mayo 29, 2026

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Lo negro de El Diván Negro: hablan sus victimas

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La Orquesta recogió el testimonio de autores afectados por el manejo irregular de la editorial independiente potosina

Por: Bernardo Vera

El pasado 9 de mayo, un grupo de escritores y escritoras de la ciudad de San Luis Potosí, emitieron un comunicado en el que manifestaron su molestia por las acciones de incumplimiento por parte de la editorial potosina “El Diván Negro”, así como de su director, Samuel Hernández Huerta.

Los actos denunciados van desde el incumplimiento de contrato, el presunto robo de recursos económicos en regalías, no entregar ejemplares prometidos y manejar de forma negligente los derechos de autor de las obras, por lo que calificaron a esta casa editorial como “fraudulenta”.

La Orquesta se puso en contacto con la editorial y solicitó una postura oficial sobre estas acusaciones, sin embargo al cierre de esta edición no se ha obtenido respuesta a la redacción de este medio, ni se ha emitido ningún comunicado en sus redes sociales.

Julio Cesar Castro y Rogelio Lizcano, son solo dos de los más de cuarenta escritores afectados por la operación irregular de la editorial, y son quienes decidieron compartir su testimonio de como conocieron a Samuel, el trato que sostuvieron, y las primeras señales de que algo no iba bien en su operación.

¿Cómo es Samuel Hernández Huerta?

Rogelio Lizcano es escritor por gusto y licenciado en Administración de Empresas de profesión. Para él, la labor de escritura representa un hobby más que un modo de vida. A pesar de ello, su trabajo lo llevó a desarrollar un ensayo crítico-histórico sobre las apariciones de la virgen de Guadalupe, mismo que le presentó a Samuel Hernández, al que conoció a través de recomendaciones.

Rogelio describió el inicial trato amable con Samuel Hernández, al que incluso lo definió como alguien que sabe expresarse sobre su trabajo y que inspira esa confianza de un profesional, y remarcó que ese pudo ser su punto clave: la manera de enganchar a los escritores.

“Eso explica perfectamente porqué tanta gente ha caído en sus redes. Es una persona que inspira confianza al principio y se expresa muy bien, como un profesionista y la primera impresión que tuve fue buena”, mencionó Rogelio.

Otro caso aparte es el de Julio Antonio Castro Guerrero, escritor potosino, otro de los afectados.

Él desarrolló el poemario “El templo de donde nace el desierto”. Se acercó a Samuel Hernández por recomendación de Salvador García Rodríguez (quién también firma como Xalbador García) y luego de un taller literario, Xalbador mencionó que estaba a punto de publicar con la editorial independiente, y de ahí su interés de acercarse a trabajar con él ahora señalado.

“Conocí a Samuel en una feria del libro en la casa del poeta Ramón López Velarde. Era una pequeña feria de libro de editoriales independientes y ahí fue donde me acerqué con él y le comenté la posibilidad de que yo tenía un libro de poesía, que ya estaba terminado, que ya estaba tallereado y fue ahí donde me dijo que le mandara el manuscrito por mail”.

Julio Castro mencionó que otra coincidencia en su acercamiento con escritores es que muchas veces se encuentran en una situación crítica, tal como le ocurrió: “Yo le mencioné a Samuel que a mí me urgía un poco la necesidad de que saliera mi libro, porque en ese entonces, mi mamá estaba enferma de cáncer. Justamente una semana después, nos volvimos a juntar en un bar para platicar y Samuel comentaba que muchos de los autores llegaban en una situación crítica a su editorial, y entonces a mí me me llamó mucho la atención; él sabía que muchos autores, obviamente tenemos problemas, tenemos dificultades. y curiosamente, las empeora”.

¿Qué les prometió a los escritores?

Rogelio Lizcano y Julio Castro firmaron un contrato con la editorial “El Diván Negro” para la publicación de sus respectivos libros. Ambos mencionaron que algunas de las cláusulas más destacadas eran la cesión de derechos por tres años a la editorial, así como la entrega de un número determinado de ejemplares como pago por regalías. Sin embargo, con el paso de los días, ninguno de ellos recibió noticias sobre la impresión de sus obras ni los beneficios que obtendrían.

Rogelio narra que realizó un depósito interbancario por 13 mil 200 pesos. Dicho recurso sería utilizado para pagar 50 ejemplares como parte de sus regalías, además de que serviría para iniciar los trabajos de impresión, diseño entre otros. A pesar de entregar el recurso económico, Rogelio nunca recibió sus ejemplares.

