Opinión
¿Puede la policía revisar mi teléfono celular? | Columna de Víctor Ezequiel
SERENDIPIA
La respuesta corta es no. En México, la policía no puede revisar libremente el contenido de un teléfono celular únicamente porque una persona haya sido detenida, señalada por un particular o resulte sospechosa de haber cometido un delito. El teléfono móvil constituye actualmente uno de los espacios de mayor privacidad de cualquier persona, pues contiene conversaciones, fotografías, videos, documentos, datos bancarios, ubicaciones, correos electrónicos y acceso a redes sociales. Precisamente por ello, el artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos protege la inviolabilidad de las comunicaciones privadas y el derecho a la privacidad.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido un criterio que hoy constituye uno de los precedentes más importantes en materia de derechos digitales: la protección constitucional de las comunicaciones privadas también comprende la información almacenada en un teléfono celular. En consecuencia, aunque la autoridad pueda asegurar físicamente un dispositivo durante una investigación penal, ello no significa que pueda revisar su contenido sin autorización judicial.
Este criterio deriva de la Contradicción de Tesis 194/2012, en la que la Primera Sala resolvió que los datos almacenados en teléfonos móviles —mensajes, fotografías, videos, audios o cualquier otro archivo electrónico— gozan de la misma protección constitucional que cualquier comunicación privada. De esta forma, si el Ministerio Público o la policía extraen información del teléfono sin contar con la autorización correspondiente del juez competente, esa evidencia constituye una prueba ilícita y, por regla general, carece de valor probatorio. Este criterio continúa vigente y ha sido reiterado por la Suprema Corte y por diversos tribunales federales.
Es importante distinguir entre asegurar un teléfono y revisarlo. La policía sí puede asegurar un dispositivo cuando constituye un posible objeto relacionado con un delito, por ejemplo, durante una detención en flagrancia. Sin embargo, asegurar el aparato únicamente significa conservarlo para evitar su alteración o destrucción. Otra situación completamente distinta es acceder a su contenido, desbloquearlo, revisar conversaciones, fotografías o aplicaciones como WhatsApp, Telegram, Signal o Messenger. Para ello, por regla general, se requiere autorización judicial conforme al artículo 16 constitucional.
En la práctica cotidiana existe un escenario muy frecuente. Un trabajador de una institución financiera, una tienda departamental o una empresa privada afirma que un cliente le tomó fotografías sin autorización y solicita el apoyo de la policía. Cuando los elementos llegan al lugar, algunas veces solicitan al ciudadano que desbloquee su teléfono para verificar si existen fotografías o videos.
Jurídicamente, esa actuación presenta serios problemas constitucionales. El simple señalamiento de un empleado no autoriza a la policía para revisar el contenido del dispositivo. Los agentes pueden entrevistar a las partes, preservar el orden e incluso poner los hechos en conocimiento del Ministerio Público cuando exista la probable comisión de un delito. Sin embargo, no pueden obligar al ciudadano a desbloquear su teléfono ni revisar por sí mismos la galería de imágenes o las conversaciones almacenadas, salvo que exista una autorización judicial o un supuesto excepcional previsto por la ley.
Esto significa que si un empleado de un banco afirma: “Ese cliente me tomó fotografías”, la policía no adquiere automáticamente la facultad de revisar el celular para comprobar la acusación. Lo procedente será recabar los datos de prueba disponibles, entrevistar a los involucrados, revisar cámaras de videovigilancia, identificar testigos y, en su caso, iniciar la investigación correspondiente. Si durante la investigación resulta indispensable acceder al contenido del teléfono, deberá solicitarse la autorización judicial respectiva.
Otro tema que genera numerosas dudas es el valor probatorio de los mensajes de WhatsApp. A diferencia de lo que muchas personas creen, los mensajes de WhatsApp sí pueden constituir prueba en un procedimiento judicial
, tanto en materia penal como civil, mercantil, familiar o laboral. Sin embargo, no basta con presentar una simple captura de pantalla.Los tribunales federales han sostenido que las conversaciones electrónicas pueden adquirir eficacia probatoria cuando existen elementos que permiten acreditar su autenticidad, integridad y origen. Por ejemplo, cuando la otra parte reconoce haber enviado los mensajes, cuando existe una pericial informática que verifica la información contenida en el dispositivo, cuando los mensajes coinciden con otros medios de prueba o cuando el teléfono del que provienen fue asegurado legalmente durante la investigación.
