balón.

Hoy en Atlanta, Argentina defenderá su corona mundial contra una Inglaterra que lleva 60 años esperando repetir lo que logró en 1966, pero esto va mucho más allá de la gloria deportiva. Habrá nuevas generaciones en la cancha que no vivieron la guerra, pero que cargarán con su peso sin buscarlo.

Borges tenía razón: son dos calvos peleándose por un peine. Lo que el escritor no sabía, y seguramente no hubiera querido saber considerando cuánto odiaba al futbol, es que ese peine hoy tiene la forma de un boleto a la Final del domingo

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Columna de Nefrox

Pongan Caifanes | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

Es el país de The Beatles, de Queen, de Led Zeppelin, de Pink Floyd, de Oasis, de The Rolling Stones. Bandas que no solo marcaron una época; prácticamente escribieron el manual de cómo entender la música moderna.

En el fútbol ocurre algo parecido.

Cada generación inglesa parece estar destinada a conquistar el mundo. Siempre aparecen figuras de primer nivel, planteles millonarios y una liga que presume ser la mejor del planeta. Inglaterra carga con ese prestigio que intimida incluso antes de escuchar el silbatazo inicial.

México nunca ha tenido ese privilegio.
Lo suyo ha sido más parecido a Café Tacvba, El Tri, Caifanes o Maná. Bandas que quizá no cambiaron la historia del rock mundial, pero que aprendieron a construir una identidad propia. Que encontraron una manera distinta de emocionar a los suyos sin necesidad de parecerse a nadie.
Y, curiosamente, esa comparación también funciona para este Mundial.
Porque si alguien hubiera visto únicamente los nombres antes de comenzar el torneo, Inglaterra sería el claro favorito.
Pero los Mundiales tienen la mala costumbre de ignorar los currículums.

México llega a estos octavos enamorando al mundo.
Eso ya lo dijimos.
No ha sido un vendaval ofensivo, pero ha ganado todos sus partidos.
No ha monopolizado la pelota, pero ha sido preciso y efectivo.
No ha regalado exhibiciones para la historia, pero es la mejor defensa del torneo.
Hay muchas cosas que no pueden ignorarse.
No ha recibido un solo gol, en todos los partidos ha anotado y juega por nota, enamora.
En un torneo donde cualquier desconcentración cuesta una eliminación, la Selección ha encontrado en la defensa una virtud que hace tiempo no presumía. Ha aprendido a sufrir sin desesperarse, a defender sin regalar espacios y a competir con una disciplina que pocas veces acompañó a los equipos mexicanos en las Copas del Mundo.
Y eso también gana partidos.

Además, hay un detalle imposible de medir con estadísticas.

El Estadio Azteca.
Hay estadios que son escenarios.
El Azteca es un personaje.
Respira distinto.
Presiona distinto.
Pesa distinto.
No necesita recordar que ahí levantó la Copa Pelé ni que Maradona escribió una de las páginas más contradictorias y brillantes de la historia del fútbol justo contra Inglaterra. Todo eso ya vive en sus tribunas.
Los rivales lo saben.
Y México también.
Por eso terminar primero del grupo significó mucho más que evitar un rival o quedarse en la misma ciudad.
Significó quedarse en casa.
Seguir escuchando un himno que retumba difer ente cuando más de ochenta mil personas lo cantan al mismo tiempo.
Seguir jugando en un lugar donde la historia no garantiza victorias… pero sí obliga a creer en ellas

.

Inglaterra llega como favorito en la estadística histórica, y sería absurdo decir lo contrario.
Tiene mejores individualidades.
Más experiencia en las grandes ligas.
Más profundidad en prácticamente todas las posiciones.
Eso no está en discusión.
Lo que sí está en discusión es si eso alcanza cuando enfrente hay un equipo que ha aprendido a competir sin desesperarse.
Porque México no necesita ser mejor durante noventa minutos.
Necesita ser mejor en los momentos importantes.
Como lo ha sido hasta ahora.

Quizá esta no sea la mejor selección mexicana que hemos visto.
Pero sí parece una de las que mejor entiende sus limitaciones.
Y eso, en un Mundial, vale mucho más de lo que suele reconocerse.
Los grandes equipos no siempre son los que juegan más bonito.
Muchas veces son los que obligan al rival a jugar incómodo.
Y México ha convertido esa incomodidad en su principal argumento.

Dicen que las grandes bandas nunca desafinan en los escenarios importantes.
También dicen que las sorpresas son las que terminan convirtiéndose en leyenda.
Inglaterra tiene detrás décadas de historia, de talento y de prestigio.
México tiene un estadio que empuja, una defensa que todavía no conoce el error y un país entero convencido de que las noches imposibles existen precisamente para intentar romperlas.
Porque el rock inglés podrá haber conquistado al mundo.
Y el fútbol inglés podrá seguir apareciendo en todas las quinielas.
Pero los Mundiales, como los mejores conciertos, nunca terminan exactamente como estaban escritos en el programa.

Ellos siempre tendrán a The Beatles, a los Rolling o a Queen, pero aquí, no es así, aquí afuera, siempre estará el tío que desde algún lugar en silencio gritará como el diablito “Pongan Caifanes”.

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