#4 Tiempos
México en reconstrucción, y un mexiquito confundido | Columna de Jorge Ramírez Pardo
Enred@rte
Ayer hubo en avenida Carranza de la capital potosina otro desfile de automóviles con banderas tricolores y letreros anti AMLO.
Tal vez para sus protagonistas, acompañados de niños y mascotas, sea el desahogo del día, su terapia catártica de la semana, porque ante los ojos de la mayoría ciudadana eso es un acto ridículo. ¿De qué murió el quemado? Es la pregunta obligada.
Ya lo han comentado algunos analistas, es mucho escándalo para tan pocos adeptos. Y lo es porque tienen de su lado, todavía, a numerosos medios de comunicación convencionales. Otro es el eco en redes de Internet donde, sin decibeles de claxon, su minoría mínima se acrecienta.
El mito Lozoya
Todavía no hay ninguna declaración formal y ya se cimbra la clase política cupular, particularmente la pri/panista, hace mucho como frente coludido.
La lumbre ya está en los linderos de los ex presidentes Calderón y Peña.
Preocupa sí, el trabajo de la Fiscalía en la medida que la delincuencia de cuello blanco tiene recursos sobrados para contratar a los mejores leguleyos (es decir abogados de la corrupción o profesionistas con abogacía, pero sin códigos de ética), así tengan por nombre Baltazar Garzón. Que bajo es sobajarse.
Al INE, el “menospeorismo”
Así fue calificado por algunos expertos la elección de nuevos consejeros electorales en el Instituto Nacional Electoral.
Un continuismo con maquillaje de consenso. Se eligieron a nuevos consejeros “menospeores”.
Si bien es cierto que se evitó una sobre/representación morenista, también lo es que se dejó fuera a personas muy experimentadas que pudieron dar una oxigenada al INE tan anquilosado con Lorenzo Córdova en la presidencia del organismo y Murayama como su brazo siniestro.
Así lo comentó en la semana Bernardo Barranco, columnista de opinión en La Jornada:
“Es lastimoso que no estén los mejores prospectos ni los más aptos. Éstos ni siquiera entraron a las listas y muchos ni atendieron la convocatoria. El INE se ha convertido en coto autorreferencial que se ha distanciado de sus orígenes ciudadanos. Estamos muy lejos de aquel INE con ciudadanos cuyas trayectorias y presencia, imponían respeto y otorgaban legitimidad a una institución que ha venido languideciendo su gravitación. Prevalece la sospecha del juego perverso de las lealtades (…).
Ahora con teatralidad, Lorenzo Córdova afirma que, como nunca en la historia, el INE enfrenta una atmósfera hostil y adversa. Junto a Murayama, se convierten en cruzados electorales, opositores patrióticos que con devoción chapucera defienden la supuesta integridad del INE como la piedra angular de la democracia mexicana. Y lanzaron una señal de rudeza provocadora al imponer la relección del secretario general Edmundo Jacobo.
Es paradójico pensar que uno de los primeros retos del nuevo Consejo General del INE no será electoral, sino político. Deberá recomponer la relación del INE con el actual gobierno. La relación actual está envilecida. No conviene al país seguir la ruta de la confrontación entre la 4T y el órgano electoral federal. Ni Córdova ni su fiel escudero Murayama tienen ya la capacidad de interlocución. Ésta deberá ser propiciada por la nueva atmósfera del nuevo consejo y quizá por uno de los nuevos integrantes.
Por su parte, también en La Jornada, Julio Hernández afirmó un día antes de la elección de los 4 nuevos consejeros:
“De consumarse la elección mediante el criterio desfallecido del menospeorismo, la llamada Cuarta Transformación habrá desaprovechado clamorosamente una oportunidad, tal vez difícilmente repetible, de iniciar un proceso auténtico para desenmarañar y depurar uno de los nudos principales que han frenado el desarrollo democrático de la nación.
Apremiado por los tiempos jurídicos que le incitaron a una rápida resolución, entrampado por un mecanismo de toma de decisiones que no supo encauzar hacia el mandato de cambio político profundo que dictaron sus electores, el ebrardista Mario Delgado, es decir, el partido Morena en su vertiente legislativa en San Lázaro, podría ejecutar hoy alguna suerte de malabarismo político (con sus aliados, el Verde, el PT y el PES, con los que algo se habrá de ceder y negociar) para sacar adelante la votación en cuanto a las citadas consejerías electorales, pero no habrá hecho lo suficiente para impulsar la urgente revulsión en el INE que diera certidumbre a los delicados procesos comiciales en puerta e impulsara en los ciudadanos la confianza plena en la organización y resultados de esas jornadas electorales.