Por ello, en un proceso penal, una conversación de WhatsApp puede servir para acreditar amenazas, extorsiones, fraudes, acuerdos entre copartícipes, violencia familiar o cualquier otro hecho jurídicamente relevante, siempre que la obtención de esa evidencia haya respetado los derechos fundamentales y su autenticidad pueda demostrarse durante el juicio.
En cambio, si la policía obtiene esas conversaciones revisando ilegalmente el teléfono de una persona sin autorización judicial, existe un alto riesgo de que el juez excluya dicha evidencia por tratarse de una prueba ilícita. El principio de exclusión probatoria impide que el Estado obtenga ventajas procesales mediante la violación de derechos fundamentales.
Existen, además, situaciones en las que una persona decide voluntariamente mostrar el contenido de su teléfono. Si el consentimiento es libre, informado y no existe coacción por parte de la autoridad, ese acceso puede resultar jurídicamente válido. No obstante, cuando el consentimiento se obtiene mediante amenazas, intimidación, presión psicológica o bajo la falsa afirmación de que el ciudadano “está obligado” a desbloquear el dispositivo, dicho consentimiento puede considerarse inválido.
En conclusión, el derecho mexicano protege de manera robusta la privacidad digital. La policía puede asegurar un teléfono cuando ello resulte necesario dentro de una investigación, pero no puede revisar libremente su contenido. Las conversaciones de WhatsApp, fotografías, videos y demás archivos pueden convertirse en pruebas válidas únicamente cuando se obtienen conforme a la Constitución y al Código Nacional de Procedimientos Penales. La Suprema Corte ha dejado claro que la evolución tecnológica no disminuye los derechos fundamentales; por el contrario, exige una protección aún más intensa de la privacidad de las personas. En un Estado constitucional de derecho, la eficacia de la investigación penal nunca puede construirse a costa de vulnerar los derechos fundamentales de los ciudadanos. La legalidad del procedimiento no sólo protege al imputado, sino que fortalece la legitimidad de las investigaciones y garantiza que las pruebas obtenidas puedan sostener válidamente una sentencia judicial.
X: @MrVictorHdz
Letras minúsculas
Teoría y práctica de la infelicidad | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Por: Juan Jesús Priego
Como acerca de la felicidad he escrito ya mucho y no ha crecido siquiera mínimamente, por lo que he podido constatar, el número de las personas felices, hoy he decidido escribir sobre la infelicidad, esperando que las cosas se desarrollen de idéntica manera y no crezca el grupo de los seres infelices.
Infeliz. Aclaro desde ahora que voy a utilizar esta palabra con cuidado sumo, hasta diría que casi con pinzas, pues se trata de una término que, al menos desde hace tres siglos, o poco más, ha llegado a convertirse en un insulto. “¡Ese infeliz!…”. Como si el hecho de no ser felices fuese algo por lo que debiéramos pedir disculpas.
Para evitar malas interpretaciones, pues, aclaro desde ahora que ser infelices no es un pecado, ni algo que tenga que ver con ningún tipo de transgresión moral. “Infeliz”, aquí, es aquel que por alguna causa, o por algún revés, o por alguna contrariedad, o por alguna omisión, o por una serie de causas, reveses, contrariedades u omisiones, ha renunciado a decir de sí mismo que es feliz. En otras palabras, infeliz no es el bellaco, ni el malvado, ni el pusilánime, apocado, encogido, tímido y corto que dice el diccionario, sino el que hasta el día de hoy ha estado como jugando a las escondidas con la felicidad.
Aquí terminan las aclaraciones terminológicas. Ahora, a la cuestión. ¿Por qué son infelices los infelices? Hasta el momento no hay respuestas definitivas, sino sólo respuestas significativas. Veamos, por el momento, dos de ellas.
Una vez, hacia el siglo V a.C., le preguntaron a Buda:
“-¿Qué es el sufrimiento?”.
Respondió:
“-Encontrarse con lo que se odia, no encontrarse con lo que se ama, desear y anhelar sin obtener”.
