#4 TiemposMosaico de plumas

¿Qué leer cuando el tiempo apremia? | Columna de Andrea Lárraga

Mosaico de plumas

 

“Los buenos libros se parecen en que son más ciertos que si hubiesen sucedido de verdad y en que, cuando terminas de leerlos, sientes que todo te sucedió y después, que todo te pertenece: lo bueno y lo malo, el éxtasis, el remordimiento y el dolor, la gente y los lugares y cómo estaba el tiempo.”

― Ernest Hemingway

Tenía diecisiete años cuando decidí dedicarme al mundo de las letras. No tenía idea de qué se trataba una licenciatura en literatura, mucho menos sabía cómo es la investigación en las letras. Sólo tenía claro que me gustaba leer. Me gustaba imaginarme los rostros a partir de las descripciones de alguien más. Me gustaba sentir lo que los personajes demostraban en un par de líneas. Los primeros años de la licenciatura me devoré tanto libro llegara a mis manos. Desde Historia de las mujeres o los libros de Rius para principiantes. Algunos más de cine, lógica y sí, un par de sagas juveniles me formaron como lectora. Con el paso de los años y el conocimiento sobre algunas cuestiones estéticas me di cuenta de que no todos los libros en la biblioteca valían dedicarle mis contadas horas libres.

La frase “El tiempo es relativo” nunca me quedó tan claro hasta que me volví adulto. Entre el trabajo, preparación de clases, vida de señora y persona que tiene necesidades de comer, dormir y entretenerse, el tiempo para la lectura se minimizó a los traslados en camión. Ya no hay tiempo para explorar en las recomendaciones de amigos, mucho menos la mesa de novedades de Gandhi. Uno debe seleccionar cada lectura como si de marido se tratara. Para toda la vida, pues lo trasmitido por ese libro será para siempre. No hay divorcios para las malas lectura (por nuestra mala suerte). Te acompañará en las noches de soledad, te entenderá cuando nadie más lo haga, pero, sobre todo, serán un medio de crecimiento personal. No hablemos del pensamiento romántico y equívoco que repiten los anuncios de las librerías. Leer no te hace mejor persona. Hay un par de lecturas que me han puesto a pensar en la manera en que llevaría a cabo un asesinato.

¿Cómo seleccionar nuestras lecturas? Es una pregunta problemática, pues entrarán en discusión valores personales frente a los criterios estéticos universales. Mi primer consejo de selección es acercarme a los cánones universales. Si una novela ha trascendido el tiempo algo rescatable debe de tener. Segundo, pedir las recomendaciones de mis conocidos que en más de una ocasión han demostrado su conocimiento por la literatura. sí, mis profesores. Su título de doctor en letras no fue dado por el espíritu santo. Por último, y quizá mi criterio favorito, es la intuición. Ese momento inexplicable donde la razón y el alma se unen al mismo tiempo cuando mi vista pasa por la cuarta de forros. Un par de líneas acompañadas por un buen diseño editorial pueden definir mi próximo matrimonio.

Esa intuición está llena de nuestros conocimientos previos, gustos y deseos. No se requiere más para disfrutar una obra literaria. Claro que nuestra intuición puede no estar de acuerdo con el canon. Pero, al fin de cuentas, el propósito más importante de la literatura es ser un medio de entretenimiento y generador de orgasmos de pensamiento. Ese orgasmo que sólo contados libros nos harán sentir.

 

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