Si todo queda como se perfilaba, se habrá regalado un impensado tanque de oxígeno político al consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello y a los partidos y grupos opositores a la llamada 4T pero, sobre todo, al modelo de organización electoral que con dos nombres (Instituto Federal Electoral y el actual INE) ha sostenido una apariencia de democracia contra la cual se manifestaron cuantiosamente los mexicanos en los comicios de 2018.
De entre los cuatro nuevos consejeros electos para Instituto Nacional Electoral, desde luego es de aplaudir que Martín Faz sea potosino y no se le conozcan ejercicios de corrupción en su trayectoria; sin embargo, en entrevistas concedidas luego del nombramiento y trayectorias revisadas, el único delos 4 con un espíritu crítico y ánimos innovadores estructurales es el yucateco Uuc-Kib Espadas Ancona.
Entrevistado por Carmen Aristegui, el 22 de julio hizo comentarios como los siguientes.
“El Poder Ejecutivo, sin tocar las funciones que le corresponden al INE, tiene un amplísimo espacio para aportar vigilancia a los procesos electorales. El gobierno federal no sólo maneja sus propios recursos, que en muchas ocasiones han sido utilizados para intervenir ilegalmente en procesos electorales. Me parece muy bien que el presidente haya establecido ese compromiso público”, subrayó.
De los 4 elegidos, Uuc-Kib es el único que puso, con sutileza, en posición de juicio al INE anterior a su llegada como consejero.
“Si el INE sale involucrado con las declaraciones de Lozoya debe atenderlo y sacar conclusiones públicas del hecho; conclusiones no sólo en términos de análisis, es más, lo de menos son los análisis. Si hay personas involucradas, ya no le tocará al INE, sino a las autoridades juridiccionales sancionarlo; conclusiones públicas en términos de cambios constitucionales. Si el INE sale –vamos a decirlo coloquialmente- embarrado, el Instituto tendrá que poner muchísima atención al contenido de esas declaraciones y actuar en consecuencia.
Acá en Puebloquieto, SLP, en ruinas
Sólo pendientes y cada vez más des-gobierno
- A casi dos meses del agravio a las instalaciones del Congreso, están impunes e invisibles (en apariencia indolente) para las autoridades, los muy visibles cabecillas del suceso vandálico: Sebastián Domínguez López, apodado “mono blanco”, alumno del Tecnológico de Monterrey, y Alejandro Guerrero quien aparece distribuyendo cubre bocas, incitando la lapidación de la fiscalía, quemando la bandera de México afuera del congreso, en su perfil de Facebook integrante del Frente Aliado Revolucionario Anti represión (FRAAR)
- Mónica Rangel, secretaria de Salud con graves acusaciones por malversación multimillonaria, en apariencia indolente.
- La Escuela de iniciación musical Julián Carrillo a punto del desplome y se le amenaza con retirarle la oferta de un nuevo domicilio que ahora se requiere para un Museo del chile. ¿De quién es tal urgencia picosa? Porque ya ni toman en cuenta al secretario de Cultura Armando Herrera y secuaces para abogar por la música.
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#4 Tiempos
Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».
De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?
La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.
Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).
Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».
Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».
Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…
¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.
Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.
Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:
-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.
Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.
También lee: ¡No tocar! | Columna de Juan Jesús Priego
#4 Tiempos
La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.
Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.
Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.
En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.
Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX.
Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.
Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica , una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.
Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.
En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.
…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.
El amor es una tonadilla, apenas una canción.
El mineral de Catorce
es digno de compasión
pues que ahora se encuentra
en tan fatal situación.
Al pasar por Potrero
me preguntan dónde vas,
me voy a buscar trabajo
al mineral de la Paz.
Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.
También lee: El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:
Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.
No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.
Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.
Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.
No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.
El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.
Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.
El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.
Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)
El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).
Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.
Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.
Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.
Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-
Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.
Qué incomodidad.
El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”
¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).
En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.
El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:
- ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
- ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
- ¿Quién administra la UniTienda?
Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?
En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)
También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).
Los abrazo y saludo a todos y todas.
Jorge Saldaña.
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