agosto 10, 2026

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#4 Tiempos

Las 25 horas del día | Columna de Adrián Ibelles

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Postales de viaje

¿Sabían que el cráneo fracturado de un bebé tarda en curarse tan solo 4 semanas?

Nosotros tampoco, hasta ahora.

Cuando uno piensa en tener un hijo, se enfoca en los momentos de película. Una mano diminuta sujetando tu dedo, las sonrisas sin dientes del recién nacido, los primeros pasos y una serie de viñetas agradables listas para subirse a Instagram.

Pero la realidad está muy lejos de ser solo eso. También hay episodios oscuros y angustiantes, días que parecen durar 25, 30 horas, y hoy escribo sobre uno de los nuestros, que ocurrió meses atrás y que no fue precisamente el tipo de días que quieres volver a recordar.

Desde que nos mudamos a la casa nueva, notamos que enfrentábamos un riesgo constante al tener 3 pisos; tener dos escaleras y un bebé muy inquieto. La ecuación perdió interés con el tiempo, al avanzar las habilidades del chiquitín para subir y bajar apenas con ayuda.

Nos confiamos.

Ese día me había ido temprano a trabajar. Estaba el pequeño crío jugando en el piso de arriba, mientras mamá y hermano comían abajo. Aprovechando la distracción, subió una de las escaleras (del tipo que usan los pintores) y a saber cómo, resbaló sin que lo detuviera algo más que el suelo. Sin sangre, sin otro rastro de la caída del llanto inagotable y desesperado procedente a la tragedia.

No era la primera vez que subía por ahí solo. Sí, la primera que no llegaba al último peldaño.

Mamá es auxiliada por nuestra vecina, ante la mezcla de nervios, horror y sorpresa. ¿Quién te prepara para reaccionar ante las catástrofes? No es común la lividez con la que se deja cargar, como un muñeco, un juguete que ruegas no esté roto.

En el centro médico les mandan a hacer una tomografía en otra clínica, toman un taxi a toda prisa y en el camino el pequeño vomita, provocando más terror. Apenas un día antes, mamá había pensado en que el bebé nunca había vomitado.

Yo las alcanzo en la clínica de la tomografía, donde el operador indica que es difícil hacer el estudio con el bebé tan descontrolado, y sin anestesia. Bebé no suelta la teta de su madre. Entre temblores, mamá repite lo que le dijo el médico anterior: no, no se puede dormir. Pero el operador sugiere que sea un neurólogo quien lo revise antes.

Recuerdo que yo estaba muy enojado. Sobre todo, asustado. No sabía qué pensar, cómo reaccionar, qué hacer para salvar a mi hijo de un accidente. Estaba aterrado. Trataba de no estar de pie demasiado, mis piernas flaqueaban. No puedo terminar de imaginar cómo estaban mamá y hermano, que escucharon el golpe, el llanto, la responsabilidad de encarar lo peor.

Entramos con el neurólogo, quien parecía muy tranquilo, y eso nos lo transmitió a nosotros. Revisó brevemente y dijo que había una posibilidad de hacer el estudio, si uno de los papás sostenía la cara del bebé al entrar en la máquina.

Se hicieron los preparativos, me puse un chaleco para proteger de la radiación y fui yo quien sujetó con toda la fuerza que el imparable hijo exigía. Gritaba por su mamá. Al final, aunque poco movida, la tomografía en tercera dimensión mostró una fisura en la parte superior de su cabeza. El escáner definía el cráneo, el cerebro, una pequeña mancha oscura. La sangre del hueso subió, para fortuna de todos. El hueso no se fragmentó y no se habló de cirugía; el bebé solo requería cuidado regular y mayor paciencia de sus padres. Cuatro semanas bastaban para que el hueso pegara.

De regreso a casa, íbamos en estado de shock. Unos segundos fue lo que se requirió para que nuestro día, la vida misma, se cimbraran. Y hasta ese momento respiramos. Salimos de ese sueño extraño y pudimos hablar y decidir que lo mejor era no comprar ese argumento idealizado de revista. Nos esperaban más días de 25 horas, más momentos complicados y solo podíamos esperar que al final las cosas salieran bien.

Esa noche busqué en foros y páginas al respecto. Había mucha información fría, datos y tecnicismos. Pero ningún padre o madre hablaba de su experiencia. De sus medidas. No había palabras de confort para nosotros. Nos contentamos con ver que poco a poco recobraba la energía y las ganas de destrozar el mundo.

Semanas después volvimos para confirmar que la recuperación era positiva, y que nuestro bebé no corría mayor riesgo. Desde ese día, ya no sube la escalera. Todos hemos aprendimos algo de ese largo, largo día.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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Corredor Humanitario

Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado

Por: Redacción

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.

La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington

. Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.

La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

.

Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Opinión

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