Nueve siglos más tarde, san Agustín (354-430), al escribir su hermosísimo –y muy poco leído- tratado Acerca de las costumbres de la Iglesia, dijo a su vez: “No puede llamarse feliz el que no tiene lo que ama, sea lo que fuere; ni el que tiene lo que ama, si es pernicioso; ni el que no ama lo que tiene, aunque sea lo mejor” (I, 3).
Ahora bien, como es imposible que Buda hubiera leído a san Agustín, y muy poco probable que éste leyese a aquél, hemos de suponer que ambos llegaron casi a la misma conclusión siguiendo cada uno su propio camino. Por lo menos, los dos coinciden en afirmar que la infelicidad es una carencia: una carencia no de felicidad –lo cual sería tautológico y absurdo-, sino de aquello que la produce, es decir, la posesión de o por lo menos el encuentro con aquello que se ama.
Sin embargo, es preciso aclarar que, llegados a este punto, los caminos de estos dos bienaventurados toman rumbos divergentes, pues mientras Buda aconseja la renuncia, la abolición del deseo y del apego, san Agustín agrega: “Tampoco es feliz el que no ama lo que tiene”, haciendo ver con ello que no sólo no condena el cariño, sino que lo quiere aún más extenso: un cariño que se vuelque sobre lo que no se amaba e incluso sobre lo que ya teníamos y no pensábamos conquistar. Es como si dijera: “¿Te consideras infeliz porque no tienes lo que amas? Bien, pues no te cruces de brazos esperando tenerlo, ni tampoco pierdas pie, pues todavía hay una puerta abierta para ti: ama lo que tienes
. Acaso sólo cuando ames lo que tienes vendrá a ti lo que no tienes, y entonces serás feliz, pero ahora de una manera mucho más perfecta”.“Sólo una vez me quejé del trato que la fortuna me daba –cuenta de sí mismo Sa’di (1213-1291), el poeta persa-. Tan pobre era que no podía permitirme siquiera unos zapatos. Así que fui a la mezquita de Kiyah con el corazón dolorido y quejoso. Y allí vi un hombre sin pies”. Su rebelión interior se aplacó entonces como por ensalmo. ¡Y él que creía ser el más pobre del planeta! Sí, es cierto que andas descalzo, pero hay otros que ni siquiera tienen pies; de modo que no debes ser tan desgraciado, después de todo.
Pero, ¿has bendecido alguna vez a Dios por tener un par de hermosos pies con los que puedes correr, bailar, saltar y, sobre todo, ponerte en camino hacia los que amas? ¡Apostaría que nunca lo has hecho! Claro, has dado por supuesto que tener dos pies es lo menos que podías tener. Y, sin embargo…
A los hombres que se creían muy infelices, Joubert, el moralista francés, les dio una vez el siguiente consejo: “Si quieres vivir feliz, haz la lista de los males que no tienes”.
Hay que amar también lo que ya tenemos. Y aquí entran no sólo nuestras facultades o riquezas interiores, sino también y sobre todo las personas que nos han sido dadas por la vida y con cuyo amor ya contamos porque era anterior a cualquiera de nuestros esfuerzos. ¡Con cuánta indiferencia tratamos a estos seres! A menudo ni siquiera los vemos. Nos sucede como a los enamorados, que por naturaleza son siempre injustos con respecto a aquello que no sea el objeto de su pasión; su mirada es profundamente excluyente: ¡a los otros seres ni siquiera los ve, ya sean padres, hermanos o amigos! Pues bien, dice san Agustín, si lográramos amar también a estos hombres y mujeres seríamos un poco menos infelices.
“Si no puedes tener lo que deseas –aconsejaba un rabino medieval-, por lo menos desea lo que tienes”.
Amar lo que ya es nuestro, querer cuanto nos ha sido dado por Dios y por la vida: he aquí el camino que nos propone san Agustín, es decir, un hombre que conoció casi todos los caminos.
Quizá tenga razón. Porque, como en el relato de Poe –La carta robada-, la felicidad está siempre a la mano, frente a nuestras narices, mientras nosotros nos cansamos buscándola en las estrellas.
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Deportes
San Luis Femenil, tercero y con hambre de más | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
El Atlético de San Luis Femenil está en su mejor momento del Apertura 2026, y toca decirlo sin miedo: esta racha ya no es casualidad. Apenas inicia el torneo, pero el equipo de Nacho Quintana es candidato a liguilla.
