octubre 15, 2026

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#4 Tiempos

La revolución de Venus | Columna de Óscar Esquivel

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Desafinando

 

Sin importar quiénes somos, qué pensamos, en dónde estamos, ciudad, país, continente, somos una raza de privilegio, o al menos, así parece. El supremo dios, el creador, la misma naturaleza nos dotó de inteligencia, el don más preciado que podríamos tener, el razonar, tener inventiva, pequeñas cosas que resultan en la moral. 

Por el don de la inteligencia tenemos un valor dentro de este mundo y en otro que se nos presentarán. Humano que tenga la razón perdida, olvidada, robada incluso, sin demora, caerá en la esclavitud de sí mismo y de los depredadores silenciosos, esperando la debilidad de aquel carente de inteligencia para formarlo como un sirviente al servicio del mal.

“La inteligencia es el ojo del alma, y si reflexionas, debes ver, que sin los ojos del alma, no se puede gobernar el mundo, y mucho menos gobernarte”, Abu Kasim Mausur (Firdusi).

Si abonamos a sembrar más inteligencia, seria únicamente con la educación, una desde el seno familiar, la otra en las aulas, pero no podemos educarnos entre la simulación de la calle, o las amistades a modo: dejemos de imitar al otro, esto hace enfermar la razón. Todo mundo tiene su propia razón, casi siempre doblegada a intereses personales o de grupos poderosos, incluyendo la manipulación mercadológica para adquirir lo banal, lo material como forma de estatus. La moda, por ejemplo, es creada por un inteligente que logra entrar a los oídos, a la vista, llegando en algún momento a obsesionarte con su mensaje casi fanático, aniquilando el raciocinio y robando la libertad de poder decir ¡no!.

La mujer abona al hombre un equilibrio espiritual, no aquel con sentimiento de amor, si no aquel por la pura existencia de raza, como cualquier ser vivo en la tierra acompaña al hombre en las grandes obras, incluso convertidas en estandarte y el hombre su seguidor.

En las circunstancias actuales, la lucha por los derechos de igualdad entre hombres y mujeres ha tocado un punto crítico por el hartazgo ante tanta humillación durante siglos, habrá algunos que dirán “ahora la mujer razona, gracias a las oportunidades que brindamos los hombres”. Ellas siempre han razonado, solo que frente a la ignorancia masculina, el puño cerrado es el arma más contundente para acallar la inteligencia femenina.

Es inconcebible ver las primeras planas de los periódicos una mano que sale entre la sábana que cubre un cadáver de una mujer, pudiera ser una niña, una joven, una madre, alguna estudiante, un pie sin zapato, enlodado, amalgamado con la tierra y la sangre de una inocente víctima. En ocasiones pasan desapercibas permanentemente, es decir, desaparecidas para siempre, otras esfumadas, perdidas, donde seguramente serán la carne de los ególatras fracasados, quienes las han robado para satisfacer sus falaz hombría, merecedores de no llamarse hombre, son las bestias de una nueva especie.

Hoy se presenta no un fenómeno, si no una nueva revolución femenina en todo el mundo. Aquí en México, la furia se desató la semana pasada en la Ciudad de México, las mujeres en masa salieron a protestar enérgicamente, tanto que el exceso las llevó a una polarización por los destrozos ocasionados en el Ángel de la Independencia, comercios, estaciones del metrobús, sin embargo, los motivos justifican los medios, aun estando de acuerdo en el método empleado por las feministas radicales, teniendo o no razón.

San Luis Potosí, convertido en un campo de persecución hacia las mujeres. 10 de cada 100 homicidios son contra ellas, de ese porcentaje, la mayoría son jóvenes en edad productiva o estudiantes

.  La saña con que se cometen los delitos son inauditos, que descorazonan a cualquiera que se presente como ser humano. Vivimos un capitulo apocalíptico en la historia del estado, no es echar culpas, de unos a otros, lo que sí se ve es la politización de la violencia de género: es una vergüenza. El silencio hipócrita cuando se está en el poder y cuando no, queriendo sacar raja política, en redes sociales, en medios de comunicación, no es una lucha política, que se entienda bien, es una lucha entre el bien y el mal, ambos nacidos desde los hogares o en la escuela.

La educación cívica, la ética, ausentes por años en las aulas, han permeado en el desarrollo del comportamiento social de la comunidad, en un malentendido de igualdad de género, el hombre con su cultura de siglos de machista se resisten a permitir en desenvolvimiento pleno de las mujeres, por miedo absurdo a ser rebasados, social, económica e intelectualmente. 

El materialismo, rampante de la obtención de bienes materiales, también permitió en esta lucha de géneros que la mujer sea vista como parte de un botín, se cree erróneamente entre que a mayor riqueza material tengamos, poseeremos a la mujer más bella, más inteligente.  

La radicalización es el inicio de las revoluciones, la sumisión, la vista baja, eso debe desaparecer: ¡se terminó! Si no somos capaces de permitirnos ser humildes y reconocer que la raza humana, al igual que cualquier criatura de la tierra, macho y hembra, femenino y masculino, tienen un función especifica en el universo, y convergen para la sobrevivencia, será en consecuencia y como resultado la igualdad plena para las mujeres y los hombres, no imponer la fuerza para externarnos como especie, porque así comenzara el éxodo hacia la desaparición de los humanos.

Karla, Mitzi, Olga, Amanda, Paloma, Verónica, María, Carmen, Alexandra, maestra, ingeniera, doctora, obreras, trabajadoras, estudiantes, todas con millones de nombres y diferentes  actividades, todas son iguales, todas con derechos, a ustedes nuestra admiración.

Mujeres: Los derechos adquiridos hay que hacerlos respetar, tu integridad moral y física es irrenunciable, gritas de dolor desesperado porque la impunidad destroza tus sentidos, la dignidad, la vida misma. 

Enójate, grita y destroza las ideas machistas, pero nunca sea tu rabia la que se manifieste contra otros. La violencia generada por la ira solo hará el camino más sinuoso para lograr el respeto absoluto a todos tus derechos.

Que los ruines coman su estiércol o hacer que lo coman, no sin antes caminar entre ellos con gallardía, aplomo, mostrándoles el poder de lo que eres capaz.

La fuerza de la dignidad hará la diferencia, sin que tus zapatos se salpiquen de su inmundicia.

Nos saludamos pronto.

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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