noviembre 5, 2026

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#4 Tiempos

México en reconstrucción, y un mexiquito confundido | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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México en reconstrucción

Enred@rte

 

Ayer hubo en avenida Carranza de la capital potosina otro desfile de automóviles con banderas tricolores y letreros anti AMLO.

Tal vez para sus protagonistas, acompañados de niños y mascotas, sea el desahogo del día, su terapia catártica de la semana, porque ante los ojos de la mayoría ciudadana eso es un acto ridículo. ¿De qué murió el quemado? Es la pregunta obligada.

Ya lo han comentado algunos analistas, es mucho escándalo para tan pocos adeptos. Y lo es porque tienen de su lado, todavía, a numerosos medios de comunicación convencionales. Otro es el eco en redes de Internet donde, sin decibeles de claxon, su minoría mínima se acrecienta.

El mito Lozoya

Todavía no hay ninguna declaración formal y ya se cimbra la clase política cupular, particularmente la pri/panista, hace mucho como frente coludido.

La lumbre ya está en los linderos de los ex presidentes Calderón y Peña.

Preocupa sí, el trabajo de la Fiscalía en la medida que la delincuencia de cuello blanco tiene recursos sobrados para contratar a los mejores leguleyos (es decir abogados de la corrupción o profesionistas con abogacía, pero sin códigos de ética), así tengan por nombre Baltazar Garzón. Que bajo es sobajarse.

Al INE, el “menospeorismo”

Así fue calificado por algunos expertos la elección de nuevos consejeros electorales en el Instituto Nacional Electoral.

Un continuismo con maquillaje de consenso. Se eligieron a nuevos consejeros “menospeores”.

Si bien es cierto que se evitó una sobre/representación morenista, también lo es que se dejó fuera a personas muy experimentadas que pudieron dar una oxigenada al INE tan anquilosado con Lorenzo Córdova en la presidencia del organismo y Murayama como su brazo siniestro.

Así lo comentó en la semana Bernardo Barranco, columnista de opinión en La Jornada:

“Es lastimoso que no estén los mejores prospectos ni los más aptos. Éstos ni siquiera entraron a las listas y muchos ni atendieron la convocatoria. El INE se ha convertido en coto autorreferencial que se ha distanciado de sus orígenes ciudadanos. Estamos muy lejos de aquel INE con ciudadanos cuyas trayectorias y presencia, imponían respeto y otorgaban legitimidad a una institución que ha venido languideciendo su gravitación. Prevalece la sospecha del juego perverso de las lealtades (…).

Ahora con teatralidad, Lorenzo Córdova afirma que, como nunca en la historia, el INE enfrenta una atmósfera hostil y adversa. Junto a Murayama, se convierten en cruzados electorales, opositores patrióticos que con devoción chapucera defienden la supuesta integridad del INE como la piedra angular de la democracia mexicana. Y lanzaron una señal de rudeza provocadora al imponer la relección del secretario general Edmundo Jacobo.

Es paradójico pensar que uno de los primeros retos del nuevo Consejo General del INE no será electoral, sino político. Deberá recomponer la relación del INE con el actual gobierno. La relación actual está envilecida. No conviene al país seguir la ruta de la confrontación entre la 4T y el órgano electoral federal. Ni Córdova ni su fiel escudero Murayama tienen ya la capacidad de interlocución. Ésta deberá ser propiciada por la nueva atmósfera del nuevo consejo y quizá por uno de los nuevos integrantes.

Por su parte, también en La Jornada, Julio Hernández afirmó un día antes de la elección de los 4 nuevos consejeros:

“De consumarse la elección mediante el criterio desfallecido del menospeorismo, la llamada Cuarta Transformación habrá desaprovechado clamorosamente una oportunidad, tal vez difícilmente repetible, de iniciar un proceso auténtico para desenmarañar y depurar uno de los nudos principales que han frenado el desarrollo democrático de la nación.

