junio 19, 2021

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#4 Tiempos

Maestro lagunero | Columna de El Mojado

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Rudeza Necesaria 

 

Era una noche de septiembre de 2008. El Consejo Mundial de Lucha Libre celebraba su 75 aniversario, con una lucha estelar entre Blue Panther y el Villano V, dos veteranos del cuadrilátero que ese día llegarían al punto más alto de su rivalidad, con un duelo de máscara contra máscara.

El plan original era ir a ver la función junto a mi amigo Santiago Euan a un bar de la avenida Eje Vial. Pero por alguna situación, tal vez bajas ventas, el Consejo Mundial decidió cancelar el Pago Por Evento esa noche. Entonces mejor me quedé en mi casa, esperando la hora del Aniversario 75 para seguirlo al menos en radio por internet.

Pero la suerte no estaba de mi lado: la lluvia de la temporada provocó un apagón en mi casa y entonces me quedé sin ver y sin escuchar el duelo de máscara contra máscara.

Sin embargo pude enterarme del resultado, un mensaje de Alhelí, con quien texteaba muchísimo en aquel entonces me lo dijo: “No mames. Perdió”.

No necesité que Alhe me dijera quién había perdido, sabía que se trataba de Blue Panther. Y yo no podía creerlo. Una leyenda de su talla había dejado su máscara, ante un rival enorme, pero con muchos más detalles en su contra.

Entonces las lágrimas salieron de mis ojos. Y eso tampoco podía creerlo.

Fue la primera vez que la lucha libre me hizo llorar.

Blue Panther se quitó la máscara y dio a conocer a Genaro Vázquez Nevarez. Su rostro de bondad, de un hombre de 48 años, contrastaba con la ferocidad que esa histórica máscara azul había escondido durante 30 años.

Las lágrimas no solo salían de mis ojos, también de los de Genaro Vázquez Nevarez, que por primera vez en su carrera se enfrentaba al público sin su legendaria tapa.

Panther cargó sobre sus hombros al Villano V y le dio una vuelta al ring. La Pantera Rosa, que ese día vestía con un equipo amarillo que se volvió icónico, devolvió la cortesía también cargando a Panther sobre los hombros.

El Villano V, miembro de la Dinastía Imperial, dijo entre lágrimas que estaba apenado del triunfo, pues probablemente representaba el final de la carrera de Blue Panther.

Pero no lo fue. Esta semana, Panther celebra sus 40 años de carrera. Ha pasado por etapas interesantes, desde el rudo despiadado hasta el maestro de la técnica. Creo que personalmente lo prefiero como maloso, aunque su imagen ya no es la del hombre que impone terror en el cuadrilátero.

Blue Panther es uno de los mejores luchadores de todos los tiempos, un miembro del Salón de la Fama de la lucha libre mundial y un gladiador que ha vuelto dichosos de verlo a aficionados de cinco décadas distintas.

En alguna ocasión, en el más reciente boom de la lucha libre y previo a la caída de su máscara, el Consejo Mundial de Lucha Libre le mandó a componer una canción al Maestro Lagunero, que describía de manera perfecta a Blue Panther: “Yo soy de Gómez Palacio y ahí sí hay hombres valientes”.

También lee: Morir en el trabajo es indigno | Columna de El Mojado

#4 Tiempos

El elíxir de la vida | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

-¡Oh! ¿De modo que no ha sido solamente un lindo sueño? –exclamó el anciano alisándose el cabello, o al menos lo que quedaba de él; su rostro estaba marcado por infinitas arrugas, como un periódico estrujado.

«¿Entonces todo ha sido verdad y lo que contiene esta copa que veo frente a mí no es otra cosa –digámoslo despacio, digámoslo en voz baja- que el elíxir de la vida? ¿De veras este líquido, espeso en apariencia, es el brebaje buscado por todos los hombres y todas las culturas en su deseo vehemente de abolir la muerte? ¡Oh, pócima maravillosa, déjame contemplarte de cerca! ¡Cuánto no hubieran dado por poseerte aquellos hombres de barba larga y sueño corto que conocemos con el misterioso nombre de alquimistas!».

Tomó el anciano el frasco entre sus manos y lo levantó a la altura de los ojos, un poco así como el sacerdote levanta el cáliz frente al altar. Su apariencia no era nada extraordinaria y; sin embargo, sus efectos…

-¡Ea! –exclamó-, bebámoslo de una vez.

