#4 Tiempos
Lo que debe tener una buena cantina | Columna de Carlos López Medrano
MEJOR DORMIR
A los amigos de Oaxaca
Decía Eusebio Ruvalcaba que una cantina no se puede jactar de ser buena si no hace tortas de pierna excelentes. Esa era la prueba de fuego según le había contado alguna vez José Luis Ibáñez. Por supuesto, cada persona tendrá sus propios criterios. Yo considero que una cantina es ante todo un ambiente. Y si bien la bebida es el sostén y el eje en torno al que gira lo demás, lo que distingue a un rincón memorable de un simple establecimiento es la conjugación de elementos contradictorios.
Una cantina requiere un toque de cálida sordidez. Jugar al límite entre el peligro y lo acogedor, lo desaseado y lo satisfactorio, lo divertido y lo lúgubre. Pocos logran esto: generalmente son los rincones tradicionales que han adquirido el punto preciso gracias a las bondades del orden espontáneo de aquellos que los han habitado durante décadas. Una serie de ajustes imperceptibles que terminan por darles un ángel y duende únicos. Sin menú ni cocteles de galería, todos saben lo que hay y lo que se les va a servir.
Tal condición es casi etérea y no se puede alcanzar a golpe de planificaciones, por más que inversores lo repliquen (sin éxito) con barras de imitación de caoba y pretensiones de autenticidad barrial. Las tabernas son moldeadas por los visitantes y por los fantasmas que deambulan en su interior. Son el refugio de los proscritos, del hombre abandonado por su mujer, del que vive angustiado por las deudas. El que le da vueltas a lo que pudo ser y no fue.
La figura del cantinero es crucial, así que puede tener todos los pecados, menos el de ser pusilánime. En una misma jornada, hace las veces de un padre, un guardia, un consejero, un insensible, un auditor de alma burlesca. Tiene la entereza de observar el fuego que lo rodea y echarle alcohol para avivar las llamas, también la sabiduría de cerrar el grifo cuando la destrucción es inminente. Además, posee la autoridad para poner un alto a quienes cruzan la línea, aun sin tener el físico para intimidar siquiera a las moscas (que pululan a su alrededor). Su memoria de elefante registra hasta el último centavo y escucha las tragedias imposibles de cada recluta, sin dejarse abatir, con una indiferencia que ayuda a poner las calamidades en la justa perspectiva. Quizá nuestras debacles no sean tan grandes como creemos.
Una buena cantina requiere la complicidad de quienes están ahí, cada uno soportando el peor momento del vecino de mesa. Decadencias que se acompañan entre sí, pero que al mismo tiempo se dan su espacio. Una soledad colectiva que resulta menos amarga que el aislamiento: es reconfortante saber que hay otros que pasan por la miseria, un estadio que forma parte del vivir y que ha de sobrellevarse a base de sorbos. En la cantina estás menos solo sin el fastidio de tener que hablar. De ahí que la gente demasiado jubilosa resulte tan irritante, al igual que aquellos que están ahí sin desafanarse de la oficina, o los jóvenes y su verdor que resulta incompatible con el crepúsculo que distingue a estas guaridas.
En las mejores cantinas prima el silencio, no la cháchara del mercadeo, sino las conversaciones que poco a poco transmutan en circunspección. El régimen del recuerdo, ensimismarse, caer en cuenta del vacío y que se te borre la sonrisa. Quienes asisten lo toleran todo. La higiene y la compostura pasan a segundo plano. ¿Qué importa si el agitador se cayó al suelo o si el vaso presenta una mancha indescriptible? Aún cumple su función. Quien está hundido es permisivo con lo que se asemeja a su estado. Además, nadie ahí tiene otro lugar a donde ir. O tal vez sí, solo para ser mal vistos, incluso echados. Hay que valorar y aguantar a los pocos que te soportan.
Ahí, en las cantinas, está concentrado el anhelo y las angustias de cualquier ciudad. Los envalentonados cuentan planes que jamás sucederán. Y es en donde, con más asiduidad, los hombres lloran por lo que nunca se enderezó. Su paso por ahí es lo más cercano que estarán de ir a la terapia que necesitan. Es insuficiente. La costumbre etílica no genera réditos. Caer de la silla, romper un vaso y confundirte, al final pagarás un precio cada que vayas.
La música. José José, Camilo Sesto. Juan Gabriel. Javier Solís. José Alfredo. Banda. Ranchera. Boleros. Los visitantes buscan respuestas en canciones de otras épocas. O, más bien, regodear sus penas, resucitar el dolor que impulsa sus vidas. Poner música de origen anglosajón y protestante rompe con la atmósfera del lamento, la que permite desenfundar los traumas con los otros bebedores, cómplices que escuchan atentos hasta que abandonan para ir al mingitorio.
La cantina donde Antonio y Enrique quedaron dormidos, hasta que el sonido de una copa rota los despertó de aquel sueño donde el amor perdido regresaba a lágrima tendida. Al descubrir el vacío, no tenían otro remedio que echar otro trago. Y otro. En la pared, una sombra dibujaba lo que alguna vez fueron. Las promesas guardadas junto al extinguidor. El cantinero les servía otra ronda aunque ya hubiera cerrado. Eran ese tipo de clientes. Ese tipo de cantinas. Nadie los esperaba allá fuera. Nadie esperaba nada de ellos.
En la barra, un hombre echado sobre sí mismo, lejos de todo aquello que alguna vez deseó. Ya es demasiado tarde para alcanzar sus viejas fantasías, pero si se concentra, si escudriña en la memoria, pronto encontrará un atisbo de un día en el que fue feliz. E intentará arañarlo, traerlo de vuelta años después. Revuelto, pedirá un trago para borrar todo aquello que quisiera ver en la puerta. Si tan solo sucediera, si de pronto el tesoro perdido estuviera ahí, él soltaría la copa, dejaría la inmundicia e iría tomado de la mano hacia lo que le corresponde. La escena no sucede, su ojo se cierra y al otro día lo ha olvidado.
Contacto:
Correo: [email protected]
Twitter: @Bigmaud
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#4 Tiempos
Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.
J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos
Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.
El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.
Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.
Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.
Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.
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#4 Tiempos
Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.
El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.
En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.
Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.
En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.
Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.
De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:
“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.
Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:
Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.
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Ciudad
Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas
El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.
Por: Redacción
Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.
El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.
Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.
“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225 .
Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.
Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.
Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.
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