El caso, además, implicaba que la editorial consiguiera espacios para la presentación del libro, y Rogelio se interesó en que se diera a conocer el 30 de noviembre de 2021 –debido a la temática de su libro–, lo cual no se realizó. Para el año 2022, se había formalizado su presentación en la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), sin embargo este evento fue eliminado pocos días después del programa oficial de actividades de la universidad.

“A tres o cuatro días para que iniciara el evento de la universidad, todavía no tenía los libros. En esas fechas me llaman de la UASLP y me dicen que ha suspendido todo trato con El Diván Negro, porque han tenido noticias de que han defraudado a muchas personas como en mi caso. Y sobre todo, una autora de Argentina se había comunicado desde allá para denunciarlo. La universidad no quiso tener problemas y por lo tanto suspendió la presentación y cualquier trato o cualquier nexo con El Diván Negro. Que por cierto, no había ni siquiera pagado el stand que iba a ocupar en la feria”. dio a conocer Rogelio Lizcano.

El caso de Julio fue muy similar, ya que él también tuvo que realizar la entrega de aproximadamente 12 mil pesos para los trabajos de impresión. La diferencia con otros autores, fue que sí recibió parte de sus regalías, aunque las obtuvo tiempo después de una presentación que el propio Julio organizó en el Museo de la Máscara. En ese evento, Julio presentó su libro pero no pudo ponerlo a la venta, no obstante, Samuel se aprovechó de ese evento y llevó otros libros de su editorial a la venta, de la cual Julio Castro no obtuvo ganancias por tratarse de otros títulos.

“En el contrato está establecido que la forma de pago a los autores es mediante las regalías, que son de sesenta libros, es decir, un 20% del tiraje. Esos 60 libros no me los dio, pero él sí vendió sus libros, y todos esos fondos se fueron para la editorial”.

Y ahora… ¿qué?

Rogelio Lizcano y Julio Castro se dijeron tristes, decepcionados y frustrados con el proceder de Samuel y su editorial, y esperan que este tipo de pronunciamientos alerten a otras personas interesadas en publicar su obra. A pesar de ello, el objetivo actual que cada uno tiene es distinto sobre cómo procederán contra la editorial independiente.

El principal objetivo de Rogelio es que recupere los derechos de su libro, que actualmente se encuentran en poder de la editorial El Diván Negro, y de esa manera, publicar su obra en alguna otra editorial. Aseguró que, si derivado de ello pudiera recuperar sus recursos económicos, sería extraordinario, pero afirmó “mi principal propósito es liberar mis derechos de autor”.

Julio Castro, por su parte, planteó tres opciones: denuncia por la vía penal por el delito de fraude; la segunda opción es ir directamente por la vía civil y demandar los daños y perjuicios por el incumplimiento del contrato; y la tercera opción, hacer un convenio de terminación de contrato con el propio Samuel Hernández, para que sean devueltos los derechos y acudir con otra editorial “a pesar de que no me quiera dar ninguna regalía”.

Julio envió un mensaje de alerta contra esta editorial e invitó a la ciudadanía y comunidad creativa a no quedarse callada ante injusticias de esta naturaleza, mucho menos en el caso de la literatura y de otro tipo de artes en general. “No recibimos apoyo, es muy difícil conseguir apoyos de todo tipo, privado y público. Y todavía tenemos estos problemas con las editoriales, es muy feo”.

Finalmente, Rogelio dijo sentir un grado de lástima por Samuel Hernández, y apeló a la buena fe para que rectifique su actuar, la cual podría derivar -dijo- de alguna especie de trastorno psicológico. “En lo posible, que rectifique su camino, pero yo siento que es difícil. Ojalá se rectifique, porque es una persona joven, tiene 35 años, prácticamente va empezando su vida profesional. Tiene cuatro años con la editorial. La vida siempre nos da segundas oportunidades, y dentro de lo posible, si pudiera tratar de enmendarse y como todo el mundo, tener una segunda oportunidad en la vida” concluyó.

También lee: Escritores y escritoras denuncian fraude por parte del editorial potosino El Diván Negro

#4 Tiempos

Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de la memoria selectiva:

Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.

Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.

Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.

Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.

La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.

La historia se incendió.

Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.

¿Así de fácil?

Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.

El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.

La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.

Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.

Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.

Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.

Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.

A ver…

El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.

Eso es charoleo del más chafa.

La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.

Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.

Sí, así de ridículo.

Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.

La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.

La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.

Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:

¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?

Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.

Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.

Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial, en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.

En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.

A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.

No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.

Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.

Pero aquí viene el giro:

Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese

ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.

Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:

¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?

¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?

Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.

Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.

Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.

Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.

En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.

Porque, a ver:

¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?

¿Quién tiene los recursos para hacerlo?