Pero sus manos le temblaban, y poco después también sus piernas, y por último todos los miembros de su frágil cuerpo. ¿Emoción? Acaso miedo.

«-¿Por qué te agitas, alma mía, ¿qué es lo que temes? –volvió a decir como hablando consigo mismo, o con su otro yo-. ¿No es verdad que te aterraba la idea de morir?, ¿no es cierto que con sólo pensar en la tumba que te espera te volvías loco de pesar? ¡Entonces, bébelo de una vez! No lo dudes: un solo trago y el futuro será tuyo, un futuro convertido en un continuo presente: lo más parecido a la eternidad. ¿Es que no habías pedido este milagro? Un ángel bueno te lo ha concedido y, no obstante eso, ahora vacilas, ahora retrocedes espantado, como rechazando el don».

Sudaba, parecía otro.

«-Vamos, vuelve a tomar esa copa y apura su contenido de una vez por todas. Degústalo, bébelo a pequeños sorbos, si lo prefieres, y empieza a ver la vida con el desprecio con que suelen verla los inmortales: con la indiferencia de un dios. Sólo los inmortales sobreviven a la tiranía de la pasión; aman protegidos como por una coraza y no sucumben a ningún amor; sus manos no tiemblan, ni sudan, ni conocen los vértigos.

»Bébelo. ¿Qué fue lo que te dijo el ángel a la hora de depositar el frasco en el borde de tu mesa de noche? Recuerda sus palabras: “Si bebes de esta copa, no morirás”. ¿Las recuerdas? ¿Dudas, pues, de la veracidad de sus palabras? No dudes. ¡Tu plegaria ha sido atendida! Y; sin embargo titubeas. “Si bebes de esta copa, no morirás”. Te dan miedo estas palabras. ¿O es, quizá, que te recuerdan algo?».

A este punto de su monólogo, el anciano parecía más viejo que antes; era como si le hubieran caído encima los años que quería vivir de más y lo aplastaran.

Casi no podía tenerse en pie. Las palabras del ángel le parecían conocidas, pero no sabía con precisión dónde las había escuchado.

«-Trata de recordarlo –se decía a sí mismo-. “Si bebes de esta copa, no morirás”. Se trata de una feliz promesa y, no obstante, te estremeces. ¡No te estremezcas! Haz memoria. ¿Fue en un cuento de los hermanos Grimm donde la escuchaste? Después de todo, cuando eras pequeño, tu madre solía contarte todas las noches los cuentos de los hermanos Grimm, leyéndolos en un viejo volumen de tapas color marrón. Es entonces muy probable que haya sido en uno de ellos donde…».

Pero el hombre no estaba muy seguro. ¿Hans Christian Andersen, entonces? No, no, no… Repasó mentalmente todas las lecturas de su infancia; incluso fue a su biblioteca y se puso a hojear pacientemente libro por libro en busca de aquella frase que lo fascinaba y lo turbaba al mismo tiempo. Removió estantes, desempolvó folios, repasó volúmenes, pero no pudo encontrar nada.

¡Esa maldita costumbre suya de dejar las frases importantes sin subrayar!

Ya casi amanecía cuando llegó, por fin, a una vieja Biblia ilustrada por Doré, regalo de sus padres en una ocasión que ni siquiera recordaba. No hubo necesidad de hurgarla mucho; en las primeras páginas encontró lo que buscaba:

«La serpiente era la más astuta de todos los animales del campo que Yahvé había hecho, y dijo a la mujer: “¿Es cierto que Dios les ha dicho: No coman de ninguno de los árboles del jardín?”. La mujer respondió: “Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín, menos del fruto del árbol que está en medio del jardín, pues Dios nos ha dicho: No coman de él ni lo toquen siquiera, porque si lo hacen morirán”. La serpiente replicó: De ninguna manera morirán» (Génesis 3,1-4)…

¡En efecto, ésta era la frase que buscaba! De ninguna manera morirán. ¡Y qué parecida era a aquella otra que…! El anciano tomó el frasco, corrió al baño y dejó que el líquido se fuera por la cañería. Y cuando hubo desaparecido hasta la última gota, suspiró lleno de alivio. ¿Había comprendido que buscar por todos los medios no morirse era tanto como obedecer a la serpiente? ¿Comprendió que aceptar morirse es un acto de humildad por el que Alguien nos recompensará con una vida eterna? Morir es abandonarse a Aquel que nunca dijo: «No morirás», sino simple y sencillamente: «Vivirás» (Juan 14,19), lo cual es muy distinto, casi lo contrario. ¿Y no dijo Jesús, el Señor, que si el grano de trigo no caía en tierra y moría quedaría estéril para siempre, pero que, si moría, daría mucho fruto (Juan 12,24)?