Apremiado por los tiempos jurídicos que le incitaron a una rápida resolución, entrampado por un mecanismo de toma de decisiones que no supo encauzar hacia el mandato de cambio político profundo que dictaron sus electores, el ebrardista Mario Delgado, es decir, el partido Morena en su vertiente legislativa en San Lázaro, podría ejecutar hoy alguna suerte de malabarismo político (con sus aliados, el Verde, el PT y el PES, con los que algo se habrá de ceder y negociar) para sacar adelante la votación en cuanto a las citadas consejerías electorales, pero no habrá hecho lo suficiente para impulsar la urgente revulsión en el INE que diera certidumbre a los delicados procesos comiciales en puerta e impulsara en los ciudadanos la confianza plena en la organización y resultados de esas jornadas electorales.

Si todo queda como se perfilaba, se habrá regalado un impensado tanque de oxígeno político al consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello y a los partidos y grupos opositores a la llamada 4T pero, sobre todo, al modelo de organización electoral que con dos nombres (Instituto Federal Electoral y el actual INE) ha sostenido una apariencia de democracia contra la cual se manifestaron cuantiosamente los mexicanos en los comicios de 2018.

De entre los cuatro nuevos consejeros electos para Instituto Nacional Electoral, desde luego es de aplaudir que Martín Faz sea potosino y no se le conozcan ejercicios de corrupción en su trayectoria; sin embargo, en entrevistas concedidas luego del nombramiento y trayectorias revisadas, el único delos 4 con un espíritu crítico y ánimos innovadores estructurales es el yucateco Uuc-Kib Espadas Ancona.

Entrevistado por Carmen Aristegui, el 22 de julio hizo comentarios como los siguientes.

“El Poder Ejecutivo, sin tocar las funciones que le corresponden al INE, tiene un amplísimo espacio para aportar vigilancia a los procesos electorales. El gobierno federal no sólo maneja sus propios recursos, que en muchas ocasiones han sido utilizados para intervenir ilegalmente en procesos electorales. Me parece muy bien que el presidente haya establecido ese compromiso público”, subrayó.

De los 4 elegidos, Uuc-Kib es el único que puso, con sutileza, en posición de juicio al INE anterior a su llegada como consejero.

“Si el INE sale involucrado con las declaraciones de Lozoya debe atenderlo y sacar conclusiones públicas del hecho; conclusiones no sólo en términos de análisis, es más, lo de menos son los análisis. Si hay personas involucradas, ya no le tocará al INE, sino a las autoridades juridiccionales sancionarlo; conclusiones públicas en términos de cambios constitucionales. Si el INE sale –vamos a decirlo coloquialmente- embarrado, el Instituto tendrá que poner muchísima atención al contenido de esas declaraciones y actuar en consecuencia.                   

Acá en Puebloquieto, SLP, en ruinas

Sólo pendientes y cada vez más des-gobierno

  • A casi dos meses del agravio a las instalaciones del Congreso, están impunes e invisibles (en apariencia indolente) para las autoridades, los muy visibles cabecillas del suceso vandálico: Sebastián Domínguez López, apodado “mono blanco”, alumno del Tecnológico de Monterrey, y Alejandro Guerrero quien aparece distribuyendo cubre bocas, incitando la lapidación de la fiscalía, quemando la bandera de México afuera del congreso, en su perfil de Facebook integrante del Frente Aliado Revolucionario Anti represión (FRAAR)
  • Mónica Rangel, secretaria de Salud con graves acusaciones por malversación multimillonaria, en apariencia indolente.
  • La Escuela de iniciación musical Julián Carrillo a punto del desplome y se le amenaza con retirarle la oferta de un nuevo domicilio que ahora se requiere para un Museo del chile. ¿De quién es tal urgencia picosa? Porque ya ni toman en cuenta al secretario de Cultura Armando Herrera y secuaces para abogar por la música.

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El Cronopio

Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.

Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Juan José Ortega García, director cinematográfico matehualense

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.

Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió

, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.

Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.

En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.

Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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