Con la victoria 2-0 sobre Necaxa el pasado 5 de septiembre, el equipo acumuló su tercer triunfo consecutivo. Antes había goleado 6-1 al Atlas. El resultado no es un rebote aislado: San Luis marcha tercero del Grupo B, con 4 victorias, 0 empates y 2 derrotas en seis jornadas, 17 goles a favor por 11 en contra y 12 puntos. Solo América y Guadalajara están por delante.
Lo que más llama la atención es la diferencia de goles: +6, la tercera mejor del grupo. Un equipo que antes sufría para sacar resultados fuera de casa ahora también gana de visita, como quedó claro ante Necaxa.
Detrás de esa racha hay un nombre que se repite: Enyerliannys Higuera. La delantera venezolana suma 8 goles en el torneo y ocupa el segundo lugar de la tabla de goleo individual, solo por debajo de la brasileña Geyse Da Silva (11). Higuera anotó dobletes ante Puebla y Atlas, y también se hizo presente ante Necaxa. Si el Atlético de San Luis pelea por meterse entre los primeros lugares, buena parte de esa aspiración lleva su firma.
Higuera no es la única que viene teniendo un temporadón, Rebeca Contreras, que si bien en ediciones anteriores mostró que tenía buen talento y nivel para destacar dentro del equipo potosino, está encontrando en esta Apertura 2026, su temporada de consagración. Es la segunda máxima goleadora del equipo, con 4 tantos, pero no es ahí donde está su mayor aporte, Becky tiene una capacidad sin igual para el juego sin balón, para abrir espacios, colocarse en la zona justa donde llegará el pase y buscar a Higuera siempre dentro del área.
Nota destacada también para Daniela Delgado, la recién llegada se entiende perfectamente con el resto del equipo y ha dejado ver en más de una ocasión esos destellos que nos dice a qué vino y qué buscaba aportar a la plantilla. Amina Bello es la otra jugadora que encontró en esta su temporada consagratoria, tu regateadora de confianza, la que siempre va a dejar rivales tiradas en el campo, mientras gana espacios, arrastra la defensa contraria y pasa revista por el área
, lo mismo tira a puerta que pone centros, déjala soñar, tú solo disfruta las obras de arte que hace quien sabe a cuántos kilómetros por hora.Personalmente, mis preferidas siguen siendo dos defensoras, porque esas garras, esas ganas de jugar y ganar, así como la omnipresencia en cancha hacen que sea un lujo verlas. Elaily Hernández es un seguro siempre, jugadora de sangre fría y que entiende perfecto eso de “o pasa rival o pasa balón”, capitana con y sin brazalete, justa, hasta milimétrica en cada jugada. Frida Vargas es otra que sabe brillar en la línea defensiva, porque además te aporta salida con balón y es una fuera de serie subiendo a presionar al rival. Ojo, con Frida lo único negativo es que acumula cuatro tarjetas amarillas y una roja en lo que va de torneo, gajes del oficio quizás, o exceso de revoluciones por momentos, aspecto a trabajar, pero que no demeritan todo lo positivo que nos regala en cada partido.
La prueba de que la racha es real llega este domingo 13 de septiembre, cuando San Luis reciba a Santos Laguna en la jornada 7, a las 17:00 horas. Santos llega urgido de puntos para no quedar descolgado en su grupo, así que no será un rival cómodo. Pero si el Atlético repite el nivel de las últimas dos jornadas —control del balón, salida rápida por bandas y a Higuera cerca del área—, hay margen para hilar la cuarta victoria seguida y consolidarse en zona de calificación.
Por ahora, lo que hay que subrayar es esto: San Luis Femenil dejó de ser un equipo que compite por salvar el torneo y empieza a comportarse como uno que pelea por algo más.
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Columna de Nefrox
El verdadero torneo | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay calendarios que parecen diseñados para poner a prueba cualquier proyecto. Y el del Atlético de San Luis fue uno de esos.
Desde antes de que comenzara el torneo lo habíamos dicho en esta misma columna: el arranque no iba a ser sencillo. No hacía falta ser adivino. Bastaba con mirar los nombres que aparecían uno detrás de otro.