Sí, cerrar los ojos a este sol era necesario, morir era necesario. Jesús no dijo nunca que no lo fuera. Y, por lo demás, él mismo, enseñando con el ejemplo…

El anciano huyó hacia su cama pensando en el misterio de los granos de trigo y se arrebujó entre las sábanas. No estaba tranquilo, pero tampoco desesperado. Había perdido una batalla, pero había ganado otra.

Cerró los ojos dolorosamente y se quedó dormido.

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#4 Tiempos

¿Por qué ganó Gallardo? | Columna de Luis Moreno

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HISTORIAS PARA PERROS CALLEJEROS

Las victorias se componen de dos elementos: los errores del rival y los aciertos propios, ambos están enmarcados en la lectura del contexto en el que se juega.

Ganar 16 alcaldías (una menos que Sí por San Luis), 9 diputaciones locales, 6 de 7 diputaciones federales y, lo más importante, la gubernatura del estado, convierten al Gallardismo en la corriente política de mayor relevancia en décadas, pues ha demostrado que tiene un capital electoral propio, que no depende de partidos, pues lograron transicionar sin problema del PRD al Verde, algo que el Navismo no consiguió, ya que el paso del PAN a Morena (y una pésima administración) le valió a Xavier Nava para perder el 80% de sus votos de una elección a otra.

Sobre los motivos de la victoria de Ricardo, comencemos con los errores de Octavio Pedroza, ahí la deficiencia principal no fue algo que pudiera controlar el panista, pues el problema resultó estructural: la coalición Va X México o Sí por San Luis, es aberrante. El enfrentamiento histórico entre PRI, PAN y PRD ha costado sangre de miles que defendieron ideales o intereses (intereses mayormente) como para que de un momento a otro los partidos, sin ningún respeto por sus electores, se unan y vomiten sobre sus supuestos valores fundacionales. El experimento resultó en un rotundo fracaso a nivel nacional ya que solo lograron quedarse con dos de las 15 gubernaturas que estaban en juego (las cuales ya tenía el PAN), no le quitaron la mayoría en la Cámara a López Obrador y dejan la incógnita de qué partido llevará mano en la construcción de su agenda legislativa. El coletazo de la pésima idea golpeó a la candidatura potosina, que nunca vio más allá del ejercicio aritmético en el que presuntamente los votos de los frentes políticos se iban a sumar.

Por otro lado, el discurso de Octavio Pedroza convocó a una clase media aspiracionista que hoy está en peligro de extinción, pues el verdadero potencial económico clasemediero de San Luis se ubica en una zona industrial donde sus trabajadores crecieron mirando al mundo y no al anacrónico mito conservador de Lomas-Tequis. Pedroza además ofreció una narrativa que pone en duda la inteligencia de la ciudadanía e invoca la mediocridad: “¡Dele combo!”, “¡Vamos a la segura!”.

No podría hablar de cómo es Octavio Pedroza la persona, pero en su versión candidato se mostró como un hombre tradicional, rancio y, por momentos, hasta intolerante, que en el contexto de los grandes cambios sociales que están en marcha dentro de México, no tenía manera de salir bien librado.

Si bien, Gallardo tampoco es un hombre moderno, ha sabido alinear su visión asistencialista, la banderas más importante que tiene, a la Cuarta Transformación, con lo que arrebató a Mónica Rangel la constancia de ser el hijo legítimo de López Obrador en San Luis Potosí.

Mientras Octavio se desgastó primero en una guerra panista contra Xavier Nava y luego en una partidista con los operadores del resto de los integrantes de la coalición, Gallardo caminó y sumó, con las facilidades que da ser el jefe único de su partido, a las y los agraviados que la inscripción masiva de candidatos dejó en Morena y a los “daños colaterales” del PRIAN.