¿Quiénes son sus operadores mediáticos?

¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?

No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.

La última porque ya me dio sueño:

A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?

¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?

La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.

El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.

Hasta la próxima.

Yo soy Jorge Saldaña.

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Ciudad

“Por SLP seguiré siendo berrinchudo”: Galindo responde a Gallardo

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El alcalde afirmó que la licitación de El Saucito lleva detenida desde marzo y acusó exceso de burocracia en la Contraloría estatal

Por: Redacción

El alcalde Enrique Galindo Ceballos respondió a las declaraciones del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, quienel día de ayer  lo llamó “niño berrinchudo” por las quejas relacionadas con el retraso en la liberación de licitaciones de obra pública.

Galindo aseguró que las declaraciones del mandatario estatal se hicieron “sin información” y defendió que el retraso de al menos 20 obras municipales se debe a trámites atorados dentro de la Contraloría estatal, particularmente en el caso del paso a desnivel de El Saucito.

“Voy a seguir siendo berrinchudo por las obras de San Luis”, respondió el alcalde, al señalar que el expediente del proyecto fue ingresado desde el 21 de marzo y que, pese a que la normatividad obliga a responder en un máximo de cinco días, la Contraloría tardó más de un mes en emitir nuevas observaciones.

El edil capitalino explicó que actualmente solo dos proyectos han sido liberados para licitación: la Unidad Básica de Rehabilitación Maravillas y el puente de Jacobo Payán sobre Río Españita, mientras que el resto continúa en revisión administrativa.

La polémica comenzó luego de que el gobernador Ricardo Gallardo acusó al Ayuntamiento de no entregar documentación completa en algunas obras y c alificó como “política barata”

intentar responsabilizar al Estado por los retrasos.

“Eso pareciera un niño berrinchudo estar pidiendo todo en entrevistas”, declaró Gallardo, quien afirmó que la Contraloría únicamente solicita información faltante y negó que exista bloqueo político contra el municipio.

En respuesta, Galindo rechazó hablar de mala fe o sabotaje, aunque sí criticó lo que calificó como “exceso de burocracia” dentro de la plataforma estatal de validación de licitaciones.

El alcalde detalló que uno de los nuevos requerimientos para el proyecto de El Saucito consiste en documentar fachadas e inmuebles cercanos mediante notario público, además de un acompañamiento del INAH, pese a que —afirmó— el instituto ya había emitido sus dictámenes correspondientes.

Galindo insistió en que su preocupación radica en cumplir los tiempos comprometidos con vecinos del sector, especialmente porque la obra debe concluir antes de las tradicionales fiestas de febrero en El Saucito.

Además, negó temer auditorías o revisiones estatales y recordó que las obras municipales ya son supervisadas por distintas instancias federales, estatales y municipales.

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“Las mordidas” disparan percepción de corrupción en SLP: Gallardo

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El gobernador afirmó que las corporaciones viales concentran la mayoría de los señalamientos del Inegi

Por: Redacción

Ricardo Gallardo Cardona, gobernador de San Luis Potosí, atribuyó la mayor parte de los casos de corrupción reportados por el Inegi a presuntas “mordidas” cometidas principalmente por corporaciones policiacas municipales.

Luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) colocara a San Luis Potosí entre los estados con mayor percepción de actos de corrupción en la función pública, el mandatario estatal aseguró que cerca del 80 por ciento de las denuncias están relacionadas con pagos ilegales exigidos durante revisiones o infracciones de tránsito.

“Si los paran por un semáforo les piden 200 pesos, si se estaciona mal otros 200, si lo agarran borracho 5 mil… el 80 por ciento retribuye a eso”, declaró.

Gallardo sostuvo que la mayoría de estos señalamientos recaen en autoridades municipales, ya que —afirmó— son las corporaciones encargadas de aplicar infracciones de tránsito.

“El problema va abajo, donde nosotros no tenemos infracciones. ¿Quién infracciona? Pues las municipales”, señaló.

El gobernador reconoció que también existen áreas que corresponden al Estado y aseguró que en la Guardia Civil Estatal se han tomado medidas para combatir actos indebidos dentro de la corporación.

Como parte de ello, informó que durante la actual administración han sido dados de baja 275 elementos de seguridad pública por presuntos malos manejos o conductas irregulares.

Además, indicó que se han incorporado alrededor de mil 500 nuevos elementos egresados de academias policiales para fortalecer y renovar la corporación estatal.

Gallardo afirmó que la intención es evitar que los índices de corrupción se mantengan o incrementen dentro de la Guardia Civil Estatal, aunque insistió en que gran parte del problema sigue concentrado en las corporaciones municipales.

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