Cruz Azul, Tigres, América.
Y ahora León.
No precisamente la bienvenida que uno quisiera para un equipo que estrena proyecto, entrenador y una idea de juego que todavía necesita tiempo para convertirse en costumbre. Pero el calendario no tiene paciencia y la Liga MX mucho menos.
El problema es que una cosa es anticipar que un inicio será complicado y otra muy distinta es vivirlo. Después de las primeras jornadas, el Atlético de San Luis todavía está buscando su primera victoria en casa y las sensaciones no han sido las mejores.
Ha habido partidos donde el equipo compitió. Momentos donde mostró la idea de Diego Mejía. Instantes donde pareció que el trabajo en los entrenamientos comenzaba a trasladarse a la cancha.
Pero también hubo errores. Desconcentraciones. Falta de contundencia. Y, sobre todo, puntos que se fueron. Eso no se puede esconder detrás del calendario.
Porque sí, los rivales han sido complicados. Pero también hay que decir algo que parece una obviedad y que en el fútbol mexicano a veces olvidamos en algún momento: hay que ganarles a los buenos. Y San Luis no lo ha hecho.
El próximo lunes estará León.
Y después de ese partido viene lo verdaderamente interesante.
Porque, al menos en el papel, el calendario comienza a parecerse mucho más a lo que uno esperaría para un equipo como el Atlético de San Luis. Rivales con los que puede competir de otra manera. Partidos donde la diferencia de presupuesto no debería ser tan grande. Encuentros en los que ya no bastará con decir que enfrente estaba un gigante.
Ahí comenzará el verdadero examen.
Y quizá por eso este momento del torneo sea tan importante. Porque el San Luis ya no puede vivir del argumento del calendario complicado.
Ese argumento tuvo sentido. Lo dijimos antes de que comenzara. Pero tiene fecha de caducidad.
Y esa fecha está llegando.
Después de León, comienza otro torneo dentro del mismo torneo. Uno donde San Luis tendrá que demostrar qué tan bueno es realmente.
Hay que reconocer algo más.
Este no es el peor comienzo en la historia de la franquicia. La memoria del fútbol potosino suele ser s electiva y a veces parece que cada mal arranque es automáticamente el peor de todos.
No.
Para encontrar uno realmente oscuro hay que regresar hasta aquel equipo dirigido por Guillermo Vázquez, que terminó viviendo uno de los momentos más complicados de la historia reciente del club.
Lo de ahora es malo. Muy malo. Pero todavía no es aquello. Y esa diferencia importa.
Porque todavía hay tiempo. Muchísimo. Lo que sí se está acabando es la posibilidad de seguir explicando los resultados.
Ahora toca provocarlos. Diego Mejía llegó con una idea de fútbol. Un equipo que quiere tener la pelota. Que quiere ser intenso. Que pretende recuperar rápido y asumir riesgos. Pero una idea necesita resultados que la sostengan. Porque el fútbol permite paciencia mientras existen señales.
Después comienza a exigir respuestas.
Y quizá ahí está el verdadero reto para San Luis. No convertirse de repente en un candidato al campeonato. No hacer diez partidos perfectos.
No borrar de un plumazo todo lo que salió mal.
Simplemente empezar a ganar. Encontrar una victoria que cambie el estado de ánimo.
Después otra.
Y entonces comenzar a descubrir qué puede ser este equipo cuando el rival ya no se llama Cruz Azul, Tigres o América cada semana.
El calendario difícil está por terminar. La excusa también. Y eso, aunque pueda sonar negativo, quizá sea la mejor noticia para San Luis.
Porque ahora podremos saber cuánto de este mal comienzo fue consecuencia del calendario y cuánto corresponde realmente a las deficiencias del equipo.
El lunes contra León todavía queda una prueba complicada. Después, comienza el torneo de verdad.
El torneo donde San Luis tendrá que demostrar que no solamente sabe competir contra los grandes. Que también sabe ganarles a los que están a su alcance.
Porque todavía queda mucho campeonato.
Y este equipo todavía tiene demasiado que demostrar. Pero a partir de ahora, ya no habrá calendario al cual culpar.
Ahora sí comienza la historia que Diego Mejía vino a escribir en San Luis.
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