El enfoque de su campaña evolucionó y se atemperó, pero nunca perdió de vista la estrategia de confrontación entre clases, que resulta lógica en un país y en un estado en el que los pobres son mayoría. Más si se considera que el presidente López Obrador es querido (su 59% de aprobación en San Luis, según Latinus, así lo deja claro).

En ¿qué lo sustento?, en que la plataforma de campaña de Pedroza fue la continuidad, seguir por la misma línea que trazaron Toranzo y Carreras; si los potosinos y potosinas se hubieran sentido convencidos de querer conservar lo que ya tenían, lo hubieran defendido ferozmente en las urnas.

No sé si Gallardo será un buen gobernador, pero el verdadero peligro era la inmovilidad, total, para eso vivimos en una democracia y si tan mal lo hace en tres año quedará debilitado por la oposición que prosperará en sus errores y en seis estará aniquilado. 

Tampoco creo en la campaña negra difundida en su contra y que está basada en el elitismo: “claro que es narco, mira cómo se ve”, es el comentario más sólido que le he escuchado al grueso de sus detractores. El temor real es el que intentan contagiar vetustas élites que se han vestido de panistas o priistas a conveniencia y que ven en esta derrota el final de una era.

Gallardo estuvo en la cárcel y salió por un error técnico en el proceso que se tenía contra él, pero no se le puede juzgar dos veces por el mismo tema. Nunca quedó claro si era responsable o no. Mientras tanto, nadie ha logrado, en lo legal, comprobarle algo más, Xavier Nava incluso desperdició sus tres años en la alcaldía, sin éxito, intentando hacerlo y Tomás Zerón, ex titular de la Agencia de Investigación Criminal durante la administración de Peña Nieto y responsable de la captura del Pollo, hoy está prófugo de la justicia.

No hay mucho misterio en el triunfo de Gallardo, San Luis Potosí quería un cambio, el que fuera. Cambió de alcalde, cambió sus representaciones en el Congreso y cambió su gubernatura. Dio un salto de fe al elegir a Ricardo a pesar de todo lo que sobre él se dice, ahora le toca demostrar que llegó por una visión legítima de mejorar al estado y no por un ansia criminal de dinero y poder.

Para fortuna de los más nerviosos, Gallardo será el gobernador más observado de la historia potosina. Nuestra responsabilidad será juzgarlo y cuestionarlo basados en sus acciones y no en complejos estúpidos. ¿Podremos?

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Maurice R. Hillerman, el creador de vacunas | Columna de Andreu Comas García

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La Ciencia de la Salud

Cuando uno piensa en los grandes héroes de la vacunación rápidamente brincan los nombres de Edward Jenner (quien realizó la primera estrategia de vacunación masiva contra la viruela en Europa), Xavier Balmis (quien continúo los esfuerzos de Jenner pero por la Nueva España y Filipinas), Louis Pasteur (con la vacuna de la rabia y la del ántrax), Sabin y Salk (quienes inventaron la vacuna de virus vivos atenuados y la vacuna de inactivada contra la polio). Pero sin duda, el gran olvidado es Maurice Ralph Hillerman.

El Dr. Hillerman nación el 20 de agosto de 1918 en Milles City, Montana, EE. UU. Fue microbiólogo especializado en vacunología que desarrolló cerca de 40 vacunas, de las cuales 14 se utilizan actualmente de manera rutinaria. Primero trabajó como jefe del Departamento de Enfermedades Virales del “Walter Reed Army Medical Center” y posteriormente trabajo durante seis décadas en la compañía Merck.

Es tan grande su legado, que sin el hoy no existiría la cartilla nacional de vacunación. Se estima, que gracias a las vacunas que el y su equipo desarrollaron cada año se salvan 8 millones de vidas.

Antes de platicar sobre su increíble y productiva aportación a las vacunas, hay que rescatar otros descubrimientos muy importantes que hizo. Estos descubrimientos serían suficientes para que hubiera alcanzado la gloria y el Premio Nobel (el cual, desde mi punto de vista fue una injusticia).

El primer hallazgo impresionante que hizo lo realizó durante sus estudios de doctorado en la Universidad de Chicago. Ahí descubrió porque que era tan difícil detectar, manejar y casi imposible cultivar un patógeno llamado Chlamydia. Antes de su tesis doctoral, se pensaba que Chlamydia era un virus, pero el demostró que era una bacteria intracelular.

