agosto 19, 2026

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#4 Tiempos

La verdad, la verdad nadie la tiene | Columna de Oscar Esquivel

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Desafinando

 

En un mundo convulso lo mejor es mantener la paz, una que nos haga sentir lo verdaderamente  humanos, nuestro comportamiento ante esta crisis de salud mundial, nos mantiene en altibajos emocionales, más en enojo y menos felices, frustraciones profesionales, ansiedades con  esquizofrenia exacerbada, que se observa principalmente en la política, tanto día en cuarentena  salieron los fantasmas del pasado entre las ventanas que muchos no quisimos abrir, para ver aquello que disloco la convivencia natural de la sociedad.

En una lucha por el poder, todo es asimétrico, desvirtuado verdades e imponiendo razones sin justificar, cada quien con su verdad.  Algunos por edificar transformaciones “profundas” asegurando que sus métodos es lo mejor para el país, ignorando la democracia, la misma utilizada para obtener el poder después de tanto y tanto batallar con las fuerzas más recalcitrantes, obscuras, corruptas de los últimos treinta y seis años, parecieran emular como copia las mismas actitudes. La Presidencia de la República está en manos de una izquierda renuente a dar el paso a la consolidación de la democracia participativa fuera de lo electoral, provocando descontento generalizado, sobre todo, la clase media quien los llevo en definitiva al poder, pero esto no quiere decir que el despertar de muchas conciencias, en algunas cosas tengan la razón.

Eliminar privilegios arcaicos de apoyar en demasía a grupos económicos y particulares, quitar las dispensas de no pagar miles de millones de pesos de impuestos, programas sociales que iban a dar a los bolsillos de los políticos, cada seis años aparecen nuevos millonarios, fomentar el periodismo libre y no a modo, en resumen los grupos económicos de la comunicación, se unieron a la gran andanada de envenenar a la sociedad de infundios, deseos de muerte, golpes de estado, romper con el federalismo para dividir al territorio mexicano. Todos esto ocurre mientras el país como en todo el mundo sufre la peor pandemia de la historia contemporánea, hasta hoy más de 4.3 millones de contagiados, 300 mil muertos, el enemigo hoy es el coronavirus, covid 19 o SARS-CoV -2, como se le quiera llamar, es un solo enemigo, y quien lleva la coordinación de salud para contrarrestar el mal, es el gobierno federal, y entre ellos un hombre destacado el subsecretario López Gatell, quien desde comienzos de año se dio a la lucha para enfrentar la enfermedad, su logro más asertivo ha sido la concentración de todos los involucrados en el país , y esto no quiere decir que no existan controversias y enconos, pero los resultados están a la vista, la información continua con transparencia y sobretodo bastante prudencia, han logrado un significativo avance en materia de salud, aún cuando parezca fuera de lugar, es un ensayo democrático de mucho éxito.

Desafortunadamente las descalificaciones llevan a generar odio; la polarización ha politizado la desgracia, se renuncia a la política como vinculo de debate objetivo y de unidad ante la muerte, al tratar de irrumpir en el gobierno de AMLO, en realidad irrumpen la paz pública, desmoronan la esperanza, con tal de ganar votos en las aún muy lejanas elecciones ¿cuáles serán los resultados de la batalla ante la sociedad? Sin duda habrá vencedores y vencidos, uno el Doctor Gatell, dos la sociedad y tres los servidores de la salud, los perdedores, serán aquellos promotores del Apocalipsis, los políticos que dejaron ver su bajo nivel intelectual y ético

arengando a medios de comunicación ha promocionar  desatender las recomendaciones de salud y la cicatería encomendada de algunos comunicadores, sobre todo nacionales, a descalificar sin fundamentos aquello logrado en la guerra contra el Covid 19.

 Si fueran tiempos del moche seguramente los muertos serían dos, el presidente y su vecino, así de sórdidos.  

Un tema a parte, el Gobierno del Estado plante a la posibilidad de endeudar al estado por 700 millones de pesos, el argumento, apuntalar los servicios de salud y apoyo a empresas (sociales) se entiende Mi PYMES, si en verdad así ocurriera ¿Dónde quedo el estado número uno en servicios de salud? Es obvio que la pandemia rebaso a todos, entonces el dinero deberá estar absolutamente etiquetado, plasmado oportunamente, a quienes, cuando y cuanto recibirán, es decir, etiquetados hasta morir (hasta hoy no tienen muy precisos en donde se aplicaran los recurso). Cuando la empresa Ford paga sus multa, 400 millones fueron para cubrir el desfalco del Cobach, el distribuidor Juárez y sabe dios a donde más por ello la desconfianza.

El presupuesto anual aprobado al Ejecutivo del Estado para ejercer 2020 es poco más de 51 mil millones de pesos, en el primer trimestre han ejercido 11.8 mil millones, por ejercer serian 39 mil millones, entonces se entendería que cubren obras en proceso y por construir, como periférico oriente, el puente Rio Españita y carretera 57, ampliación puente Pemex sobre Salvador Nava, y ya preocupándose a ultima ahora se tendrá dinero para la famosa Vía Alterna a la zona industrial; entonces y es pregunta ¿Por qué  le exigen  los aliados panistas del gobernador Carreras, al presidente López Obrador suspenda el Tren Maya, el aeropuerto, la refinería Dos Bocas, cuando aquí se pretende endeudar sin suspender obras? Nos gustaría escuchar a funcionarios estatales que son muy activos en redes sociales su opinión al respecto como críticos del presidente y de paso su opinión muy acertada sobre la deuda de 6000 millones de dólares adquirida por la federación que tanto criticaron.

 El terreno de Ford su valor oscila en mil millones de pesos, si se adquiriera la deuda, del  ejecutivo estatal, esperaremos no cometan el error, casi siempre involuntario ¡claro!, de rematarlo en 300 millones a la desesperada, para pagar el empréstito, cuando el rio suena…ya le aconsejaron.

 Porque no ahora que la Sedeco se desgarra las vestiduras por las PYMES, pensar en construir pequeñas naves y conformar un parque mipyme, darle la vuelta a la política de incentivar a empresas grandes pero mal pagadoras de sueldos, así se generaría cadenas productivas internas potosinas para la proveeduría automotriz, como ejemplo, además con la ventaja de la cercanía y con el plus podrán ser supervisadas en su control de calidad, por las preferidas del secretario, BMW Y GM.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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