Al graduarse del doctorado el trabajo en la empresa E.R. Squibb & Soon, en donde desarrolló la vacuna contra la encefalitis japonesa B. Tenemos que entender que durante dicha época estaba ocurriendo la Segunda Guerra Mundial. Los solados que estaban combatiendo en el Pacífico que no morían por las balas, morían por este virus. Por lo tanto, la creación de esta vacuna era prioritaria y el lo logró.

Cuatro años después el se incorpora al “Walter Reed Army Medical Center” como jefe del departamento de Enfermedades Respiratorias. En este trabajo pudo demostrar que los virus de influenza A tiene cambios antigénicos mayores y menores.

Esto lo descubrió durante la pandemia de la “influenza asiática” de 1957-1958. Con estos hallazgos se lograron entender dos mecanismos mediante los cuales los virus de influenza evaden al sistema inmune, evolucionando y causan epidemias anuales y pandemias. El cambio antigénico menor “drift” y el cambio antigénico mayor “shift”. El primer mecanismo genera pequeños cambios en las proteínas de superficie de los virus de influenza A, B y C, y estos pequeños cambios buscan evadir al sistema inmune. El segundo mecanismo solo lo tienen los virus de influenza A y busca generar nuevos tipos de virus, lo cual suele generar pandemias. Además de descubrir lo anterior, desarrollo la vacuna contra la influenza asiática del 1957, de la cual se produjeron 40 millones de dosis. También participó en el desarrollo de la vacuna contra la influenza pandémica de Hong Kong en 1968.

Además de las tres vacunas arriba mencionadas, Hilleman desarrollo las siguientes vacunas: sarampión, paperas, rubéola (estas tres por separado), la vacuna triple viral (sarampión + paperas + rubéola), vacuna de polisacáridos contra meningococo, neumococo, hepatitis B de subunidades, hepatitis B recombinante, varicela y hepatitis A.

Durante la creación de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) el obtuvo el asilado de sarampión de un colaborador que se enfermó en 1962. El se llamaba John Enders, hasta la fecha se utiliza dicha cepa en las vacunas. En 1962 su hija se enfermó de paperas, el aisló el virus lo cultivo y lo utilizó para crear la vacuna contra dicho virus. Su hija se llamaba Jery Lynn, motivo por el cual así se llama la cepa de dicha vacuna.

Otro de los grandes logros de Hilleman fue la vacuna recombinante contra el virus de hepatitis B. Esta fue la primera vez que se insertó un gen de un virus a una levadura, con la finalidad de producirla de manera pura y masiva.

Uno de los grandes cambios que realizó en el mundo de las vacunas, es que dejó de utilizar animales para producir las vacunas, el introdujo las técnicas de cultivo celular (línea celular WI-38) para la producción masiva de vacunas. También descubrió el adenovirus causante de la gripa y el virus SV40, que es un retrovirus que afecta a los simios.

De hecho, Hilleman descubrió al virus SV40 como contaminante de la vacuna Salk. Luego se supo que la contaminación era en niveles muy bajos y que no infectaba al ser humano. Este hallazgo no solo revivió a la vacuna Sabin, también forzó a dejar de utilizar animales para la producción masiva de vacunas y en cambio utilizar el cultivo celular.

A diferencia de otros científicos, Hilleman fue modesto con sus resultados ya que no nombró ninguna vacuna con su nombre. En lo personal se sabe que el manejaba su laboratorio como una unidad militar en donde el era el comandante. Cuando despedía a un empleado, el ponía una “cabeza reducida” (hecha por sus hijos). A pesar de su dura forma de tratar a la gente, sus empleados eran leales.

Aunque -injustamente- no recibió el Premio Nobel, sí recibió reconocimientos muy importantes como el premio “Mary Woodward Lasker Award for Public Service” (llamado por algunos como el Nobel Americano), “Sabin Gold Medal”, “Golden Plate Award of the American Acadaemy of Achivment”, “Prince Mahidol Award”, “National Medal of Science”. Pero independientemente de sus premios, u legado es que ayudo a salvar miles de millones de vidas. Como digo Robert Gallo (co-descubridor del VIH) “Sí tuviera que nombrar una persona que ha hecho más por el beneficio de la salud humana, con el menor grado de reconocimiento, este sería Maurice Hilleman”.

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